El Cómic como Herramienta Terapéutica y de Visibilización de la Salud Mental

Quienes se sienten aislados y luchan para expresar lo que sienten por sufrir enfermedades mentales están encontrando apoyo a través de dibujos en redes sociales, según artistas cuyas obras se han vuelto virales.

En las redes sociales las imágenes son mucho más accesibles, añade. Se ha escrito mucho acerca de enfermedades mentales y cómo apoyar a quienes las sufren, pero puede ser difícil pedirle a alguien que se tome el trabajo de leer una gran cantidad de texto. Las representaciones de enfermedades mentales en los programas de televisión y películas no siempre son certeras, explica Robot Hugs.

La salud mental sigue siendo algo estigmatizado y rara vez discutido en público, dijo Reuter a BBC Newsbeat. En las redes es distinto. Uno puede compartir pensamientos y puede hacerlo de manera anónima, que es más fácil a veces.

Una de las cosas más difíciles de las enfermedades mentales es el horrible aislamiento. Dibujar fue mi manera de conectarme con gente sin tener que salir de casa o ver a nadie cara a cara, pues hubo momentos en que era físicamente imposible hacerlo: mi ansiedad era terrible o estaba demasiado deprimida.

Ruby añade que el objetivo de sus dibujos es "hablar honestamente. Hay muchos escritos e ilustraciones centrados en lo positivo, pero no sobre el aspecto más miserable de estas enfermedades".

Una imagen es más directa que un montón de palabras, además se puede traducir para diferentes culturas, clases sociales y lenguajes. Reis cree que debe haber más ilustraciones y otros materiales en internet para ayudar a la gente a expresar cómo se sienten. Muchas personas encuentran que los sitios sobre enfermedades mentales se parecen demasiado a los libros de texto.

Uno puede expresar cosas con imágenes que no tienen cabida en las palabras. La representación de la discapacidad y la salud también ha encontrado en el cómic un espacio de enorme valor pedagógico. Algunas obras recientes demuestran cómo la narrativa gráfica puede acercarse a realidades complejas sin caer en paternalismos ni simplificaciones.

El desarrollo de la Medicina Gráfica se ha ido consolidando gracias al trabajo de profesionales sanitarios y artistas. El concepto surgió con el médico británico Ian Williams, que exploró cómo el cómic podía integrarse en la docencia y la práctica clínica. En España, la Sociedad Médica de Medicina Gráfica (MG) ha ampliado este enfoque para incluir también ilustraciones, esquemas e infografías. Su presidenta, la médico Mónica Lalanda, subraya que la mayoría de las quejas de los pacientes se relacionan más con la comunicación que con la técnica clínica. La utilidad del lenguaje visual se ha demostrado en prácticamente todas las especialidades. Las infografías, asegura Lalanda, ayudan a presentar información de forma clara y atractiva, y se convierten en un apoyo muy útil para complementar lo que se explica en la consulta.

En el terreno del cómic, enfermedades como el cáncer o los trastornos mentales han encontrado un espacio especialmente fértil, en parte porque sus síntomas son difíciles de describir solo con palabras. Diversos autores han reforzado esta tendencia.

La ilustradora Corine Schimit "En busca de la verdad desnuda sobre los trastornos de la alimentación" explica que el dibujo le permite hablar de cuestiones que a menudo son imposibles de verbalizar. Una reflexión similar comparte Bea Lema, quien utilizó El Cuerpo de Cristo para procesar su propia vivencia familiar. Describe el proyecto como un ejercicio liberador, marcado por el silencio y la soledad con que se afrontó la enfermedad mental.

El sector editorial, por su parte, también ha reconocido el potencial del cómic aplicado a la salud y discapacidad. Jaume Bonfill, director de Reservoir Books, observa que este formato permite superponer diferentes capas de información en una sola página, lo que facilita la comprensión. La editora Lucía Álvarez, de Astiberri, recuerda que obras como María y Yo o Arrugas, de Paco Roca -centrada en el Alzheimer-, han sido hitos importantes.

La OMS indica que 1 de cada 8 personas en el mundo vive con un trastorno mental. Es una epidemia que está afectando tanto a jóvenes como adultos, y que requiere la intervención y compromiso de todos los actores posibles.

