Tradicionalmente se han denominado tebeos o historietas a las publicaciones infantiles, mientras que cuando decíamos cómics nos referíamos a historias juveniles o adultas. Hoy en día decimos: novela gráfica y otras definiciones. Se habla de cómics de superhéroes, manga, de ciencia-ficción, de aventuras, psicológico, underground… En realidad vamos cambiando o clasificando los contenidos en función del formato, del estilo del dibujo o la temática.
Cuando una persona adulta dice: leo libros, no tiene que especificar normalmente de qué tipo, salvo para indicar la temática o estilo que le gusta. Se comprende que lee novelas para adultos, ya que se estima que la lectura la efectúa principalmente el público adulto. En este caso, los cómics y cuentos infantiles, e incluso novelas juveniles, se suelen considerar trampolines o incitadores para la lectura adulta, que son las novelas. Además, incluso se consideran habitualmente lecturas más interesantes aquellas que son complicadas, de temática triste, tragedias, o las que nos permiten aprender. Osea, que sirven para algo o que permiten demostrar el nivel cultural que se les supone.
Sin embargo, no se puede tomar una parte por el todo, ésto no significa que sólo sirvan para eso o para divertimento insustancial y la evasión. No se puede considerar el cómic, la historieta, el tebeo o la novela gráfica, hermanos menores de la literatura. Son otra forma diferente de expresión y, como tal, con sus propias reglas.
Evolución y percepción del cómic
Asociado al término «tebeo», en referencia a la célebre revista infantil y juvenil TBO, los cómics han tenido durante décadas un halo de producto con un valor cultural escaso, más dirigido a un público infantil y juvenil, cuya lectura se acaba abandonando al mismo tiempo que se pasa la adolescencia y se entra en la edad adulta. Muchos mayores consideran (por suerte no en mi caso) que los cómics son cosas de críos. “Ya podrías leer un libro.”, “Deja eso y haz algo de provecho” o “¿Pero eso no es para niños pequeños?” son algunas de las perlas que hemos oído más de uno.
Un síntoma más de la puesta en valor cultural y artístico de los cómics fue la acuñación y popularización del término «novela gráfica», utilizado por Will Eisner para distinguir su Contrato con Dios de las historias serializadas de superhéroes. Como dije aquí, «lo que Eisner buscaba era que su libro tuviera legitimidad cultural, distanciándose además de los cómics de superhéroes de los tebeos infantiles y de los cómics de humor, que culturalmente tenían una consideración nula». De esta forma, con este nuevo término se pretendía reivindicar la relación del cómic con la literatura, aludiendo con el adjetivo al tipo de lenguaje utilizado. En España uno de los mayores puntos de inflexión lo supuso en 2007 Arrugas de Paco Roca, que tuvo la capacidad de llamar la atención por leer cómics de personas que hasta ese momento no leían cómics de forma habitual. Esta novela gráfica, que triunfó también más allá de nuestras fronteras, fue el empujón definitivo para acabar de considerar los cómics como un producto cultural de primer nivel, así como sentó las bases de una narrativa más adulta, basada en la cotidaneidad.
Con todo, para una gran parte de los lectores los cómics todavía siguen siendo unos grandes desconocidos. Además de que todavía existe una cierta reminiscencia de infantilismo, el imaginario colectivo está dominado principalmente por el cómic americano y el japonés, por los cómics de superhéroes y por el manga, sin dejar casi espacio a otras alternativas. No es ya solo que haya cómics que han conseguido hacerse con premios culturales de primerísimo orden y que nadie dudaría de calificar obras de arte desde Maus de Art Spiegelman con el Premio Pulitzer en 1992 hasta March, una trilogía gráfica sobre el Movimiento por los Derechos Civiles de los Estados Unidos, que el año pasado fue el primer cómic en ganar el National Book Award. Y por en medio tenemos obras de la talla de El regreso del Caballero Oscuro o Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, Black Hole de Charles Burns, Persépolis de Marjane Satrapi, The Sandman de Neil Gaiman, From Hell de Alan Moore, Building Stories de Chris Ware, Predicador de Garth Ennis, Ghost World de Daniel Clowes, Hellboy de Mike Mignola o Asterios Polyp de David Mazzucchelli, solo por mencionar unas cuantas.
