Asgard ha sido destruida y Odín, Sif y los tres guerreros son prisioneros de los Dioses Oscuros que han llegado para reclamar el lugar de los viejos Dioses del Norte. Después de los eventos de la saga de "Onslaught" y la desaparición de todos los Vengadores y otros héroes como los Cuatro Fantásticos, Thor regresa a su amada "Midgard" para detener a un desbocado "Destructor" que culmina en una batalla que se lleva gran parte del puerto de New York y la vida de Odinson junto a un paramedico llamado Jake Olson. Por suerte por ahí aparece Hércules para hacerle el aguante en la caída Asgard, pero dos guerreros pueden que no lleguen a ser suficientes para derrotar toda una nueva casta de Dioses que derrotaron al mismísimo Odín.
En los guiones esta Dan Jurgens, viejo conocido de DC por los títulos de Superman, y en los dibujos un poderoso Romita J.R., longevo y efectivo dibujante del Hombre Araña. En los años 90, los mutantes y Spiderman eran los amos absolutos de Marvel. Es por esto que en 1996 se llevó a cabo el experimento Heroes Reborn con la intención de reflotar a los primeros espadas fuera de estas dos franquicias, los cuales habían sido un tanto olvidados, pero de entre ellos había uno aún más abandonado que los demás. Tras dos años sin una cabecera, aún tuvo que esperar seis meses más con respecto a los Vengadores, el Capi y el resto y para relanzarlo se escogió el nombre de un guionista un tanto inesperado. El nombre de Dan Jurgens estaba fundamentalmente asociado a DC. Unos pocos años antes, había hecho historia en el hombre de acero con La muerte de Superman y El reinado de los superhombres y, además, su experiencia con Marvel durante La saga del clon de Spiderman no había terminado en buenos términos. Con todo, volvió y su nombre se antojaba buena propuesta para esta iniciativa de vuelta a las raíces llamada Heroes Return. Ya tenían a un guionista de corte clásico, pero seguían siendo los 90 y el impacto visual aún tenía mucho peso. Necesitaban alguien que tuviese algo de aquellos hot artists, que aún marcaban la tendencia y que a la vez funcionase en un contexto clásico. Suerte que tenían en la casa a un John Romita Jr. en absoluto estado de gracia, que desde finales de los años 80 se había soltado la melena y, pese a ser un artista de dilatada experiencia, había sabido coger de los dibujantes hot aquello que los hacía llamativos y espectaculares. Creedme que os va a costar encontrar splash pages como las de este Heroes Return. Thor.
Ahora bien, este back to the basics tenía otra complicación añadida y es que durante los años de Heroes Reborn, los dioses de Asgard habían desaparecido, quién sabía si incluso muerto, tal como se contaba en la serie Los dioses perdidos, que llenó el hueco. Así, Heroes Return. Thor es a la vez un regreso a los orígenes y un escenario completamente insólito. Todo es nuevo y viejo a la vez en estos primeros números de Heroes Return. Thor. Tendremos varios villanos clásicos, pero no exactamente iguales. Tendremos apariciones de otros héroes como los Vengadores, Namor, Hércules o Spiderman, pero no con otros asgardianos porque la ciudad dorada ha sido destruida. Tendremos de nuevo una identidad civil que aparece al golpear el martillo, pero ya no es el Dr. Donald Blake, sino Jake Olson, un paramédico de Nueva York cuya vida queda ligada a la del Dios del Trueno después de inmiscuirse en un enfrentamiento contra El Destructor en el que se ven implicados también Los Vengadores. La nueva identidad civil asociada al poderoso asgardiano sólo supone un lastre y una tara innecesaria para la historia y para el mismo personaje ya que Dan Jurgens no pasa de utilizarla como una mera anécdota, sin aportar ninguna profundidad a esta situación y convirtiéndola en un simple cliché que sólo es utilizado como punto de fuga a la tensión y la acción del relato.