En ese contexto, surge el Concurso Internacional de Artes Gráficas “Los Colores de la Salud Mental”, iniciativa que se enmarca en la campaña “Conversemos de Salud Mental”, que impulsa Grupo Cetep desde 2017, con el objetivo generar espacios de conversación y visibilización, que permitan que las personas no tengan miedo de solicitar ayuda y puedan acceder a apoyo profesional de forma oportuna.

La convocatoria artística “Los Colores de la Salud Mental” cuenta con el apoyo de la representación en Chile del Banco Mundial, el Ministerio de Salud, Universidad San Sebastián, Universidad O´Higgins y Xiaomi.

Precisamente, el gobierno ha establecido la salud mental como una prioridad, siendo una de las principales tareas del Ministerio de Salud (Minsal) propiciar las acciones necesarias para abordar las patologías asociadas a esta materia, como fortalecer el liderazgo y la promoción de la salud mental y la prevención del suicidio.

Al respecto, la médico psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, Dra. Claudia Barrera Renault, explica que “iniciativas como ésta son fundamentales y pueden hacer la diferencia en la calidad de vida de miles de personas. Conversar de salud mental, puede salvar vidas. Es así de simple. Y cuando unimos este mensaje con la cultura, el arte y el color, la posibilidad de inspirar a otros a cuidar su salud mental… es infinita”.

La convocatoria al concurso es transversal. Precisamente, pueden participar artistas amateurs o profesionales, no hay límite de edad, género o nacionalidad. El objetivo es que sean muchas las personas que, a través de su arte, se animen a inspirar una mirada positiva respecto al cuidado de la salud mental.

Arte con impacto

Las obras finalistas del concurso serán parte de la edición de un libro ilustrado, con recomendaciones de profesionales de salud mental; y los ganadores serán plasmados en el espacio público en formato mural.

El objetivo es que las obras recibidas puedan llegar al mayor número de personas, de manera de inspirar a todos a adoptar hábitos de autocuidado y bienestar. “Nuestro propósito más profundo es generar un impacto positivo en la vida de las personas. Por eso, queremos invitar a todos quienes sintonicen con este llamado, a sumarse y generar impacto a través de su arte”, subraya al respecto la CEO de Grupo Cetep.

Jurado connotado

El jurado del concurso está compuesto por Dasic Fernández, Payo y Paulina Quintana. Todos son artistas de amplia trayectoria en el mundo del arte urbano.

Precisamente, la obra de Dasic Fernández está en distintas calles del mundo. En Santiago de Chile estuvo a cargo de la intervención del Paseo Bandera, con 10.000 mt2 de arte urbano; y en Arabia Saudita lideró la obra “El reloj de los tiempos”, intervención artística de 38.000 mt2. Por su parte, Paulina Quintana Jornet ha participado en numerosos festivales internacionales de street art y es parte del equipo detrás de Project Wallflowers, iniciativa que une arte, comunidad y bienestar. Mientras que Payo Söchting es un reconocido ilustrador, muralista y diseñador gráfico, con una destacada experiencia en intervenciones de arte participativo y comunitario. Y los ganadores se conocerán en septiembre de este año.

En 2019 Grupo Cetep desarrolló un concurso de microrrelatos de salud mental a nivel nacional. En 2022 impulsó un concurso internacional de fotografía sobre salud mental desde un enfoque de género.

Personalmente, siento que los medios muestran la idea de que quienes sufren una enfermedad mental son incompetentes, violentos y descuidados. Aunque puede que ese sea el caso para algunos, la mayoría de las personas que conozco que sufren algún tipo de enfermedad mental son personas normales. A los medios les falta el perfil de la gente real que tiene que vivir con ello, opina.

La joven cree que esta visión inadecuada que plantean los medios alimenta el silencio cultural que rodea a la salud mental. A la gente le da miedo hablar abiertamente sobre ello por si les excluyen o menosprecian, explica.

En muchas de las obras de Fenner aparecen moscas, el insecto que ella eligió para representar cómo se siente a veces: "Inútil, insignificante e irritante". Otras ilustraciones, como la que muestra una araña, están inspiradas directamente de sus alucinaciones. A veces siento que me recorren la piel bichos, añade. La mosca que le dice 'prende fuego a todo' está basada en una voz que escucho a veces, que me dice que queme cosas.

