Anacleto, Agente Secreto: Un Icono del Humor y el Espionaje en los Cómics Españoles

El género de espías, popularizado durante la Guerra Fría, encontró en los cómics españoles un terreno fértil para la parodia y la diversión. Anacleto, agente secreto, creado por Manuel Vázquez Gallego en 1964, se erige como uno de los personajes más emblemáticos de este género, satirizando las convenciones del espionaje con un humor irreverente y situaciones surrealistas.

La serie nació a rebufo del éxito de las novelas y películas de espionaje de los años cincuenta y sesenta, especialmente la saga de James Bond. De hecho, Anacleto está caracterizado con un smoking como dicho personaje, y muchos de los artilugios que usa nos remiten al mismo. Sin embargo, el propio Vázquez mencionaba en una entrevista que su punto de referencia era Superagente 086, una serie televisiva de gran éxito. Algunas situaciones rocambolescas pueden beber de este último personaje, pero el Anacleto de Vázquez va más allá.

Manuel Vázquez Gallego, creador de Anacleto

Frente al binomio jefe autoritario - empleado sumiso típico de la casa, Anacleto se comporta como un agente insubordinado aunque voluntarioso y con bastante mala pata, que siempre sale con vida de sus aventuras y que soporta las demandas, frecuentemente descabelladas, de su jefe. Anacleto es una serie hilarante y desternillante, y a veces surrealista. Ante un análisis más profundo del personaje cabe pensar que, de forma indirecta y discreta, ataca las normas de una sociedad inmovilista y reduccionista.

Orígenes y Evolución de un Agente Inconfundible

La primera aparición del personaje fue en la revista Pulgarcito, pero su verdadero despegue se produjo en DDT a partir de 1967. La serie se desarrollaba normalmente en episodios de una o dos páginas, pero también aparecieron episodios de hasta 12 páginas. Anacleto también protagonizó un sinfín de portadas, la mayoría en la segunda época de Súper Pulgarcito, aunque muchas de ellas apócrifas.

Con una trayectoria tan amplia, la serie presenta una evolución estilística y argumental muy precisa, pasando de un dibujo esquemático, con fondos efectivos pero reduccionistas, a un desarrollo gráfico más elaborado y con fondos más detallados. El protagonista nació sin pelo en su primera página, aunque Vázquez decidió dotarle de cabello a partir de entonces, justo al revés que Mortadelo, que lo perdió por culpa de un invento fallido del profesor Bacterio.

En 1966 la serie está aún evolucionando. A partir del Pulgarcito nº 1812 (24/I/1966) Vázquez comienza a dibujar de manera habitual un cigarrillo en la boca de Anacleto, que se convertirá en una de sus señas de identidad. Su aspecto seguirá evolucionando y en esa época también empieza a ser habitual advertir esos mechones de pelo en su cabeza, que posteriormente evolucionará a una suerte de flequillo, otro rasgo distintivo del personaje. La evolución se asienta un poco más hacia 1968, etapa en la que aún podemos toparnos con algunas metáforas visuales, tan propias de Vázquez, y que tanto explotó Ibáñez en las primeras historietas de Mortadelo y Filemón.

Evolución del personaje Anacleto a lo largo de los años

Anacleto y su Universo de Espionaje Paródico

Anacleto es un agente secreto de una agencia que, de tan secreta, es absolutamente desconocida. Entregado a su trabajo, peca en ocasiones de una cierta ingenuidad y torpeza, pero es un agente valiente, audaz y listo. No es rencoroso en general, pero a su jefe no le perdona ni una. Anacleto es uno de los personajes más conocidos de todos cuantos creó el gran Manuel Vázquez Gallego, a la altura de otras series predecesoras como Las hermanas Gilda, Angelito o La familia Cebolleta y otras posteriores, como Los cuentos de Tío Vázquez.

