La vida, a menudo, nos presenta encrucijadas donde el camino más fácil parece ser también el más difícil. Este consejo, que resuena desde el principio hasta el final de la obra de Alberto Madrigal, encapsula la esencia de su narrativa gráfica. A través de sus 121 páginas, Madrigal nos sumerge en la historia de Javi, un protagonista cuya travesía vital resuena con la experiencia de muchos españoles, aquellos que, hartos de una existencia monótona y vacía, deciden arriesgarlo todo en busca de sus sueños.

La trama central se desenvuelve en el proceso de adaptación de Javi en Berlín, explorando la compleja amalgama de sentimientos que este cambio vital conlleva. El final, lejos de ofrecer una resolución cerrada, se presenta abierto, difuso e inconcreto. No es un "continuará" explícito, sino más bien un "ya sabíais que continuaría", pues la obra no se centra en la narración de un conflicto específico, sino en un episodio vital en constante evolución. Lo que sucede después, en última instancia, carece de importancia; lo esencial es lo que se ha logrado reflejar.
Desde una perspectiva artística, la personalidad del dibujo de Alberto Madrigal cautiva de principio a fin. Las imágenes, a menudo, hablan con más elocuencia que las palabras que las acompañan. Al igual que la trama, los dibujos se caracterizan por su simplicidad, despojados de excesivos colores y detalles. Esta austeridad visual no es una carencia, sino una elección deliberada del ilustrador, quien enfoca el elemento principal, aquello que desea resaltar. Incluso, introduce elementos que, más allá de su significado literal, funcionan como metáforas.
Un ejemplo palpable de esta técnica se observa en las ilustraciones de las páginas 120-121, donde se fusionan imágenes de Fabio, compañero de piso de Javi, jugando al golf en el baño mientras realiza sus necesidades, con una notificación en el ordenador de Javi. La escena culmina con Fabio alzando los brazos en señal de victoria, habiendo conseguido embocar la pelota. Esta simplicidad, que decora las páginas con un toque minimalista y conciso, se extiende a la forma en que Madrigal maneja los saltos temporales. En lugar de recurrir a frases explícitas como "tres años antes" o "dos días después", el autor opta por un sutil cambio en las gamas de color.
"Demasiadas expectativas", reflexiona Alberto al final de su obra. Sin embargo, para quienes se acercan a su trabajo, la experiencia a menudo resulta ser la opuesta: pocas expectativas iniciales que se transforman en una grata sorpresa.
Los Inicios y la Búsqueda de un "Trabajo de Verdad"
Alberto Madrigal siempre soñó con dedicarse al cómic desde niño, pero la percepción de que "eso no era un trabajo" le llevó por otros derroteros. Estudió Informática y trabajó durante varios años en este campo. Sin embargo, la inquietud artística persistía. "Hasta que decidí irme a Alemania, a la aventura, con el dinero que había ahorrado y con la idea de tomar distancia para dedicarme a lo que quería, el cómic", relata este extremeño, nacido en Plasencia y cuya vida también transcurrió en Valladolid.

Su obra "Un trabajo de verdad", editada en español e italiano ("Un lavoro vero"), es el resultado de esa aventura y se enmarca en el formato de novela gráfica. La historia de Javi, el protagonista, tiene un fuerte componente autobiográfico y, a la vez, retrata la situación de muchos jóvenes que, como el propio autor, hacen las maletas y emigran en busca de un sueño.
"Esta historia tiene mucho de mí porque a medida que la hacía iba entendiendo las cosas que me estaban pasando y me iba entendiendo a mí", confiesa Madrigal sobre el año de trabajo invertido en el proyecto, sin tener certeza de si vería la luz. "No tuve editor hasta el final."
Alberto Madrigal (Plasencia, 1983) se mudó con su familia a Laguna de Duero a los cinco años. Las clases de Educación Plástica en el colegio La Laguna y el instituto Las Salinas marcaron su crecimiento personal y artístico. Sin embargo, sus estudios le llevaron por la programación, dedicándose a trabajar en el Parque Tecnológico de Boecillo durante cuatro años. Tras dos años de una intensa rutina, decidió abandonar el horario de oficina para dedicarse a escribir e ilustrar sus propias historias. Su primera obra en el mundo del cómic, ‘Un trabajo de verdad’, narra la vida de un diseñador español que se muda a Alemania en busca de empleo.