Fenner comprende la confusión de la gente cuando ella les dice que oye voces, pero espera que su arte lo cambie. Cuando cuento que escucho voces, la gente pone cara rara, y lo entiendo. Pero, por otra parte, también es normal para mí, dice. Y es normal para muchas personas. Por eso me gusta hablar abiertamente de ello. No creo que deba esconderlo, así que expresarlo a través de estos dibujos es una forma de compartirlo.

Los pensamientos suicidas y la depresión se encuentran entre las enfermedades más comunes y además se tratan de forma inefectiva, añade.

La adolescente ha lidiado con pensamientos suicidas y autolesiones compulsivas en el pasado, lo cual le ha dejado cicatrices en piernas y brazos. Pero a ella dibujar le parece terapéutico y espera que sus ilustraciones tengan un impacto positivo en otras personas que sufren enfermedades mentales. Confío en que mi arte hable a aquellos que se sienten solos y perdidos, dice. A veces, cuando me siento así, miro a mis inspiraciones para sentirme bien: Heath Ledger, Tim Burton y los cómics de Batman. Quiero que mi arte evoque algo en las personas para que las lleve a seguir aquello que más les apasiona.

Ilustraciones de Kate Fenner sobre salud mental

La mayor parte de estas obras comparten con el mundo una mirada autobiográfica que ofrece un relato valiente nacido de una profunda introspección, cuyos motores principales son el desahogo y la esperanza de ayudar a otras personas que puedan sentirse identificadas con la vivencia.

A sus 27 años, Albert se ocupa de su padre, que sufre un trastorno bipolar desencadenado por el consumo de drogas. El día a día y los recuerdos de su infancia le ayudarán a sobrellevar y aceptar la situación, redescubriéndose a sí mismo y a su padre.

CARA O CRUZ. Mucha gente tiene un perro, un gato o un pez dorado. Lou tiene una ciclotimia: un trastorno del estado de ánimo de la familia de las enfermedades bipolares. ¿Qué hacer cuando descubres un pequeño zorro salvaje en tu cerebro? ¿Se le puede amaestrar, domesticar? ¿Y cómo ser feliz cuando se ha de cohabitar con una criatura tan imprevisible?

DESMESURA. “Este cómic va de la locura. Y para eso he hablado de mi propia locura, de las voces y los ruidos que escucho en mi cabeza. De las cosas que me han pasado y de cómo veo el mundo. Lo he intentado. La mayor parte de las series, películas y novelas que tratan el tema lo hacen desde el estereotipo y siempre me han resultado ajenos o grotescos. Yo quería hablar y no dejar de hacerlo hasta haber liberado la vida del lugar en el que se encuentra aprisionada. No ha sido fácil. Los pinceles de Mario se han ido encontrando con mis palabras durante varios años y ahora el relato por fin está impreso.

Diagnósticos reúne seis historias cortas que revisitan la tradición del género de la narrativa: seis trastornos mentales sirven de hilo conductor para la exploración de los códigos del noveno arte. Las protagonistas de estas historias sufren de distintos trastornos sensoriales que se ven reflejados en una apropiación indebida de los mecanismos tradicionales del cómic.

“¿Sabes cómo es un psiquiátrico por dentro? Quizás te imaginas gente gritando, pacientes amarrados a las camas o sufriendo electrochoques. Maria también creía que era como en las películas. Por eso, cuando le dijeron que pasaría tres días en la unidad de psiquiatría, se asustó. Al final estuvo ingresada más de un mes. Durante su ingreso se aferró a un lápiz y un cuaderno de dibujo e ilustró su día a día y el de sus compañeros, lo que vivió y cómo se sintió. Compartió historias, pipas, lágrimas y sonrisas, mientras el equipo médico iniciaba una carrera para establecer un diagnóstico claro y liberar las camas. Maria nos adentra en esa unidad y nos relata la experiencia, desde el primer día de ingreso hasta el alta médica, con una escritura dinámica y con ilustraciones de trazos simples que desprenden una gran fuerza visual y expresiva.

El día de la victoria es un cómic sobre el trastorno bipolar. De forma autobiográfica, el autor narra el viaje de su autor para conocer el significado del trastorno y convivir con él.

