Actrices Cómicas Icónicas del Cine y la Televisión

La comedia en el cine y la televisión ha sido enriquecida a lo largo de los años por actrices talentosas que han dejado una huella imborrable. Estas mujeres no solo han hecho reír al público, sino que también han desafiado estereotipos y abierto nuevos caminos para las futuras generaciones de cómicas. Desde las pioneras que rompieron barreras hasta las estrellas contemporáneas que continúan innovando, la historia de la comedia está intrínsecamente ligada a sus contribuciones.

Pioneras que Abrireron Camino

Antes de que las mujeres tuvieran un espacio consolidado en la comedia, algunas figuras audaces se atrevieron a subir al escenario y a la pantalla, desafiando las convenciones de su tiempo.

Hasta que Phyllis Diller no apareció en escena, allá por 1957, las mujeres sólo subían a los escenarios para cantar o bailar. Ella caricaturizó a la ama de casa de los 50 y demostró que las mujeres también podían contar bromas.

Phyllis Diller actuando

Carol Burnett fue la primera mujer con show propio de variedades en la televisón estadounidense. El Carol Burnett show llegó a las ondas el 11 de septiembre de 1967 y se convirtió en un programa emblemático que consiguió acaparar 25 premios Emmy durante sus once años en antena.

Lucille Ball, mordaz dentro y fuera de los escenarios. CBS estrenó en 1951 I Love Lucy protagonizada por la excorista y actriz de cine Lucille Ball, que vio en la televisión el lugar en el que seguir adelante con su carrera con un proyecto tan original como personal, en el que su marido interpretaba a su marido en la ficción. Para conseguirlo, ante las dudas iniciales de la cadena, ambos crearon una productora y se encargaron de filmar los episodios. El éxito de la serie, que durante las seis temporadas que se mantuvo en antena siempre estuvo entre las más vistas de la época, residía en la personalidad de su protagonista, que en cada episodio mostraba un gran empeño por labrarse su propia carrera profesional. Y aunque no lo consiguiese, y siempre regresase a su papel de ama de casa, fueron sus aspiraciones, combinadas con su innata capacidad para el humor físico, las que le permitieron ganarse el cariño de la audiencia e inspiraron a mujeres que soñaban con formar parte de la pequeña pantalla o, simplemente, querían ser algo más que “la esposa de”. Para asegurarse de que las tramas plasmaban las preocupaciones y las necesidades de su papel, Lucille Ball se saltó la regla vigente de contratar solo a guionistas varones, y durante toda la serie contó en su equipo con Madelyn Pugh. Pero esta no fue la única innovación que la actriz introdujo en la industria, ya que con la grabación de los episodios, algo que no se hacía entonces, pudo vender la serie a otras cadenas y ganar dinero con su reemisión.

Lucille Ball en

En los años 70 la sitcom tradicional se encontraba en plena transformación, y el centro de atención eran los protagonistas. Personajes carismáticos que conectaban con el espectador, entre los cuales se encontraba Mary Tyler Moore con la serie que llevaba su nombre, La Chica de la Tele en España. Conocida por su papel en The Dick Van Dyke Show, también creó junto a su marido su propia empresa MTM Enterprises para producir esta ficción centrada en una mujer que, a diferencia de sus predecesoras, disfrutaba de su soltería, tenía una vida social interesante y diversa y trataba de abrirse camino profesional en el mundo de la televisión. A través de esta propuesta la serie, que en algunos momentos llegó a tener una tercera parte de su equipo de guionistas compuesto por mujeres, puso sobre la mesa temas inauditos como la igualdad salarial, el sexo prematrimonial o la infidelidad, pero sobre todo convirtió en protagonista a una mujer emancipada. En esta década también fue primordial Maude, la serie protagonizada por Bea Arthur y creada con Normal Lear, que se atrevió a llevar a la pantalla un tema tan polémico como el aborto, en un episodio que la propia cadena se negó a volver a emitir. Pero que logró el aplauso de la crítica y el público por plantear un tema que hasta entonces era tabú.

