Carpanta, publicado por primera vez en 1947 en la revista "Pulgarcito", fue un éxito instantáneo y se coronó como uno de los personajes clave del cómic español. Su nombre, derivado de la voz coloquial "carpanta" que significa "hambre atroz", define la esencia de este entrañable personaje: su búsqueda incansable de alimento en la dura España de posguerra. Algo a priori tan tonto e inocente escondía mucho más de lo que parecía.
El personaje de Carpanta nació sin nombre en una historieta de Escobar. Josep Escobar no pudo elegir mejor nombre para el protagonista de la historieta que creó en la mísera España de posguerra, del estraperlo y el racionamiento. Carpanta es un vagabundo sin techo cuya mayor preocupación es la de comer, leitmotiv de la obra. Carpanta es un ser que es viva imagen de la España de la posguerra, malviviendo debajo de un puente y pasándolas canutas para encontrar comida. La serie refleja las durísimas circunstancias de la España de posguerra, aunque el tono de crítica social es bastante comedido, para eludir problemas con la censura franquista.

La idea inicial era crear un personaje que fuera la antítesis de Pilón, el personaje come-hamburguesas de la serie Popeye. Escobar, represaliado por el franquismo por su catalanismo y por su pertenencia al bando perdedor de la Guerra Civil, imprimió en Carpanta toda su “mala leche” para mostrar que en España sólo podían comer bien y escaparse del racionamiento de la época “los de siempre”. Carpanta, el personaje del sombrero de paja, era un trotamundos solitario que intentaba utilizar en cada página su ingenio y su picardía para poderse llevar alguna cosa a la boca. Raramente tenía éxito. La miseria humana de los ricos, la mezquindad de los transeúntes y la sinrazón de la actuación de la policía urbana retrataban perfectamente el clima pesimista y decadente de la posguerra española.
Los Personajes Principales
Carpanta es el protagonista absoluto de estas historietas. Su empeño, resulta constantemente frustrado. Carpanta es un hombre bajito, de edad indefinida; en su rostro destacan la nariz prominente característica de los personajes cómicos de Bruguera y una barba que recuerda un poco a la de Cantinflas. En la primera historieta de él que se conoce, "13 en la mesa" (1947), su atuendo es más bien propio de un mendigo, pero pronto Escobar le adjudicó su indumentaria característica: camiseta a rayas, cuello alto (hasta taparle la boca), pajarita y la cabeza cubierta con un sombrero carcomido. Vive bajo un puente, sin familia y sin oficio, excepto el de ingeniárselas para comer, aunque en más de una ocasión podemos ver en sus aventuras intentos desesperados de conseguir dinero en trabajos como reportero, soplón (en una fábrica de botellas) o buscando el tesoro oculto de un castillo en ruinas.
El mejor amigo de Carpanta es Protasio. Protasio, el orondo amigo del protagonista, que no suele tener problemas para saciar su apetito. Quién sabe si su autor, el genial José Escobar (algún día le dedicaré un artículo, que se lo merece de sobra) quiso introducir de forma sibilina una crítica a la sociedad franquista. Las mentes retorcidas podrían sonsacar que Protasio es símbolo de la España oficial, vestida de azul, con bigotillo estilo Caudillo, bien alimentada y algo rijosa y trampera, mientras que Carpanta con sus rayas rojas y negras, su aspecto desvalido y su hambre eterna es la España que cayó en la Guerra Civil y que sufre el expolio de los ganadores. El enclenque Carpanta viste una americana raída, una camiseta de rayas horizontales, pajarita, cuellos altos, sombrero carcomido y luce barba de tres días, el orondo Protasio podría ser su contrario. Viste un elegante traje azul, luce una corbata al estilo de los potentados y lleva bigotillo y boina.
Luego, está Valeria, que está enamorada de Carpanta y, a su vez, Protasio lo está de ella. Un tercer personaje es Valeria, una linda chica de cabello negro que está enamorada de Carpanta, pero a la vez Protasio está enamorado de ella. Carpanta y Vale vivirán su historia de amor en la urbanización de chabolas bajo la mirada de la Doña Tula, antiguo personaje censurado que Escobar recupera.

