En el mundo de Naruto, las relaciones y las identidades a menudo se entrelazan de maneras complejas. Este es el caso de Orochimaru, un personaje cuya vida se ve marcada por la homofobia de su familia, obligándolo a ocultar aspectos fundamentales de su ser y de su relación con Jiraiya.
La historia se desarrolla en un contexto donde las dinámicas familiares chocan con las verdades personales. Tsunade y Orochimaru son presentados como mejores amigos, compartiendo confidencias y experiencias. La relación entre Jiraiya y Orochimaru es un elemento central en esta narrativa, pero choca frontalmente con las creencias de la familia de Orochimaru.
Antes de leer, es importante aclarar algunos puntos para una mejor comprensión de este capítulo. Tsunade y Orochimaru son mejores amigos, casi como comadres, pasando tiempo juntas en salidas de chicas, a pesar de que Orochimaru es hombre. Por otro lado, Jiraiya y Orochimaru son pareja, una relación que se estableció en capítulos anteriores. Es crucial entender que esta historia se desvía del canon oficial de la serie.
La trama se inicia con un día aparentemente normal para el Equipo 7. Hiruzen, su sensei, les asigna una misión de rango C: realizar un informe sobre la experiencia en el lugar natal de Orochimaru. Esta misión, que podría parecer rutinaria, se convierte en un punto de inflexión, especialmente para Jiraiya, quien se enfrenta a la perspectiva de conocer a los padres de Orochimaru.
La noticia de visitar su tierra natal provoca en Orochimaru un profundo deseo de desaparecer. Una de las razones por las que decidió convertirse en ninja fue precisamente para poder ser él mismo, algo que su familia, marcada por la homofobia, no le permitiría. El temor a que descubrieran su relación con Jiraiya o sus momentos de feminidad junto a Tsunade es palpable, ya que esto podría tener consecuencias fatales.

Al llegar al pueblo natal de Orochimaru, la tensión se eleva. Michiko, la madre de Orochimaru, lo recibe con un abrazo y un comentario sobre su cabello, que le hace parecer una mujer. Al ver a Tsunade, asume erróneamente que es su novia, lo que lleva a Tsunade a aclarar que son solo mejores amigos. Sin embargo, la mirada del padre de Orochimaru, Kaoru, revela un enojo subyacente que aumenta el miedo del joven.
Cuando Kaoru pregunta por Jiraiya, Orochimaru, temiendo por su seguridad y la de su pareja, lo presenta como su "mejor amigo". Esta omisión preocupa a Tsunade, Jiraiya y Hiruzen, quienes son testigos del miedo que embarga a Orochimaru. Kaoru, al mirarlo fijamente, le transmite una advertencia silenciosa que eriza la piel del joven.
La distribución de las habitaciones para compartir añade más tensión. Tsunade comparte habitación con Hiruzen, mientras que Jiraiya y Orochimaru deben compartir la suya. En la intimidad de la habitación, Jiraiya cuestiona la interrupción de Orochimaru, quien finalmente, con pesar, revela la verdad: "Mi familia, especialmente mi papá, son... homofóbicos y si se enteran de lo nuestro me van a matar". Las palabras resuenan con el recuerdo de los golpes y torturas psicológicas que sufrió cuando sus gustos fueron descubiertos.

Jiraiya, conmocionado, intenta consolar a Orochimaru, prometiéndole apoyo y pidiéndole un beso para "sobrevivir". El breve beso sella su compromiso en medio de la adversidad. Sin embargo, la comida servida en la cena, que incluye ratones vivos, incomoda a todos menos a Orochimaru, evidenciando aún más las diferencias culturales y la peculiaridad del entorno.
Antes de que Orochimaru se retire a dormir, su padre, Kaoru, lo intercepta para una conversación privada. La escena culmina con Kaoru golpeando a Orochimaru y despidiéndolo con enojo, lo que obliga al joven a buscar refugio en la habitación compartida con Jiraiya. Jiraiya, al ver el estado de Orochimaru, se acerca preocupado, ofreciéndole consuelo y la seguridad de su abrazo.
Cap 1 ¡Estoy en el Mundo de Naruto y soy un Civil!
Esta narrativa se adentra en las profundidades de la discriminación y el miedo, mostrando cómo la homofobia familiar puede obligar a las personas a vivir vidas ocultas y a temer por su propia seguridad. La relación entre Orochimaru y Jiraiya se presenta como un faro de esperanza y resistencia en un entorno hostil.

La historia también destaca la importancia de la amistad y el apoyo incondicional, como se evidencia en la relación entre Orochimaru y Tsunade, y, de manera crucial, en el amor y la protección que Jiraiya ofrece a Orochimaru.