El mismo año que Joan Rivers apareció en el Tonight Show, Lily Tomlin hizo su debut en Nueva York. La simpática actriz que, junto a Richard Pryor, revolucionó el estilo cómico durante los 70 afianzó su fama gracias a sus sketchs cómicos en Laugh-in y acabó afianzando su carrera en el cine. De ella diría Bette Midler: "Con Lily cambió el estandard de la mujer cómica. Ella nos dio la fuerza para encontrar nuevos caminos para ser divertidas. Era inteligente, provocativa y muy, muy graciosa. Creo que cambió la cultura cómica femenina en muchos aspectos".

Lily Tomlin en un sketch

Empezó en el Duplex, un local de Greenwich Village (Nueva York) donde también hicieron sus pinitos Woody Allen o Bill Cosby. La cómica más deslenguada, hiperoperada y excéntrica, Joan Rivers, asegura que no sería lo que es sin "la audiencia gay. Ellos son los únicos que me dieron el ímpetu para seguir". Cuando Rivers apareció en escena, en los 60, se hizo famosa por airear sus trapos sucios femeninos, presentándose (y riéndose) de ser una "patética" soltera que nunca cumpliría el sueño de su madre: cazar a un marido. Con los años -tras triunfar en el Tonight show de Johnny Carson o en el reality de Donald Trump-, Rivers ha hecho de su vida amorosa (y sexual) un arte de la escena y la verborrea.

El Legado de Saturday Night Live y la Comedia de Observación

El programa Saturday Night Live (SNL) ha sido una plataforma crucial para el desarrollo de muchas de las actrices cómicas más influyentes. El show no solo lanzó carreras, sino que también fomentó un sentido de camaradería y aprendizaje entre sus talentosas integrantes.

Gilda Radner es el 'girl crush' de toda aspirante a cómica en EEUU. La propia Maya Rudolph aseguró en el libro We killed: The rise of women in American Comedy que "no existe una sóla chica con la que haya trabajado que no me haya dicho que su primer flechazo con la comedia fue con Gilda". Radner -que falleció de cáncer en 1989 y había padecido la bulimia durante su juventud- fue el primer integrante contratado por Lorne Michaels para formar parte del Saturday NIght Live. Su capacidad para imitar a personajes icónicos como Barbara Walters (aka Baba Wawa) o crear nuevos iconos por cuenta propia (la inolvidable Roseanne Roseannadanna) le valieron el reconocimiento de un Emmy en 1997 y un Grammy póstumo en 1990.

Gilda Radner como Roseanne Roseannadanna

Laraine Newman acompañó a Radner en el primer casting de SNL. Cuando llegó sólo tenía 23 años y aunque triunfó en la pequeña pantalla, la joven padeció anorexia y comenzó a esnifar heroína, lo que propició que dejase el programa (tras vivir un affaire con Dan Akroyd) en su quinta temporada. Sus papeles más memorables son el de Sheri the Valley Girl y Connie Conehead.

Jane Curtin formó parte del trío de féminas al frente del primer casting en Saturday Night Live. Aunque durante el programa era la que menos popularidad tenía y fue la menos fiestera del equipo, irónicamente logró mantener su fama mejor que sus compañeras. Ganó dos Emmys por su papel en la sitcom Kate & Allie y coprotagonizó, junto a John Lithgow, Cosas de Marcianos.

Maya Rudolph es la cuarta en discordia en el 'club de las chicas' que formaron en Saturday Night Live (SNL) Amy Poehler, Tina Fey y Kristen Wiig. Nadie como ella (pareja del director Paul Thomas Anderson) ha sabido imitar a Oprah o a Beyoncé. "Hay una razón por la que a este particular grupo de mujeres de SNL se les pide que se reúnan en los típicos shows de reunión. Formamos un grupo muy sólido, y por eso creo que se han escrito tantos artículos sobre nosotras en revistas y periódicos. Fue algo como, 'hey, si esto es un club de chicos, ¿qué diablos hacen los tíos aquí?".