“Quería darle un nombre. ¿Cómo llamar a lo que me agotaba tanto? ¿Al dolor con el que manchaba todo? ¿Qué palabra usar para ese borrón? Solo supe volcarlo en mis cuadernos. Y como seguía sin saber nombrarlo, lo llamé suciedad.” Este libro-álbum es el cuaderno de una crisis. Inspirado libremente en Las voces del laberinto (Plaza y Janés, 2005), del escritor Ricard Ruiz Garzón, Alfredo Borés nos introduce en la mente humana y su encrucijada de voces y ecos de la que muchas veces no podemos salir.

Poco después de su treinta cumpleaños, Ellen Forney descubre que padece trastorno bipolar. Preocupada por cómo la medicación afectará a su creatividad y a su forma de vida, comienza una larga lucha en busca de la estabilidad mental sin perder su identidad. Para ello, Ellen encontrará inspiración y consuelo en la vida y obra de otros célebres “artistas locos” que sufrieron trastornos del estado de ánimo, como Van Gogh, Georgia O’Keeffe o Sylvia Plath.

Clara tiene 19 años, estudia segundo de Historia, hace horas en un bar de copas y mantiene una relación algo tormentosa con Pau. Se considera una chica vitalista y su vida transcurre con las preocupaciones y alegrías propias de su edad. Hasta que de pronto aparecen los primeros síntomas: insomnio. Fatiga. Falta de concentración. Bloqueo emocional. Miedo. Manicomio es un testimonio de primera mano que mezcla denuncia, divulgación y consuelo.

Dr. Matteo Farinella y Dra. ¿De qué está hecho tu cerebro? ¿Cómo funciona la memoria? ¿Qué es una neurona y cómo funciona? ¿Qué eres tú? Aunque aún hay mucho por descubrir sobre el funcionamiento del cerebro, en los últimos años la neurociencia ha avanzado a pasos agigantados, pero entender esos descubrimientos puede ser difícil para los que no somos expertos en el tema.

Lisa Mandel retrata la cruda realidad de los hospitales psiquiátricos de los años 60 en Francia, basándose en el testimonio de familiares y amigos enfermeros en aquella época oscura de la psiquiatría.

Trágame entera es una historia de amor conducida por una niebla ondeante, por una enfermedad terminal, alucinaciones, ejércitos de insectos, secretos, fe inquebrantable y la búsqueda de un patrón clave para desenmarañar el lío de uno mismo.

En su más ambiciosa obra hasta la fecha, Nate Powell explora los recodos más oscuros de la adolescencia, los incontables pequeños momentos de locura, el vago alivio que provee la medicación y las ventajas y desventajas de los lazos familiares. A medida que avanza la historia, dos hermanastros navegan juntos a través de la esquizofrenia, el trastorno obsesivo compulsivo, la descomposición familiar, la telepatía animal, el amor fallido y la leve esperanza de que algún día todo cobre sentido.

La salud mental se ha visto enlazada con el arte de formas diversas a lo largo de toda la historia. La salud mental y los trastornos mentales forman parte de la esencia humana, de la misma manera en que lo son el arte y los potenciales creativos. Todos conocemos el nombre de algún artista en las diferentes disciplinas de la pintura, la literatura, la música, etc. que sufrió problemas de salud mental, aunque tal vez desconozcamos otros aspectos de su vida: si tuvo infancia feliz, si vivió situaciones adversas como una guerra o la muerte prematura de sus padres, si la problemática de salud mental apareció antes o después de su creación artística… Por lo que muchas veces se ha asociado erróneamente el tener un problema de mental con la genialidad artística.

El arte puede ser una herramienta para expresar el malestar y sufrimiento psíquico de aquellas personas que viven situaciones vitales difíciles y que impactan directamente en su salud mental (relaciones familiares conflictivas, antecedentes familiares de problemática de salud mental, ingresos psiquiátricos, conflictos bélicos). Pero también puede ser una herramienta terapéutica para personas que tengan un intenso malestar psíquico o un problema de salud mental. Incluso en los años cuarenta del siglo pasado se creó un movimiento artístico de personas sin formación académica en arte, que hoy día sigue muy activo.

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