La serie nació a rebufo del éxito de las novelas y las películas de espionaje de los años cincuenta y sesenta, especialmente las novelizadas por Ian Fleming con el agente 007 como protagonista, pero también otras muchas, como Charles Vine (Licencia para matar / Licensed to kill, 1965), Harry Palmer (The Ipcress File, 1965) o Derek Flint (Flint, agente secreto, 1966). En el momento en el que nace Anacleto ya se habían estrenado en España las dos primeras películas de James Bond: Contra el Dr. No y Desde Rusia con amor.

Poco después también llegaron series de televisión como Get Smart (el Superagente 86 en España), muy en la línea de Bond, aunque en clave de humor. De hecho, el propio Vázquez explicó en una ocasión que se había inspirado en Maxwell Smart, el protagonista de dicha serie, con Anacleto. Entendemos que fue una influencia posterior, ya que la serie debutó en EEUU en septiembre de 1965, casi un año después del nacimiento de Anacleto, y llegaría a España posteriormente.

En nuestro país también se emitieron muchas otras series de espionaje, como Cita con la muerte (Danger Man, 1960), Los Vengadores (1961), El agente de la C.I.P.O.L. (1964), El agente secreto Drake (1960), El Santo (The Saint, 1963), Yo soy espía (I Spy, 1965) o Misión imposible (Mission Impossible, 1966).

Carteles de series de espionaje de los años 60

De hecho, tanto Anacleto como Mortadelo y Filemón (y muchas otras series del mundo del cómic, como El agente 007, de Torá o El agente 7-7, cero a la izquierda de Rojas de Cámara) utilizaron la fórmula humorística para parodiar el género de espionaje y contraespionaje. Es normal, pues, que existan paralelismos entre las historietas de Anacleto y las de Mortadelo y Filemón, ya que ambas tenían un referente común, especialmente a partir de 1969, cuando los agentes creados por Francisco Ibáñez empiecen a trabajar en la T.I.A.

Paralelismos con Mortadelo y Filemón

Ambas series tienen como protagonistas a agentes secretos, que trabajan al servicio de un superintendente o jefe (el gran jefe o jefe supremo, en el caso de Anacleto, "M", en el caso de Bond), utilizan entradas secretas y contraseñas, mensajes en clave y puntos de encuentro altamente confidenciales, donde coinciden con agentes con nombres también encriptados (009, X-19, X-325-BX...).

Tanto Anacleto como Mortadelo visten de esmoquin, como el agente 007 y, al igual que este, tanto Filemón como Anacleto también usan una pajarita negra en el cuello (hay referencia explícita a 007 en el DDT nº 80). Todos ellos utilizan inventos, como los que desarrollaba "Q" en las novelas de Ian Fleming. Bacterio lo hace, sin demasiado éxito, en la serie de Ibáñez, y a Anacleto le vemos en alguna ocasión desarrollando sus propios inventos y gadgets, como un cinto anti-gravitacional (Pulgarcito nº 1861) o un cohete portátil para volar (Din Dan nº 30).

Pero utiliza muchos otros (como el mencionado zapatófodo, además del desintegrador portátil de materia, un maletín con guante de boxeo incorporado, un mini-helicóptero, un mechero multiusos, una loción invisibilizadora, un bolígrafo superdesintegrador de hidrógeno, unos zapatos ventosa para trepar por los muros, una escalera de bolsillo...). Las historietas del DDT nºs 78, 79 y 108 son un homenaje en sí mismas a todos esos inventos de Anacleto. Bien merecen una relectura.

El leitmotiv de muchas de las misiones de las historietas cortas es también un denominador común en ambas series: robos de planos secretos de alguna organización enemiga, hacerse con microfilms, llegar a algún punto de encuentro altamente confidencial o llevar algún objeto ultrasecreto a algún lugar remoto. Tanto Ibáñez como Vázquez parecían mirarse de reojo en aquellos años ya que, cuando uno lee las historietas de Anacleto encuentra numerosos paralelismos con Mortadelo y Filemón.

