20th Century Boys: Un Thriller Psicológico con Raíces en la Nostalgia Infantil

Tras la intensa experiencia de leer Monster, es natural preguntarse si alguna vez se podrá llenar ese vacío emocional con algo que genere tal caudal de emociones. Pocos podrían imaginarse que el mono dejado después de cerrar la última página del manga más conocido de Naoki Urasawa lo curaría él mismo mediante una solución materializada en 20th Century Boys, una nueva inmersión en las entrañas del thriller psicológico, aunque en esta ocasión con matices que le proporcionan rasgos totalmente autónomos.

20th Century Boys presenta algunas de las virtudes que ya vimos en Monster. Es un thriller trepidante y lleno de misterio. Tengo que reconocer que, pese a que no le veo relleno por ninguna parte, sí que en un momento dado, a mitad manga o así, cuando se desvela una de las cosas más importantes, se nota que Urasawa alarga la historia. Pero lo que más me gusta de este manga es que no es únicamente un thriller. 20th Century Boys es ante todo una historia de nostalgia, de cómo los protagonistas imaginaban su futuro pero con el tiempo acaban resignándose con lo que les toca, ya sea por mala suerte o por no continuar luchando. Pero tranquilos, que no es para nada deprimente, al contrario.

Kenji, cuya hermana acaba de desaparecer, se ve ligado a un asunto de misteriosas muertes, aparentemente orquestadas por una secta dirigida por un tal "Amigo" y que busca el dominio del mundo. Lo más curioso es que el símbolo de la secta lo crearon Kenji y sus amigos cuando eran niños.

Símbolo de la secta de 20th Century Boys

Monster era hasta cierto punto coral, pero este manga lo es al 100%. Son muchos sus protagonistas, y me sigue maravillando la manera en que Urasawa los define, ya no sólo físicamente sino psicológicamente, haciéndolos únicos e irrepetibles.

Un Viaje a Través del Tiempo y la Memoria

Urasawa nos presenta a sus personajes en diferentes épocas, a través de las que somos partícipes de un trabajo memorable en la composición de dos líneas temporales clave en la historia de Japón: la que abarca de finales de los años 60 hasta principios de los 70 y la que va de finales de los 90 a principios del siglo XXI. Estos dos segmentos definen un paralelismo bastante evidente con el grupo de niños que se hacen mayores en It, una de las obras capitales del irreductible Stephen King. No en vano, los protagonistas principales de 20th Century Boys también son un grupo de niños predestinado a enfrentarse a un mal mayor años después, ya como adultos.

A diferencia de la obra del genio de Maine, estos cambios de época son una excusa perfecta para que Urasawa despliegue un gran mapa de acontecimientos políticos y culturales que subrayan la idiosincrasia nipona en aquellos años. Estos períodos no solo contemplan saltos entre décadas y siglos, sino profundas transformaciones sociales y económicas que cambiaron todo un país, pero también su reverso occidental.

Mapa de Japón con las épocas clave marcadas

De hecho, uno de los aspectos más fascinantes de este manga es el hecho de servir como reflejo de la actualidad reinante mientras Urasawa construía estas páginas, tal como también hizo antes que él el maestro Tezuka a través de puntos y aparte de la historia del manga como MW, cuya vena periodística reluce soberana y valiente. La gran diferencia entre Urasawa y el dios del manga es la forma de describir hechos como el ataque a las Torres Gemelas. Así, tal como llegó a reconocer Urasawa en su momento: “Fue solo unas semanas antes de los eventos del 11 de septiembre, y acababa de entregar el manuscrito de un capítulo donde estos dos robots gigantes luchan y arrasan todos los edificios altos de Shinjuku. Cuando vi la tragedia de la vida real de ese evento en Nueva York, ya no tuve el corazón para ilustrar esa escena. Entonces, en cambio, entregué casi un capítulo completo de Kenji simplemente cantando su canción. En ese momento, estoy seguro de que era algo inaudito en una historia del manga, pero quería que Kenji expresara cómo me sentía en ese momento”.

Un Villano Inquietante y la Fuerza de la Amistad

Pocos seres más aterradores como Johan en Monster y Amigo en 20th Century Boys. Uno de los grandes pilares sobre los que se sustenta la adicción a una trama de misterio es la necesidad de acentuarla mediante un villano o personaje tan oscuro como atractivo. Tanto que pueda llegar a generar un irresistible guilty pleasure en el lector. En este sentido, la estela dejada por Amigo es tremendamente inquietante, más si lo visualizamos como la idealización del mal más puro.

Página interior del manga ‘20th Century Boys’, de Naoki Urasawa

Pero Amigo no es el único personaje de cinco tenedores que transita las páginas de este manga. El autor usa reiteradamente los flashbacks para mostrarnos eventos del pasado que son cruciales para entender el presente. A pesar de la abrumadora complejidad, poco a poco se van atando los cabos sueltos con majestuosidad y precisión, como si el más mínimo detalle hubiera estado pensado desde el principio. No hay ni una escena que sobre.

La química que irradian Kenji y su grupo de amigos consigue dotar de una naturalidad desarmante, aún más empática debido a su apabullante dominio invisible del slapstick, pero sobre todo debido al contraste tan extremo que se produce cuando entramos en terrenos tan escalofriantes como las correspondientes al círculo de crímenes y misterios cosidos alrededor de Amigo. Kenji (el prota) no es un superhéroe, es un tío normal y corriente que toca la guitarra y que trabaja en una licorería. No tiene nada de especial, como tampoco lo tienen los demás, pero es listo, dedicado, bondadoso, amigo de sus amigos, y sabe la verdad. Es fácil empatizar con él y con su lucha.