Crítica Social y Censura
La serie gozó de enorme popularidad en los años cuarenta y cincuenta por la calidad de sus planteamientos críticos y por su retrato ajustado de la paupérrima realidad que tan bien conocían sus lectores. De hecho, por aquella época se hizo célebre la expresión “pasa más hambre que Carpanta”. A partir de 1955, con nuevas leyes más restrictivas sobre los contenidos de los tebeos, Escobar tuvo que reducir el sentido crítico de la serie. El boom económico de los años sesenta hizo que el “hambre de Carpanta” perdiera sentido para las nuevas generaciones de lectores.
Curiosamente, a la censura franquista se le escapó todo menos una cosa: la palabra "hambre" fue cambiada por "apetito" porque, según decían, "en la España de Franco nadie pasa hambre". Fue prácticamente lo único que Escobar tuvo que ablandar. Ya el vestuario de estos dos personajes denota claramente sus capacidades y posibilidades. A finales de los cincuenta, la serie escobariana estuvo a punto de ser cancelada por la mala imagen social que daban estas historietas, con una importante carga de amargura detrás de la anécdota divertida. El toque de atención vino dado por contravenir el lema que decía «en la España de Franco nadie pasa hambre», algo con lo que Carpanta no parecía estar muy de acuerdo. Por otra parte, la popularidad de las tiras de Carpanta fue tan grande que hubo gente que llegó a mandar donativos a la redacción de «Pulgarcito» para que el personaje pudiera comer.
Carpanta se convierte en el símbolo de esa España invisibilizada por la dictadura, que no aparecía en el NO-DO ni en la prensa, y apenas en el cine y las novelas. Un personaje de estas características en las páginas de una revista infantil, en las que la resignación, el temor a la autoridad o la melancolía del perdedor se colaban entre las viñetas. Y unos dibujos que a un ojo poco avezado le podrían parecer simple humor blanco y costumbrista, pero que arrastraban una carga de fondo de crítica social que le provocó algunos problemas a Escobar, que incluso vio peligrar la continuidad de la serie, por lo que tuvo que suavizar el "hambre" del protagonista por un concepto menos comprometido, "apetito", que se amoldaba al modelo desarrollista que los censores querían mostrar de España.

Evolución del Personaje y Últimas Etapas
A partir de 1983, la evolución se acelera. Se acaba con el puente, lo que es una pena... pero se va a una "urbanización en las afueras" que es un barrio de chabolas que, aunque remitiendo aún se podían ver en los años 1970 y hasta que hicieron las rondas de Barcelona de cara a las olimpiadas de 1992, a la entrada de la Ciudad Condal, de conde y esconde porque a dónde metieron a los chabolistas. Asi que Escobar no perdió tiempo en reflejar una realidad social pero fue más allá en pocas páginas: los vecinos se organizaban en una plataforma que nos recuerda a las asociaciones de vecinos de los años 1970 que los ayuntamientos presuntamente democráticos y la Generalitat fueron matando al poco de iniciarse los años 1980.
Carpanta se da además de bruces con la profunda insolidaridad de la sociedad de su momento. La discusión de si la nariz es de zanahoría/nabo o de berenjena, de a qué se parece la nariz de Carpanta o de si usar un nabo le permitiría realizar un guiso nostálgico, son elementos encantadores de tan ajenos a lo habitual en el resto de historietas del mundo. Un puñado de dibujantes españoles podían hacer cosas así, y no siempre les salían bien o no siempre las puede uno comprender, pero está bien que lo hicieran. Son debates filosóficos que me parecen fundamentales: En el caso de que nevara alguna vez de verdad, y se pudieran hacer muñecos de nieve urbanos, ¿zanahoría/nabo o berenjena o cualquier otro elemento? El final es triste: el amor entre los protagonistas puede chocar con extraños muros en cada historieta. ¿Cómo dicen? "La vida en pareja no es fácil". Reivindicamos sin cesar esa última etapa del personaje, por más que los intelectuales y los escritores la olviden, la desprecien, la ignoren...