El inicio de su camino en el cómic estuvo impulsado por un curso de dibujo en la Biblioteca Municipal de Laguna. Admiraba profundamente a su profesor, quien le inspiró a continuar formándose durante cinco años. Aunque el enfoque principal era el dibujo realista, Madrigal recuerda llevar consigo los cómics que leía para aprender a dibujar personajes en clase, una analogía a estudiar guitarra clásica y practicar canciones de rock.
Berlín: Un Escenario de Libertad y Anonimato
La experiencia en Berlín se describe como un estado de anonimato liberador. "En Berlín eres anónimo. A nadie le importa quién eres o lo que haces. Se respira una libertad increíble en la que nadie te juzga." Madrigal reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años con la mayor presencia de cómics en las librerías, pero insiste en que la libertad creativa es primordial. Si los cómics fueran tan populares como en Francia, los autores podrían vivir de su trabajo, pero a costa de más reglas y menos libertad.
Su sueño ideal sería poder dedicar unas horas matutinas a la creación de novelas gráficas y el resto del día a trabajos esporádicos, familia, amigos y hobbies, actividades que considera enriquecedoras para su proceso creativo. "Estoy convencido de que esas actividades enriquecen este tipo de trabajo, porque la escritura de historias es un proceso extraño. El subconsciente y lo que vives juega un papel muy importante."
El Camino hacia la Consolidación Artística
A nivel laboral, las colaboraciones han surgido de forma natural, siguiendo su pasión. Destaca los trabajos realizados junto a Zerocalcare y la colaboración con la marca Fabriano, que considera un punto de inflexión en su carrera. A nivel personal, la paternidad ha sido un factor determinante. Aunque ha publicado en España y Francia, su principal editor es italiano, lo que le lleva a realizar giras promocionales en Italia.
Actualmente, Madrigal se encuentra terminando de ilustrar una novela gráfica escrita por otro autor, un proyecto que se mantiene en secreto. Paralelamente, está finalizando la historia para su próximo libro, una obra más compleja y, por primera vez, no autobiográfica. Este proyecto, iniciado hace años, ha sido pospuesto en varias ocasiones debido a las exigencias de la vida y la pandemia, pero está deseando comenzar a dibujarlo.

La decisión de perseguir sus sueños a través del cómic, a pesar de la precariedad económica que a menudo conlleva, es un tema recurrente en su obra. "Tener un trabajo en España es un privilegio, incluso aunque no nos guste nada lo que tengamos que hacer o nos paguen un salario miserable por un montón de horas. Pero... ¿Asegurarnos el sustento justifica que estemos dispuestos a todo, incluso a renunciar a nuestros sueños?"
"Un trabajo de verdad" fue el cómic que le valió la nominación al Mejor Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona. La obra narra la historia de Javi, un joven que abandona un trabajo de diseñador gráfico para mudarse a Berlín, solo, sin empleo y sin saber alemán, persiguiendo su sueño de dibujar tebeos. "Quiere hacer de su pasión, un trabajo de verdad", afirma Alberto.
"Sobre todo la idea general", comenta Alberto sobre el componente autobiográfico de la obra. "He partido de situaciones reales, pero he visto como los personajes evolucionaban por si mismos tomando sus propias decisiones. Dialogan e interactúan, haciéndome reflexionar sobre temas que me preocupan."
"Dibujar es un Trabajo de Verdad"
La percepción de que dibujar cómics no es un "trabajo de verdad" es un prejuicio que Madrigal se ha propuesto desmantelar. "Dibujar es un trabajo de verdad, pero no es inmediato. Normalmente hace falta un tiempo en el que se cultiva pero no se recoge. Los resultados, si todo va bien, llegan después de varios años."
Tras "Un trabajo de verdad", su primera novela gráfica, la nominación en el Salón del Cómic de Barcelona le pilló por sorpresa. "Se que es la típica respuesta, pero la nominación es lo último me que habría esperado. Por primera vez he trabajado sin querer demostrar nada, pensando durante toda la elaboración del libro, de estar cometiendo un error. ¡No pensé ni siquiera que lo publicarían!"
Sin embargo, Alberto asegura que sus sueños, tras tantos esfuerzos, están empezando a hacerse realidad. "Emotivamente, sin duda. Es una gran satisfacción trabajar en algo que te gusta y ver que la gente lo aprecia. Por otro lado, los festivales, conocer autores que admiras, encontrar a los lectores... todo esto te recarga de energía para seguir trabajando y mejorando. Económicamente, todavía tiene que pasar un tiempo para que pueda vivir de ello."
