Los cómics ofrecen muchas posibilidades y constituyen una herramienta muy versátil para llevar al aula distintos contenidos y desarrollar diversas competencias, tanto en Primaria como en Secundaria y Bachillerato.
¿Qué es el Cómic? Definiciones y Características
Antes de todo, cabe preguntarse: ¿qué es el cómic? El guionista David Muñoz destaca que el cómic es un «género híbrido en el que la palabra y la imagen forman un todo inseparable. Roman Gubern lo define como una estructura narrativa formada por secuencias progresivas de pictogramas, en los cuales pueden integrarse elementos de escritura fonética». Will Eisner lo denomina “arte secuencial” y resalta que su lenguaje se basa en una experiencia visual tanto de los autores como de los lectores. Scott McCloud amplía su definición a “ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada”.
A pesar de la heterogeneidad de definiciones, es cierto que en la mayoría de casos encontraremos cómics con una combinación de imágenes y textos en una secuencialidad de viñetas que incluyen personajes y textos que generan una narratividad. No obstante, como afirma Groensteen, no siempre es así, pues hay propuestas como The Cage, de Martin Vaughn-James o A short history of America, de Robert Crumb donde se prescinde de personajes y solo aparecen objetos, centrándose en una sucesión de imágenes en el espacio o en distintos lugares.
El cómic puede ser una herramienta educativa muy poderosa. Gracias a su combinación de imágenes y texto, la historieta gráfica capta la atención de los niños, facilita la comprensión lectora y estimula la creatividad. A diferencia de los libros tradicionales, los cómics (o tebeos, en el vocabulario español tradicional) ofrecen un formato narrativo más visual y atractivo, lo que los convierte en un excelente recurso para el aula de primaria.
El cómic es un medio de expresión artística que combina el lenguaje verbal y el visual, y que puede tener diversos géneros, estilos y formatos. Por todo ello, el cómic puede ayudar a los alumnos a mejorar su rendimiento académico, su motivación por el aprendizaje y su autoestima.
La comprensión lectora es uno de los pilares más débiles del alumnado, a la luz de los informes PISA, que año tras año lo fija junto a las matemáticas como las asignaturas pendientes de la educación, particularmente en España. No en vano, el último informe PISA ahonda en este tema, al registrar los peores datos de la serie.
El 90% de la información que gestiona el cerebro de cualquier persona es visual. De hecho, la evidencia neurocientífica demuestra que el cerebro procesa la imagen 60.000 veces más rápido que el texto. Por ello, no es de extrañar uno de los últimos planteamientos de la enseñanza: el aprendizaje a través del cómic, un sistema que, aseguran los expertos, puede ser altamente eficiente.
El estímulo visual es una manera de enseñar directa, ya que el ser humano presta más atención a las imágenes que a las palabras. Por ello, existen muchos motivos y evidencias científicas por los que el cómic puede convertirse en una herramienta muy poderosa para promover el aprendizaje en el aula.
El cómic es, sobre todo, lengua visual, heredero de la narrativa visual que la Humanidad ha usado desde sus inicios y que dio lugar a la narrativa escrita. Por tanto, fue primero lo visual a lo escrito y, como tal, “el cómic conecta directamente con nuestra naturaleza”, nos explica el experto. No debemos olvidar que la mayoría de la información que procesamos es visual y, por tanto, el cómic es un lenguaje que entra dentro del ámbito educativo “como una forma de potenciar y favorecer los procesos de aprendizaje, apelando precisamente a esa capacidad de conectar de manera directa con algo que nos ha acompañado siempre: las imágenes”.
Además, nos dice, en el caso concreto de un cómic, está formado por “un lenguaje que tiene la ventaja de haber integrado también la información escrita, consiguiendo lo mejor de ambos mundos y con la posibilidad de incorporar elementos que no son propios de la comunicación escrita, como diagramas, esquemas, mapas, de una forma lógica y continua dentro de su relato”. Los más pequeños, con una cultura visual apabullante, conectan mucho más rápido con este tipo de narración.
Uno de los rasgos más característicos de los cómics es su narrativa elíptica, pues es necesario condensar el texto en pocas líneas (para que quepan en un bocadillo o cartela), además de que hay cierta información que se omite entre viñeta y viñeta que el lector debe interpretar. A diferencia del cine, donde hay continuidad temporal, en la historieta la temporalidad está cortada por el espacio delimitado de las páginas y se da una simultaneidad de viñetas.