¿Se han fijado en que Anacleto también utiliza el recurso del disfraz en sus primeras historietas? Se convierte en paraguas o en perchero a voluntad (Pulgarcito nºs 1773 y 1774), también utiliza sendos disfraces de perro en la historietas de los DDT nºs 22 (11/XI/1967), 54 (29/VII/1968) y 185 (1/II/1971), de ancianita en el nº 76 (30/XII/1968) y de gitana y de gato (Gran Pulgarcito Extra Verano 1970), y muchos otros en la historieta del DDT nº 186 (8/II/1971).

Es igualmente evidente el parecido de muchos de los finales de ambas series, que cierran con una escena cómica en la que los protagonistas golpean al Súper o al "jefe supremo" tras producirse alguna situación absurda, mientras un periódico ficticio relata lo sucedido a modo de epílogo. El periódico como viñeta final es un broche humorístico perfecto con el que parodiar aún más aquellos finales dramáticos.

El Jefe Supremo: Antítesis y Motor de las Aventuras

El jefe de Anacleto es un personaje crucial en la serie. Es bajito, gordo y calvo, además de llevar gafas y bigote. Para marcar iconográficamente la diferencia de status, el jefe fuma gruesos cigarros puros, mientras Anacleto consume Celtas, un tabaco barato. Vázquez supo crear esa química entre los personajes que a menudo termina en situaciones tensas que llegan a rozar el sadismo: con torturas que recuerdan por momentos a las de las historietas de Mortadelo y Filemón, aunque las influencias de Escobar, anteriores, seguro que tuvieron mucho peso.

Uno de los temas recurrentes de la serie es la relación de Anacleto con su jefe. Este manda a Anacleto a las misiones más difíciles, de las que sale frecuentemente mal parado, y le niega sistemáticamente los anticipos que su subordinado le solicita una y otra vez; por su parte, Anacleto procura engañar a su jefe siempre que puede. El responsable de Anacleto representa la antítesis del agente: es bajito, gordo y calvo, además de llevar gafas y bigote.

Las tramas iniciales, como hemos comentado, son bastante simples, teniendo en cuenta que el dibujante solo disponía de una página (dos, en el caso excepcional de algunos números, en su mayoría extraordinarios). Por tanto, Vázquez se valía siempre de argumentos recurrentes, pero con los que preparaba un gag final, hinchado, muy en la línea de las primeras historietas cortas de Mortadelo y Filemón. Su jefe supremo le envía a los lugares más recónditos y al corazón de organizaciones enemigas para conseguir algo que a menudo termina siendo algo sin importancia para el agente, solo importante para su jefe, o bien Anacleto mete la pata robando el objeto equivocado.

Anacleto Morones (Resumen y análisis) Juan Rulfo

El Mundo de Anacleto: Humor Cotidiano y Surrealismo

Las historietas del DDT nºs 78, 79 y 108 son un homenaje en sí mismas a todos esos inventos de Anacleto. Bien merecen una relectura. El leitmotiv de muchas de las misiones de las historietas cortas es también un denominador común en ambas series: robos de planos secretos de alguna organización enemiga, hacerse con microfilms, llegar a algún punto de encuentro altamente confidencial o llevar algún objeto ultrasecreto a algún lugar remoto.

Aquellas historietas también nos hablan de la vida cotidiana de Vázquez, siendo reflejo, en ocasiones, de sus problemas de morosidad (alquileres, sastres...), que también sufre Anacleto en primera persona. También le vemos echando la quiniela, contratando a un fontanero o a un pintor, recogiendo setas, pagando la factura de la luz, colándose en el Metro, robando manzanas o huyendo de su profesor de matemáticas. Situaciones comunes y corrientes, muchas de las cuales seguramente se producían en la vida de Vázquez y que le servían como punto de partida a la hora de crear sus historietas.

