La vestimenta china, además de su conocida gastronomía, es otra tradición que ha logrado viajar más allá de las fronteras nacionales, debido a su elegancia y a sus peculiares diseños. En la actualidad, el movimiento del "hanfu" (汉服), el traje nacional de la etnia mayoritaria de China, está experimentando un renacimiento, ganando terreno frente a la modernización del país y atrayendo especialmente a las generaciones más jóvenes.
El hanfu es una de las vestimentas tradicionales más antiguas de China, utilizada por la etnia Han. Su historia se remonta a más de 3000 años, con orígenes ligados al uso de la seda, material descubierto según la leyenda por la consorte del Emperador Amarillo, Leizu. La base del hanfu se desarrolló durante la dinastía Shang (aproximadamente desde el 1600 a. C. hasta el 1000 a. C.), consistiendo en una falda estrecha hasta los tobillos llamada chang, y una tela que llegaba hasta las rodillas llamada bixi.

A lo largo de la historia, el hanfu evolucionó significativamente. Durante la dinastía Zhou occidental, se convirtió en un signo de estatus y distinción de clases, variando en decoración, longitud de falda y ancho de manga. La dinastía Han (206 a. C. - 220 d. C.) vio el desarrollo de prendas como el shenyi, una mezcla de túnica y falda, y el pien-fu, el atuendo ceremonial de la época. El zhongyi, un traje blanco que se vestía bajo el hanfu, también es destacado, siendo utilizado en ceremonias religiosas y recreaciones históricas, e inspirando diseños modernos.
El hanfu consta de varias partes que pueden variar según el género:
- Yi (衣): Prenda de cuello cruzado abierta, usada por hombres y mujeres.
- Pao (袍): Prenda cerrada de cuerpo entero, solo para hombres.
- Ru (襦): Camisa abierta con cuello cruzado, solo para mujeres.
- Shan (衫): Camisa o chaqueta con cuello cruzado sobre el yi.
- Qun (裙) o Chang (裳): Falda usada por mujeres u hombres.
- Ku (裤): Pantalones.
Tradicionalmente, el hanfu podía decorarse con borlas, colgantes de jade y cinturones, y se complementaba con sombreros para hombres y tocados para mujeres, indicando profesión o rango social.

La dinastía Tang (618-907) es considerada la edad de oro de la historia china, un período de prosperidad en artes, ciencias y economía. El vestido femenino de esta época reflejaba nuevas visiones, con maquillajes más vistosos y una tendencia hacia figuras más llenas. A finales de la dinastía, los peinados se volvieron más ornamentados y los vestidos más ligeros.
Sin embargo, el hanfu desapareció con la llegada de la dinastía Qing (1644-1911), cuando los manchúes tomaron el poder. Impusieron políticas como el "Tifayifu" ("Política de cambio de corte de pelo y del vestuario"), que incluía la obligatoriedad de la trenza manchú para los hombres y la imposición de su vestimenta. El traje manchú, con sus características "mangas de herradura" (Waha), se originó de las necesidades de la vida nómada de caza y pesca, con puños estrechos para proteger del frío y facilitar el manejo del arco. Tras la caída de la dinastía Qing en 1912, la vestimenta manchú desapareció rápidamente ante la ropa de estilo occidental.

A pesar de la prohibición y el rechazo a elementos tradicionales durante la fundación de la República Popular China (1949), desde principios del siglo XXI surgió el "Movimiento Hanfu" (汉服运动). Este movimiento social busca promover y proteger la cultura y la ropa tradicional de la etnia Han, impulsando la búsqueda de la identidad china.
El renacimiento del hanfu ha sido impulsado en gran medida por las redes sociales y figuras públicas. Creadoras de contenido como Shiyin, conocida en plataformas digitales, comparten su pasión por el hanfu, mostrando conjuntos tradicionales de diferentes periodos, como la dinastía Ming. Este movimiento ha ganado una tracción significativa, con el número de amantes del hanfu duplicándose en pocos años.
"Me crié en Canadá viendo dramas de época chinos, pero no tenía ni idea de que el Hanfu estaba de moda ni dónde comprarlo. Cuando volví a China en 2016, mi compañera de piso de entonces me inició en el Hanfu y empecé a coleccionar", cuenta Shiyin. Ella cree que el atractivo del hanfu radica en su belleza y en la conexión que ofrece con la propia cultura: "Es muy normal, te compras ropa porque quieres estar guapa. Sin embargo, yo sigo vistiendo Hanfu porque me hace tener fe en mi propia cultura".
El hanfu se diferencia del cosplay o RPG, ya que este último se basa en productos inventados sin base histórica, mientras que el hanfu recrea objetos históricos y se inspira en diseños de dinastías como la Tang, Song y Ming. Los diseños pueden variar en precio, desde 100 yuanes hasta más de 10.000 yuanes, y se adquieren en marcas especializadas.

El movimiento ha inspirado a las generaciones más jóvenes a mirar hacia el territorio local en busca de códigos tradicionales, tras décadas de aspirar a las tendencias occidentales. El presidente Xi Jinping apoya el renacimiento del patrimonio cultural Han, y se han celebrado eventos como el "Malaysian Hanfu Festival" y conferencias sobre los trajes de las diferentes etnias chinas.
En la actualidad, el hanfu no solo se limita a ocasiones especiales. Millones de personas lo visten hoy con orgullo, considerándolo una forma de expresar identidad y belleza. El éxito de series de época, como "The Imperial Doctress" (que inspiró modelos del periodo Ming) o "Serenade of Peaceful Joy" (vinculada a diseños del periodo Song), también ha contribuido a este interés.
Existen otros modelos de vestimenta china que han evolucionado a lo largo del tiempo. El qipao (o cheongsam), creado en la dinastía Qing, era originalmente un atuendo recto y holgado, pero en el siglo XX se modernizó volviéndose más ajustado. Aunque algunos consideran que el qipao no representa suficientemente a China, se ha convertido en un símbolo tradicional y ha logrado un acercamiento con la cultura occidental. Otro traje importante es el changshan, que consta de pantalones y una chaqueta conocida como tangzhuang, empleado en celebraciones importantes.
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La moda del hanfu también se integra con otros aspectos culturales, como la gastronomía y las artes. Figuras como Shiyin demuestran cómo combinar el hanfu con maquillaje contemporáneo y hablan sobre la artesanía de tejidos chinos, comparándola con la alta costura de París. La aspiración es demostrar que los productos hechos en China tienen un valor de lujo comparable a las marcas internacionales.
El hanfu, con sus significados simbólicos en cada parte y color, representa la conexión entre el ser humano, el cielo y la tierra, simbolizando el universo. El renacimiento de esta vestimenta tradicional es un reflejo del creciente interés por la identidad cultural china y el orgullo por el patrimonio ancestral.