Es que con el tiempo se ha venido demostrando que los cómics son mucho más que superhéroes. En ellos tienen cabida todos los géneros de la literatura tradicional, desde ciencia ficción o fantasía al género romántico o incluso a la adaptación de clásicos. clásicos y romance.
El pasado 31 de enero se presentó el informe Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2023 elaborado por Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que contó con la intervención del Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y que confirmó la tendencia al alza del cómic y su importante peso en la industria editorial. El informe, que analiza principalmente la población lectora mayor de 14 años, sitúa en el 10,8% el hábito de lectura de cómics, lo que significa un aumento del 0,6% respecto al barómetro 2022. Este porcentaje de población lectora es significativo, ya que únicamente el 68,3% declara leer libros, lo que pone en valor el peso cultural e industrial que el cómic tiene para el sector editorial español.
El informe señala que el 69,8 % de la población española mayor de 14 años lee libros, y que el 66,2 % lo hace por ocio, una cifra que por primera vez supera el 66 % del total de la población. Desde 2017, el número de lectores por entretenimiento ha crecido 6,5 puntos, confirmando que la lectura es una de las principales formas de ocio cultural. Entre la juventud, el hábito lector alcanza sus niveles más altos: el 76,9 % de las personas de entre 14 y 24 años se declara lectora, lo que desmonta el tópico de que las nuevas generaciones leen menos. En este contexto, formatos como el cómic, el manga o la novela gráfica continúan ganando presencia en librerías y bibliotecas, consolidándose como puerta de entrada a la lectura para muchos lectores jóvenes.
El informe también analiza la lectura en soporte digital, que en el ámbito del libro se sitúa en el 29,7% y en el cómic en el 3,2%, con un crecimiento del 0,6% respecto a 2022. El 61,7% de los lectores en formato digital solo consume contenidos gratuitos, el 21,4% no sabe distinguir si las descargas que realiza son legales o ilegales y el 10,9% tiene dudas, lo que pone de manifiesto las dificultades para desarrollar el mercado digital.
A pesar de los prejuicios, la afición a los cómics es cada vez más aceptada gracias a las excelentes películas y series de televisión de las que disfrutamos en los últimos años. Yo doy gracias al día que mi primo me llevó al Mercat de Sant Antoni. Ese día me regaló mi primer cómic de Superman. Aquél cómic supuso un cambio en mi vida. El día en que se me mostró un mundo del color y fantasía que me hizo, hace y, sin duda, hará tremendamente feliz hasta el fin de mis días.
“Estasmos especializados en cómic, fantasía, ciencia ficción,… pero, siempre tenemos best seller. Sí, ese es el problema que se asocian los TBO a cosas infantiles, cuando sólo es un 6% lo que se hace para niños, el resto es juvenil y casi todo para adultos. Me sorprendería. Me sorprenden siempre. Tenemos clientes de 80 años que saben mil veces más que yo de cómic o de libros. Las personas que llevan muchos años leyendo y coleccionando cómic notan mucho por ejemplo el cambio de tendencia. Lo que más les cuesta es el manga, porque es un formato que se lee de derecha a izquierda. Los súper héroes también lo compran menos.
Beneficios de la lectura de cómics
Entre los beneficios que aporta la lectura de cómics y novelas gráficas cabría destacar el fomento a la lectura, la alfabetización visual y la activación del pensamiento, pero hay estudios que van más allá y señalan la importancia de su lectura en cuanto a la rapidez de procesamiento y retención de información. Uno de ellos comenta que las personas procesan 60.000 veces más rápido la información visual que la información textual. Un estudio concluyó que los estudiantes que leen siete páginas de un cómic retienen más información sobre lo que han leído que aquellos que han recibido exactamente la misma información, pero en formato texto. Al fin y al cabo, somos seres visuales y más del 50 por ciento de la corteza cerebral se dedica a procesar este tipo de información, por lo que contar historias con imágenes sí que puede ayudar a los niños a retener información.