Los primeros números comienzan en una tónica muy convencional de los tradicionales festivales de guantazos marvelianos, pero vemos que no deja de ser una treta de Jurgens para situarnos a Thor como parte de un contexto clásico, mientras va construyendo el trasfondo que le permitirá edificar su propia historia. En el caso de Heroes Return. Thor. Más allá de la solidez con la que están puestos los cimientos de esta historia, si Heroes Return. Thor. En busca de los dioses funciona más allá de como pura construcción es por el apoteosis final al que conduce. En lo emocional este tomo funciona por la sobredosis de épica que nos da la saga final y por cómo todo conduce a ello. Pero jamás podría ser así si no fuera por el absoluto espectáculo que nos da John Romita Jr. con las tintas de Klaus Janson. La batalla final entre los dioses se siente y resuena como una auténtica guerra de dioses. Solo Jack Kirby y Walter Simonson habían conseguido antes que él alcanzar esa épica y grandeza divina con los dioses de Asgard.

Desborda energía y aunque es en estos terrenos donde realmente brilla, también se desenvuelve con soltura en los momentos terrenales donde construye las relaciones de Olson con el nuevo plantel de secundarios - con alguna cara conocida - y el recital de situaciones embarazosas que su nueva identidad ocasionará. Sus diseños de inspiración kirbyana - aunque con identidad propia -, sus escenas de batalla tremebundas, su caracterización precisa - incluso dentro de su monolítico estilo -, sus escenarios imposibles y majestuosos… hacen de Heroes Return. Thor uno de los trabajos más impresionantes del veterano dibujante neoyorquino. Sin duda es Jurgens el que pone en manos de Romita el martillo, pero es el dibujante el que golpea para invocar al trueno.
Después de la famosa Saga de Onslaught, el crossover mutante que asolaría el Universo Marvel a finales de los años noventa, se desencadenaría el proyecto Heroes Reborn a través del cual los principales personajes de la editorial, Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores, Ironman y el Capitán América, serían sometidos a un forzado reseteo de sus series regulares situándolos en un nuevo escenario que permitiese afrontar sus aventuras desde otro comienzo. La nueva situación de las series regulares de Marvel Comics, como era de esperar, se tradujo en un descenso de las ventas y un descontento general por parte de sus seguidores por lo que tan sólo un año después se decidió volver a los personajes a su status quo previo borrando todo rastro de lo que había supuesto el fracasado experimento Heroes Reborn. Para esta vuelta atrás se puso en marcha toda la maquinaria marvelita y se inició la operación conocida como Heroes Return, un relanzamiento en toda regla de los personajes más conocidos de la editorial devolviéndolos al universo que nunca deberían haber abandonado.
En este contexto, en 1996, llegaría la nueva serie de El Poderoso Thor, el mitológico dios nórdico que había sido reconvertido en superhéroe por gracia y obra de Stan Lee y Jack Kirby en 1962, de la que se encargarían Dan Jurgens y John Romita Jr., una etapa cuyos inicios, coincidiendo con la presencia del Dios del Trueno en la gran pantalla, recupera ahora Panini Cómics para convertirla en la piedra fundacional de su nueva «franquicia», la Colección Extra Superhéroes destinada, según comentaba Julián Clemente en su presentación, «a ofrecer una gran cantidad de cómics de primera calidad a precios muy asequibles». Centrándonos en la obra en cuestión, Thor: En Busca de los Dioses es la primera parte de una etapa que intenta recuperar el tono más clásico de los cómics del personaje, de hecho en él se evidencian ciertos ecos de la época de Stan Lee y Jack Kirby en la serie e incluso del alabado trabajo de Walt Simonson a cargo de sus aventuras, volviendo así a los orígenes que lo habían convertido en un referente del Universo Marvel. La historia relata las nuevas peripecias del Hijo de Odín cuando este descubre que la bella Asgard ha sido arrasada y destruida por un enemigo desconocido y todos sus nobles amigos asgardianos han desaparecido sin dejar ningún tipo de rastro. Thor, decidido a encontrar respuestas, iniciará la búsqueda de los responsables de tal desastre, cruzándose en su camino con héroes como Namor, Spider-man o su acérrimo amigo Hércules, pero pronto descubrirá que su nueva condición, habiendo quedado ligado su destino al del humano Jake Olson, exige también responsabilidades y sacrificios.

