El Arte Multifacético de los Cómicos y Guionistas: Creando Sonrisas en Pantalla y Escenario

La comedia es un género que requiere una destreza única, combinando la chispa del intérprete con la agudeza del escritor. Desde los grandes maestros que definieron la televisión hasta los creadores contemporáneos que desafían los límites, los cómicos y guionistas son los arquitectos de nuestras carcajadas. En España, la comedia es la categoría más taquillera en la industria cinematográfica, demostrando nuestra capacidad para reírnos de nosotros mismos y de la vida.

Figuras Icónicas y Leyendas del Humor

A lo largo de la historia, innumerables talentos han dejado una huella imborrable en el mundo de la comedia. Bob Hope, el entretenedor del siglo para sus fans, hizo historia con sus películas Ruta de… (1940-1962), siempre al lado de Bing Crosby y Dorothy Lamour. En contraste, Shelby Fero representa el presente radiante de la comedia. R. Scott Aukerman es el padrino de la comedia norteamericana moderna, creador de formatos, cómico de cómicos y descubridor de talentos, con Comedy Bang! Bang! (2009-?) como material básico. Samantha Bee, última alumna de la escuela del Daily Show, estrenó programa propio con sátira afilada al servicio de la justicia social en Full Frontal with Samantha Bee (2016-?).

Billy Crystal, anfitrión perfecto y testigo privilegiado de la escena neoyorquina de los 70, es el tipo al que nos gustaría tener como suegro. Sus ceremonias de los Oscar, especialmente la de 1993, son material básico. Amy Schumer, a pesar de la sombra del plagio, posee una habilidad para revestir de brusca eficacia los chistes más impactantes, como demuestra en Inside Amy Schumer (2013-2016). Hannibal Buress es quizá el cómico afroamericano más brillante y con más proyección en activo, atreviéndose a tocar temas sensibles como el caso Cosby en My Name Is Hannibal (2010). Miranda Hart ofrece un humor semi-autobiográfico que puede entenderse como tratamiento de shock social, donde la broma es la mierda que suele tener que aguantar hoy día una mujer como ella, con Miranda Hart’s Joke Shop (2008) como material básico.

Bob Newhart es una leyenda viva que tuvo series de televisión estelares, pero sus discos de comedia son el auténtico caviar de su carrera, destacando The Button-Down Mind of Bob Newhart (1960). Kristen Schaal, tanto en solitario como en colaboraciones, utiliza un humor aparentemente naïf que corta siempre como un cuchillo, con Hot Tub with Kurt and Kristen (2005-?) como referencia. The League of Gentlemen ofrecen el lado oscuro del humor local, tornándose pesadilla lisérgica en manos de esta mítica troupe británica con The League of Gentlemen (1999-2002).

Eugenio se definía como un "narrador de chistes"; su personaje ultraserio y su dominio de la pausa hicieron historia, con Eugeniadas (1990) como material básico. Chelsea Peretti, tras una presencia subterránea, se está volviendo mainstream con sus podcasts, su papel en Brooklyn Nine-Nine y especiales como Chelsea Peretti: One of the Greats (2014). Pedro Reyes, ya fuera en solitario o junto a Pablo Carbonell, aunaba idiosincrasia cómica con inquietudes artísticas, brillando en sus intervenciones en No te rías, que es peor (1990-1992). Betty White es una leyenda que ha sabido reformularse como musa del humor novísimo, siendo además la primera mujer productora de una serie, destacando en Las chicas de oro (1985-1992). Mitch Hedberg dominaba la forma más difícil de comedia, los chistes de una sola frase, en Strategic Grill Locations (1999). Phyllis Diller es una extravagante pionera que merece ser celebrada, con apariciones en The Gong Show (1976-1980) como material básico.

Jack Benny era el maestro Yoda, capaz de hacer reír con un silencio o una monosílaba; su timing dio a luz a la comedia televisiva tal como la conocemos, con The Jack Benny Program (1932-1955) como referencia. David Mitchell, junto a Robert Webb, creó material digno de estudio universitario, además de ser un columnista genuinamente brillante. Adam Sandler, en su último especial para Netflix, vuelve a sus inicios en el stand-up en plena forma con What the Hell Happened to Me? (1996). Ellen DeGeneres, tras una carrera como actriz, domina la televisión matutina; su salida del armario, que a punto estuvo de dar al traste con todo, es un ejemplo de resiliencia, con Taste This (1996) como material básico. Gilda Radner es talento excepcional que se fue mucho antes de tiempo, dejando su huella en Gilda Live (1980).