Maestría Narrativa y Visual

Urasawa compone la historia de Japón por medio de una metáfora de contornos fantásticos, en la que sobrevuela siempre una apabullante fluidez de géneros. Uno de ellos es el humor, quizá la característica más divergente con Monster, en la que no había espacio ni para el más mínimo respiro o levedad oxigenante.

En las viñetas dibujadas por Urasawa, no hay rincones ni grandes espacios en blanco. Su dibujo es de un detallismo crónico. El genio nipón capta hasta la más mínima expresión de sus creaciones, las alimenta con planos detalle y primerísimos primeros planos que llegan a conmover del pavor que pueden llegar a irradiar. El dibujo es brutal, no solo por lo detallado de los trazos, sino por las expresiones faciales. Hay paneles que dicen mucho más por las caras de los personajes que por los propios textos. Urasawa consigue que sus personajes envejezcan y crezcan sin perder un ápice de identidad.

Viñetas del manga ‘20th Century Boys’, de Naoki Urasawa

Así como sucede en Monster, 20th Century Boys avanza como una novela río, donde entran y salen personajes. Se mezclan historias más cortas y las subtramas que, a primera vista parecen versos libres, acaban por ser definitorias en el monumental guion armado para la ocasión. El mismo en el que somos testigos de cómo Urasawa es capaz de reenganchar cabos sueltos, como una escena resuelta 200 capítulos después de su aparición. Tal precisión quirúrgica de los tiempos y escenas dispersadas en el mural acentúa el grado de misterio.

La forma en que Urasawa diseña las páginas no tiene igual: cada panel está colocado en el lugar exacto con el tamaño idóneo para hacernos sentir lo que él quiere. Además, su narrativa es lenta pero intensa. Jamás te deja respirar puesto que la intriga nunca desaparece. Siempre hay una dificultad en la sombra, un problema que precisa solución o una cuenta atrás que pisa a los protagonistas. Así, nunca perdemos el interés.

Una Obra Maestra Coral y Reflexiva

Con todos estos ingredientes, 20th Century Boys emerge como una manifestación irrepetible en su carnaval de personajes. Urasawa se basa en la máxima de dejarse llevar por sus propias creaciones. En todo momento, somos enganchados irremediablemente a través de una sucesión de escenas cocinadas a través de una perspectiva bipolar de las situaciones planteadas. Así, tal como también aprendió de la ortodoxia tezukiana, Urasawa destila arte a la hora de mezclar drama y comedia, como si de una máscara de teatro se tratase.

20th Century Boys nos propone una trama enrevesada que parte de algo tan inocente como un juego de niños y que nos transporta a un Japón de antaño representado con un nivel de detalle exquisito. Veremos el mundo cambiar a través de los diferentes saltos temporales, así como de los personajes. Esta es, para mí, una de las grandes virtudes de Urasawa. No soy muy amigo de los saltos temporales porque tienden a desconcentrar y, mal traídos, diluyen la obra en tramas secundarias de relleno. No es el caso. Urasawa salta con nosotros de la mano entre 1969, 1997, 2000 y 2015 con una maestría brutal, enseñándonos cómo las decisiones de antaño se reflejan en el presente.

Época Eventos Clave
Finales de los 60 - Principios de los 70 Infancia de Kenji y sus amigos, creación del símbolo, inicio de los planes de Amigo.
Finales de los 90 - Principios del Siglo XXI Aparición de la secta de Amigo, misteriosas muertes, Kenji se ve envuelto en la trama.
Años Posteriores Desarrollo de la trama, revelaciones, lucha contra el dominio mundial de Amigo.

Brillante y aterradoramente visionario, 20th Century Boys es la respuesta definitiva para toda alma sedienta de una ración irrepetible de manga y misterio. Sin duda, la prueba definitiva de que las experiencias más adictivas provienen de haber alcanzado techos de ambición narrativa vertiginosos.

El argumento parece simplísimo: unas personas han de salvar el mundo. Pero Naoki Urasawa coge este tópico, uno de los más recurridos y aburridos a día de hoy, y le da la vuelta. Nos cuenta algo nuevo proviniendo de unas raíces tan sencillas. Juega con nuestras expectativas y jamás le vemos venir. De ahí, explora todo tipo de temas que aparecerán durante el relato componiendo la obra más completa que he presenciado: religión, fascismo, fanatismo, nostalgia, la contraposición entre la madurez y la infancia, libertad, amistad, liderazgo, fracaso, aceptación, la estupidificación del pueblo, cómo controlar a las masas, cómo unirlas, cómo luchar contra la dominación y el mal a usando la cultura y el arte, redención, (mucha) música, manipulación, dosis de terror, surrealismo e incluso conceptos tan básicos como el bien y el mal.

Análisis Narrativo de 20th Century Boys

¿Qué es lo que pasa cuando aparece una sensación de vacío tras vivir una experiencia tan intensa como la lectura de Monster? Dicha pregunta se la hizo un servidor y seguro que miles de personas que, tras haber alcanzado la satisfacción plena de haber leído el thriller de terror por antonomasia, pensaron que nunca podrían llenar ese hueco con algo que pudiera generar tal caudal de emociones.

¿Tú también eres de los que terminaron 20th Century Boys y se quedaron con más preguntas que respuestas? Tras finalizar el vigésimo segundo tomo has de leer 21st Century Boys, son dos tomos aparte pero que forman parte de la historia. Ese es el verdadero final.

Con su combinación de suspense, misterio, nostalgia y una profunda exploración de la condición humana, 20th Century Boys se erige como una obra cumbre del manga, imprescindible para cualquier aficionado al género.

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