Por otro lado, gracias a su carácter híbrido, el cómic tiene relación con otros lenguajes como la pintura, la literatura o el cine, por lo que es deseable realizar algún tipo de análisis interdisciplinar que permita que los estudiantes relacionen lenguajes y medios diferentes.
La temática que suele tener un cómic, ¿es recomendable para la educación de una escuela? En cuanto a la mayor o menor adecuación del contenido de un cómic a la enseñanza, “no es tanto este aspecto el que debería preocuparnos, sino el de ver cómo se puede usar dentro de los diferentes ámbitos de enseñanza”. Así, nos explica, “el cómic puede ser usado en el aula como una lectura complementaria con facilidad”. En este aspecto, hay muchos de ellos que pueden formar parte de prácticamente cualquier asignatura, desde letras a ciencias. Y no solo aquellos que han sido creados desde una perspectiva didáctica, “sino cualquiera de ellos puede convertirse en una herramienta educativa”, nos dice. Por ejemplo, un cómic de superhéroes puede ser una excelente forma de introducir conceptos científicos.
Por ello, no solo debemos entender el cómic como una lectura más, sino que podemos llegar a concebirlo, por lo que hemos comentado, como una metodología: “hacer cómics (no solo leerlos) puede ser una forma de aprendizaje con ventajas que obligan al alumno a realizar una serie de ejercicios cognitivos que favorecen la educación”. Por tanto, de nuevo, no es tanto la temática como el uso que se da a ese cómic.
Elementos del Lenguaje del Cómic
Si se va a llevar a cabo algún tipo de experiencia de enseñanza y aprendizaje a través del cómic, en primer lugar es importante comprender algunos de sus códigos, para que los alumnos y alumnas se familiaricen con su lenguaje y conozcan los códigos más elementales del noveno arte.
- Viñeta: unidad mínima de significado formada por un cuadro.
- Página: sucesión de viñetas que conforman una disposición en un espacio mayor, la página. Ejemplo: 3×3.
- Globos o bocadillos: recipientes simbólicos que contienen las locuciones de los personajes, normally formados por textos.
- Cartela o cartucho: recuadro donde aparece el texto de apoyo, que normalmente corresponde al narrador.
- Onomatopeyas: representación gráfica de sonidos o fonemas.
- Dibujos e ilustraciones: son los códigos visuales que representan a los personajes, objetos, escenarios, etc.
- Encuadres y planos: delimitación del espacio dentro de la viñeta.

Beneficios del Cómic en el Aula
El cómic suele ser atractivo para los más jóvenes, dado su carácter visuoverbal, y es un gran recurso que nos permite llevar a cabo numerosas propuestas didácticas, facilitando la iniciación lectora, la alfabetización visual y la formación lectora. Poco a poco puede irse implementando su práctica una vez el alumnado vaya obteniendo una mayor soltura y competencia lectora.
Asimismo, se pueden llevar a cabo actividades de comprensión lectora, de manera similar a la literatura, cuando se realizan clubs de lectura, comentario de las obras, etc. Aunque los cómics tengan menos texto que una novela o pieza teatral, la información está muy condensada, por lo que conviene profundizar en la comprensión de cada obra y hacer un «ejercicio de imaginación» a la hora de interpretar ciertas viñetas.
6 beneficios del cómic en la enseñanza
- Mejora de la comprensión lectora: las imágenes ayudan a contextualizar el texto, facilitando la comprensión de la historia.
- Estimula la creatividad: los niños pueden imaginar y crear sus propias historias, desarrollando su pensamiento crítico y habilidades narrativas.
- Fomenta la motivación: muchos alumnos encuentran los textos largos aburridos, pero los cómics pueden ser más atractivos y accesibles.
- Mejora la expresión escrita: al escribir sus propios cómics, los niños desarrollan habilidades de redacción y organización de ideas.
- Favorece la inclusión: es una herramienta excelente para niños con dificultades de lectura o con necesidades educativas especiales.
- Enseñanza interdisciplinaria: puede utilizarse para reforzar conceptos en diversas asignaturas como ciencias, historia o matemáticas.
Además de fomentar un aprendizaje holístico y competencial, el cómic resulta motivador y divertido para los alumnos, que ven reforzado el contenido mediante una explicación ilustrada de materias que, en ocasiones, implican un arduo proceso de comprensión.