El guionista Dan Jurgens, uno de los principales causantes de La Muerte de Superman, juega con una premisa sencilla de la que se sirve hábilmente para volver a reintroducirnos al universo del personaje, con una historia llena de acción y épica asgardiana en la que no faltan ciertos momentos humorísticos que ayudan a aliviar el tono grandilocuente del relato. De esta manera, Dan Jurgens, cuyo trabajo se ve realzado por el dibujo de John Romita Jr., aquí en uno de los momentos álgidos de su carrera, y las tintas de Klaus Janson, conforma un cómic entretenido y ameno sin perseguir mayores pretensiones. En este regreso a los orígenes se recuperan antiguos secundarios, como es el caso de Jane Foster, pero se les sitúa en un nuevo contexto ya que el alterego de Thor, tradicionalmente asociado con Donald Blake, es aquí sustituido por Jake Olson, un paramédico de la ciudad de New York.
En el número nueve de The Mighty Thor, como curiosidad a destacar, John Romita Jr. cede el testigo en los lápices a John Buscema y Jerry Ordway. La edición incluye también una introducción bajo el título de El Gran Retorno firmada por Raimon Fonseca donde este nos pone en antecedentes sobre la trayectoria del Dios del Trueno durante los años noventa y un postfacio en el cual Cels Piñol presenta el punto de vista del aficionado marvelita en un explícito artículo bajo el nombre de Cómo Conocí a un Dios de Asgard. En definitiva, un formato que promete emociones fuertes, manejable y bien planteado, apropiado para editar historias como En Busca de los Dioses, una historia que, sin estar a la altura de las mejores etapas del personajes, resulta una lectura agradable y fresca en la que podemos disfrutar de una narrativa de corte clásico concebida por Dan Jurgens y forjada por los lápices de John Romita Jr. para dar vida a Thor, Hijo de Odín, un dios entre hombres.
La Era de Jason Aaron: Jane Foster como Thor
Continuamos con nuestro ciclo dedicado al Thor de Jason Aaron de cara al estreno de “Thor: Love and Thunder”. Y lo hacemos para abordar precisamente los cómics que introdujeron a La Poderosa Thor. Pues recordemos que esta película del director Taika Waititi (“Lo que hacemos en la sombras”, “Thor: Ragnarok”) plantea el regreso de Jane Foster (Natalie Portman), la cual asirá también su propio Mjöllnir. Jane Foster (Natalie Portman) co-protagonizará “Thor: Love and Thunder” como La Poderosa Thor.
Así, tras analizar los dos primeros volúmenes de la colección (titulados respectivamente “El Carnicero de Dioses” y “Thor: El Maldito”) nos disponemos a analizar los tomos 3 y 4 del Thor de Aaron. De este modo, repasamos la segunda parte de lo que consideramos una historia dividida en 3 bloques, cuya finalidad es replantear de cero todo lo propuesto durante los 2000 y principios de la década de 2010, con las etapas de J.M. Straczynski y de Fraction, que confluyeron hacia el evento “Miedo Encarnado”. Y todo, a fin de conducirnos al macro evento cósmico de “La Guerra de los Reinos”, con Malekith y los Gigantes de Hielo sembrando el terror por los Nueve (Diez) Reinos.