No sólo Tina Fey o Amy Poehler parten la pana. Desde Gilda Radner a Kristen Wiig la televisión y el cine han ofrecido iconos inolvidables. Kristen Wiig, la reina de la comedia americana, es la alumna aventajada de Fey y Poehler. La chica que se ganó las reverencias de la crítica con su nominación al oscar por el guión de Bridesmaids, asegura que lo aprendió todo de sus compañeras de reparto en Saturday Night Live. "Cuando empecé estaban Tina, Maya (Rudolph) y Amy, así que fue como ok, sólo me sentaré al fondo y las observaré mientras tanto para ver qué pasa". Debió observar fantásticamente, su despedida del programa fue más que antológica.

Kristen Wiig en

Molly Shannon, Ana Gasteyer y Cheri Oteri formaron otro trío antológico que recuperó las bajas audiencias del Saturday Night Live a inicios de los 90. El sketch que las dos primeras protagonizaron junto a Alec Baldwin sobre las míticas Schweddy Balls, propició que Ben and Jerry's lanzase un helado con ese nombre como homenaje.

En los 90 llegó la Generación X y, con ella, los club de comedia independiente. De allí apareció Janeane Garofalo (en la foto, junto a Uma Thurman), la líder de la 'comedia alternativa', que llevaba los monólogos a las cafeterías y las librerías. Tras aparecer en el Ben Stiller Show o en el Larry Snader Show, la actriz y comediante demostró su valía ante el gran público con papeles en Reality Bites y con su participación en el Saturday Night Life.

Julia Louis-Dreyfus. La carrera artística de Julia acumula casi 40 años, y la televisión ha sido el medio más rentable en sus aspiraciones de éxito. Comenzó en los años 80 haciendo imitaciones en Saturday Night Live, pero en 1990 llegó su gran oportunidad al ser Elaine Benes en Seinfeld durante nueve temporadas. En los 2000, Las nuevas aventuras de Christine le dio un premio Emmy como mejor actriz, y en la década de 2010, sumó otro triunfo mediático como la vicepresidenta de los Estados Unidos, Selina Meyer, en la serie Veep. En 2020, Julia regresó a un papel protagónico en cine con el personaje Billie Staunton en la cinta Cuesta abajo, junto a Will Ferrell.

Rompiendo Moldes y Creando Nuevas Identidades Cómicas

Muchas actrices cómicas han utilizado su plataforma para desafiar las normas de género, explorar temas sociales y crear personajes que reflejan la complejidad de la experiencia femenina.

"Hacía comedia femenista. Era mi respuesta a todos los tíos que había visto haciendo stand-ups desde que era una niña". Así explica Roseanne Barr sus comienzos. La actriz y activista, -que debutó el 23 de agosto de 1985 en el show de Johnny Carson con la frase "Estoy gorda, creo que debería remarcarlo. ¿Os habéis dado cuenta de que la gente gorda no piensa como la delgada?"- consiguió cambiar el paradigma de la ama de casa que la televisión estadounidense había mostrado desde sus inicios con la serie Roseanne.

Roseanne Barr en su serie

Al igual que Roseanne, Ellen DeGeneres desarrolló personajes cómicos que volaban lejos de la feminidad convencional. La celéberrima conductora de su propio show televisivo, comenzó su carrera en clubs de comedia de Nueva Orleans y acabó protagonizando stand-ups en la televisión, donde llegó a ser conocida como 'la Jerry Seinfeld femenina'. Entre 1994 y 1998 protagonizó Ellen, su propia serie y consiguió que 42 millones de estadounidenses (el triple de lo habitual) se pegasen frente al televisor para ver cómo su personaje (Ellen Morgan) confesaba a su terapeuta (interpretado por Oprah) que era gay.