Rowan Atkinson, tras pasar por Not the Nine O’Clock News y La víbora negra, creó uno de los personajes más reconocibles de la comedia moderna con Mr. Bean (1990-1995). Jay Leno siempre fue el más blanco de los presentadores nocturnos, pero su carrera tuvo otros matices, como se descubre en I’m Dying Up Here de William Knoedelseder. Maria Bamford, con su serie Lady Dinamite, convierte en risas su lucha contra la ansiedad y la depresión, con Unwanted Thoughts Syndrome (2009) como material básico. Jimmy Fallon nació para presentar Tonight, destacando el segmento Let Us Play with Your Look en Late Night with Jimmy Fallon (2009-2014). Rodney Dangerfield era incapaz de conseguir respeto, pero su humor era demoledor, como en No Respect (1980). Jim Carrey, de joven, era uno de los mejores imitadores del mundo y un demonio de Tasmania sobre el escenario, con Unnatural Act (1991) como material básico.

Gilbert Gottfried fue el tipo que se atrevió a hacer humor sobre el 11-S y grita un montón, con su aparición en el documental The Aristocrats (2005) como referencia. Lucille Ball es la santa patrona de la comedia de situación televisiva, la jefa original de la risa en Estados Unidos, con Te quiero, Lucy (1951-1957) como material básico. Richard Lewis es el provocador surgido del Infierno, el (único y verdadero) Hombre de Negro, que pesca en los rincones más oscuros para traerte caviar, con sus apariciones en Letterman como material básico. Aziz Ansari es un auténtico investigador de las relaciones modernas y un gigante del humor observacional, complejo como demuestra su serie Master of None, con Dangerously Delicious (2012) como material básico.

Johnny Carson entretuvo a millones de personas todas las noches durante décadas, destacando cuando hacía de Carnac El Magnífico en Tonight. Abbi Jacobson e Ilana Glazer son las poetisas de la vagancia contemporánea, haciendo humor sobre ser joven en una gran ciudad, con Broad City (2014-2019) como material básico. Sid Caesar es muy probable que sea el cómico que más cómicos ha engendrado, el molde original de Your Show of Shows (1950-1954). Janeane Garofalo fue una de las mentes maestras de la revolución de la comedia alternativa en los 90, con su HBO Comedy Half-Hour (1995) como referencia. Dennis Miller es el arquitecto del despotrique, capaz de sacar de sus casillas cualquier tema político o social de actualidad, con The Rants (1996) como material básico.

Paul Scheer es el capo del podcast humorístico norteamericano, tras darse a conocer con Human Giant (2007-2008). Michelle Wolf tiene un estilo tan personal como eficaz, con un aguijón que suele picar justo cuando menos te lo esperas; su Cena de Corresponsales en la Casa Blanca fue tan a saco que el presidente decidió no volver a invitar a ningún cómico. Eddie Izzard bebe de la pantomima y el non sequitur, con Force Majeure (2013) como material básico. Paul F. Tompkins es uno de los campeones de la improvisación en activo, un talismán para cualquier podcast, con Spontaneanation (2015) como referencia. David Letterman sobrevivió a cinco presidentes, una operación de corazón y un escándalo sexual con chantaje incluido, con sus Top Ten Lists en el Late Show (1993-2015) como material básico.

Noel Fielding y Julian Barratt crearon un programa irrepetible, mezcla de show musical, fantasía y gags majaretas, con The Mighty Boosh (2004-2007). Stephen Fry es un refinado caballero de la comedia que añade un toque de clase a cualquier cosa que lo contenga, con A Bit of Fry & Laurie (1989-1995) como material básico. Rik Mayall embotelló la energía del post-punk y la aplicó al humor británico, dejando huella con Los jóvenes (1982-1984). Wanda Sykes comenzó como guionista y saltó a la interpretación, siendo su presencia garantía de calidad en series o películas, con Blackish (2015-?) como material básico.