Durante la segunda mitad de los años 1970, Carpanta (patente no pendiente) logra revista propia, la SuperCarpanta sin que exista la Carpanta a secas. La última etapa se divide entre Bruguelandia, añorada revista del año 1983, y Mortadelo de 1984 a 1986, y Pulgarcito de 1986. Reinventa al personaje. Le aporta una nueva familia de personajes. Así pues, es factible la última etapa. Ahí pasa del puente a las barracas. En los años 80 aún existía el barraquismo en zonas cercanas a Barcelona, como Ripollet o Montcada i Reixac, por ejemplo. "Con vistas al 92" (osea, como dice Susanita, de Mafalda, "basta esconder a los pobres y que no molesten a la vista"), se dedicaron a eliminarlas.

El apartado sociológico de la última etapa de Carpanta va mucho más allá: tenemos movimiento vecinal (por parte de los chabolistas). Y, además, nos saca a una chica bastante actual. Va con tejanos, va por libre, por así decirlo. La novela gráfica sobre el chabolismo debe de ser un tostón. Cuánto me hubiera gustado haber visto la evolución. Pero, todos sabemos, cómo acaba la historieta: Bruguera cierra, y no podemos perseguirles ni por una cuesta arriba.
El Legado de Carpanta
La serie reflejaba a mucha gente que vivía en condiciones precarias, como lo más normal: vivía en un puente como tanta miles de personas vivían en chabolas o cuevas a orillas de los ríos. Así que, Escobar, en los años 80, abandona el puente (que ya era más metafórico que real) y pincha a las conciencas con el fenómeno del chabolismo. Osea, que incide aún más en el aspecto sociológico del personaje.
Por un año que hace frío cuando toca, la moda sigue siendo llevar calcetines comíos. Que se vea borrosa es algo que se nos puede atribuir por una foto temblorosa con luz escasa pero también es algo que ustedes pueden pedir a Penguin Random House que cambie de una vez por todas: que publique integrales de Carpanta, o que lo hagan los Herederos de Escobar. Así tendrán imágenes de gran calidad y resolución, y no solamente una sino muchísimas.
La discusión de si la nariz es de zanahoría/nabo o de berenjena, de a qué se parece la nariz de Carpanta o de si usar un nabo le permitiría realizar un guiso nostálgico, son elementos encantadores de tan ajenos a lo habitual en el resto de historietas del mundo. Un puñado de dibujantes españoles podían hacer cosas así, y no siempre les salían bien o no siempre las puede uno comprender, pero está bien que lo hicieran. Son debates filosóficos que me parecen fundamentales: En el caso de que nevara alguna vez de verdad, y se pudieran hacer muñecos de nieve urbanos, ¿zanahoría/nabo o berenjena o cualquier otro elemento?
El sustrato de "Carpanta" es siniestro. Aún siendo cómico. La serie gozó de enorme popularidad en los años cuarenta y cincuenta por la calidad de sus planteamientos críticos y por su retrato ajustado de la paupérrima realidad que tan bien conocían sus lectores. Por todo esto es por lo que considero que Carpanta es una lectura muy recomendable para todas las edades. A los niños les gustará por las situaciones chispeantes que tienen lugar (además, como en mi caso, les incitará el gusto por ciertos alimentos tradicionales que siempre persigue Carpanta. He de reconocer que mucho de mi actual apego por los garbanzos con chorizo o los huevos fritos con jamón viene de las lecturas de sus aventuras). A los más adultos también puede convencerles ese mensaje más profundo que oculta, que la vida es una complicación y un traspiés tras otro, pero no tenemos otra cosa que seguir luchando.
LA VIDA HACE 200.000 AÑOS NO ES COMO PENSABAS
Carpanta se convierte en un asiduo de la dieta macrobiótica, y acabará conociendo todos los tipos de proteínas, ácidos grasos omega-3, carbohidratos y demás, mejor que cualquier nutricionista. No me cuesta nada, por otro lado, haber visto alguna historieta de Carpanta con Ferran Adrià, o un cocinero de esos de cosas raras. Me refiero a esa historieta con guión de Escobar. Que, por hacer lo que sea, cualquier lo puede hacer: cualquier puede hacer guiones. Pero que el propio Escobar hiciera ese tipo de historieta me resulta factible en el ambiente de lo que es la tontería de la cocina moderna española esferificada.
