La Repostería Francesa: Un Icono Mundial
Hablar de pastelería es hablar también de Francia, un referente mundial en el concepto de la repostería, para mi la mejor sin duda alguna, tanto por la elaboración como por su elegancia a la hora de presentarla.
Hoy nos vamos de viaje a Francia, aquí tienes una recopilación de los más deliciosos dulces y pasteles de la repostería francesa, de los compañeros de Red facilísimo.com, joyas comestibles que, alguna hemos elaborado en casa seguro.

Joyas de la Repostería Francesa
Paris-Brest
Postre de origen francés, y que debe su nombre a una carrera de bicicletas entre Paris y Brest. Es una corona de masa Choux rellena y espolvoreada con almendra y azúcar glas.
Charlotte
La charlota es una tarta que consiste en el forrando de un molde de bordes altos con bizcochos de soletilla o genovesa para modelar la línea exterior del pastel y darle ese aspecto característico.
Clafoutis
El clafoutis (a veces escrito clafouti en los países anglófonos) es una típica tarta francesa que se elabora horneando en un molde cerezas bañadas en una masa líquida parecida a la de los crepes. Las cerezas tradicionalmente se emplean enteras y con hueso.
Tarte Tatin
Tarta Tarín es una variante de la tarta de manzana en el que las manzanas han sido caramelizadas en mantequilla y azúcar antes de incorporar la masa. Su peculiaridad es que se trata de una tarta al revés, es decir, para su elaboración las manzanas se ponen debajo y la masa encima.
Coulant de Chocolate
Coulant es un conocido postre de chocolate patentado por el chef francés Michel Brasen que se presenta como pequeño bizcocho de chocolate con el interior fundido.
Madeleine
La magdalena o madalena (en francés: Madeleine) es un pequeño bollo tradicional de la región de Lorena, en Francia que se ha extendido por toda Francia y España y por consecuente Iberoamérica.

Postres María José: La Fusión de la Tradición Francesa y el Sabor Mexicano
Postres MARÍA JOSÉ nació con un gran sueño, la creadora es la Chef Repostera María José Rivero, quien estudió la carrera de Artes Culinarias y se especializó en Repostería Francesa en Le Cordón Bleu de Paris. Además de haber tomado algunos otros cursos en Paris en colegios reconocidos como LENOTRE, FERRANDI, ECOLE RITZ ESCOFFIER entre otros.
Desde hace casi tres años, la cafetería Postres María José ha sido un lugar recurrente para tomar té o café con amigas y amigos. No hay persona que no haya probado sus deliciosos postres de Nutella, matcha y chocolate de conejito. Además, es un lugar muy instagrameable, ideal para deleitarse y tomarse unas bonitas fotografías.
Estudié en París, en Le Cordon Bleu, un diplomado de repostería francesa y la carrera de Artes Culinarias en Puebla, aparte de otros cursos de especialización en panadería, chocolatería, postres veganos, petits fours y otros en Lenôtre, Ferrandi, Valrhona y en The Natural Gourmet Institute of America.
De chiquita me gustaba mucho cocinar postres con mi mamá. Lo primero que empecé a vender fueron polvorones sevillanos en época de Navidad, mi abuela me enseñó a hacerlos con la receta familiar.
Mi sueño siempre fue tener una pastelería con salón de té, me encantaban las de París y las europeas, así que siempre quise tener algo así.
Estamos por cumplir tres años en la sucursal de Marsala y un año en Paseo Destino.
Pues la verdad sí, siempre lo hice con la intención de poder compartir con la gente mi pasión por la repostería y crear fuentes de trabajo. Creo que cuando la intención principal de algo es para bien, todo sale así y va fluyendo.
La calidad de los ingredientes, están hechos con mucho amor y adaptados a una cultura mexicana, con las bases tradicionales de la repostería francesa.
Me inspiré en las pastelerías europeas, me encanta que el lugar sea acogedor y tenga muchos detalles para que las personas se sientan como en casa.
Poder compartir con todos mis clientes ese cariño tan especial que le tengo a los postres, y al mismo tiempo con la gente que trabaja en Postres María José, además de ver la aprobación, eso me hace muy feliz.
Probablemente la logística, ya que siempre salen cosas nuevas.
Creo que es una decisión muy personal, siempre les diría que no dejen de luchar por sus sueños, siendo realistas y aceptando el paquete completo, con satisfacciones y sacrificios. Si es lo que realmente les gusta y lo que quieren en la vida vale la pena al 100 por ciento.
Me encanta aprender cosas nuevas, tomo frecuentemente cursos, procuro cursar uno al año en colegios que sean reconocidos para poder irme renovando y poder ofrecerles mejores cosas a mis clientes.
