Aquel Verano: Un Retrato Íntimo de la Adolescencia y la Madurez

Y llegó entonces a mis manos el tebeo que salva al verano de una temporada de lecturas estivales un tanto mediocres.

Aquel verano, guionizado por Mariko Tamaki y dibujada por su prima Jillian Tamaki, es un regalo para el lector que busca inmiscuirse en lo que lee, aquel que, aún con la necesidad de entretenerse busca otra cosa aún más importante, emocionarse.

Con la premisa de narrar la cotidianeidad del verano de dos niñas, las Tamaki logran plasmar un abanico de ideas y emociones que abarcan desde el descubrimiento de la sexualidad hasta el paso de la niñez a la adolescencia, deteniéndose a observar cómo afecta el divorcio en los hijos, así como la búsqueda de descendencia y su imposibilidad o el embarazo no deseado.

¿Denso? Para nada, pues sus autoras logran plasmar lo anterior de manera orgánica en la narración, a través de los ojos llenos de dudas de las protagonistas.

Ambas, testigos de ciertos sucesos que pasan a su alrededor, se enfrentarán al reto del cambio, del adiós a la inocencia, con unas dosis de humor, tristeza y veracidad como no recuerdo.

La capacidad de las Tamaki para plasmar el paso del tiempo, la importancia de lo que se dice o no se dice, o para evocar recuerdos, es abrumadora.

El grado de definición de las personalidades de los personajes ayuda a lo anterior.

Personajes y sus Contrastes

Las niñas, Rose y Windy, no pueden ser más distintas, de tal modo que ese contraste subraya su carácter.

Mientras una es delgada y tímida, la otra es más rellenita y desenfadada.

Una es retraída y reflexiva, la otra expansiva e invasiva.

Su relación es tan natural como podrías imaginar en dos niñas cargadas de tiempo y energía.

Su curiosidad, inocente y evocadora, las llevará a descubrir las aristas de la vida a través de su entorno, uno donde la candidez de la infancia no tiene cabida.

Pero las autoras plasman lo anterior con delicadeza, sin caer ni en melodramas baratos o sensiblerías cursis ni en lo sórdido o chabacano.

Ilustración de Rose y Windy en la playa

El Arte de Jillian Tamaki

Esa exquisitez para desarrollar la relación de las niñas viene engalanada por la capacidad narrativa de Jillian Tamaki.

Sus páginas logran evocar el paso del tiempo, la calidez del verano, la alegría del tiempo libre, la melancolía y el miedo ante la incertidumbre de lo que está por llegar.

Todo esto, gracias a su capacidad para dominar el tempo narrativo, con un instinto para secuenciar la acción digna de los mejores.

Jillian Tamaki dibuja como le da la gana, hablando mal y pronto, lo que quiere, vaya, con un lápiz, como dije, capaz de plasmar cualquier emoción en el rostro de sus personajes.

Lo primero que destaca al observar por encima las páginas de Aquel verano es la paleta monocromática que ha empleado Jillian Tamaki.

Las viñetas de esta novela gráfica se mueven en diversas tonalidades de un azul intenso que domina sobre dibujo y texto.

La elección de este color nos aporta una sensación nostálgica y serena, que resulta mucho más etérea y delicada de lo que podría haber sido de tratarse de colores más cálidos.

El estilo de dibujo puede parecer muy sencillo, pero cuenta con una cantidad de detalles que consigue mediante el sombreado y la aplicación de las distintas tonalidades de color.

El peso de las formas recae en las líneas.

Los trazos de los dibujos son rápidos y muestran una gran capacidad y un buen conocimiento de la perspectiva, así como una amplia gama de poses.

No es de extrañar que la autora de la parte gráfica de Aquel verano, Jillian Tamaki, sea una grandísima ilustradora que ha trabajado para tantas empresas de renombre.

Detalle del arte de Jillian Tamaki, mostrando el uso de azules

El orden y distribución de las viñetas sigue una estructura clásica, sin jugar con el marco de las mismas como un recurso narrativo.

Lo que sí observamos es que en algunas ocasiones una viñeta ocupa una doble página (en alguna ocasión este recurso se emplea en cuatro páginas consecutivas).

Este recurso formal bebe directamente de la influencia del cómic japonés, en el que su empleo es habitual.