En 1988, con apenas un mes de diferencia, la pequeña pantalla estadounidense estrenó dos producciones que llevaban el nombre de sus protagonistas, contaban con mujeres en sus equipos creativos y llevaron a la pantalla propuestas pioneras para la época que escandalizaron y conquistaron por igual. Pero que, sobre todo, hicieron del concepto de familia algo más inclusivo y diverso. Matt Williams descubrió a Roseanne Barr en el programa de Johnny Carson y la convirtió en la mujer que dio nombre a su serie y en una estrella televisiva de alcance mundial. La culpa la tenía su trabajo como la mordaz matriarca de los Conner, una familia trabajadora que tenía que enfrentarse a dificultades económicas a diario. La rutina propia de millones de familias norteamericanas que, por fin y de una forma auténtica, encontraron en la televisión un espejo en el que ver reflejados sus problemas. Tan sarcástica y deslenguada como Barr, aunque en un plano completamente diferente, era Murphy Brown, el personaje que interpretó Candice Bergen durante una década. Esta periodista que trataba de recuperarse de alcoholismo tenía más de 40 años cuando se coló en la parrilla de televisión para narrar su carrera profesional, muchas veces inspirada en noticias reales, y personal, sin pretendientes ni marido conocido. Y fue este último aspecto el que desencadenó una verdadera tormenta que incluso llegó la campaña presidencial de 1992, cuando el vicepresidente Dan Quayle expresó su desagrado porque Brown se hubiese convertido en una madre soltera. El arranque de una ardua polémica en la que la derecha conservadora y Hollywood se enfrentaron a niveles inauditos pero que, sobre todo, llevó a la ficción una realidad que solo en 1990 vivieron un millón doscientas mil mujeres en Estados Unidos.

La actriz californiana fue una de las figuras más populares en los noventa, con títulos como La Máscara, La boda de mi mejor amigo o Algo pasa con Mary.

La cara más mediática de Friends se forjó toda una carrera en el género de la comedia romántica a lo largo de los 2000 con cintas como Y entonces llegó ella (jueves 2, 18:05h.) Una pareja de tres.

Sandrá Bullock. El trabajo de esta actriz en el cine ha sido variado, pero las risas son una parte importante de su carrera. Hay que recordar sus protagónicos en Mientras dormías, de 1995, y Miss Simpatía, del 2000; en ambas recibió nominaciones al Globo de Oro. Después, participó en Amor a segunda vista al lado de Hugh Grant, y estuvo acompañada de Ryan Reynolds en La propuesta.

Jennifer Aniston. Solo basta recordar su personaje en Friends, Rachel Green, para demostrar la trascendencia del trabajo de esta actriz en el género, pero no es lo único en lo que se ha destacado. En el celuloide, Aniston fue protagonista junto a varios exponentes masculinos de la comedia, como Jim Carrey en Todopoderoso, de 2003, Owen Wilson en Marley y yo, de 2008, y Adam Sandler en Una esposa de mentira, de 2011. Las últimas cintas cómicas en las que participó son producciones originales de Netflix. Otras de sus colaboraciones son: El retrato perfecto, El objeto de mi afecto, Una buena chica, Dicen por ahí..., Quiero matar a mi jefe, ¿Quién *&$%! son los Miller?

Anna Faris. Aunque ya contaba con experiencia profesional en el pasado, no fue hasta su papel como Cindy Campbell en Una película de miedo que obtuvo la atención del mundo del cine. Luego repitió su personaje en otras tres cintas de la saga. También apareció en Este cuerpo no es mío, El dictador e hizo doblaje de voz para Alvin y las ardillas y Wifi Ralph. Otras de sus colaboraciones son: Perdidos en Tokio, Solo amigos, La casa de las conejitas, Lluvia de hamburguesas, Contando a mis ex y Casados...

Rebel Wilson. La actriz australiana llegó a Hollywood para irrumpir con su carisma en varias producciones fílmicas. Luego de trabajar en su país natal en los años 2000 y hacer una breve aparición en la cinta de 2007, Ghost Rider: el vengador fantasma, en 2011 interpretó a Brynn en Damas en guerra. Otras de sus colaboraciones son: Fat Pizza; Sangre, sudor y gloria; Una noche en el museo 3: el secreto de la tumba; Cómo ser soltera; ¿No es romántico?

Melissa McCarthy. Inició como comediante de improvisación en Los Ángeles, posteriormente tuvo una breve experiencia en cine y televisión, y en los 2000 interpretó a Sookie St. James en Las chicas Gilmore durante siete temporadas. Otras de sus colaboraciones son: Los ángeles de Charlie (2000), Cook Off!, ¿Qué pasó ayer?