Albert Brooks explotó un personaje irritable y narcisista sobre el escenario, dedicándose luego a inventar formatos, con sus cortos, especialmente The Famous Comedians School (1972) como material básico. Zach Galifianakis, con mucho control de su arte, interpreta de forma convincente a alguien siempre al borde del colapso, con Between Two Ferns (2008-?) como referencia. Peter Cook y Dudley Moore fueron dos provocadores que grabaron palabrotas en discos, influyendo directamente en la eclosión del punk, con A Pair of C****: The Complete F****** Derek & Clive (2015) como material básico. Steve Coogan y Rob Brydon, tras Coogan inventar a Alan Partridge en solitario, se juntan para comer y crear, con The Trip (2010) como referencia. Carol Burnett, la Dama de la Guasa, inspira admiración absoluta; es historia viva de la tele, con su parodia de la reina Isabel II en The Carol Burnett Show (1967-1987) como material básico.

Tip y Coll hacían de la realidad un juguete, descomponiéndola en glorioso sinsentido, con sus apariciones en 625 líneas (1976-1979) como referencia. Lilly Tomlin es un auténtico testimonio de la contracultura, con This Is a Recording (1972) como material básico. John Mulaney es heredero de una tradición dorada que ejecuta a la perfección, dignificando el viejo arte de contar chistes sobre un escenario, con sus colaboraciones con Nick Kroll, sobre todo The Oh, Hello Show, como material básico. Jenny Slate consolidó su propio estilo tras ser echada del SNL, con Obvious Child (2014) como referencia. Tig Notaro es capaz de hacer reír y llorar con la misma facilidad, con Live (2012) como material básico. Ricky Gervais creó a David Brent, trabajo con el que ya podría haberse retirado.

Retrato de grupo de cómicos clásicos

El Papel Fundamental de los Guionistas en la Comedia

En España, la figura del guionista es crucial para el desarrollo de historias cómicas. Como señala el guionista Eduard Sola, ganador del Goya a mejor guion original: "Los guionistas no demandamos mayor visibilidad porque queramos ser famosos, sino porque debemos valorar al ser humano que hay detrás de cada historia. Es surrealista que salgamos del cine sin saber quién ha escrito esa historia que tanto nos ha gustado".

El colectivo "La Retaguardia" agrupa a guionistas de los principales programas de humor de la televisión española, como Buenafuente, José Mota o David Broncano, que actúan en directo y se definen como "las cloacas de la televisión". Denny Horror, uno de sus miembros, explica: "Es nuestro espacio para quejarnos mucho y para defender los chistes que no nos dejan hacer en la tele". Javi Valera añade: "Somos las cloacas de la televisión. Lo que Villarejo ha sido para el Estado somos nosotros al humor. Vamos a destripar lo que pasa por ahí abajo". En estos espectáculos, los guionistas dan la cara para reírse de figuras públicas y de la propia profesión, mostrando la incorrectísima radiografía de las penurias de un guionista de comedia en nuestro país.

Fernando Moraño señala la sorpresa de la gente ante la existencia de los guionistas: "La gente ni siquiera se imagina que existan los guionistas. La gente no sólo cree que los chistes se les ocurren a Buenafuente o a Broncano, sino que encima cree que se les ocurren en el momento". Vera Montessori comenta: "Incluso mi madre lo piensa". Denny añade: "Es divertido porque cuando luego un chiste sale bien y viraliza, lees en los medios: 'La opinión de Buenafuente sobre tal cosa...', 'el discurso de Broncano sobre esto otro...'. Y ellos no han escrito ni una palabra". Fernando Moraño aclara: "A mí no me molesta [que se atribuyan los chistes]. Lo que me molesta es que cuando algo sale mal, la culpa sí es nuestra". Javi Valera, siempre invisible, afirma: "Siempre he dado por hecho que ser invisible es mi trabajo. Somos mercenarios".

Los filtros que pasa un chiste en televisión son numerosos. Fernando Moraño apunta: "Hay más gente opinando que escribiendo". Javi Valera compara: "Hay ginebras premium de 300 euros que tienen menos destilaciones que un chiste de la tele". Vera Montessori enumera: "Guionistas, coordinador de guión, director del programa...". Denny añade: "Lo que le guste o no al presentador...". Vera continúa: "Producción...". Helena Pozuelo menciona: "El censor que hay en el canal...". Y Fernando concluye: "Y los anunciantes, que llegan a posteriori".