Pero, regresando a los dos tomos que nos ocupan, el conflicto del que os hablamos queda todavía algo lejos en el futuro. Por lo pronto, arrancamos justo tras los sucesos de “Pecado Original”. Durante este evento, Thor y Los Vengadores se enfrentan con el Asesino de El Vigilante, quien susurró unas misteriosas palabras al oído del Dios del Trueno. ¿Qué es lo que le dijo? Eso es un misterio… por ahora. Pero sí sabemos que fue una revelación lo suficientemente traumática como para que el Mjöllnir rechazase a Thor, convirtiéndolo en indigno de empuñarlo. Sin un protector, Asgard y la Tierra se tambalean. Y es entonces como una inesperada heroína surge, blandiendo el martillo en lugar del Hijo de Odín.
THOR La diosa del trueno MARVEL DELUXE ¡recomendado! Full review #122
El tomo de “Thor: Diosa del Trueno” recopila toda la producción de Jason Aaron dedicada a la “Thor Mujer”, que se publicó entre diciembre de 2014 y diciembre de 2016. Es decir, reúne todo el primer volumen de las aventuras de Jane Foster como el reemplazo de Thor, inspirado a su vez en un “What if…?” (también incluido en el tomo) en el que se plantea qué hubiera pasado si Jane se hubiera convertido en Thor en lugar de Donald Blake en los años 60. Junto a esta etapa, el tomo 3 de la colección recoge los números de Thor dedicados al evento de ”Secret Wars” de 2015. En ellos se cuenta una historia de corte policial protagonizada por el Thor del Universo Ultimate y Bill Rayos Beta, con Jane Foster como Macguffin. Jason Aaron regresa como escritor principal para seguir pavimentando el camino a “La Guerra de los Reinos” sin prisa pero sin pausa. En los 8 números que dura la etapa inicial de Jane Foster como Thor se une Russell Dauterman (“Supurbia”) para jugar al despiste con el público lector.
De este modo, la trama del volumen 5 de la edición americana de Thor, que se corresponde con esta etapa, no es sino un prolongado juego del trile. En ella, guionista y dibujante juegan a mantener el suspense con la identidad de la nueva Thor. Este se convierte en el tema central y recurrente, que sirve para desarrollar la importancia de los dos villanos del anterior volumen: Malekith y Dario Agger, quienes se han crecido, volviéndose las principales amenazas para Asgard tras la caída de Gorr. Mediante la pérdida de poderes del Thor original y el ascenso de su reemplazo femenino, Aaron sigue construyendo un relato de Fantasía Épica, con tintes cósmicos y de Ciencia Ficción a modo de novela río, en la que cabe también el suspense político y de espías. Consigue, además, dar mayor importancia al taimado Agger y saca provecho de un elemento tan pernicioso como Malekith (tan poco aprovechado en contraste en el cine).
Quizá, de esta etapa podamos decir que precisamente la inclusión del evento de la “policía Thor” sea algo anecdótico y accesorio. Es un relato noir de manual, aunque con algunos agujeros de guion y una conclusión precipitada que nos deja un cierto mal sabor de boca. Sobre todo a los que ya conocimos al Thor del Universo Ultimate, cuyo epitafio se rubrica al concluir este volumen, junto a la línea editorial que le dio a luz.
Cambiando de tercio, hemos de hablar del aspecto visual de la obra. Durante los números dedicados a los primeros días de Jane Foster como Thor, Russell Dauterman demuestra ser un dignísimo reemplazo de Esad Ribic y Ron Garney. Aunque su estilo es diferente, no resulta rupturista y sí mucho más amable para un tipo de público más heterogéneo. Cabe decir que, además, Matthew Wilson y su paleta de colores facilitan mucho el tránsito entre artistas, siendo para nada abrupto a nivel estético. De hecho, el puntual reemplazo de Jorge Molina como ilustrador y colorista resulta un acierto, al respetar el trabajo de sus compañeros al encargarse de un único número cuyo aspecto final casa con el del resto de la publicación. En tanto, el trabajo de los distintos artistas del número especial del “Thor Annual” de 2015 resulta muy amable y va al hilo de las historias dedicadas a las 3 edades del Dios del Trueno que vimos en anteriores tomos. Son relatos ligeros que cumplen su función. Resultan intrascendentes para la trama, pero sirven en su función de relajar el ojo lector entre los grandes arcos argumentales del volumen.
