Carlos Giménez es un historietista de renombre, conocido por varias generaciones de aficionados al cómic en España. Su trayectoria lo ha llevado a ser reconocido con premios, y su obra abarca una diversidad de géneros y temáticas, reflejando a menudo la sociedad y la historia de España.
Es difícil encontrar un historietista español más prolífico y ecléctico que Carlos Giménez. A sus 80 años de edad, sigue en activo y ha tocado todos los palos del noveno arte: biografía, costumbrismo, western, ciencia-ficción, adaptaciones literarias, erótico, crítica social, tira… Además, no hay revista para el público adulto en la que no haya participado. Y no contento con ello, ha realizado cartelería, ilustración, storyboard, guiones (el de los cómics de “El Capitán Alatriste”, dibujados por Joan Mundet, es obra suya).
Carlos Giménez nació en el barrio de Embajadores de Madrid el 6 de marzo de 1941. Su infancia estuvo marcada por la orfandad paterna y la tuberculosis de su madre, lo que le llevó a pasar sus primeros años en varios centros de Auxilio Social. Estas experiencias infantiles serían posteriormente plasmadas en su serie más conocida: “Paracuellos”.
A los 14 años, regresó a casa, impulsado por su gran afición a los tebeos, forjada principalmente por la lectura de “El Cachorro” y “El Capitán Trueno”. Tras años de práctica, comenzó a trabajar como ayudante de Manuel López Blanco, creador de “Las aventuras del FBI”. En 1963, se unió a Selecciones Ilustradas, la agencia de Josep Toutain, donde desarrolló obras destacadas como el western “Gringo” (1963-1967), la serie de ciencia ficción “Dani Futuro” (1969-1975) con guion de Víctor Mora, y “Hom” (1975). También creó series como “Delta 99”, “Tom Berry”, “Kiko 2000” y la obra erótica “Ulysses” para una revista alemana.
En 1964, se trasladó a Barcelona para facilitar su trabajo. Su trayectoria fue reconocida con el Premio del Patrimonio del Festival de Angulema en 2010 por “Paracuellos”.
Obras Clave de Carlos Giménez
La obra de Carlos Giménez es extensa y variada. Algunas de sus creaciones más relevantes incluyen:
- “Gringo” (1963): Un western con elementos cómicos protagonizado por un joven vaquero americano.
- “Delta 99” (1968): Serie de ciencia ficción y misterio con guion de Jesús Flores Thies, una space-opera con toques románticos.
- “Dani Futuro” (1969): Con guion de Víctor Mora, narra las aventuras de Daniel Blancor, revivido un siglo después de quedar congelado.
- "Hom" (1974): Una original aventura de ciencia ficción sobre la búsqueda de identidad y conocimiento del mundo.
- “España Una, grande y libre” (1976-1977): Un recorrido crítico por las peculiaridades de la transición española.
- “Paracuellos” (1976-2017): Considerada su obra cumbre, es un reflejo de sus vivencias en los centros de Auxilio Social.
- “Barrio” (1977): Otra obra autobiográfica que narra su infancia y primera adolescencia.
- “La saga de los Menéndez” (1978): Serie costumbrista de humor.
- “Koolau el leproso” (1977): Una reivindicación contra la esclavitud y el colonialismo.
- “Las odiseas de Ulises” (1980): Adaptación jocosa de "La Odisea" de Homero.
- “Romances de andar por casa” (1983-1985): Historias cotidianas sobre el amor y el desamor.
- “Historias de sexo y chapuza” (1989-2000): Retrato crudo y cotidiano de los bajos instintos humanos.
- “36-39. Malos tiempos” (2007-2008): La vida cotidiana durante la Guerra Civil desde su perspectiva.
- “Mientras el mundo agoniza” (2021): La continuación de las aventuras de Dani Futuro en una Tierra cambiada.
La obra de Giménez, incluso en sus facetas fantásticas, adquiere un tono de crónica, reflejando las circunstancias vitales y el comportamiento cotidiano. Sus personajes y sus sentimientos son fácilmente identificables, garantizando una profunda inmersión en sus historias.

El Cómic Adulto y la Transición Española
La transición española, un periodo de profunda transformación política y cultural, también se reflejó en el mundo del cómic. Aunque la censura franquista consideraba el cómic como un medio infantil, existían precedentes de publicaciones satíricas y tebeos con contenido para adultos.
Con la llegada de la democracia, el mercado del cómic adulto experimentó un auge significativo. En 1977, la editorial Nueva Frontera lanzó la revista "Totem", que reunió a importantes autores de cómic para adultos de Europa y Argentina. Poco después, otras editoriales como Josep Toutain (con "1984", "Creepy" y "Comix Internacional") y Norma (con "Cimoc" y "Cairo") surgieron, publicando tanto a autores extranjeros como a talentos nacionales.
El cómic underground norteamericano también influyó en España, dando lugar a la autoedición de fanzines y a la aparición de autores como Nazario, Mariscal y Max. Instituciones públicas y privadas se sumaron a la "fiebre de las viñetas", financiando revistas como "Madriz", que exploraba vanguardias estéticas y el intimismo.
En este contexto, surgieron iniciativas autogestionadas como la revista "Rambla", que apostó por autores españoles, y Ediciones Metropol. Sin embargo, el mercado editorial se vio saturado, y muchas publicaciones no lograron sobrevivir a largo plazo.

A fines de los años 70, en pleno proceso de Transición democrática y cultural, Nazario desarrolló su obra de cómic adulto "Anarcoma". Esta serie introdujo una heroína transgénero que, a través de la tradición del género negro, describía una Barcelona donde el colectivo LGBT+ se reapropiaba de nuevos espacios urbanos. "Anarcoma" se convirtió en un referente del cómix español y de la cultura de la Transición y la Movida, representando la línea "chunga" heredera de la sátira feísta y la subcultura punk.
La serie utiliza el género criminal como marco para representar la realidad de las Ramblas y el Barrio Chino de Barcelona a fines de los 70. Estos espacios, tradicionalmente marginales, se convierten en escenarios de socialización, encuentro sexual, comercio, represión policial y manifestación política, pero también en refugios para la comunidad LGBT+.
La figura de Anarcoma, una detective aficionada transgénero, desafía los roles tradicionales del detective masculino y heterosexual. Su presencia física y sus prácticas urbanas se entrelazan con la representación del "tercer espacio" (thirdspace), un concepto que alude a la confluencia de lo físico y lo mental, y a la resistencia contra las formas hegemónicas de uso de la ciudad.
El cómic de la Transición también exploró temas como el amor y la amistad, como se evidencia en obras de autores como Alfonso Casas. En su cómic "El final de todos los agostos", Casas aborda la nostalgia, las decisiones vitales y la reconciliación con el "yo adolescente", utilizando el color y elementos gráficos para representar la dualidad entre el recuerdo y la realidad.
A propósito de Carlos Giménez
La obra de Carlos Giménez, junto con la de otros autores y publicaciones de la época, contribuyó a la consolidación del cómic adulto en España y a la reflexión sobre la compleja realidad social y cultural de la Transición.