El caso de Dani Mateo, imputado por sonarse los mocos con una bandera nacional en un sketch de El Intermedio, ilustra la complejidad. Según Fernando Moraño: "Ya se encargó de decir que habían sido los guionistas", ironiza. Denny añade: "Ahí de repente se le ocurrió reivindicar la figura del guionista". Si los guionistas tuvieran derechos de autor sobre sus chistes, probablemente también habrían desfilado por los tribunales. Denny lo considera un síntoma de invisibilidad: "Ni siquiera para la Justicia existimos". Javi remata: "Ni siquiera podemos ir a la cárcel. ¡¿Pero esto qué es?!".

Infografía sobre el proceso de escritura de un chiste televisivo

La Comedia Española: Talentos en Pantalla y Detrás de Cámaras

En el cine español, la comedia ha dado lugar a genios tanto delante como detrás de los focos. La pareja formada por José Luis García Berlanga y Rafael Azcona supo sacar oro de la miseria cañí, con El verdugo (1963) como material básico. Chiquito de la Calzada, descubierto tardíamente, se convirtió en un fenómeno sociológico con expresiones como "fistro" o "pecador de la pradera", protagonizando su trilogía cinematográfica. Su mejor gag es imposible de elegir entre los momentos de su primera película.

Paco Martínez Soria, un entrañable cateto más avispado de lo que parecía, fue fiel retrato de una España que se reía de sí misma, con La ciudad no es para mí (1966) como fenómeno social. Su mejor gag es el momento en que su personaje aborda la Glorieta de Atocha cargado con maleta, pollos y retrato de su mujer.

Antonio Ozores, con su peculiar tono de voz, se convirtió en historia del teatro, cine y televisión, destacando en comedias como Crónica de nueve meses (1967) y ¡Cómo está el servicio! Su mejor gag es su mítica frase en Atraco a las tres (1962): "Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo".

José Saza cosechó grandes éxitos en el cine español de los sesenta y fue el secundario eterno de las comedias de los setenta. Ganó un Goya en 1988 por Espérame en el cielo. Su mejor gag es su rapapolvo al autor que plagia Luz de agosto en una escena mítica de la película de José Luis Cuerda.

Antonio Ferrandis fue galán eterno del teatro, abonado a la comedia de sobremesa, conquistando a varias generaciones con su eterno "chatina". Antes de ser figura popular, participó en más de 70 películas, destacando su personaje en No desearás la mujer de tu prójimo (1968). Su mejor gag es ver al señorito asturiano por excelencia en ¡Cómo sois las mujeres!

Chus Lampreave, a pesar de decir que no tenía vocación de actriz, fue una secundaria de lujo en más de 70 películas, colaborando con directores como Berlanga y Almodóvar. Su mejor gag se encuentra en la película Supernova.

Lina Morgan, con Hostal Royal Manzanares (1996), llevó al extremo su fórmula humorística de sainete castizo. Su mejor gag es uno de sus mejores papeles en Una pareja... distinta (1974), una avanzada comedia sobre la libertad de vivir sin tapujos.

Pajares y Esteso asaltaron la taquilla española con nueve películas entre 1979 y 1983, conquistando a varias generaciones a golpe de chistes verdes y parodias. Los bingueros (1979) es una de las comedias más populares de la filmografía española. Su mejor gag es el de la báscula inglesa en Yo hice a Roque III.

Rosa María Sardá, increíblemente versátil, hizo de todo en teatro, cine y televisión. Presentó tres veces la gala de los Goya y se alzó con un cabezón. Se destaca su participación en la comedia coral Sin vergüenza (2001).

Santiago Segura es uno de los cómicos patrios más célebres e influyentes, y uno de los tres realizadores más taquilleros de la historia del cine español. El personaje de heavy de Carabanchel en El día de la bestia (1995) le abrió muchas puertas. Su mejor gag son dos momentos: el dúo cómico junto a Florentino Fernández en Isi & Disi, amor a lo bestia (2004) y su papel en El día de la bestia.