También tenemos que señalar la etapa final del volumen, dedicada al tie-in de las “Secret Wars”. Chris Sprouse y Goran Sudzuka son los ilustradores de este relato, con colores y tintas de Karl Story, Marte Gracia e Israel Silva. Y su acabado es óptimo. Mucho más rupturista que el de Dauterman, pero acorde al tono del evento en el que se encuadra. Concluimos este epígrafe ponderando este tercer volumen como una gozada y el mejor método de conocer la versión femenina de Thor. Tanto a nivel narrativo como visual es una gozada y su edición dentro de la línea “Marvel Now! Ahora bien, aviso para navegantes: argumentalmente depende un tanto de los dos tomos anteriores y del crossover de “Pecado Original”. Si se llega a él sin saber lo que ha pasado, es posible que un lector novicio se sienta un poco perdido acerca de quién es quién, las motivaciones de ciertos personajes y su situación al iniciarse la historia.
Que, además, sea complicado encontrar los tie-in de Thor de “Pecado Original” para desarrollar el regreso de Odín y de su hermano Cul, muy presentes en “Thor: Diosa del Trueno”, es algo a tener en cuenta. Esta pérdida reduce en algunos puntos la comprensión lectora acerca de lo que está ocurriendo en el mundillo de Thor. Con todo, nos reiteramos. Si tienes que entrar a degüello para conocer mejor a Jane Foster como La Poderosa Thor, el volumen que te tienes que leer es este.
El Trueno en las Venas: La Continuación de Jane Foster
El siguiente volumen, el cuarto de la antología, se titula “El Trueno en las Venas” y es la continuación de las aventuras de Jane Foster tras el paréntesis del evento de “Secret Wars”. De este modo, Jason Aaron nos propone una nueva colección “The Mighty Thor Vol. 3” (“La Poderosa Thor”), que vuelve a recurrir a las figuras retóricas de la identidad secreta y la pública como elementos claves de la narración. Es decir, hace un guiño a los cómics clásicos en los que la identidad civil de los héroes era un secreto que debía de estar bajo llave, debido a las consecuencias que hubiera podido acarrear su descubrimiento.
A lo largo de los 12 números que contiene este tomo, Aaron rinde homenaje al concepto clásico de superhéroe, adoptando la postura marvelita de “humanizar” al personaje. La inclusión del “hermano” de Thor resulta una decisión atractiva y que se torna en uno de los ejes del relato. Su relación con Jane, como antiguos captor y víctima, tiene unas consecuencias que se palpan en este tomo. Si bien las dinámicas entre los nuevos Thor y Loki no varían tanto como pudiera parecer (algo deliberado por parte del autor), sí que pretende resaltar que las cosas pueden cambiar en un fondo aunque las formas permanezcan y se perpetúen.
Por otro lado, junto a Loki vemos llegar varios antagonistas y villanos recurrentes de Thor que se suman al bando de Malekith, perfilando una historia que cada vez más viene a reivindicar las aventuras clásicas del dios marvelita. En muchos aspectos, aunque Aaron intente crear su propia Saga, no deja de rendir tributo a quienes le precedieron y, en ese sentido, esta obra pretende ser testigo de ello.
A su vez, el guionista se permite coquetear con el trabajo del español Rafa Garrés (“Lobo”), cuyo trabajo en “Slaine: Lord of the Beast” influye precisamente en el acabado del poderoso episodio doble dedicado al enfrentamiento entre el Dios de las Mentiras y el del Trueno durante la Alta Edad Media. Este episodio, que sirve de paréntesis, si bien resulta inicialmente insustancial, cobrará sentido a medida que la serie avance. Y, si bien hemos hablado de Garrés, no debemos dejar de mencionar a Russell Dauterman, quien sigue al frente de la colección como principal dibujante, revelándose como uno de los platos fuertes de toda esta etapa, consolidándose como el gran dibujante de las aventuras de Jane Foster.
