El blanqueamiento de la zona anal es una práctica con fines estéticos para aclarar la zona. Hoy por hoy, nos aclaramos los dientes, las axilas, las ingles e incluso los codos y las rodillas. Pero, ¿y las zonas íntimas? ¡También! ¿Has oído hablar alguna vez del blanqueamiento anal?
El blanqueamiento de ano es un procedimiento médico con fines estéticos, que tiene como objetivo aclarar la piel que rodea al ano y asimilarla al color de los glúteos. También conocido como anal bleaching, este tratamiento ha crecido en popularidad.
El oscurecimiento de la zona anal y genital es un acontecimiento no riesgoso muy común. Ocurre por un exceso de melanina, que es el pigmento responsable de dar coloración a la piel. Estas zonas tienen, en principio, un color más claro y rosado que luego se vuelve violáceo y oscuro.
Como menciona un informe de Acta Bioclínica, las causas del oscurecimiento son desconocidas. Este fenómeno nada tiene que ver con la higiene, ya que sus causas son fisiológicas. Además, puede estar relacionado con una predisposición personal a la hiperpigmentación.
¿Por qué se oscurece la zona anal?
A quienes creen, erróneamente, que la hiperpigmentación de la mucosa anal está relacionada con una mala higiene personal: Nada más lejos de la realidad. Es normal que la piel alrededor del ano sea más oscura que otras zonas, ya que es un área fina y sensible de nuestro cuerpo que tiende a oscurecerse a causa de factores biológicos como la genética, el embarazo, la edad, las alteraciones hormonales, la obesidad o el tipo de piel. El embarazo y la menstruación suelen ser los motivos de este factor, ocasionando que alrededor de sus partes íntimas se oscurezca con el paso del tiempo.
El oscurecimiento de la piel de la zona anal no tiene nada que ver con la higiene. De hecho, como ya hemos comentado anteriormente, la hiperpigmentación del ano se debe a múltiples factores.
Un Poco Más Sobre el Blanqueamiento Anal
Tanto hombres, como mujeres, pueden recurrir a un blanqueamiento anal. Como mencionamos, su objetivo es disminuir el oscurecimiento de esa zona. Para ello, se degrada la melanina o se inhibe la tirosinasa que la produce con distintas técnicas, como tratamientos con láser o cremas.
Este procedimiento estético ganó popularidad en los últimos años, cuando algunas actrices reconocieron haberlo usado. Desde entonces, la demanda del blanqueamiento anal creció. Además, se relacionó con la moda de la depilación integral, ya que quedan más visibles áreas que pueden generar inseguridades.
Entre los profesionales, no está exento de polémica. Muchos opinan que se trata de una práctica riesgosa, porque puede dañar el tejido que rodea el ano. Además, algunos de los métodos utilizados para el blanqueamiento de la piel, como las cremas con hidroquinona y mercurio, pueden absorberse y dañar el cuerpo.
Mitos y Realidades del Blanqueamiento Anal
Hace ya unos cuantos años que el concepto “blanqueamiento anal” empezó a hacerse popular en nuestro país y aún así, a día de hoy, sigue siendo un tabú hablar de ello. Y es que la falta de información al respecto puede dar lugar a muchísimas especulaciones.
El anal bleaching o blanqueamiento anal consiste en un procedimiento estético íntimo que permite aclarar y mejorar el aspecto de la piel de la zona anal. Esta práctica se inició entre los actores de la industria del cine para adultos alrededor de los años 90 aunque no fue hasta más tarde que empezó a calar entre el resto de la población.
Mito 1: Solo para profesionales del sexo
Debemos partir de la base de que, todo lo que rodea a los genitales tanto del sexo femenino como del masculino, así como lo relacionado con el sexo, siempre va acompañado de cierto secretismo (a menudo por vergüenza), pudor y cierto rechazo inicial, especialmente cuando se somete a la opinión pública. Pero si a este punto de partida le sumamos que la práctica se inició en la industria pornográfica ahí tenemos sin duda el primer gran mito sobre el blanqueamiento anal: que es un tratamiento que solo se realizan actores y actrices porno o personas vinculadas al negocio del sexo. Nada más lejos de la realidad. Hoy en día son muchas las personas, tanto hombres como mujeres, que se sienten inseguros por la decoloración de ciertas partes de su cuerpo como son las axilas, el área del bikini, y también, la zona anal.