Es normal que incluso se repitan a lo largo del tiempo, como las historietas oníricas (DDT nºs 39 (15/IV/1968) y 50 (1/VII/1968), Din Dan nº 12 (6/V/1968) y 79 (18/VIII/1969) y Pulgarcitos nºs 1803 (29/XI/1965), 1804 (22-29/XI/1965), 1861 (2/I/1967) y 1864 (23/I/1967), que a veces resultan ser pesadillas (Pulgarcito nº 1842 - 22/VIII/1966).

Quizá Vázquez también experimentó ese cansancio, dada su conocida vida nocturna, al tener que ponerse a dibujar al día siguiente. Son muchas las historietas en las que Anacleto tiene que huir de su domicilio o de su barrio, perseguido por numerosos matones, muchas veces de aspecto oriental (como Yu-Li-Yin - DDT nº 47 -) o forzudos descomunales (como Joe el Grandote - Din Dan nº 30 -).

Precisamente un gag recurrente es la visita de "Joe", al que todos imaginamos como un auténtico matón, pero que resulta ser un tipo pesado que solo quiere jugar al parchís, repasar matemáticas con Anacleto, pintar su casa o que el agente le afile un cuchillo (mismo recurso y desarrollo, pero con diferente desenlace). Vázquez reutilizaba viñetas y gags con cierta frecuencia.

El dibujante se vale del humor surrealista para reforzar ciertas situaciones cómicas. Así, podemos ver al protagonista abriendo un tronco de un árbol con una cremallera o dibujando un cañón en una pared para, acto seguido, dispararlo y liquidar a un rival (DDT Almanaque para 1968 - XI/19967).

Gags Recurrentes y Expresiones Icónicas

Vázquez se divierte con su personaje, imprimiendo un ritmo narrativo fresco y trufando las historietas de gags recurrentes. El dibujante repite con mucha frecuencia la frase "Anacleto nunca falla", que el agente cacarea para reivindicarse a sí mismo. También hacen acto de presencia otras expresiones características, como el célebre “¡horreur!”, que Anacleto exclama en los momentos más comprometidos, o la contraseña “Me-dia-copi-ta-deo-jén”, siempre acompañada del inconfundible soniquete que la convirtió en un guiño recurrente de la serie (al menos en el Pulgarcito nº 1836, en el DDT nº 80 y en el Mortadelo Extra Carnaval 1971).

Otro gag recurrente, que además se produce al final de las historietas y que Vázquez empieza a explotar a partir de 1971, es la muerte del personaje y su posterior resurrección a los cielos, donde el dibujante juega con un gag final que hace que la escena resulte especialmente cómica. El primer final así se produce en la historieta publicada en la revista Mortadelo nº 8 (18/I/1971), tras sufrir Anacleto en primera persona la explosión de un paquete-bomba que iba destinado a su jefe. Posteriormente aparecerán gags similares en otras historietas, como "Operación Reloj" (Super Pulgarcito nº 3, II/1971) o "Misión: Guardaespaldas" (Mortadelo Extra Carnaval, II/1971).

Frases y Expresiones Icónicas de Anacleto
Frase / Expresión Significado / Contexto
"Anacleto nunca falla" Lema del agente para autoafirmarse.
"¡Horreur!" Exclamación en momentos de compromiso.
"Me-dia-copi-ta-deo-jén" Contraseña recurrente con soniquete distintivo.

Anacleto en el Contexto del Cómic Español

Anacleto, agente secreto, es una serie de historietas creada por Manuel Vázquez Gallego en 1964 para las revistas de la Editorial Bruguera, y protagonizada por el personaje homónimo. Cabe mencionar que en el número 5 del fanzine erótico granadino Espuma, publicado en 1995, aparece una historia de Vázquez realmente inusual.

Arturo Rojas de la Cámara fue uno de los dibujantes más importantes de la editorial Bruguera en los años 70, pero antes, en la década anterior en Editorial Valenciana, creó uno de los agentes secretos míticos de la historieta española, 7-7 Cero a la izquierda. En plena Guerra Fría, no hacía falta recurrir a las novelas para encontrar historias de espías inverosímiles. Formaban parte de la actualidad.