Pues al principio como todos, creo que fue algo inesperado, pero más que nada, como una nueva oportunidad para poder mejorar aún más nuestros estándares de calidad e implementamos servicio a domicilio; siempre estar innovando. Creo que tenemos que adaptarnos a lo que venga, ya que en este momento es nuestra realidad.
Me encanta el cheesecake de Speculoos, rosca de matcha y las tartas, ¡pero todos son deliciosos!
Pastel de nutella, pastel de conejito y rosca de matcha.

La Influencia Histórica: María Antonieta y la Repostería
María Antonia Josefa Johanna de Habsburgo-Lorena (en alemán: Maria Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen; Viena, 2 de noviembre de 1755-París, 16 de octubre de 1793), más conocida bajo el nombre de María Antonieta de Austria, fue una princesa archiduquesa de Austria y reina consorte de Francia y de Navarra.
Tras la fuga de Varennes, Luis XVI fue depuesto, la monarquía abolida el 21 de septiembre de 1792 y la familia real encarcelada en la torre del Temple. Tras su muerte, María Antonieta se convirtió en parte de la cultura popular y en una figura histórica importante.
Hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Francisco I, gran duque de Toscana, y de su esposa María Teresa I, archiduquesa de Austria, reina de Hungría y reina de Bohemia, nació el 2 de noviembre de 1755, como la decimoquinta y penúltima hija de la pareja imperial.
La emperatriz se esforzaría por casar a su hija con el mayor de los nietos del rey Luis XV, el delfín Luis Augusto y futuro Luis XVI, que tiene más o menos la misma edad que ella.
Cuando María Antonieta tenía 13 años, la emperatriz se interesó más por su educación con el fin de casarla. La archiduquesa tomó lecciones de clave con Gluck y de baile francés con Noverre.
El 13 de junio de 1769, el marqués de Durfort, embajador de Francia en Viena, realizó la petición de mano para el delfín. María Teresa I acepta de inmediato.
El 17 de abril de 1770, María Antonieta renuncia, oficialmente, a sus derechos sobre el trono austríaco y el 16 de mayo se casa con Luis XVI en Versalles.
Joven, bella, inteligente, delfina y descendiente de los Habsburgo, con un árbol genealógico impresionante, su llegada aviva también los celos del pequeño mundo de la nobleza versallesca y de las múltiples y dudosas alianzas.
La joven delfina tiene miedo de no acostumbrarse a su nueva vida. Su espíritu se adapta mal a la complejidad y a la astucia de la «vieja corte» y al libertinaje del rey Luis XV y de su amante Madame du Barry. Su marido, tímido y reservado, la evita, por lo que el matrimonio no se consuma hasta julio de 1777.
Por otra parte, María Antonieta es aconsejada a través de la voluminosa correspondencia que mantiene con su madre y con el conde de Florimond de Mercy-Argenteau, embajador de Austria en París, la única persona con la cual puede contar, ya que Étienne François Choiseul fue despedido de su cargo meses después del matrimonio. Esta famosa correspondencia secreta de Mercy-Argenteau es una fuente de información extraordinaria sobre todos los detalles de la vida de María Antonieta después de su matrimonio en 1770 hasta el fallecimiento de María Teresa I de Austria en 1780.
El 10 de mayo de 1774, Luis XVI y María Antonieta se convierten en los reyes de Francia y de Navarra, pero su comportamiento no cambia mucho. Desde el verano de 1777 las primeras canciones hostiles, como «Pequeña reina de veinte años», empiezan a circular.
Se realiza un nuevo protocolo más lujoso y más personal para este fin.
María Antonieta intentó influir en la política del rey a pedido de su madre, incidiendo en el nombramiento y la destitución de ministros o siguiendo los consejos interesados de sus amigos. Así, por una cabezonería, se inmiscuye en el caso Guines (embajador en Londres, acusado de una conspiración para llevar a Francia a la guerra), que provoca la caída en desgracia de Turgot.
Se monta contra ella una verdadera campaña de desprestigio desde su ascenso al trono. Circulan los panfletos, se la acusa de tener amantes (el conde de Artois, su cuñado o el conde sueco Hans Axel de Fersen) e incluso de mantener relaciones con mujeres (con la condesa de Polignac o la princesa de Lamballe); de despilfarrar el dinero público en frivolidades o en sus favoritos; de seguirle el juego a Austria, dirigida por su hermano José II de Habsburgo.
Hay que reconocer, sin embargo, que ella ha hecho todo lo posible para favorecer al partido anti-austríaco, deponiendo de su cargo a D’Aiguillon y sustituyéndolo por Étienne François de Choiseul, pero todo había sido en vano.