Berlín: Más que un Escenario, un Personaje
La ciudad de Berlín, con su diversidad cultural, ha sido una fuente de inspiración fundamental para Alberto. "En este caso, ha sido exactamente la ciudad y la diferencia cultural la que me ha inspirado mientras escribía la historia. Ha sido como empezar desde cero. Como un niño, que observando a su alrededor sin juzgar, coloca las piezas de un puzzle que le rodea, para poder entenderse a sí mismo."
Artísticamente, Madrigal reconoce su deuda con autores como Gipi y Tony Sandoval. "Durante muchos años he intentado convertirme en un buen dibujante, aprendiendo las reglas del cómic para conseguir publicar", afirma. Fue una entrevista a Gipi y su libro "Mi vida mal dibujada" lo que le impulsó a trabajar sin pensar en los demás, dejándose llevar por su propia creatividad. La influencia de Gipi se manifiesta en los aspectos psicológicos, el ritmo narrativo y la libertad creativa, mientras que con Tony Sandoval comparte el estudio y conversaciones sobre estos temas.
"En cuanto a otras influencias, seguramente el cine, la fotografía y sentarme en un café de la ciudad a observar a las personas mientras escribo", añade Alberto. Su dominio del color, al igual que el dibujo y la escritura, es una herramienta narrativa y expresiva. "El color, como el dibujo y la escritura, es un modo de narrar y expresar sentimientos. Le presto la misma atención e intento trasmitir lo que necesito en el modo más simple posible."
Cómo hice mi novela gráfica: Yo a ti tampoco | Jota Studio - Jorge García
Obras y Reflexiones en Torno a la Creación
Alberto Madrigal es uno de los representantes del cómic italiano/español más interesantes de la actualidad. Ha publicado obras como "Un trabajo de verdad", "Todo va bien" y, recientemente, "Pijama Portátil Galletas". Todas ellas comparten una visión interna, con elementos descarnados y honestos de la realidad.
En "Pijama Portátil Galletas", publicada por Norma, Madrigal explora la sensación de haber alcanzado metas, pero con la persistencia de algo que no encaja. Aborda lo que significa seguir los sueños y las consecuencias que esto tiene en la vida privada. El autor nos narra su crecimiento profesional y personal con un estilo desenfadado y divertido, a pesar de la precariedad que a menudo rodea el mundo del arte.
Madrigal describe el miedo que siente al enfrentarse a la página en blanco para escribir una novela gráfica o al iniciar un proyecto motivador, cuestionándose si está haciendo lo correcto. La respuesta, sin embargo, siempre es positiva. La creatividad impulsa a vivir para crear, inventar y construir, y en los momentos difíciles, el arte se convierte en el medio para expresarse.
La vida de un dibujante de cómic, especialmente al formar una familia, es un camino complejo pero repleto de aventuras y felicidad. Madrigal explica cómo compagina su vida personal con la creación y la paternidad, un balance que, aunque difícil, resulta gratificante.
El cómic no sigue una línea argumental o temporal clara, lo que constituye uno de sus encantos. El autor comparte sus sentimientos, acciones y pensamientos, explicando cómo llegó a hacer de su pasión su profesión. Un escritor, según Madrigal, no es solo aquel que vive de forma bohemia, sino alguien que se esfuerza, reflexiona y dedica horas a su trabajo.
La obra de Madrigal rompe con los estereotipos del artista maldito, ofreciendo una visión realista y sincera del mundo del arte y la literatura. Sus diarios íntimos, al igual que los de muchos otros autores, se convierten en fuente de inspiración para obras que exploran la autobiografía y las experiencias personales.
Madrigal sostiene que desvelar su mundo interior le resulta "superterapéutico". Le ayuda a expresarse, a entenderse y a lidiar con momentos críticos, sabiendo que estas experiencias pueden enriquecer su trabajo. "Dibujarme a mí mismo y contar mi historia fue sorprendentemente agradable", afirma.
La autoficción se ha convertido en un género popular porque la gente busca una verdad sin intermediación en el arte. La flexibilidad del cómic permite narrar episodios autobiográficos de manera amena, combinando texto e imagen para jugar con el tiempo y elementos fantásticos, convirtiendo lo común en único.
El cómic ofrece una libertad creativa absoluta, pero vivir de él es un desafío. Esta ansiedad se refleja a menudo en las obras autobiográficas. Madrigal considera que el cómic personal, si bien explora la sintomatología de la experiencia individual, a veces puede caer en la autocomplacencia, limitando la exploración de nuevos territorios temáticos y expresivos.