Una publicación anual, usualmente llamada simplemente "anuario", es un tipo de publicación periódica emitida una vez al año. Aunque las definiciones pueden variar, los tipos de publicaciones anuales incluyen calendarios y almanaques, anuarios, reportes anuales, actas y transacciones y anuarios literarios. Una publicación semanal o mensual puede generar una anual con contenidos similares a la publicación regular.
Para las librerías y coleccionistas, los anuarios solo son los que presentan un reto en cuanto a tamaño grande, pequeño o chico (decenas o cientos de volúmenes) y a qué tan completos pueden estar (adquirir una secuencia sin volúmenes faltantes). Estos se manejan de manera similar a las publicaciones seriales, las cuales normalmente constan de un registro único del título en un catálogo de biblioteca, no por cada año.
El auge de este soporte ha supuesto cambios estratégicos en el sector, como tiradas más cortas pero con más variedad de publicación o la concentración de producción en editoriales con mayor peso económico. La Asociación Cultural Tebeosfera ha publicado su extenso informe sobre la industria del cómic en España para 2020-2021, correspondiente a los años de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19. En 2021 se alcanzó la cifra récord de lanzamientos diferentes anuales, superando los 4.000 por vez primera en el siglo XXI. Este aparente auge de la industria tras dos años de crisis provocada por la pandemia del coronavirus revela que ha habido un cambio en las estrategias de empresa, con la concentración de la producción en menos sellos que gozan de mayor respaldo financiero, más variedad de publicación aunque menos cantidad y tiradas cada vez más cortas. Se utiliza un formato de libro estandarizado, manejable, que ronda las 150 páginas, para ajustar costes de impresión; y se apuesta sobre seguro comprando licencias que han gozado de éxito en el extranjero, sobre todo en EE UU y Japón. Comprar hoy un tebeo en España cuesta de media 14 euros, y más del 90% de los cómics se editan en lengua castellana, apareciendo en el mercado generalmente en primavera o en la campaña prenavideña. El tebeo de carácter juvenil sigue siendo el que domina el mercado. Los cómics dirigidos a niños son solo el 10% del total y los que son expresamente para adultos alcanzan el 20% del total anual. La mayor parte del negocio del cómic está en manos de solo el 1% de las empresas editoriales. ECC, Panini, Planeta, Norma e Ivrea son los sellos que más producen, entre los 370 sellos implicados en el sector del tebeo en España actualmente. La carga de trabajo ha crecido en las redacciones, en consonancia, puesto que en 2021 se generaron más de 650.000 páginas distintas de cómic, un 27% más que el año anterior y el doble que diez años atrás. Un volumen inaudito. Se ha calculado que hay tres autores de historieta españoles por cada autora nacional. Es cierto que la presencia de firmas femeninas aumenta en los cómics que se venden en España, pero se debe a que cada vez son más las que trabajan en este sector en Japón y en EE UU, habiendo aumentado considerablemente las firmas femeninas americanas en los cómics distribuidos en nuestro país en 2021.
El origen y evolución de los cómics anuales
Cuando los New52 empezaron se decidió en DC Comics que la puntualidad sería una de las señas de identidad, haciendo que siempre salieran los cómics la misma semana de cada mes para recompensar a los fieles compradores. Pero en su batalla de ventas mensuales frente a Marvel surgió un inconveniente: la quinta semana. Y es que hay meses que hay hasta 5 miércoles, y al principio del New52 apenas se sacaba más material que minis, pero eso cambió cuando sacaron la Second Wave. A partir de entonces, cada mes que hay 5 semanas, en la quinta sacan los anuales.