Los cómics no solo no están por debajo de la literatura tradicional ni son una puerta infantil hacia ella sino que la maravillosa y compleja relación que se establece en este formato entre imágenes y palabras consigue hacer magia en nuestro cerebro. Gene Luen Yang, cuyo libro de 2008 American Born Chinese fue la primera novela gráfica en ser nominada a un National Book Award, habló de esa relación en Big Think. En un principio, explica Luen Yang, el formato era bastante simple: las imágenes solo eran una fiel representación del mensaje transmitido por las palabras. Si el mensaje decía «Superman golpea a Lex Luthor» en la imagen simplemente te encontrabas a Superman golpeando a Lex Luthor. Eso reforzaba la idea de que los cómics no eran para gente muy lectora: si no entendías las palabras siempre podías recurrir a la imagen. Ahora, en cambio, la relación entre palabras e imágenes se ha convertido un arte en sí mismo. Por ejemplo, en ocasiones la importancia recae en el texto y otras veces en la imagen, o puede ocurrir que ambos entren en contradicción y el lector deba decidir cuál es el verdadero. Es por eso que Luen Yang no duda en afirmar que un buen cómic puede estimularnos intelectualmente, hacernos más inteligentes, que convertidos en herramientas educativas pueden ser un instrumento muy poderoso para conseguir que los niños a aprender a su propio ritmo.
Una idea que no es descabellada ni mucho menos, teniendo en cuenta que ya existe algún estudio que confirma que el emparejamiento de historias visuales y verbales puede aumentar la memoria en los niños. Un estudio concluyó que los estudiantes que leen siete páginas de un cómic retienen más información sobre lo que han leído que aquellos que han recibido exactamente la misma información pero en formato texto.
El cómic tiene la ventaja de que lees y ves. Te entra por los ojos. Lo más normal es que cuando se accede a este mundo, se hace por la parte visual. El de los súper héroes puede. Lo que ocurre es que también hay una corriente de concienciación social que utiliza el cómic y sobre todo el humor para contar cosas diferente, como por ejemplo lo que está editando Moderna de Pueblo, Feminismo para principiantes, Filosofía en viñetas. Realmente, hay una vertiente grande que utiliza lo visual para darnos una bofetada.
Diversidad y representación en el cómic
En el último sentido, los cómics han demostrado su poder para visibilizar minorías que hasta ahora se han visto invisibilizadas. Sí, tal vez durante décadas se ha intentado apartar a los cómics a los personajes LGTB, pero de un tiempo a esta parte se han hecho auténticos esfuerzos para justo lo contrario. El cómic ha demostrado ser un importante instrumento en la reivindicación de igualdad de género, tanto en el ámbito LGTB como en la lucha feminista. Aunque durante décadas el mundo del cómic ha estado muy masculinizado, de un tiempo a esta parte han ido apareciendo cada vez más trabajos reivindicando a la mujer y a su papel dentro de la sociedad. Es recomendable leer, en ese sentido, el artículo titulado «Las olas del feminismo a través del cómic. Y, como herramienta didáctica, también han demostrado que pueden ser un arma poderosa para representar la discapacidad y la diversidad. En relación a uno de los libros mencionados, Imágenes de la enfermedad en el cómic actual, el cómic ha demostrado, además de sus posibilidades catárticas, ser una excelente forma de compartir experiencias, comprender y asimilar mejor enfermedades o acabar con mitos.
Antes decía que los cómics son mucho más que superhéroes. Poco a poco se va acabando con los prejuicios y más o menos ya nadie se atrevería a afirmar que obras como Maus son joyas literarias. Sin embargo, ¿es justo que descartemos de un plumazo a todos los superhéroes? No, porque también han hecho sus esfuerzos para transmitir mensajes sobre la diversidad y sobre lo que implica ser el otro ‒por ejemplo, los personajes LGTB que antes comentaba‒. En la página de Harvard Useable Knowledge se habla de una experiencia didáctica con X-Men de Chris Claremont. Al principio de la unidad se le pregunta a los alumnos qué es un mutante y quién sería considerado como tal en nuestra sociedad. A continuación se hace la magia. Los alumnos descubren que los X-Men son una alegoría de las personas marginadas, no blancas, no masculinas, no cristianas, no heteronormativas, en una sociedad opresora. Al explorar los personajes y las tramas de esos cómics, acaban viendo paralelismos contemporáneos e históricos. Paralelismos ente las ideologías sociopolíticas de Martin Luther King Jr. y Malcom X y los personajes Charles Xavier y Magneto.