Estas páginas sin viñetas, en las que la hoja entera está dibujada, nos aportan una sensación más etérea y onírica.

De hecho, las propias autoras aprovechan este recurso para incluir reflexiones de Rose, en un tono más poético que el que se mantiene en el resto de la historia.

La influencia del manga no se aprecia únicamente en este detalle.

También el propio dibujo es una clara muestra de la relación tan cercana de estilos que existe.

Los rasgos o las expresiones de los personajes son muy similares a los que emplean los autores japoneses en sus historietas.

Aquel verano se nos presenta como una perfecta combinación de cómic europeo, americano y japonés.

Una Narrativa Profunda y Emocional

Esta calidad en lo expuesto logra el milagro, que las vidas de todos los que pasan bajo la mirada de Rose y Windy resulten interesantes.

El tebeo, como las mejores obras, consigue que queramos seguir pasando días en ese pueblo de veraneo, donde todo lo que sucede parece lo más importante que nos ha pasado nunca, donde la complicidad de dos amigas supone algo tan logrado que se nos antoja real, permitiéndonos, y perdón por el cliché, observar las vidas de los demás desde una cerradura como objetivo indiscreto a un universo cercano y verosímil.

De tal modo, estas 300 páginas nos crean la sed de bebernos otras 300 más.

El ritmo de la historia es, en gran parte, lento y se nos detallan situaciones cotidianas constantemente.

Las artistas se recrean en la naturaleza que rodea a los protagonistas, en las sutilezas que aportan luz acerca de las relaciones que existen entre ellos.

Poco o nada sabemos sobre la familia protagonista en las primeras páginas.

Se nos amplía la información a través de los diálogos y de pequeñas aclaraciones y reflexiones de Rose.

Mi madre gritó a papá anoche. Casi RUGÍA. A mi padre. Estaban fuera, en el coche, pero pude oírlos por la ventana. Mi tía y mi tío se marcharon. Después mi madre se quedó sola fuera un buen rato.

Descubrimos que la madre de la protagonista está pasando por una depresión, pero no sospechamos el motivo hasta bien avanzada la historia.

Su silencio acerca del hecho que ha cambiado radicalmente su carácter pone distancia entre el lector y el personaje, de forma que no terminamos de comprenderla hasta el final de la novela, cuando desvela lo que le ha sucedido.

El centro del problema parece ser la madre de Rose, que se muestra apática y depresiva durante todas las vacaciones.

Se nos da una pincelada acerca de lo que puede ser el problema cuando Windy encuentra una revista de maternidad en la casa de Rose.

Es entonces cuando nos planteamos si el tema de tener otro hijo es el que ha dañado la relación de los padres de Rose, y no nos equivocamos.

Hay otro instante en el que la madre se enfada cuando su cuñado intenta que los acompañe a darse un chapuzón.

Nos parece una reacción desproporcionada y, como le sucede a Rose, no sabemos qué puede suceder para que se comporte así.

Únicamente al final de la historia entendemos que todo tiene sentido y que las reacciones del personaje tienen coherencia.

Aquel verano no es solo una historia adolescente de descubrimiento de la sexualidad y de diversión estival, sino que acaba componiendo una reflexión sobre la comunicación en la familia, los efectos que los abortos pueden tener en las mujeres y cómo los roles de género se transmiten social y familiarmente.

Mapa conceptual de los temas tratados en

La Experiencia Veraniega de Rose y Windy

Rose y sus padres han veraneado en Awago Beach desde que ella era una niña.

Es su escapada anual, su refugio.

Su amiga Windy también está allí siempre, como la hermana pequeña que nunca tuvo, completando su familia de verano.

Pero este verano es diferente.

La madre de Rose y su padre no dejan de discutir, y Rose y Windy se han visto envueltas en una tragedia que se cierne sobre el pequeño pueblo costero.

Es un verano de secretos y angustias, pero al menos se tienen la una a la otra.

La experiencia veraniega de Rose y Windy no es muy diferente a la de cualquiera otra niña o niño: largos paseos a pie o en bici, baños en la playa, visitas a la tienda del pueblo para comprar golosinas y pelis de terror vistas a hurtadillas.