Parece que de vez en cuando me gusta escarbar en el pasado y empezar por el principio de los tiempos. De nuevo tengo que hacerlo para explicar que el primer anual de la Era Marvel apareció en 1963 y enfrentaba a los 4 Fantásticos contra Namor. Ese sí era un número especial, un número extra de 72 páginas que complementaba los otros 12 números que salían al año de la colección madre. Esta tendencia se fue manteniendo hasta mediados de los años 80, donde el anual, el especial del año era un acontecimiento único. Pero los tiempos cambian y con ellos los formatos. Debido al merchandising y a la caza de más dividendos para las arcas de la editorial, cada vez era más corriente publicar números especiales dentro de las colecciones regulares. Además, era muy común ver pasar los títulos bandera de Marvel a una cadencia quincenal en los meses estivales. Total, que nos podíamos juntar con 15 números de una colección al año de los cuales uno o dos serían dobles sin contar el dichoso anual. Sí, dichoso. El anual, que antes era un divertimento, ahora se convertía en una lacra. A esto hay que sumarle que al estar los grandes autores inmersos en sus colecciones y sus crossovers (os recuerdo que ya empezaban los cruces a mansalva entre las colecciones Marvel) muchas veces dejaban el anual en manos de subalternos. El tema Claremont con sus X-Men era la excepción. Marvel se percató de ello y en 1988 lanzó una idea sin precedentes. Juntó los 11 anuales de sus colecciones más vendidas dentro de una misma historia llamada La Guerra de la Evolución. Cada número era independiente al siguiente pero si los leías en conjunto la premisa tenía sentido. Un relato corto de 6 páginas complementaba cada especial con la vida del Alto Evolucionador. Al año siguiente Marvel repitió la formula con la llamada Atlantis Ataca pero en vez de ser 11 anuales ya fueron 14. Desde 1990 hasta 1992 Marvel modificó un poco la gallina de los huevos de oro. En vez de editar una gran saga pensó que sería mejor hacerlo en pequeñas familias, pequeñas historias que englobasen de 3 a 5 anuales. Así los lectores no tendrían que comprarse las series que no les gustaran. El resultado fue un auténtico fracaso. El nivel artístico de los cómics seguía bajando hasta cansar a los lectores. Desde 1993 hasta el final del milenio Marvel se ha ido estrellando año tras año con los dichosos anuales. Primero una vuelta a los orígenes, luego haciendo que dos colecciones compartieran cabecera, luego renombrando la numeración. Sin embargo y gracias a Quesada en este principio de siglo parece que el anual se está volviendo a recuperar con grandes historias. Historias como las de antaño que contaban algo excepcional, historias que no cabían en un cómic convencional o que acababan un ciclo forjado con sudor y lágrimas en las colecciones regulares. Pero lamentablemente estamos hablando de casos muy aislados. La mejor muestra la tenemos en Los Nuevos Vengadores. El primer anual nos narra la boda de Luke Cage y el segundo el final de la saga del encapuchado. Historias para comprar por divertimento en vez de por completismo. ¿Volverá a publicar Marvel sus 10-15 anuales al año de diferentes colecciones con cierta periodicidad? ¿Tendrán la calidad artística y literaria dignas de la editorial?. Por ahora nos tenemos que conformar con algún especial suelto de Nuevos Vengadores, Vengadores, Daredevil o incluso de La Patrulla-X.
En el caso de los cómics, un anuario es considerado como una serie separada para propósitos de numeración y colección; un "Anuario" periódico particular tendrá su propia serie numeración o se identificará por su año de publicación (como The Amazing Spider-Man '99 Annual). Un anuario de cómic normalmente tiene un número mayor de páginas que su contraparte mensual, dando espacio para una historia más larga, múltiples historias en un solo anuario y/o material "extra" que las series mensuales no pueden publicar por falta de espacio. Estos "extras" pueden incluir información biográfica de los personajes, pin-ups de los personajes que abarcan un a página completa, reimpresiones de material publicado en el pasado o historias cortas completamente nuevas (llamadas historias complementarias, de apoyo o "back-up"). Los anuarios de cómics originalmente eran un poco más que la reimpresión de álbumes, representando historias que se habían visto por primera vez en su contra parte mensual, pero eventualmente esto cambió a anuarios que presentaban material completamente inédito. Más tarde los anuarios presentaban historias con una mayor importancia para los personajes que en la publicación mensual, reflejando así el estatus "especial" de dicha publicación. A finales de la década de 1980 y gran parte de la de 1990, anuarios publicados por Marvel Comics y DC Comics usualmente se lanzaban en el verano y casi siempre tenían un tema en común; ya fuera que las historias se escribieran por separado alrededor de un tema similar o un "crossover" trayendo a muchos personajes de diferentes publicaciones a una sola línea de historia para un solo evento. De los anteriores, los mejor conocidos podrían ser DC Comics' Elseworlds annuals, en los que aparecían historias de realidades alternas en los que personajes de DC participaban. En el caso de los anuarios "crossover", el número de personajes y anuarios involucrados en un crossover variaba; algunos abarcaban la compañía entera, incorporando virtualmente a cada personaje en el universo compartido de la editorial cuyas series tenían una edición anual. Los anuarios publicados por DC y particularmente por Marvel se tornaron escasos a finales de los años 90 principalmente debido al casi colapso de la industria del cómic en el auge de the speculator boom; los anuarios se veían como un riesgo innecesario en un ambiente en el que muchas publicaciones mensuales estaban en peligro de cancelación debido a la falta de ventas (especialmente Marvel, que había sido clasificada en bancarrota durante este periodo).
En Reino Unido, un gran número de anuarios son publicados poco antes del final de cada año por compañías tales como D.C. Thomson, Egmont (antes IPC Media/Fleetway y Rebellion que se enfocaban al mercado navideño. Uno de los primeros anuarios se imprimió en 1822, Frederic Shoberl era el editor fundador de ‘'The Forget-me-not'’ de Ackermann el cual fue un "anuario pionero", una nueva publicación en Inglaterra. Shoberl continuó editando el anuario hasta 1834. Por muchos años hasta cerca del colapso del mercado de cómics infantiles británicos, un anuario se debía publicar cada año por cada uno de los títulos de cómic publicados por Thomson y IPC Media/Fleetway, en el que se narraban aventuras extras de los personajes anteriores y actuales además de material adicional en forma de rompecabezas, artículos escritos, etc. Los anuarios casi siempre fueron publicados para cómics que ya no estaban en circulación o que habían sido absorbidos por otros títulos, por ejemplo: los anuarios de Scorcher aún se publican diez años después de que el mismo fuera absorbido por Tiger. Por otra parte, los anuarios casi siempre se centraron en deportes, juguetes, celebridades de actualidad, películas de reciente estreno y series populares de televisión. Los anuarios británicos también se publicación con la participación de personajes estadounidenses como Spider-Man, con un enfoque a lectores jóvenes . Así como los gustos en estas áreas cambian también lo hacen los títulos que se lanzan cada año.