Melissa McCarthy en una escena cómica

Queen Latifah. Es una mujer polifacética que, además de cantar, conducir programas y realizar actuaciones dramáticas, hace reír al público. En 1993, protagonizó el sitcom Living Single con buenos resultados; en compañía de Steve Martin realizó la cinta Se montó la gorda, de 2003, y un año más tarde apareció como Belle Williams en Taxi.

La neoyorkina triunfó desde muy joven como actriz de comedia. Siendo una niña interpretó un doble papel en Tú a Londres y yo a California, sin olvidar sus trabajos ya de adolescente en Chicas Malas y en Ponte en mi lugar.

Whoopi Goldberg es una de las actrices más prolíficas y versátiles de las últimas décadas. Ha brillado tanto en el drama (El color púrpura) como en la comedia.

Las hermanas Olsen son todo un referente para la comedia familiar de los noventa. Pudimos disfrutar del encanto de estas dos hermanas cuando aún eran muy pequeñas, ya que empezaron en el mundo de la interpretación a los 9 meses de edad. En la ficción Padres Forzosos ambas interpretaban el mismo papel, el de la adorable Michelle Tanner.

En la extensa carrera de esta multi-oscarizada actriz ha lugar a prácticamente todos los géneros y es por eso por lo que no podemos evitar incluirla en este listado. Y es que Meryl se desenvuelve tan bien en un estilo como en otro y por eso su aportación a cintas como No es tan fácil o más recientemente dando vida a una veterana cantante de rock en Ricki es imprescindible.

Es cierto que la británica siempre será recordada por su papel como Selene en la saga de acción Underworld, pero su aportación a la comedia romántica es digna de reseñar.

No podemos olvidar a una de las sonrisas más bonitas de todos los tiempos. Julia Roberts ha aportado al género de la comedia romántica toda la pasión y dulzura de la que es capaz. Inmortal gracias a su papel de Vivian Ward en Pretty Woman tampoco podemos olvidarla dando vida a Anna Scott en Notting Hill, otro de sus mayores éxitos en los noventa, y de nuestros clásicos en Canal Hollywood.

La Nueva Generación de Reinas de la Comedia

Las actrices más jóvenes continúan expandiendo los límites de la comedia, utilizando nuevas plataformas y abordando temas relevantes para su generación.

Sarah Silverman. Es la reina de la comedia satírica en su programa de Comedy Central y amiguísima de Louis C.K. Sarah Silverman multiplicó su fama gracias a la canción que le dedicó a Jimmy Kimmel advirtiéndole de que se f****** a Matt Damon.

Aubrey Plaza es conocida por su papel en Parks and Recreation y por su aparición en Scott Pillgrim contra el mundo, Portlandia o Hazme Reír de Judd Appatow, pero la actriz despegó en internet. Comenzó con Improv Everywhere y llegó a protagonizar su propia webserie, The Jeannie Tate Show. Ella pertenece a esa generación que ha despuntado gracias a webs como CollegeHumor o Funny or die (ésta última, dirigida por Will Ferrell).

Aubrey Plaza en una escena

Ellie Kemper. Nunca es tarde para brillar; para muestra, la trayectoria de esta actriz que hoy tiene un lugar en el mundo de la comedia. Sus inicios en la improvisación la llevaron a diversos foros del círculo de sketches en los años 2000. Pero lo más destacado de su repertorio lo podemos encontrar en su interpretación como Erin Hannon en The Office, de 2009, que le dio un espacio recurrente en la televisión, y en su rol estelar en Unbreakable Kimmy Schmidt. También realizó apariciones en películas como Comando especial, donde interpreta a la Sra. En los últimos años, Ellie realizó doblajes de voz en producciones animadas, entre ellas, La vida secreta de tus mascotas, de 2016, y la secuela estrenada en 2019.