Mito 2: El procedimiento es doloroso
Otro mito sobre el blanqueamiento anal es el de que el procedimiento es doloroso. Se trata de una afirmación totalmente falsa, ya que en el momento de valorar el tratamiento más adecuado, el especialista siempre recomendará y aplicará anestesia local para minimizar las posibles molestias y hacer que el paciente se sienta cómodo.
Mito 3: Puede provocar daños en la salud
Vinculada a esta idea, existe otra afirmación errónea bastante extendida que dice que el blanqueamiento anal puede provocar daños en la salud de quien lo practique. De hecho, se trata de una práctica totalmente segura (siempre que se realice bajo supervisión médica profesional). Los productos empleados en los diferentes tratamientos son seguros y eficaces.
Mito 4: Cambia el color de la piel
Otra de las falsas creencias o mitos asociados al blanqueamiento anal es que este procedimiento cambia el color de la piel. (El texto original no aclara este mito, pero se infiere que la idea errónea es que el cambio es permanente o drástico, mientras que el objetivo es aclarar la pigmentación existente).
Mito 5: Es un procedimiento caro
Por último, se dice que el blanqueamiento anal es un procedimiento caro. Otra afirmación que no es cierta en absoluto.
¿Por qué se realiza el blanqueamiento anal?
El blanqueamiento anal y genital se está poniendo de moda entre aquellas personas que buscan aparentar una juventud genital y de su zona perianal. En la inmensa mayoría de casos, lo solicitan individuos que rondan los 40 años de edad. Con el paso de los años tienden a oscurecerse las zonas mucosas, en concreto los labios mayores en las mujeres y el escroto en los hombres, algo que también ocurre con la semimucosa alrededor del ano. “Esto hace que algunas personas a las que les guste practicar algún tipo de relación sexual en la que los genitales o el ano quedan a la vista del ‘partner’ deseen mejorar este aspecto buscando lo que para ellos sería un rejuvenecimiento genital o de apariencia perianal”, explica el doctor Ramon Grimalt, profesor de Dermatología en la Universidad Internacional de Catalunya y bloguero en www.grimalt.net.
Si alguien quiere evitar el oscurecimiento de sus genitales o zona perianal de forma natural, lo tiene francamente crudo. Según el doctor Grimalt, “evitar ese oscurecimiento es muy difícil”. Algunas personas creen que los traumatismos producidos por la defecación o por lo propia práctica sexual, o bien el roce con la ropa íntima tienen que ver con ese proceso.
¿Quiénes se someten al blanqueamiento anal?
El blanqueamiento anal se pide por parte de ambos sexos. De hecho, muchas mujeres que piden el blanqueamiento genital piden al mismo tiempo la versión anal. Para Grimalt, cuantificar el porcentaje de peticiones de blanqueamientos por sexos es complicado: “en nuestra cultura los hombres van menos al dermatólogo que las mujeres, por eso probablemente veamos más mujeres en la consulta que hombres, si bien hay muchísimos varones preocupados por su imagen y su estética”.
En cuanto al blanqueamiento genital masculino, el experto dice que “podría funcionar. A la hora de buscar un porqué de la razón que puede llevar a una persona que no sea profesional del sexo a rejuvenecer sus genitales o ano, la cosa se complica. En este sentido, el doctor Grimalt lanza una pregunta con la intención de demostrar la dificultad que entraña encontrar una respuesta: “¿usted quién cree que se hace un trasplante de pelo? ¿La persona que está más calva, la que tiene más dinero, o la que está más insatisfecha con su propia imagen? Pues probablemente la tercera sea la buena opción. En general, los médicos vemos que, y lo digo entre comillas, las personas ‘neuróticas’ se someten a más actos quirúrgicos de estética que las personas equilibradas. Si una mujer con poco pecho es capaz de valorar su cuerpo por otras razones que no sea el volumen de sus mamas, pues no se someterá a una intervención quirúrgica para implantarse silicona. Con el blanqueamiento vemos lo mismo: desde un punto de vista médico, yo como dermatólogo desaconsejo todo tipo de actividad que tenga sólo la finalidad de mejorar la imagen de zonas corporales en las que la visibilidad del problema va a ser muy reducida”.