Ejemplos de cómics anuales notables
Para empezar, tenemos el Detective Comics Annual #1 de Tony Daniel. Este número supone la despedida en los guiones del mismo así como la continuación del Detective Comics #9, el tie-in de La Noche de los Búhos, donde Tony reintroducía a Black Mask como Roman Sionis. Y es que uno de sus arcos más aclamados antes del nDCU, donde convertía a Jeremiah Arkham en el nuevo Black Mask, parece que ha sido modificado ligeramente al regresar a la vida el Black Mask original. Pero no sólo Roman ha vuelto a la vida, sino que parece que ahora la máscara tiene poderes telepáticos, lo cual imaginamos que es la excusa para que Arkham fuera absuelto de sus crímenes y regresar como jefe del Arkham Asylum. Y también es el motivo con el cual Roman/Black Mask ha escapado de allí e intentará reformar su banda para hacer frente a Batman y tomar el control de Gotham City.
Y si en el anterior es una despedida, en el Superman Annual #1 es la bienvenida a los guiones de la serie de Scott Lobdell. La gran apuesta de DC Comics después de que George Pérez dejara la serie y tras unos números del equipo de emergencia del nDCU, Dan Jurgens y Keith Giffen, se espera que el equipo creativo de Red Hood & The Outlaws haga despegar de una vez al Hombre de Acero. Aunque Kenneth Rocafort sólo se encargará en este número de la portada, recayendo el arte en Pascal Alixe. En este anual veremos más sobre el pasado y presente de Helspont, uno de los grandes villanos del universo Wildstorm que en DC Comics quieren poner a la altura de otros grandes villanos intergalácticos, y por ello se espera no sólo la aparición de Superman sino de otros extraterrestres en la Tierra.
Un equipo creativo que no tiene la intención de cambiar, y nosotros nos alegramos mucho que así sea, son Francis Manapul y Brian Buccellato. Este dúo de escritores-dibujantes nos trae el The Flash Annual #1, donde tras estar presentando a los Rogues durante los últimos números, por fin Flash tendrá una batalla contra sus enemigos más clásicos. Claro que muy clásica no será la batalla cuando ahora sus poderes provienen de ellos mismos, con lo cual podemos esperar una gran batalla épica, y más cuando Flash se encuentre con que tenga que hacer equipo con ex-miembros tales como el mismísimo Captain Cold. Y es que la relación de uno de los villanos más clásicos de DC Comics con la banda que formó ya no es la misma desde que se convirtieron en metahumanos, y no le espera mejor futuro que a Flash dado que algunos Rogues lo quieren más muerto que vivo.
Para finalizar el repaso a los anuales que salieron ayer tenemos el Justice League Internacional Annual #1, serie que finaliza con dicho anual. Y para ello en vez de tener al escritor y dibujante de la serie, Dan Jurgens y Aaron Lopestri, contará en los guiones por Geoff Johns y Dan DiDio con el arte de Jason Fabok. Y es que este anual también tendrá repercusiones con el final del Justice League #12, el cual ya fue anunciado este mismo domingo, y es la formación de la Justice League of America. Tras que el grupo lograra no disolverse tras los fatídicos ataques terroristas del último arco, el grupo se mantiene en activo y hasta logran añadir nuevas incorporaciones para suplir bajas. Uno de ellos será el Olympian, el cual desconocemos que parte mantendrá de antes del nDCU y que parte será nueva. El otro será Blue Beetle, aunque no será el malogrado Ted Kord, sino su actual encarnación Jaime Reyes.

El cómic como lenguaje: talleres y formación
Este taller invita a descubrir el cómic como un lenguaje completo, donde la imagen y la palabra se combinan para contar historias. Este taller está dirigido tanto a personas que se inician en el lenguaje del cómic como a aquellas que ya tienen experiencia en dibujo o narrativa y desean profundizar en este medio expresivo. También está pensado para autores y autoras en formación que deseen desarrollar proyectos propios -desde tiras de prensa hasta relatos largos- dentro de un marco de acompañamiento y trabajo colectivo. El taller se articula en torno a la práctica constante y la reflexión compartida. Se promueve una mirada integral del cómic: se trabajará no solo el dibujo, sino también la planificación narrativa, el guion, la composición visual y el ritmo. Se prioriza la expresión y la claridad narrativa por encima del virtuosismo técnico.