La manera de narrar historias está en constante cambio ‒en realidad lleva décadas así‒ y negarse a aceptar esta realidad es de una estrechez de miras devastadoras. Un buen lector, si es que existe tal cosa, debería ser aquel capaz de acercarse a toda clase de narraciones, contadas de las formas más diversas. No deberíamos dejarnos llevar por prejuicios absurdos sin haber intentado antes darle una oportunidad a un formato que tiene muchísimo que decir.
El cómic es un perfecto ejemplo de préstamo de cómics en bibliotecas lo encontramos en la Comicteca de la Biblioteca Regional de Murcia. Y si prefieres leer en digital, que sepas también que las plataformas de préstamo electrónico de las bibliotecas disponen de este tipo de lecturas, aunque también la puedes encontrar en otros sitios web donde descargar cómics gratis y de manera legal.

Un lector de cómic lee una media de 50 libros al año. A mayores de los que pueda leer de otros géneros. El cómic tiene la ventaja de que lees y ves. Te entra por los ojos. Lo más normal es que cuando se accede a este mundo, se hace por la parte visual. El de los súper héroes puede. Lo que ocurre es que también hay una corriente de concienciación social que utiliza el cómic y sobre todo el humor para contar cosas diferente, como por ejemplo lo que está editando Moderna de Pueblo, Feminismo para principiantes, Filosofía en viñetas. Realmente, hay una vertiente grande que utiliza lo visual para darnos una bofetada.
Shogun ofrece a sus clientes juegos de mesa, de estrategia, tableros de todo tipo, cartas temáticos galácticas, samuráis, Juego de Tronos.
La historia del cómic - DOCUMENTAL EN ESPAÑOL
Entre las editoriales más famosas y las que siempre estarán en boca de todos los geeks, son Marvel Comics y DC Comics, por el tema de las películas. Éstas se encuentran al fondo, porque son muy conocidas. Entre ellas, está además de Stars Wars, un cómic titulado Picasso en la Guerra Civil, de Daniel Torres, Los Puentes de Moscú, de Zapico, que ganó el Premio Nacional de Cómic, con Eduardo Madina, sobre el tema de ETA, también tienes obras que reflejan el Mayo del 68 o El Fotógrafo de Mauthausen, de Salva Rubio, Pedro J. Colombo, Aintsane Landa.
Hay literatura fantástica en Shogun, pero también, intentan, en la medida de lo posible, que todo el que entre, pueda encontrar algo que le guste. “Estasmos especializados en cómic, fantasía, ciencia ficción,… pero, siempre tenemos best seller. Sí, ese es el problema que se asocian los TBO a cosas infantiles, cuando sólo es un 6% lo que se hace para niños, el resto es juvenil y casi todo para adultos.
Soledad Gómez, responsable de Shogun junto a Raúl Sinova, nos cuenta que hace poco entró un niño de unos 10 años pidiendo una lectura que ellos la recomendaría para adultos, por la dificultad que tiene, los temas que trata o su dureza. «Él sabía perfectamente lo que buscaba. No iba por el primer tomo, tenía una lectura muy avanzada. De todo. Es lo mismo que intentar comparar el lector de periódicos con el de libros. No tiene que ver el tema de videojuegos con el de cómic. El jugador tiene cómic relacionados con sus videojuegos, el lector de libros tiene adaptaciones, el de películas, tiene sus adaptaciones,… la gran ventaja del sistema multimedia es que te hace ir de un género a otro. Los que van al cine a ver Los Vengadores viene a buscar las historias de los Vengadores en TBO. Los lectores de Los Vengadores quieren ver cómo los han recreado en los videojuegos y en la películas. Si le das información al público para que se cree una opinión, a la larga disfruta. Shogun abrió hace 13 años. Han colaborado con La Rosa de los Vientos de Onda Cero a nivel nacional. «Nosotros intentamos hacer divulgación generalista, en el sentido de dar a conocer autores, libros, títulos, para gente que no lea. La librería dispone de una gran parte dedicada a novedades, para intentar colocar libros de todos los géneros. Uno de los auges punteros es el libro femenino y feminista, que también tiene una vertiente en cómic muy interesante. Shogun muestra el material por editoriales, por segmentos.