Kenji Fujimoto: El Chef que Desveló los Secretos de la Dinastía Kim

Kenji Fujimoto, un chef japonés cuya habilidad para preparar sushi le granjeó la atención personal de Kim Jong Il, trabajó en los palacios del líder norcoreano desde 1982 hasta 1993. Durante este tiempo, no solo se convirtió en un experto culinario, sino también en un amigo y confidente del dictador. La relación entre Fujimoto y la familia Kim ofrece una ventana única a la vida privada y las excentricidades de la élite norcoreana, un mundo de lujos inimaginables contrastado con la escasez que sufría gran parte de la población.

Fujimoto relata la profunda pasión de Kim Jong Il por los lomitos de atún y sus extensos viajes al extranjero para conseguir la materia prima perfecta para su exigente paladar. El caviar de Irán y Uzbekistán, los melones y uvas de China, la papaya de Tailandia y Malasia, la cerveza de la ex Checoslovaquia, el cerdo de Dinamarca y una vasta selección de pescados de todo Japón formaban parte de las provisiones. Mientras cientos de miles de norcoreanos morían de hambre cada año, las bodegas del presidente rebosaban de alcohol, conteniendo más de 10.000 botellas de vinos finos.

La experiencia de Fujimoto no se limita a anécdotas sobre la vida privada de Kim Jong Il. El chef también ofrece detalles sobre la sucesión y la dinámica familiar. Kim Jong Woon, que en ese entonces tenía 20 años, se parecía a su padre y era su preferido, hasta el punto de ser considerado el heredero designado, desplazando a su hermano mayor, Kim Jong Chul, de 22 años. Paralelamente, Kim Jong Nam, el hijo mayor de Kim Jong Il, nacido de su primer matrimonio, cayó en desgracia definitiva tras un incidente en Japón en mayo de 2001, cuando intentó ingresar al país con un pasaporte falso para visitar Disneyland.

El chef revela además un grave incidente ocurrido en 1995 en una central nuclear norcoreana, que resultó en masivas fugas radiactivas. En abril de 2001, Fujimoto decidió abandonar Corea del Norte y repatriarse, utilizando como excusa la necesidad de buscar materia prima para su sushi. Actualmente, vive oculto y bajo protección, temiendo represalias por parte de su exjefe.

Kenji Fujimoto preparando sushi

La cercanía de Fujimoto con la familia Kim se consolidó cuando se le pidió que "jugara" con los hijos del líder, una orden que el chef de 40 años no podía negarse. Fue durante uno de estos encuentros que Kenji Fujimoto sintió un creciente nerviosismo al pararse en la cola para saludar a los hijos del líder. Vestidos con uniforme militar, era la primera vez que los jóvenes, conocidos como los "pequeños príncipes", eran presentados al personal de la casa.

Cuando le llegó el turno a Kim Jong Chol, el primogénito de 8 años, le estrechó la mano firmemente. Sin embargo, la interacción con su hermano menor, Kim Jong-un, de seis años, fue muy diferente. El niño lo miró fijamente y se quedó inmóvil. "Con la mirada parecía estar diciendo, 'este aborrecible japonés'", recuerda Fujimoto, quien se quedó petrificado. Fue el propio líder quien intervino, instando a su hijo a saludar, lo que Kim Jong-un hizo a regañadientes.

Esta escena se narra en el libro "The Great Successor: The Divinely Perfect Destiny of Brilliant Comrade Kim Jong Un" de la periodista Anna Fifield. Basándose en el testimonio de Fujimoto y otras personas que interactuaron con la familia, Fifield reconstruye el ambiente en el que creció el actual líder de Corea del Norte. Kim Jong-un creció rodeado de lujos y comodidades inauditas, sin límites a sus deseos y con la sensación de estar por encima de todo.

Infancia de Kim Jong-un rodeado de lujos

Los Lujos de la Infancia de Kim Jong-un

La infancia de Kim Jong-un, a primera vista, no se diferencia de la de otros niños de familias multimillonarias. En su hogar, un chef preparaba sushi, faisán asado, sopa de aleta de tiburón, cabra asada al estilo ruso, tortuga hervida, cerdo y pollo. Consumían arroz de una región especial del país, donde obreras seleccionaban cada grano individualmente. También disfrutaban de tartas de Francia, salmón ahumado y frutas exóticas. Su ropa se confeccionaba con telas importadas de Inglaterra, y utilizaban dentífrico Colgate importado.

Ambos niños disponían de una cantidad inimaginable de juguetes y formas de entretenimiento. Televisores, videojuegos, teclados Yamaha, montañas de Lego y Playmobil, además de armas de juguete con munición realista. Kim Jong-un poseía además un coche y un arma real; el coche fue fabricado especialmente para que pudiera conducirlo a los siete años, y el arma era un Colt 45 que el niño portaba a los 11.