El 19 de diciembre de 1778, María Antonieta tiene su primera hija, una niña, María Teresa, llamada «Madame Royale». El 22 de octubre de 1781 nace el delfín Luis José (de nombre completo Luis José Javier Francisco). Pero los libelos han hecho correr rápidamente la noticia de que el niño no es hijo de Luis XVI.
Tras los nacimientos, María Antonieta cambia un poco su forma de vida, pero sigue de cerca la construcción del Hameau en Versalles, una aldea en miniatura en la que la reina intenta llevar una sencilla vida campestre. Se dedica a la caridad.
El 27 de marzo de 1785 nace su tercer hijo, Luis-Carlos (Luis XVII), duque de Normandía.
En julio de 1785 estalla el «caso del collar»: el joyero Bohmer reclama a la reina 1,5 millones de libras por un collar de diamantes encargado en nombre de la soberana por el cardenal de Rohan. Ella no se hace responsable. Insiste en arrestar al cardenal, al que acusa de insultarla al achacarle la compra del collar y el escándalo es inevitable. El rey confía el asunto al Parlamento, que determina que la culpa corresponde a un par de aventureros, Jeanne Valois de La Motte y su marido, y disculpa al cardenal de Rohan, engañado pero inocente. La reina, aunque inocente también, es tratada con gran desconsideración por el pueblo, al considerarla culpable, por lo menos moralmente.
María Antonieta toma conciencia, por fin, de su impopularidad y trata de reducir sus gastos, especialmente los de su mansión, lo que provoca nuevas críticas y un gran escándalo en la Corte cuando sus favoritos se ven privados de sus cargos. Todo es inútil, ya que las críticas continúan y la reina se gana el apodo de «Madame Déficit». Es acusada de estar en el origen de la política antiparlamentaria de Luis XVI y de nombrar y destituir a los ministros. En 1788 es ella la que induce al rey a despedir al impopular Loménie de Brienne y sustituirle por Necker.
Ya en proceso de desatarse la Revolución francesa, se difundió una frase que, supuestamente, habría pronunciado María Antonieta. Se contó que, cuando la gente del pueblo, a falta de harina y trigo para preparar pan, fue a Versalles a encararse con ella, esta habría respondido altaneramente con la frase: «Que coman pasteles» («Qu’ils mangent de la brioche»). Este supuesto hecho causó un gran enojo en el pueblo y contribuyó a que aumentara el odio que este sentía hacia la reina.
Hay muchas versiones que señalan por qué razón María Antonieta habría dicho aquello. Según el biógrafo austriaco Stefan Zweig, no hay duda de que esta frase se atribuyó de forma falsa a María Antonieta, y que quien realmente pronunció algo parecido en la misma época fue una de las tías de la reina e hijas de Luis XV, que ante las noticias recibidas de que el pueblo pedía pan, apostilló: «Si no tienen pan, que les den el hojaldre en lugar de paté».
En 1789 la situación de la populariadad de la reina es insostenible. Corre el rumor de que Monsieur (el futuro Luis XVIII) habría depositado en la asamblea de los notables de 1787 un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales. El rumor menciona un retiro de la reina en Val-de-Grâce.
El 4 de mayo de 1789 se abren los Estados Generales. El 4 de junio muere el pequeño delfín Luis José. Para evitar gastos se sacrifica el ceremonial en la basílica de Saint-Denis. La actualidad política no permite a la familia real un sepelio solemne.
Conmocionada por este acontecimiento y desorientada por el cariz que toman los Estados Generales, María Antonieta se deja convencer por la idea de una contrarrevolución. En julio, Luis XVI destituye a Necker. La reina sigue fielmente al lado del rey, aun cuando varios tratan de convencer al rey para dejar Versalles e ir a una plaza fuerte segura, lejos de París.
El 1 de octubre se produce un nuevo escándalo: tras un banquete ofrecido a los guardias de corps de la Casa militar, un regimiento de Flandes que acaba de llegar a París, la reina es aclamada, se enarbolan las escarapelas blancas y las tricolores pisoteadas. París está indignado por estas manifestaciones monárquicas y por el banquete organizado cuando hasta el pan le falta al pueblo. El 5 de octubre una manifestación de mujeres se dirige a Versalles pidiendo pan y diciendo que van en busca del «panadero» (el rey), la «panadera» (la reina) y el «pequeño aprendiz» (el delfín). Al día siguiente, por la mañana, los amotinados, armados con picos y cuchillos, entran en el palacio, matan a dos guardias de corps y amenazan a la familia real, que se ve obligada a regresar a París escoltada por las tropas del marqués de La Fayette y los amotinados.