Alison Brie. Antes de llegar a la fama, Alison se vestía de payaso en fiestas infantiles, sin sospechar que parte de su carrera la dedicaría a hacer reír. Para muestra, a finales de los 2000 realizó las series My Alibi y Community; en esta última, su protagónico como Annie Edison se mantuvo durante 110 episodios.

Amy Schumer. La comediante dio sus primeros pasos en televisión durante un reality show en el 2007 y esto le abrió las puertas para aparecer como invitada en programas como 30 Rock y Comedy Central Presenta. En la pantalla chica, se destaca su creación Inside Amy Schumer, que realiza desde el 2013, así como la retransmisión de algunas de sus rutinas de stand-up en vivo. Otras de sus colaboraciones son: Live at Gotham, Delocated, Amy Schumer: en vivo desde el Teatro Apollo y Viaje salvaje.

Lena Dunham, la voz de una generación. Catorce años después, y en la misma cadena, nació Girls de la mano de Lena Dunham, a la que muchos convirtieron en la voz de una generación. La propuesta era muy similar a su predecesora, cuatro amigas que vivían en Nueva York, pero se situaba en unas circunstancias generacionales muy distintas. Hannah Horvath, el personaje de Dunham, y sus amigas, eran cuatro chicas que se enfrentaban a ese momento vital en el que los estudios quedan atrás y comienza la vida laboral. A diferencia de sus predecesoras, como fiel reflejo de su generación, Hannah no se conformaba con salir de casa para trabajar y ser independiente, también quería sentirse realizada. Y mientras lo intentaba, y fracasaba en sus intentos, y se frustraba por ello, los intereses sentimentales iban y venían al estilo de una época en la que ya no había que sentarse junto al teléfono fijo para esperar una llamada. La posición relativamente acomodada en la que vivían las protagonistas pudo dificultar la identificación de la audiencia, pero Girls supo reflejar con acierto los problemas de una generación de jóvenes mujeres que además de ejercer los derechos que habían conseguido las generaciones anteriores querían sentirse respetadas.

Phoebe Waller-Bridge, la mujer que hace de todo. El último referente femenino de la comedia televisiva llegó en 2016, cuando una creadora británica se convirtió en el centro de atención y admiración gracias a Fleabag. La personalísima creación de Phoebe Waller-Bridge que en su primera temporada dio que hablar y en la segunda, sencillamente, conquistó el corazón de todo el mundo con una heroína imperfecta y luchadora. Tras este rotundo éxito, Waller-Bridge se ha convertido en una de las creadoras más cotizadas del universo audiovisual actual tanto en el guion, encargándose de reescribir la nueva entrega de James Bond, como en la producción o la interpretación. Pequeños pasos para una mujer a la que le queda mucha carrera por delante, pero inspiradores avances para todas aquellas que vienen detrás tanto en la industria audiovisual como en otros ámbitos de la vida.

Whitney Cummings. Al igual que Lena Dunham, Wittney Cummings escribe y protagoniza su propia serie: Wittney y es una de las creadoras de la serie Dos chicas sin blanca. Aunque es uno de los nombres destacados de la comedia actual, Cummings no cree que la comedia sea una carrera apetecible. "Creo que parte de la culpa de que no existan tantas mujeres cómicas es porque este tipo de vida es muy duro. Pasas la mitad de tu vida en la carretera, tu vida social apenas existe, al igual que las relaciones de pareja y es agotador. La comedia en el cine y la televisión es de suma importancia, ya que se requiere de un gran sentido del humor para entretener a aquellos que buscan pasar un buen rato riéndose a carcajadas. Así como existen comediantes o actores de improvisación, también hay actrices que cuentan con experiencia en producciones cómicas, donde pasan por situaciones chuscas, realizan fechorías y son expertas en soltar una frase digna de romper el hielo y hacernos estallar de risa.

Ella hizo que hace una década los ojos de la industria se volviesen hacía la comedia escrita por mujeres. Nos ha hecho reir como guionista o actriz en Saturday Night Live, Rockefeller Plaza, Chicas malas, Noche loca y Unbreakable Kimmi Schmidt.

La Evolución de las Mujeres en el Cine

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