La Cuarta Guerra Ninja había culminado, y con ella, el fin de una era de conflictos para el mundo shinobi. Naruto Uzumaki, el héroe que había derrotado a Tobi y salvado a todos, regresaba a Konoha. En su camino de vuelta, los shinobis menos heridos cargaban a un Naruto exhausto, pero aún con fuerzas para preocuparse por su mentora. La Quinta Hokage, Tsunade, se encontraba a su lado, y en medio de la conversación, una revelación sacudiría a todos los presentes.
Naruto, con la voz debilitada, preguntó a Tsunade si se encontraba bien, temiendo que algo le hubiera ocurrido como en la ocasión en que luchó contra Pain. Tsunade, con una mezcla de orgullo y resignación, le respondió que se mirara a sí mismo y se preocupara por su propia salud. Naruto insistió, recordándole su deber como Hokage y el cariño que le tenía a su maestro, Jiraiya (Ero sennin). Sin embargo, Tsunade lo corrigió, revelando que ella ya no ostentaba el título de Hokage.
Todos los shinobis la miraron extrañados, algunos incluso pensando que había perdido el juicio. Naruto, con las pocas fuerzas que le quedaban, preguntó a qué se refería. La increíble mujer lo miró directamente y, con un anuncio que resonaría en la historia de Konoha, presentó al Rokudaime Hokage: ¡Naruto Uzumaki!

Este anuncio marcó el inicio de una nueva etapa para Konoha y para Naruto. Tras la guerra, el joven ninja despertó en el hospital, rodeado de sus amigos más cercanos. Sakura y Hinata habían estado a su lado toda la noche, cuidándolo. En ese momento de recuperación, Naruto tuvo una visión conmovedora de sus padres, Minato y Kushina, quienes le expresaron su inmenso orgullo por todo lo que había logrado, cumpliendo sus sueños y el de todo el pueblo. Les aseguraron que ahora serían felices al verlo alcanzar su meta.
Al despertar completamente, Naruto se encontró con la presencia de Sakura, Hinata y Kakashi. La sorpresa llegó cuando Sasuke Uchiha, también herido pero presente, entró en la habitación. La tensión inicial se disipó con un abrazo de Sakura y la bienvenida de Naruto, quien, a pesar de su dolor, no pudo evitar reír y llorar de felicidad al ver a su amigo de vuelta.

Sakura, conmovida, preparó comida para ambos, aunque no sin antes dedicarle unas palabras melosas a Sasuke, lo que provocó la queja de Naruto. Hinata, siempre atenta, le trajo a Naruto su ramen favorito de Ichiraku, demostrando su constante preocupación por él. Kakashi, el ahora exsensei, les dirigió unas palabras de orgullo a sus alumnos, reconociendo sus logros y la lección que cada uno representaba para él y para la aldea.
Kakashi reveló que, con el nombramiento de Naruto como Hokage, él dejaría de ser su sensei. La noticia dejó a Naruto atónito, pero pronto comprendió las palabras de sus padres y el significado de su sueño cumplido. Sasuke, con una sonrisa, comentó que Naruto se había quedado mudo, mientras que Sakura, con lágrimas de felicidad, señaló que era de esperarse.
El nombramiento de Naruto como Rokudaime Hokage estaba programado para dentro de dos días, un evento que reuniría a todas las naciones shinobi. Kakashi, orgulloso de sus tres pupilos, se despidió, asegurándoles que siempre contaría con su apoyo como amigo. Sakura también se marchó, y Sasuke, algo desconcertado por la actitud de Sakura, se despidió de manera casi inaudible.
Naruto, abrumado por la emoción, agradeció a sus amigos, prometiendo no defraudarlos. Este momento marcó el final del primer capítulo de su nueva vida como líder de Konoha.
Naruto es Nombrado Jounin por el Hokage Kakashi
Mientras Naruto se preparaba para su nombramiento, las kunoichis de Konoha también se preparaban para la celebración. En el hospital, Sakura se encontró con Hinata, quien se sentía triste a pesar de la alegría por la recuperación de Naruto y su próximo nombramiento. Hinata confesó sentirse egoísta por pensar en cómo la distancia entre ella y Naruto se acentuaría, ahora que él sería Hokage.
Sakura, comprensiva, compartió sus propios sentimientos respecto a la frialdad de Sasuke. Fue entonces cuando Ino apareció, animándolas a ayudar a Hinata a captar la atención de Naruto. La conversación se extendió, y pronto se unieron Tenten y Temari, quienes también tenían sus propios intereses románticos en mente: Tenten con Neji y Temari con Shikamaru.

Decidieron organizar una reunión de chicas en la casa de Hinata, invitando a Karin y Karui, quienes habían formado lazos durante la guerra. La idea era no solo celebrar el futuro de Naruto, sino también darles a las chicas la oportunidad de divertirse y, quizás, de dar consejos de seducción a Hinata. La mansión Hyuga se convirtió en el escenario perfecto para esta reunión.
Durante la reunión, la conversación giró en torno a los hombres que les interesaban. Sakura y Karin coincidieron en que Sasuke era el más atractivo, creando un momento de tensión. Hinata, buscando calmar los ánimos, se ofreció a buscar más bocadillos. Al regresar, descubrieron que las chicas, aburridas, habían comenzado a explorar el lugar.
Karin y Sakura encontraron perfumes y, más tarde, una caja negra con botones que resultó ser un karaoke, un invento relativamente nuevo en el mundo ninja. Esto desató una competencia de canto entre ellas, mientras Ino continuaba intentando enseñar a Hinata técnicas de seducción, con la ayuda de Karin. Karui, por su parte, mencionó haber tenido citas con Chouji, lo que sorprendió a algunas pero también las alegró por la feliz pareja.
La llegada de Shizune y Tsunade, la antigua Hokage, alteró el curso de la reunión. Tsunade, a pesar de su edad y la presencia de menores, insistió en traer sake y cartas de póker, desatando el caos con su entusiasmo por cantar junto a Karin y Sakura. Karui y Temari observaron la escena con resignación, mientras Tenten, acostumbrada a las excentricidades de su equipo, decidió ignorarlas.
En medio de todo esto, se recordó un evento en el clan Hyuga donde Neji fue nombrado comandante en la vanguardia de una guerra inminente. Hinata se sintió decepcionada al darse cuenta de que Tsunade no le había asignado una misión para ver a Naruto. Sin embargo, la reunión de chicas, a pesar de sus altibajos, fortaleció los lazos entre ellas y les brindó un momento de esparcimiento y apoyo mutuo antes de los grandes cambios que se avecinaban en Konoha.