La lectura de cómics y novelas gráficas fomenta la lectura, la alfabetización visual y la activación del pensamiento. Estudios señalan la importancia de su lectura en cuanto a la rapidez de procesamiento y retención de información. Las personas procesan 60.000 veces más rápido la información visual que la información textual. Un estudio concluyó que los estudiantes que leen siete páginas de un cómic retienen más información sobre lo que han leído que aquellos que han recibido exactamente la misma información, pero en formato texto. Al fin y al cabo, somos seres visuales y más del 50 por ciento de la corteza cerebral se dedica a procesar este tipo de información, por lo que contar historias con imágenes sí que puede ayudar a los niños a retener información.
El Cómic como Recurso Interdisciplinar
Como ya he comentado, el cómic constituye una herramienta versátil que nos permite trabajar contenidos interdisciplinares. Por ejemplo, si queremos tratar la mitología o la fantasía, hay multitud de propuestas tebeísticas, desde Thor, de Marvel, hasta Mirror, de Emma Ríos y Hwei Lim. También pueden tratarse aspectos históricos, como en la novela gráfica Persépolis, de Marjane Satrapi, que noveliza de manera autobiográfica la infancia de la autora y la revolución islámica en los años 80 en su país, Irán. La historia clásica ofrece obras como 300, de Frank Miller, que lleva a las viñetas la batalla de las Termópilas de la Antigua Grecia. También es fácil encontrar biografías llevadas a las narrativas gráficas, como El diario de Anne Frank, de Ari Folman y David Polonsky o Residencia de Estudiantes, de Susanna Martín, basada en Federico García Lorca en su contexto de la Generación del 27.
Pueden leerse cómics como Persépolis, de Marjane Satrapi, Ghost World, de Daniel Clowes o Arrugas, de Paco Roca y compararlos con sus versiones cinematográficas. Asimismo, hay obras que permiten establecer analogías con el arte o la pintura, como la novela gráfica Las Meninas, de Santiago García y Javier Olivares, que recrea la época en la que Velázquez pintó su famoso cuadro. Otras, como La levedad, de Catherine Meurisse, ofrece alusiones y homenajes a ciertos cuadros como «El grito», de Edvard Munch.
“De la misma forma -añade-, creo que en los currículum educativos de ESO existe una laguna muy importante con respecto a la educación artística, cosa que se refleja en el escaso conocimiento de los alumnos al respecto. Mediante el uso del cómic como herramienta didáctica intento hacer nuestro patrimonio más cercano y despertar en los chavales ese “sentido de la maravilla” que los lectores de cómics conocíamos tan bien”.
El cómic en el aula
“Lo primero que he de decir -confiesa- es que los alumnos leen muy pocos cómics en general, o por lo menos, no se plantean que las viñetas puedan encerrar un valor educativo tan potente, así que su sorpresa es mayúscula cuando se descubren a sí mismos sintetizando temas complejas en tiras cómicas dibujadas por ellos que luego han de defender de forma oral”.
También les sirve para reflexionar: “En un mundo donde la sobre intoxicación de elementos visuales es masiva -asegura Pedro- con la lectura y creación de los cómics consigo que los alumnos frenen un poco, se sienten ante el folio, recapaciten acerca de formatos y estructuras compositivas que repercuten en un entorno de aprendizaje muy personalizado, universal y creativo”.
“Y mediante el uso de rutinas ‘Visual Thinking’, etc., consigo que desarrollen la creatividad y la imaginación, de tal forma que una asignatura tan árida como la mía se torna en algo divertido y motivador” -concluye Pedro-.
Recomendaciones para el aula
- En el ejemplo del que hablábamos, presentado en el artículo anterior, los profesores empleaban Maus: relato de un superviviente, de Art Spiegelman, para la clase de Historia de 4º de Educación Secundaria Obligatoria.
- Otro docente, Guillermo Balmori, lleva a clase los cómics de Astérix para hablar del Imperio Romano.
- En este artículo de Tereixa Constenla, se recomiendan ocho novelas gráficas para niños.
- Víctor G. Muñiz también ofrece sus recomendaciones de novelas gráficas para la clase de Historia, en este caso relacionadas con la Guerra Civil Española.
- Sin olvidarnos de los clásicos como Zipi y Zape, Tintín, Trece Rúe del Percebe, Don Miki o Mortadelo y Filemón, entre otros, debemos considerar nuevas incorporaciones.