Concluimos este breve epígrafe a este tomo de forma tan escueta debido a que se trata de una etapa bisagra, que articula el tránsito a los últimos volúmenes. Muchos cambios de identidad de ciertos personajes fueron mal acogidos en la pasada década, como el de Sam Wilson como nuevo Capitán América; y otros fueron muy puntuales, como el de Victor Von Muerte como Iron Man. Al echar la vista atrás podemos decir que fueron ideas interesantes. Si bien Sam sigue siendo el otro Capitán América (imaginamos que por aquello de que en el UCM retiene este título tras la conclusión de su serie con Soldado de Invierno), muchos de los otros “reemplazos temporales” acabaron devolviendo el testigo. Sin embargo, cabe decir que la relativamente breve época de tránsito de la Thor de Jason Aaron fue muy popular y tuvo gran aceptación. No solo por la caracterización y el discurso que sostuvo para defender su existencia e integración en la continuidad de los cómics, sino también porque sus aventuras eran respetuosas con el trabajo de autores anteriores. Aaron cimentó un relato de Thor que fuera “nuevo” pero que, a la vez, tuviera relación con elementos de la continuidad anterior y pasada, al tiempo que se embarcaba en la tarea de preparar el camino para un evento que afectaría todo el Universo Marvel.
Por eso mismo, los dos volúmenes que ocupan el ecuador del “Thor de Jason Aaron” son una lectura tan grata. Ofrecen un cambio en las reglas de juego y un reemplazo de protagonista, pero siguen desarrollando una historia mayor, dedicada a los fans de viejo cuño de Thor, pero que también sirve de punto de entrada para un nuevo tipo de público lector, ampliando el target tradicional de la colección.
En líneas generales, estamos ante un material que sienta la base para la presentación “en frío” de la versión femenina de Thor al tiempo que propone una extensión de lo planteado en los anteriores tomos, consolidándose como una segunda parte de una trilogía mayor. A diferencia del primer volumen de la serie, no estamos ante un relato autoconclusivo, sino dependiente argumentalmente de otras entregas y abierto a un desarrollo posterior. Con todo, es un buen punto de arranque para conocer a la Poderosa Thor de Jane Foster y por eso, desde Akira Comics queremos recomendarte la lectura de esta etapa.
El Legado de Gorr y la Preparación para "La Guerra de los Reinos"
“Thor: El Carnicero de Dioses” es el primero de los 2 volúmenes que nos ocupa en este artículo de doble reseña. En su interior encontramos el arco completo dedicado a Gorr y que se narra entre “Thor: God of Thunder #1” y #11, así como un decimosegundo capítulo que nos sirve de episodio puente con el siguiente volumen. La trama plantea la (re)aparición de un misterioso personaje del pasado de Thor llamado Gorr, al que se le apoda “El Carnicero de Dioses” por motivos más que evidentes. Este ser, al que el Dios del Trueno daba por muerto, resurge después de varios siglos. Y lo hace asesinando a su paso y de forma despiadada a los dioses de numerosos mundos. Dispuesto a detenerle, Thor se embarca en una cacería que lo conduce hasta los confines del universo conocido, pero también le obliga a cruzar las edades, iniciando una epopeya que sacudirá los cimientos del espacio y del tiempo cuando se vea obligado a cruzar sus pasos con sus yoes pasados y futuros.
Empezaremos diciendo que “Thor: El Carnicero de Dioses” es una golosina envuelta en un burdo embalaje. Debido a su formato, un ojo inexperto podría dejarse llevar por el prejuicio de que tiene en las manos un “tomo iniciático más”, con el que la editorial de turno quiere hacerle picar a uno para caer enganchado al resto de la colección. Y algo de eso hay, porque es el arranque de la etapa, pero la obra trasciende su formato episódico original y adopta una forma y un fondo mucho más elaborado. Entre las muchas virtudes de este tomo está la atemporalidad y la tempestividad. Se trata de un cómic idóneo para iniciarse en la lectura de Thor sin necesidad de conocer sus múltiples resurrecciones, versiones alternativas, pasadas y futuras.