Firmado como "Rojas de la Cámara", 7-7 Cero a la izquierda contaba con muchos de los detalles que hicieron que Mortadelo y Filemón fuesen insuperables cuando entraron en la T.I.A en 1969, pero Cero a la izquierda apareció en 1967 en la revista Jaimito. El espía rival se llamaba Críspulo. Los gags recurrentes eran en torno a los equívocos que llevaban al protagonista a fracasar en sus misiones.

Otro ejemplo de la época fue el Agente 0077 de Francisco Torá Margalef también en Bruguera. Su éxito en Bruguera fue escaso lo que sumado a las condiciones en las que se trabajaba en tan celebrada casa, sin reconocimiento profesional, cobrando muy poco y con condiciones leoninas, es lo que le animó a marcharse y comenzar su carrera internacional con productos infantiles. Es lo primero que se deduce al leer las historias de su agente 0077, que su talento y vocación eran más apropiadas para el público que empezaba a leer entre la guardería y la primaria. Los equívocos eran naif incluso para la época, apropiados solo para niños que era la primera vez en su vida que se acercaban a un tebeo.

Todo lo contrario que el Anacleto de Vázquez. La historia del dibujante madrileño es bien conocida, la llevaron al cine Óscar Aibar y Santiago Segura, y su personaje hace tres años también llegó a la gran pantalla de la mano de Javier Ruiz Caldera y Quim Gutiérrez. Su espía nació en 1965, fue el primero en subirse a la ola que venía del cine. De la dimensión que alcanzó su obra da cuenta que se hicieran lecturas sociológicas y análisis de su mensaje. Algo que a al autor siempre le echó para atrás y negó reiteradamente que sus historietas tuvieran intencionalidad alguna.

Anacleto fue el primero, pero el más duro. No eran de extrañar las historietas que acababan con muertos. El Jefe fallecía en más de una y a veces asesinado por su propio agente, harto por alguna misión engorrosa o ridícula. Años más tarde, con el boom de la novela negra, Vázquez aprovechó el éxito de su personaje y dibujó a Ana y Cleto, dos detectives privados. Ese fue justo el camino inverso que hizo Ibáñez, de la segunda generación de Bruguera y muy influenciado por Vázquez, que hizo pasar a Mortadelo y Filemón de detectives a espías. Inicialmente, eran una parodia del doctor Watson y Sherlock Holmes, pero fue en los 70 con su nuevo estilo como se convirtieron en los personajes de referencia de la historieta española.

Portada de un cómic de Anacleto

Las aventuras de Anacleto se desarrollan en un país desconocido que bien podría ser el nuestro (o quizá Vazquezlandia, Turulandia...). La mayoría de las historietas suceden en entornos urbanos, con frecuentes escapadas del agente a lugares remotos, en el campo, la montaña, islas, e incluso el desierto, especialmente el del Gobi. Para llegar a esos lugares, a menudo tendrá que atravesar mares llenos de tiburones, que Anacleto parece mantener siempre a raya, ya que nunca consiguen devorarlo.

Entre abril y mayo de 1968, Bruguera decidió modificar la cabecera de las historietas de Anacleto que aparecía en la revista Din Dan. Poco después, la editorial también utilizó dicha cabecera en las historietas publicadas en DDT. Así, se dejó de utilizar el logo clásico, con el lema "Anacleto, Agente Secreto", y se introdujo uno nuevo con el mismo título, pero confinado en un antifaz de color negro. Dicha cabecera se mantuvo, salvo en contadísimas excepciones, durante varios meses, hasta el verano de ese año, cuando en el Din Dan nº 24 (VII/1968) se incorporó un tercer modelo en el que Anacleto disparaba a una diana que Vázquez había colocado en la "O" de Anacleto. Durante esos meses llegamos a ver los tres modelos bailando en las dintintas revistas en las que se publicó la serie, y a las que se unió una cuarta cabecera, una de las más icónicas, que empezó a aparecer.

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