- ¿Qué tal hablar de Van Gogh a través de unas magníficas viñetas sobre su vida?
- Y para todos nosotros, estudiantes o docentes, los consejos lingüísticos de don Pardino son imprescindibles y se pueden incorporar al aula.
Además, el cómic puede utilizarse para promover otro tipo de aprendizaje, pues “dibujar implica utilizar un lenguaje totalmente visual y la síntesis de elementos, teniendo que relatar los contenidos aprendidos de una manera que se entienda, una experiencia enriquecedora”.
Como Hacer una HISTORIETA o COMICS en 8 pasos
Creación de Cómics en el Aula
Cada vez es más usual realizar talleres de cómic o crear pequeños tebeos en colegios y bibliotecas. Por ello, es importante conocer el lenguaje tebeístico (viñetas, bocadillos, ilustración, secuencia, etc.) para que los alumnos y alumnas realicen sus propias historietas o sean capaces de ser lectores competentes, además de que es una manera atractiva de fomentar la creatividad y el trabajo en grupo.
Los profesores contribuyen
Antes de dar la palabra a los propios alumnos, tenemos un paso intermedio entre leer cómics y crear cómics, que tiene lugar cuando los profesores toman el mando y preparan sus propios cómics personalizados para sus estudiantes:
- Pedro Martínez Ortiz, conocido y reconocido docente, ha comenzado con el primer capítulo de su cómic matemático, descargable, y acompañado de una guía didáctica.
- Pedro Cifuentes es profesor de Ciencias Sociales en la ESO y ya ha publicado varios libros sobre Historia en formato cómic, un recurso que está muy presente en sus clases.
- Otro buen ejemplo de ello es este cómic descargable de científicas, que además incluye una guía didáctica de actividades, también descargable.
Si os apetece probar, pero no tenéis grandes conocimientos, podéis ayudaros de alguna herramienta digital gratuita que os podrá guiar en vuestra labor. Además, de recursos generales para la creación de cómics, existen otras opciones más enfocadas al mundo educativo, como puede ser la web de Pixton, abierta para profesores y para alumnos.
Las herramientas digitales para crear historietas gráficas
Afortunadamente, existen hoy numerosos recursos digitales que permiten que tanto docentes como alumnos puedan crear historias gráficas de manera sencilla. Son herramientas que, sin necesidad de grandes habilidades de dibujo, permiten experimentar con la narrativa visual y desarrollar la creatividad. Estas son 5 de las mejores opciones:
- Canva: ofrece plantillas prediseñadas que te ayudan a crear cómics con facilidad.
- Pixton: es una herramienta en línea ideal para la creación de historietas con personajes personalizables.
- Storyboard That: permite diseñar cómics en línea con diversas opciones de escenas y diálogos.
- Comic Life: esta aplicación permite que los niños puedan transformar fotos en cómics.
- Make Beliefs Comix: se trata de una plataforma gratuita y sencilla para la creación de tiras cómicas.
Los alumnos toman la palabra
Pero, sin duda alguna, el círculo se completará cuando sean los alumnos los que tomen el relevo, siendo ellos los que creen sus propios cómics, bien sea digitalmente, con alguna de las herramientas comentadas, o analógicamente.
En este otro enlace podemos ver imágenes de un cómic creado por un grupo de alumnos de 2º de Educación Secundaria Obligatoria. En palabras de su profesora, Tania Aparicio, “aumentó la cohesión del grupo y fomentó la creatividad de los estudiantes”. Además, añade la docente, “los alumnos fueron los encargados de organizar y medir los espacios, esto es, las viñetas, además de redactar la historia y crear y dibujar a los personajes”. Y no es la primera vez que Tania trabaja con el cómic, también lo ha hecho en otras ocasiones con proyectos digitales.
El cómic dibujado por los alumnos también es herramienta de aprendizaje. De hecho, nos dice, “es una metodología excelente, por ejemplo, para realizar el trabajo de resumen de un libro literario en formato de cómic”. Esto les obliga a comprender la esencia del libro para sintetizarla en viñetas y buscar los elementos claves del relato. Por ello, “es una excelente metodología para fomentar la comprensión lectora, que se refuerza por el proceso de dibujo, que es bien conocido nos ayuda a la memorización, comprensión y aprendizaje”. Frente a la tentación de cortar y pegar desde Internet para realizar un trabajo en cualquier asignatura, realizar el cómic “les obliga a comenzar un proceso de comprensión, asimilación y plasmación visual”.