Martes y Trece, con Josema Yuste y Millán Salcedo, se convirtieron en reyes absolutos del humor televisivo durante más de dos décadas, exprimiendo la actualidad con imitaciones e irreverentes gags. Su sketch de las empanadillas de Móstoles es inolvidable. Su mejor gag es el conjunto de sus actuaciones.

Tip y Coll hacían de la realidad un juguete, descomponiéndola en varias capas de glorioso sinsentido. Su material básico son sus apariciones en 625 líneas (1976-1979).

Gila, Paco Martínez Soria, Lina Morgan, Tip y Coll, Los hermanos Calatrava, Antonio Ozores, Andrés Pajares y Esteso fueron los primeros en popularizar en televisión los programas de humor en los 60 y 70. En los 90 apareció una gran oleada de humoristas y parejas cómicas como Cruz y Raya, Los Morancos y Faemino y Cansado.

Cartel de película de comedia española clásica

Las Claves de una Buena Comedia

Las claves para una buena comedia residen en la habilidad para crear gags efectivos y en la autenticidad de la interpretación. "Los guionistas solemos ser bastante sosos cuando estamos en sociedad. Por ejemplo, yo no sé contar chistes, se me da fatal. Escribo gags, es completamente distinto", explica Marta Sánchez Guillén. Un gag es un giro cómico inesperado, originalmente diseñado sin palabras, pero que en el cine se amplía a situaciones visuales sorprendentes.

La guionista opina que fórmulas como las caídas al suelo o las situaciones excesivamente trágicas pueden sacar carcajadas. "Somos así, si vemos a alguien sufrir, pues te ríes más", apunta. De situaciones dramáticas pueden nacer grandes comedias, algo que directores como Berlanga demostraron. Sin embargo, la interpretación es esencial: "Nunca tienes que ser gracioso en una película de comedia, porque seguramente eso te lleve al desastre. El espectador verá la trampa y dirá ‘este quiere hacer que me ría’".

Diego San José advierte contra copiar chistes y dar siempre la razón al espectador. Él prefiere "ponérselo difícil" al público, invitando a la reflexión a través de la risa. "La comedia es la primera señal inequívoca de que algo se está cicatrizando", señala, indicando que el humor puede ser un paraguas para abordar asuntos controvertidos. "No todo es brocha gorda, no hay que buscar el chiste por el chiste. Tiene que tener una historia potente y un conflicto", concluye.

El guión en el documental según Carles Bosch

La Influencia de los Guionistas en el Cine y la Televisión

La figura del guionista está íntimamente ligada a la del director. La colaboración entre Jorge Guerricaechevarría y Álex de la Iglesia, que arrancó en 1991, ha dado lugar a películas con humor negro, crítica social y toques fantásticos. El tándem formado por Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen se ha convertido en un referente del cine español, creando películas aplaudidas como Que Dios nos perdone y El reino.

Alejandro Amenábar y Mateo Gil revolucionaron el cine español con Tesis, ganando siete Goyas, incluido el de mejor guion original. Posteriormente, presentaron Abre los ojos y Mar adentro, que les llevó a ganar el Óscar a mejor película extranjera. Sergio G. Sánchez debutó con El orfanato, galardonada con el Goya a mejor guion original, y repitió éxito con Lo imposible.

Coral Cruz es una de las guionistas que está marcando el paso del nuevo cine español, con libretos cargados de lirismo y sensibilidad en películas como Creatura y La virgen roja. Eduard Sola, último ganador del Goya a mejor guion original por Casa en llamas, destaca la importancia de valorar al ser humano detrás de cada historia.

Isa Campo, pareja creativa y sentimental de Iñaki Lacuesta, ha firmado guiones de películas que se alejan de las narrativas convencionales, como Los pasos dobles y Entre dos aguas. También ha colaborado con Icíar Bollaín en Maixabel y Soy Nevenka. Fran Araújo, Rafael Cobos, Virginia Yagüe, y Diego San José son otros nombres a tener en cuenta en el panorama del guion.

La comedia, a pesar de su popularidad y taquilla, no siempre recibe el reconocimiento de la crítica en forma de premios. Sin embargo, generar grandes taquillazos y la conexión del público son el principal objetivo de este género. "Creo que porque la comedia se enfoca para ser un género comercial y eso no le pasa al drama", concluye Diego San José.

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