Este arco de Thor es un relato contenido en sí mismo que bien podría tutearse con las mejores Original Graphic Novels de Marvel debido a su calidad argumental y visual. Tomando como punto de partida algunas ideas que vimos en el Thor de Fraction, Aaron elucubra una tragedia en tres actos que enfrenta el concepto de los dioses en sus formas más clásicas con la idea filosófica de “matar a Dios”. Pero no es una forma metafórica de hablar. No, los dioses se enfrentan a su antítesis literalmente hablando. De este modo, Aaron se centra en Thor como eje de este relato narrado en tres etapas de su vida (juventud, madurez y senectud). En sus distintas encarnaciones se enfrentará con la encarnación de una pregunta que el hombre moderno se hace de forma cada vez más frecuente: ¿necesitan los mortales a los dioses? O, por el contrario, ¿son los dioses los que dependen de los mortales para perpetuarse?
Partiendo de esta cuestión prestada de Nietzsche, Aaron plantea un enfrentamiento entre un antagonista misoteísta (que odia a los dioses) y el paradigma utópico y positivo de lo que debería ser un dios guerrero y protector. Sin embargo, el quid de la cuestión es que esta vez Thor no lucha contra el antagonista para proteger a la humanidad, sino a su propia “especie”. Con este juego narrativo que aúna épica con un discurso de corte filosófico, el autor nos mete de lleno en una ópera cósmica a la que el propio Wagner podría haber puesto banda sonora. Sobre todo porque llega un momento en el que podemos paladear la tragedia que arrastra a los dos polos del relato. Y, desde nuestro asiento de espectadores, comprendemos que no estamos asistiendo a un grandilocuente relato maniqueo, sino a un contrapunto de posiciones no exentas de paradojas y contradicciones que lastran a los dos personajes enfrentados.
Por eso mismo, la propuesta de Aaron trasciende el concepto puro de “cómic de superhéroes” y aborda un terreno intelectual muy sólido. Que, además, su conclusión nos pueda dejar satisfechos sin necesidad de continuar la colección es un valor adicional que se suma al hecho de que este no es necesariamente un cómic para el fandom de grupo duro. Como un título enmarcado en el soft-reboot de Marvel Now!, la obra está pensada como punto de entrada al personaje. Y eso implica que no requiere ni haber leído las numerosas décadas de vida editorial de Thor ni conocer los recovecos de su mitología. Tampoco nos obliga a seguir leyendo. Sobre todo, porque a nivel visual es una delicia. Esad Ribic exhibe unos lápices y unas acuarelas mucho más elaboradas y trabajadas, si cabe, que en la de su laureado “Loki” (obra prima hermana de la que nos ocupa). Tanto a nivel de línea, como a nivel de color y luces, el dibujante nos conduce del tiempo de la mitología escandinava, cuando los dioses caminaban con los hombres, a una epopeya de corte metafísico en un escenario de apocalipsis cósmico. Ribic era el dibujante señalado para plasmar el discurso de Aaron y así lo demuestra en cada viñeta, a cada cual más cargada de energía. En sus dibujos, el mundo de la mitología toma vida. Por todo ello concluimos que estamos ante una obra maestra.