El Cómic y su Relación con Otros Medios
Como ya he comentado, el cómic constituye una herramienta versátil que nos permite trabajar contenidos interdisciplinares. Por ejemplo, Si queremos tratar la mitología o la fantasía, hay multitud de propuestas tebeísticas, desde Thor, de Marvel, hasta Mirror, de Emma Ríos y Hwei Lim. También pueden tratarse aspectos históricos, como en la novela gráfica Persépolis, de Marjane Satrapi, que noveliza de manera autobiográfica la infancia de la autora y la revolución islámica en los años 80 en su país, Irán. La historia clásica ofrece obras como 300, de Frank Miller, que lleva a las viñetas la batalla de las Termópilas de la Antigua Grecia. También es fácil encontrar biografías llevadas a las narrativas gráficas, como El diario de Anne Frank, de Ari Folman y David Polonsky o Residencia de Estudiantes, de Susanna Martín, basada en Federico García Lorca en su contexto de la Generación del 27.
Finalmente, y teniendo en cuenta que en el actual curriculum (LOMLOE) se hace referencia a desarrollar competencias en narrativas multimodales, como «comprender e interpretar textos multimodales», el cómic ofrece una gran oportunidad para que los alumnos y alumnas se adentren en las narrativas gráficas, y da pie para promover las narrativas multimodales y transmedia. Así, Las Meninas, de Santiago García y Javier Olivares, puede relacionarse con documentales sobre Velázquez. En el caso de Marvel, con multitud de series y obras publicadas, pueden seleccionarse algunos números de Thor y ver una comparativa con el cine o la mitología nórdica.
Los superhéroes son muy conocidos por la mayoría de las personas, gracias a personajes como Batman, Superman, Daredevil o Spiderman; sin embargo, muchas veces los espectadores que ven películas o jugadores de videojuegos de esos mismos superhéroes no han leído las obras originales. Por ello, es importante saber relacionar los tebeos con las adaptaciones al cine o las series y los videojuegos, para poder analizar y distinguir entre un medio y otro y ver las posibilidades de cada tipo de lenguaje. No es lo mismo leer un cómic de Batman creado por Frank Miller y , donde la disposición de viñetas puede ralentizar el ritmo de lectura, así como multiplicarla en diferentes direcciones, que, por ejemplo, ver una película, donde la narrativa lineal tiene mayor peso o jugar a un videojuego que ofrece una expansión de la obra original. Un ejemplo para entender las diferencias entre una novela gráfica y su versión cinematográfica es Ghost World (1997), de Daniel Clowes, donde se dan ciertas elipsis narrativas que omiten información sobre los personajes o ciertos hechos que el lector o lectora debe «rellenar».

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Manga y anime, ¿también son recomendables?
La fama del manga y del anime, nos explica el experto, sobre todo, en cuanto a la concepción de que es violento o que tiene un gran contenido sexual, “es una generalización absurda y falsa”. Tanto uno como otro son, simplemente, la denominación del cómic y de los dibujos animados en Japón. Por supuesto, hay mangas con contenido violento y otros contenido sexual, “pero igual que en el cine, la literatura o el cómic occidental y eso no implica la generalización de esa etiqueta al total”. Lo que sí es cierto, nos dice, “es que el manga y el anime son industrias potentísimas con una producción brutal que se caracteriza por la variedad, que va desde el cómic para los más pequeños a lo que conocemos como gekiga, dedicado a un público más exigente que busca espacios de reflexión y debate”. Por ello, al igual que se puede usar cualquier cómic en el aula, el manga puede ser usado como cualquier otro cómic, con una ventaja clara: “la narrativa visual del manga es hoy muy reconocible para los más pequeños, por lo que es aceptada con muchísima naturalidad y facilidad”, nos explica el experto.
A partir de aquí, se han creado proyectos interesantísimos, “como AHA Comics, que aprovechan la reconocible estética del manga y su narrativa para explicar matemáticas, por ejemplo”. El manga es hoy el cómic que más vende en España y en Europa entre los más jóvenes (y no solo eso, están entre los más vendidos entre los libros editados en España), por lo que es muy lógico usarlo en el aula para favorecer la conexión con los estudiantes.