Grimalt advierte que con el blanqueamiento anal y genital “no detenemos el proceso de envejecimiento, sino que retrocedemos un poco en la evolución natural, lo mismo que ocurre cuando se quitan manchas del sol en el escote, manos o cara de una persona. Si uno quita manchas del sol, no es que dure para toda la vida, ya que el proceso de envejecimiento solar sigue avanzando. O sea, el paciente verá al cabo de un tiempo que vuelven a aparecer otras manchas.
¿Cuáles son los beneficios del blanqueamiento anal?
Más allá de disminuir la pigmentación de la zona, este tipo de tratamientos tiene otras ventajas. Es posible que, una de las razones que te motivan a realizarte este procedimiento, es que te sientas cohibido ante los encuentros íntimos. En este sentido, el blanqueamiento anal puede devolverte la confianza sexual que has perdido. De igual modo, puede aumentar tu autoestima. De esta manera, puede mejorar tu calidad de vida en general.

Métodos de Blanqueamiento Anal
Existen varios métodos para llevar a cabo el blanqueamiento anal, todos supervisados por un profesional. Te contamos los más comunes:
1. Criocirugía
La criocirugía o crioterapia es una intervención que utiliza la congelación a muy baja temperatura. Involucra el uso de distintos materiales, como el dióxido de carbono líquido, una mezcla de hielo y sal o nitrógeno líquido. De esta forma se congela el tejido pigmentado y destruye sus células, como indica un estudio del Journal of Lasers in Medical Sciences. Este método es empleado, en general, para tratar las hiperpigmentaciones de las encías o eliminar manchas solares. Sin embargo, su uso ha sido trasladado al área del ano, donde las capas de piel más superficiales de la zona se destruyen mediante las temperaturas extremas. El objetivo es eliminar las células con mayor pigmentación y dejar sanar la zona con piel nueva, menos oscurecida.
2. Láser, una opción común para el blanqueamiento anal
Esta variante es una de las más utilizadas para la hiperpigmentación. En este caso, el láser afecta la producción de melanina, es decir, de las células pigmentarias y, de esa manera, las reduce. Algunos de los láseres más utilizados son el de CO2, el Er:YAG y los Q-switched, de acuerdo con el Aesthetic and Functional Female Genital Surgery. En el caso del ano, elimina las capas superficiales de la piel más oscuras. El láser puede ser una mejor opción, si optas por un tratamiento estético realizado en una clínica. Esto se debe a que el profesional puede calibrar su intensidad, aunque siempre está el riesgo de padecer lesiones.
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3. Cremas Aclarantes
Otra de las formas de blanqueamiento anal, utilizado tanto en casa, bajo supervisión, como en centros médicos, es mediante cremas blanqueadoras. Como las cremas deben utilizarse con frecuencia para ver resultados, sus componentes pueden acumularse en el cuerpo y generar daños. Según la FDA, algunos de los efectos que pueden aparecer son: hinchazón o problemas en el sistema nervioso, digestivo e inmunológico.
Otras cremas o geles contienen ácidos y funcionan como un peeling químico. Algunas poseen ácido ascórbico o azelaico. Estos, al utilizarlos con regularidad, remueven las capas superficiales más pigmentadas de la piel. Sin embargo, en muchas ocasiones pueden causar reacciones alérgicas y dermatitis.
4. Tratamientos Caseros
Quizás te preguntes si puedes utilizar mezclas caseras con elementos naturales, como el té verde, la cúrcuma o el limón. Estos procedimientos no son recomendables. Si bien algunos de ellos son utilizados como despigmentantes, estos no han sido probados en la zona del ano, la cual es muy sensible. En ese sentido, hacen falta más estudios y no se recomienda su uso en estas parte del cuerpo.