“Thor: El Maldito” es un tomo que rompe con el espíritu del anterior volumen. Ya se conforma como la prolongación de la trama formando relato más largo con conexiones en colecciones futuras y siembra de eventos que se van desarrollando a lo largo de varios años de publicación posterior. Así, Jason Aaron fundamenta este volumen en dos arcos principales. El primero es, propiamente, “El Maldito”. Este es un homenaje al Thor clásico, y en particular al propuesto por Walter Simonson, con un poso de Fantasía Épica muy definido, que viene dibujado por Ron Garney (“Lobezno: Adiós Chinatown”). El otro es “Los últimos días de Midgard” y supone el regreso de Esad Ribic a la colección para contar el desenlace de esta de cara al evento de “Pecado Original”. Tras este último, se dividieron las aventuras de Thor entre las colecciones de “Thor: Diosa del Trueno” y “El Indigno Thor”.
Este tomo podría tomarse como el final del primer capítulo de una trilogía formada por los 4 siguientes volúmenes de la colección del “Thor de Jason Aaron”, en donde Thor Odinson, privado de su martillo, y la Poderosa Thor de Jane Foster compaginan sus respectivas aventuras antes de la conclusión de esta etapa y del inicio del evento de “La Guerra de los Reinos”. Por lo que a nosotros respecta tras analizar este tomo, debemos tomar estas historias ya como un puente entre el brillante tomo anterior y los dos arcos paralelos que vendrán posteriormente. Sus relatos obedecen a la necesidad de hacer un cambio radical en la balanza de poder en los Nueve Reinos, al tiempo que toma distancia de la propuesta de Matt Fraction durante su etapa en Thor para devolver al Dios del Trueno y a sus aliados su faceta mitológica, alejándolos nuevamente de la Tierra.
Así, “El Maldito” es el preludio temprano del citado “La Guerra de los Reinos”, preparando el escenario para el evento cósmico, con un fondo de corte político, muy al estilo de “Juego de Tronos” con trasfondo tolkiano. En tanto “Los últimos días de Midgard” allana el terreno de cara a la pervivencia de “dos dioses del trueno” en paralelo, mediante un relato de crítica medioambiental que pone fin a la serie. Y todo ello, jalonado por un episodio paréntesis y un epílogo con el que despedir temporalmente al “Thor anciano”.
De ahí que en un primer vistazo parezca que argumentalmente estemos ante una “prolongación menor” del trabajo inicial de Aaron frente al personaje. Yendo más lejos, ponderamos que Aaron y sus ilustradores rinden tributo al Thor más clásico al tiempo que cimentan una saga mayor, habiendo de deshacer el trabajo de sus antecesores para plantear un Thor acorde a la línea editorial de Marvel de su momento. Gracias a ello, pueden tratar temas actuales en paralelo a la cuestiones centrales de las aventuras del personaje. Como resultado, tenemos en este tomo un año entero de heterodoxa producción y un discurso que solo se comprende del todo cuando se relee tiempo después. Aun así, hemos de señalar la idoneidad de los ilustradores, cuyo trabajo no rompe con lo propuesto en el volumen 1 del “Thor de Jason Aaron” y mantiene una calidad visual de primer nivel. Posiblemente, como conclusión saquemos que este volumen de “El Maldito” no es el mejor de toda la antología de Jason Aaron dedicada a Thor. Con “thordo”, lo disfrutamos bastante y nos deja con ganas de saber qué vendrá a continuación. Marvel lo vuelve a hacer, incurriendo en el vicio de la industria del cómic: mediante un revolucionario cambio en la balanza de poder, se nos promete que todo va a cambiar y que va a ser una época cataclísmica, que traerá nuevos aires. Y, efectivamente, todo cambia. Pero, al final, todo sigue igual. Sin embargo, lo importante no es tanto la finalidad como el viaje, el cual disfrutamos como enanos a lo largo de estos dos volúmenes que te hemos reseñado.

En esencia, creemos que Taika Waititi solo habrá tomado algunos elementos centrales del núcleo de la historia del primer volumen para fabular su “Thor: Love and Thunder”. Por último, nos despedimos, recordándote que en Akira Cómics somos unos adictos al cómic y todo lo que sea Noveno Arte. Me llamo Ivy y esto es Akira Cómics. otros el hijo de Odín.