El 10 de octubre Luis XVI está de nuevo en París. Con María Antonieta, deciden solicitar la ayuda de los monarcas extranjeros, al rey de España Carlos IV y José II, hermano de la reina. Breteuil les propone, a finales de 1790, un plan de evasión. La idea es que dejen el Palacio de las Tullerías y se refugien en la plaza fuerte de Montmédy, próxima a la frontera.
La reina está cada vez más sola, sobre todo desde que, en octubre de 1790, Florimond de Mercy-Argenteau se ha marchado de Francia para ocupar su nuevo cargo en la embajada de los Países Bajos, y de que Leopoldo II, el nuevo emperador (otro de sus hermanos), elude sus peticiones de ayuda. Como monarca filósofo, le aconseja a su hermana que acepte los dictados de la nueva Constitución.
El 7 de marzo, una carta de Mercy-Argenteau dirigida a la reina es interceptada y entregada a la Comuna. El 20 de junio de 1791 se produce la evasión y la desafortunada expedición a Varennes.
Rápidamente París se da cuenta de la fuga, aunque La Fayette intenta hacer creer que el rey ha sido raptado por unos contrarrevolucionarios. La familia real, cerca de París, no se siente muy segura. Desdichadamente, su berlina lleva un retraso de más de tres horas, y así, cuando llegan al primer lugar de encuentro, el relevo de Pont-de-Somme-Vesle, las tropas prometidas se han retirado pensando que el rey ha cambiado de idea. Poco antes del mediodía el carruaje es detenido en Varennes-en-Argonne. El conductor del relevo precedente, en Sainte-Menehould, ha reconocido al rey. Se producen unos momentos de nerviosismo, nadie sabe qué hacer y, durante este lapsus, la muchedumbre llega a Varennes.
Interrogado en París por una delegación de la Asamblea Constituyente, Luis XVI contesta con evasivas. Sus respuestas, hechas públicas, suscitan la ira del pueblo, que reclama el derrocamiento del rey.
María Antonieta se entrevista secretamente con Antoine Barnave, que quiere convencer al rey para que acepte su papel de monarca constitucional. El 13 de septiembre, Luis XVI acepta la Constitución. El día 30, la Asamblea constitucional se disuelve y es reemplazada por la Asamblea legislativa, aunque se hacen patentes los rumores de guerra con las monarquías próximas, en primer término, Austria.
Un año exacto después de la fuga, el 20 de junio de 1792, una turba de aspecto aterrador irrumpió en las Tullerías, la cual obligó al rey a llevar el gorro frigio rojo para mostrar su lealtad a la Revolución; solo para luego insultar a María Antonieta, acusándola de traicionar a Francia, amenazándola con la muerte.
En consecuencia, la reina pidió a Fersen empujar a las potencias extranjeras a invadir Francia, y emitir un manifiesto en el que estas amenazaran con destruir París si algo le sucedía a la familia real. El Manifiesto de Brunswick, publicado el 25 de julio, desencadenó los acontecimientos del 10 de agosto, cuando una gran turba armada se apostó fuera de las Tullerías, obligando a la familia real a buscar refugio en la Asamblea Nacional Legislativa. Fruto de ello, se vota la suspensión provisional, y ambos monarcas son internados en el convento de los Feuillants.
Unas semanas después, varios miembros de la corte y la familia real son interrogados en la Comuna de París y encarcelados en la prisión de La Force. El 21 de septiembre, la caída de la monarquía fue declarada oficialmente, y la Convención Nacional se convirtió en el órgano de gobierno de la República Francesa. La familia real fue renombrada como los "Capetos".
A finales de noviembre se descubre el «armario de hierro» en el que Luis XVI guarda sus papeles secretos.
La reina, ahora conocida como la "Viuda Capeto", queda sumida en un profundo duelo. Aún mantenía la esperanza de que su hijo Luis, a quien el conde de Provenza reconoció como nuevo rey desde el exilio, algún día gobernara Francia. A lo largo de su encarcelamiento y hasta su ejecución, María Antonieta pudo contar con la simpatía de las facciones conservadoras y grupos sociales religiosos que se habían vuelto contra la Revolución, y también en los acaudalados individuos listos para corromper a los funcionarios republicanos con el fin de facilitar su escape. Sin embargo, todos los planes fracasaron.
Presos en el Temple, María Antonieta, sus hijos y la princesa Isabel fueron insultados y vejados, llegando incluso a que algunos guardias fumaran en la cara de la antigua reina. Después de la ejecución de Luis XVI, el destino de María Antonieta se convirtió en una cuestión central para la Convención Nacional.