De igual manera, existen proyectos para la creación de cremas despigmentantes para las zonas íntimas con elementos naturales, como el regaliz. Uno de ellos es el de la Corporación Tecnológica de Bogotá. Sin embargo, sus resultados aún son desconocidos.
¿Qué tener en cuenta antes de hacerlo?
Como mencionamos, estos métodos de blanqueamiento generan desconfianza en gran parte de la comunidad médica. En muchos casos, sus resultados pueden conducir a efectos indeseados. Pueden ser tratamientos dolorosos. Suponen ciertos riesgos, como cicatrices o hipopigmentación de la piel, como indica una publicación de la revista JEADV. No son recomendables las cremas aclarantes de venta libre.
Consulta con un médico dermatólogo
Por todo esto, el blanqueamiento anal es un tratamiento estético, cuyos métodos deben ser evaluados y valorados de forma cuidadosa por un profesional. Ya sea que optes por un método en un centro estético o por alguno en tu casa, el médico debe autorizarte para ello y realizar un seguimiento.
En caso de querer llevar adelante un procedimiento a pesar de los riesgos, debes realizarlo en un centro que ofrezca la mayor seguridad posible. Además, no te recomendamos comprar cremas blanqueadoras o realizar mezclas caseras.
Consideraciones sobre la seguridad y riesgos
Existen dos sistemas para proceder a la decoloración de las zonas anal y genital. Por una parte, existe un sistema químico basado en la aplicación de sustancias blanqueadoras de la piel, entre las que se encuentran las sustancias de autoaplicación de un producto de baja concentración (se pueden utilizar en casa), y las de aplicación por parte de personal sanitario, que serían productos parecidos pero con concentraciones mucho mayores, lo que no los hace recomendables para ser utilizados en casa por el riesgo de quemarse.
Otra de las advertencias que lanza el especialista tiene que ver con el riesgo de contagio de enfermedades sexuales. “Todo lo que implique una agresión en la piel de los genitales va a facilitar la entrada de infecciones de transmisión sexual. Si uno quiere tener unos genitales muy visibles probablemente le apetezca enseñarlos a más de una persona. Por lo tanto, si uno tiene más de un ‘partner’, el riesgo de contraer una infección es mayor. Esto sobre todo es válido en los días más cercanos a la intervención y no tanto en los días posteriores, cuando la piel se ha regenerado del todo. Pero si la sesión se hace de forma agresiva puede dejar la piel un poco sensible, irritada, con pequeñas heriditas o erosiones, que van a facilitar el paso de infección”.
“Si un blanqueamiento con láser se hiciera mal -especifica Grimalt-, pueden aparecer cicatrices, estenosis (cicatrices de retracción que dificultarían la relación sexual o la penetración por vía anal debido al encogimiento del esfínter dentro del proceso de regeneración de la herida)".
Cuidados posteriores y duración del tratamiento
En la práctica de Svendsen, “el blanqueamiento anal es un proceso de cinco pasos que utiliza ingredientes de exfoliación química suaves pero efectivos, seguidos de una máscara de acabado”. Cada sesión dura entre 20 y 30 minutos. Aunque según los centros estéticos los clientes ven resultados después de la primera sesión, se recomiendan de tres a cuatro sesiones para resultados óptimos. La duración de todo el procedimiento puede llegar a ser de hasta seis meses. Los cuidados posteriores suelen ser muy sencillos. Tras someterse al tratamiento se debe evitar exponer la zona a los rayos ultravioletas. Depende de la persona. De Latour y Svendsen recomiendan abstenerse de tener relaciones sexuales inmediatamente después del procedimiento. De hecho se alienta a los pacientes a evitar saunas, baños y jacuzzis durante las siguientes 72 horas al procedimiento.
Se trata de sesiones de 10 minutos de duración totalmente indoloras cuya frecuencia y número dependerá del grado de aclaramiento deseado, pero por regla general con un par de sesiones suele ser suficiente, debiendo espaciarse al menos un mes entre sesión y sesión. No se recomienda realizar un tratamiento de este tipo a las personas con problemas cutáneos como heridas, eccemas, quemaduras.