Rodrigo Cuevas, nacido en Oviedo, es un artista que desafía las categorizaciones convencionales. Se le describe como "plenamente moderno y, desde una inequívoca brillantez con la que marca la diferencia, bien raro". Su propuesta artística fusiona el folclore asturiano con atmósferas electrónicas, divismo pop y letras cargadas de sensualidad y crítica social. Esta originalidad le ha valido el reconocimiento de figuras como Bad Bunny, quien ha expresado su interés en seguir su trabajo.
El músico asturiano ha elegido L’Infiestu, un pueblo de Asturias, como su cuartel general para desarrollar su proyecto "La Benéfica". Desde allí, agita la vida rural a través de diversas expresiones culturales: lenguajes, tendencias, romerías, música, performances, artes escénicas y visuales, promoviendo la inclusión y la revitalización de las tradiciones.

La Búsqueda de la Esencia en un Mundo Uniforme
Cuevas reflexiona sobre la pérdida de conexión con las raíces en las generaciones actuales, influenciadas por la omnipresencia de las pantallas y la uniformidad impuesta por internet. "Se ha perdido la conexión, nos hemos quedado vacíos por esa parte, hemos soltado el pie respecto a lo que nos diferenciaba en el mundo", afirma. Él huye de esta homogeneidad persiguiendo un camino propio, marcado por su búsqueda sonora e icónica como artista y su rol de agitador cultural.
Esta dualidad le ha convertido en una referencia para el público y un ejemplo para otros artistas, tanto en España como a nivel internacional. Su colaboración con Bad Bunny surgió en un estudio de grabación en la República Dominicana, donde compartieron experiencias y música. "Le hice frisuelos, tomamos mezcal, cantamos karaoke y me dijo eso: ‘Voy a fijarme en lo que tú haces’", relata Cuevas.
"Manual de Belleza": Un Crisol de Influencias
Su último trabajo, "Manual de belleza", lanzado el 20 de marzo, es un reflejo de su eclecticismo musical. Producido por Eduardo Cabra (Visitante de Calle 13) y con colaboraciones de artistas como Ana Belén, Mala Rodríguez, Massiel, Grande Amore, Mapi Quintana y Tarta Relena, el disco explora géneros como la copla, el cabaret, el rap, el romance, el pasodoble y la tonada. En él, se entrelazan influencias de figuras como Concha Piquer, Rocío Jurado y Lina Morgan, junto con el espíritu crítico de Albert Pla y la vanguardia europea de Franco Battiato.
Este trabajo sigue la senda iniciada con anteriores proyectos como "Manual de romería" o "Manual de cortejo", consolidando una carrera que le llevó a obtener el Premio Nacional de Músicas Actuales en 2023, a la temprana edad de 37 años.

Formación y Primeros Pasos
La formación musical de Rodrigo Cuevas comenzó a los ocho años en Oviedo, animado por su madre, quien le inscribió en clases de piano. Durante sus tardes de colegio, alternaba el estudio de Bach con el humor de Lina Morgan. Un profesor de música clásica y la influencia de los vídeos de la cómica madrileña marcaron sus primeras experiencias artísticas. "Me escojonaba de risa con ellas. Es lo que más me gusta en la vida: reírme y hacer reír", confiesa.
Con el tiempo, Cuevas se convirtió en un maestro del humor en sus letras y espectáculos, demostrando una gran destreza en el manejo del ritmo, la ironía y el gesto. "Consiste en dominar la medida, si te pasas de la raya no funciona", asegura. Aplica esta conciencia humorística en su nuevo disco, desde la elegancia cabaretera de "Un mundo feliz" hasta los ritmos de "Asturcón" o los réquiems discotequeros como "Una muerte ideal".
Falamos de la folixa-inauguración de La Benéfica con Rodrigo Cuevas #AlderiquesEntrevistes
La Influencia del Cabaret y la Naturaleza
El espíritu del cabaret impregna gran parte de su obra. "El cabaré libera, tiene un componente utópico. Entras ahí y te aíslas del mundo", explica. Se inspira en figuras como Lina Morgan, reivindicando las artes del humor, a menudo consideradas menores. Para él, la comedia es "lo mejor. Y lo más difícil".
Desde niño, Cuevas ha cultivado una escucha perpetua y se ha empapado de la naturaleza en Rodiezmo de la Tercia, el pueblo de sus abuelos. Esta conexión con el entorno rural le ha llevado a establecerse en Vegarrionda, un pequeño concejo en Piloña, donde encuentra su refugio.
Un Viaje por Ciudades y Experiencias
Antes de asentarse en Asturias, Rodrigo Cuevas vivió en diversas ciudades. En su infancia y adolescencia exploró Oviedo, compaginando estudios, deportes y primeras experiencias amorosas. En su juventud, se trasladó a Barcelona y luego a Santiago de Compostela, donde se ganó la vida como músico ambulante. En Barcelona, también se involucró en el movimiento okupa, adoptando un estilo de vida austero y centrado en la creación artística.
Su formación musical continuó en la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc), donde estudió diversas disciplinas, desde flamenco hasta música contemporánea. "Mezclarte con otras cosas. Eso te quita un poco el supremacismo, ¿no?", comenta sobre la importancia del mestizaje en su formación.
Activismo y Compromiso Social
Rodrigo Cuevas ha manifestado su rechazo a la "uniformidad capitalista" y la "voracidad económica y cultural depredadora". Su proyecto "La Benéfica" en L'Infiestu es una manifestación de su compromiso con la revitalización del mundo rural y la cultura local. El teatro, recuperado por él y sus colaboradores, fue construido en 1937, durante la Guerra Civil española.
Ana Belén, quien ha colaborado con Cuevas, destaca su capacidad para fusionar lo moderno con las raíces del folclore: "Rodrigo encarna muy bien eso". Describe a Cuevas como "un ser libre y transgresor sin renunciar a su propia manera de ser de pueblo, con orgullo".

La Benéfica: Un Espacio de Creación y Comunidad
En La Benéfica, Rodrigo Cuevas y su equipo desarrollan espectáculos de cabaret, folclore, fiestas populares y eventos como el antroxu (Carnaval asturiano) y el amagüestu. Además, emiten programas de radio, trabajan con colegios, impulsan jornadas de profesionalización de la cultura en el ámbito rural y buscan becas para artistas. "Creamos tejido con muchas ram...", explica.