Rose y Windy se pasan todas las vacaciones de paseo por el pueblo, en la playa o en casa de Windy viendo películas de miedo.

Las niñas se introducen en el género de terror gracias a que en la tienda de Awago hay unos adolescentes trabajando y no se preocupan de que sean menores de edad.

Rose quiere alquilar estos DVDs para impresionar a Dunc, el chico que está detrás del mostrador.

Precisamente Dunc, al que Windy bautiza como Don Nadie, es uno de los temas recurrentes de las dos amigas en las semanas de verano.

Hay muchos detalles que nos indican que Rose se siente atraída por Dunc, especialmente cuando reacciona con un odio visceral contra Sarah, la novia del chico.

Rose, a pesar de su corta edad, llama zorra a Sarah cuando descubre que la chica está embarazada, a pesar de saber que Dunc no quiere saber nada de ella y que no la ha llamado.

Nos sorprende la cantidad de tacos y el vocabulario que emplean las protagonistas, a pesar de su corta edad.

También los temas de conversación de las dos amigas son a veces bastante curiosas, como el tema recurrente del tamaño que tendrán sus tetas cuando crezcan.

A lo largo de las páginas de la novela nos sentimos como espectadores ajenos, no llega a tocarnos de lleno en ningún momento en especial.

Nos gusta el aspecto visual de la obra, sabemos que guarda coherencia y apreciamos el trabajo que denotan tanto el guión como el diseño visual de la misma.

Sólo al final nos emocionamos, con la reacción de la madre cuando salva a Sarah, y cuando Rose reacciona y cambia su actitud con su madre, como si de repente la entendiese (como nos sucede a nosotros).

No podemos dejar de leer hasta que acabamos el libro, pero sí que por momentos sentimos que nos faltaba intensidad o intención.

De todas formas, el final completa el sentido de la trama y encontramos momentos emotivos.

Aparte de los que ya hemos mencionado, nos ha gustado especialmente el instante en que Rose se encierra en su habitación después de que sus padres discutan.

Primero habla con ella su madre, después su padre.

La reacción de los dos es tan diferente y tan esclarecedora, refleja tan bien sus personalidades, que nos parece un momento brillante de la historia.

Podríamos encontrar un punto de entendimiento con Rose en su miedo a que su familia se rompa, en su apatía, en su rabia y dolor ante la actitud de su madre.

La protagonista no analiza sus sentimientos, evita toda reflexión con sus padres o con Windy, sin afrontar directamente lo que sucede, por lo que a veces este tema queda en un segundo plano.

La obra está teñida del mismo tono melancólico que muchas otras narrativas centradas en la época estival, con ese aroma a pérdida de inocencia de quien se está haciendo mayor.

Al mismo tiempo, Aquel verano ofrece otros niveles de lectura, que tocan temas muy diferentes, ya que, como fondo de la historia de Rose, encontramos la de su familia: su madre sufrió un aborto el año anterior que la sumió en una depresión, que está a su vez afectando a su matrimonio.

El mundo de los adultos se atisba en la narración cuando Rose escucha una conversación u observa el comportamiento de su madre, pero todos se esfuerzan en dejarla al margen, pues todavía la consideran una niña, lo cual subraya el malestar de Rose.

¿Necesitas algo más para convencerte que le des una oportunidad a Aquel Verano?

Ficha Técnica de "Aquel Verano"
Título Original This One Summer
Guion Mariko Tamaki
Ilustración Jillian Tamaki
Editorial (España) Ediciones La Cúpula, S.L.
ISBN 9788415724728
Idioma Castellano
Número de páginas 324
Encuadernación Tapa blanda
Fecha de lanzamiento (España) 08/06/2023
Dimensiones 22.6 cm (alto) x 16.0 cm (ancho) x 3.0 cm (grueso)
Peso 618.0 gr

En Aquel verano, las primas Mariko y Jillian Tamaki, autoras de la galardonada Skim (Ediciones La Cúpula), redefinen la novela gráfica adolescente.

Espléndida, desgarradora y en última instancia un soplo de esperanza, esta obra es una mirada vibrante a la juventud y la madurez.

NOMINADA A MEJOR OBRA EXTRANJERA EN EL SALÓN DEL CÓMIC DE BARCELONA 2015

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