Más allá del lujo, los niños se criaron en soledad, educados por tutores y sin asistir a la escuela ni socializar con otros niños. "Era un niño solitario", recuerda Fujimoto, quien actualmente regenta un restaurante de sushi en Pyongyang.

La Carísima Vida Secreta De Kim Jong Un

Un Chef Personal y Regalos Exclusivos

En 1988, Kim Jong Il solicitó a Fujimoto que se convirtiera en su cocinero personal, lo que implicaba vivir a su lado. El dictador apreciaba tanto la cocina del chef japonés que le obsequió un Mercedes y una licencia de conducir norcoreana. Fujimoto se fue abriendo paso en los círculos privados del dictador, donde era agasajado con regalos.

En una ocasión, durante una fiesta, Kim Jong Il ordenó a los invitados que consumieran chupitos de coñac uno tras otro. Aunque Kim Jong Il solía mantenerse sobrio por recomendación médica, en ocasiones perdía el control. Fujimoto relata un incidente en el que, tras consumir una botella de Hennessy, se despertó en medio de una boda y descubrió que le habían afeitado el vello púbico mientras estaba inconsciente.

El chef no realizaba las compras con su coche, sino con su avión. "La comida entra primero por los ojos, se debe disfrutar de las formas y los colores", le solía decir Kim Jong Il. El líder norcoreano, ávido de experiencias culinarias, se interesó por el ikizukuri, pescado crudo cortado y servido vivo, un estilo que Fujimoto le mostró. Sin embargo, Kim Jong Il también sentía debilidad por algo más sencillo: los fideos instantáneos.

Aunque Fujimoto parecía adaptarse a la vida en el hermético país, Kim Jong Il no dejaba de recordarle quién ostentaba el poder. Una vez, Fujimoto ganó una carrera de motos acuáticas en el río Yalu, creyendo que impresionaría al dictador. Sin embargo, un mes después, Kim Jong Il le pidió la revancha. Años más tarde, Fujimoto aprendió la lección de no enfadar al dictador, planeando escapar tan pronto como terminara su arresto domiciliario.

Un Mercedes Benz en Corea del Norte

El Reencuentro y la Promesa Rota

En marzo de 2001, Fujimoto le mostró al dictador un episodio de un programa de cocina dedicado al uni-don, un plato de erizo de mar y arroz. Al ver el interés de Kim, se ofreció a traerle los mejores erizos de Hokkaido, Japón, a lo que Kim Jong Il accedió. Casi 20 años después, estos eventos son parte del pasado. En 2016, Kim Jong-un, hijo de Kim Jong Il, recibió nuevamente a Fujimoto en Corea del Norte.

La invitación de Kim Jong-un para regresar a Corea del Norte se produjo después de que Fujimoto abandonara el país en 2001, convencido de que estaba siendo espiado. El chef regresó en julio y agosto de ese año, tras recibir una nota que decía: "¿Por qué rompiste la promesa que me hiciste en 2001?". Según Fujimoto, el mensaje solo podía provenir de Kim Jong Un, haciendo referencia a un encuentro privado en 2001 en el que el cocinero prometió al joven regresar a Pyongyang tras un viaje a Japón, compromiso que no cumplió.

En Japón, Fujimoto se ganó la vida como escritor, contando sus experiencias trabajando para la familia Kim. Su cuarto libro sobre sus vivencias en Corea del Norte, titulado "Hikisakareta yakusoku" ("La promesa rota"), relata el reciente reencuentro con Kim Jong Un, a quien conoció cuando era niño y con quien mantuvo una estrecha relación mientras residía en Pyongyang. En el libro, Fujimoto también revela detalles sobre la edad exacta de Kim Jong Un, indicando que nació el 8 de enero de 1983, lo que lo convertiría en el gobernante más joven del mundo.

Portadas de libros de Kenji Fujimoto

La presentación del libro estuvo acompañada de fotografías del reencuentro de Fujimoto con Kim, así como de su saludo a la esposa del líder norcoreano, Ri Sol Ju, y una cena con personalidades del régimen. Fujimoto opinó que no sería exagerado decir que Jang Sung Thaek, tío político del joven dictador, estaba a cargo en ese momento.

La vida de Kenji Fujimoto en Corea del Norte, desde sus inicios en 1982 hasta su partida en 2001, estuvo marcada por el servicio a la élite norcoreana y la constante tensión de trabajar para un dictador excéntrico y poderoso. Sus relatos ofrecen una perspectiva única sobre los secretos, lujos y dramas que rodearon a la familia Kim, y que ahora se desvelan al mundo a través de sus libros y testimonios.

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