Mi hipótesis es que los editores preferían que Escobar se centrase en Zipi y Zape, porque consideraban que esta serie vendía más, y de hecho lanzaron dos revistas relacionadas con ella (Zipi y Zape y Super Zipi y Zape), mientras otras cabeceras clásicas de Bruguera nunca fueron resucitadas. Quizá consideraban a Carpanta como un personaje "pasado de moda", a pesar de que Escobar supo adaptarlo a los cambios sociales en los últimos tiempos de Bruguera.
Las posteriores apariciones de Carpanta son como invitado en historietas de la serie Zipi y Zape de Ediciones B-Grupo Zeta incluso en febrero de 1991, que suena a fecha tardía. A partir de 1983, la evolución se acelera. Se acaba con el puente, lo que es una pena... pero se va a una "urbanización en las afueras" que es un barrio de chabolas que, aunque remitiendo aún se podían ver en los años 1970 y hasta que hicieron las rondas de Barcelona de cara a las olimpiadas de 1992, a la entrada de la Ciudad Condal, de conde y esconde porque a dónde metieron a los chabolistas. Asi que Escobar no perdió tiempo en reflejar una realidad social pero fue más allá en pocas páginas: los vecinos se organizaban en una plataforma que nos recuerda a las asociaciones de vecinos de los años 1970 que los ayuntamientos presuntamente democráticos y la Generalitat fueron matando al poco de iniciarse los años 1980.
Considero más bien que esas fueron las penúltimas. Se moderniza la estética de la página: se pasa a 4 franjas o tiras por página, de una a varias páginas por historieta, la viñetas son más grandes y claramente, si no lo había hecho ya antes ocasionalmente, Carpanta pasa a considerar que su sino (=destino; Escobar usa la Teoría del Sino para sus personajes) es NO COMER. No solamente por la escasez de poder adquisitivo o del acceso a recursos líquidos aptos para el intercambio económico en una sociedad capitalista y de consumo, sino que siempre pasa algo que le impide comer. ¿Pasa hambre? Sí, pero ha aprendido, y el dibujante Escobar le ha permitido, alimentarse con una dieta mediterránea (entonces aún no denominada así, pero es que mi cabeza tiene la evolución del personaje en el tiempo, pensando en cómo lo hacía el ninotaire). Es una dieta compuesta muy de tanto en tanto de alguna oliva o de alguna avellana, que contienen proteínas, lípidos (Omega-3 para las aceitunas), hidratos de carbono y vitaminas. Le da una cobertura científica o paracientífica, muy en boga con las modas de la dieta saludable o de los adelgazamientos. Así el personaje no se separa tanto, al contrario, de la sociedad de consumo y cada vez más consumista y con ausencia de bolsas de hambre. Nótese que jamás se menciona el paro o desempleo en las historietas de Carpanta como origen de la ausencia de acceso a la alimentación, aunque es pobre y vive en un puente... y me gustaría saber qué pasará con Carpanta una vez que hay puentes de autopistas por doquier con peajes físicos u ocultos: probablemente, la concesionaría de autopistas de nombre cambiante le obligue a pagar por dormir bajo el puente. Puede que haya sido afectado por los desahucios o por las okupaciones. Tiene recorrido Carpanta. ¡Y tanto si lo tiene!
El programa trataba sobre las desventuras de Carpanta quien, buscando desesperado algo que comer, falla en cada intento. Está siempre acompañado de su amigo Protasio, quien tenía más suerte que Carpanta. La información es muy escasa. No se cuentan con datos técnicos del programa, más allá de la cantidad de capítulos, un total de trece, de los cuales Escobar escribió los diálogos para siete. No se conocen los nombres de los actores que interpretaron a Carpanta y Protasio, o siquiera si hubo otros actores o colabores que hayan participado en el programa. Los trece episodios de la serie fueron transmitidos en vivo, debido a que TVE no tenía cintas para grabar material en esa época, provocando que se perdieran de forma permanente.

La serie se publicó en varias revistas de la Editorial Bruguera, como "Pulgarcito", "Super Carpanta" y "Bruguelandia". Escobar, junto a Francisco Ibáñez y Manuel Vázquez, es uno de los autores más recordados de la época dorada del tebeo español. Carpanta es una lectura muy recomendable para todas las edades, ya que combina humor, crítica social y un retrato conmovedor de la condición humana.
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