El 30 de septiembre de 2020 decíamos adiós al hombre que dio vida, entre otros, a uno de los personajes más conocidos a nivel internacional con el que hemos crecido y, después de todo, que nos ha hecho crecer. Ese era el gran secreto del éxito de las viñetas de Mafalda, personaje de algunos de los libros más adictivos y divertidos de nuestra infancia. Y es que de pequeños leíamos sus historias como grandes aventuras de un grupo de niños. Sin embargo, poco a poco, mientras pasaban los años y releíamos todas aquellas tiras, las gracias se convertían en perspicaces críticas al mundo actual, ¡y qué mundo!
Tranquilo, Quino, parece que cada una de tus viñetas de Mafalda siguen de plena actualidad y aunque ahora creemos que estamos mucho mejor, solo hay que prestar un poco de atención a las primeras viñetas de Mafalda en 1962 para darnos cuenta de que solo somos los de siempre con otros cortes de pelo y distintas ropas.
Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido popularmente como Quino, nació en Mendoza, Argentina, en 1932. Hijo de inmigrantes andaluces, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes. Sin embargo, pronto abandonó la carrera, pues, en sus propias palabras, estaba “cansado de dibujar ánforas y yesos”. Con 18 años se trasladó a Buenos Aires, donde comenzó su carrera como dibujante de historietas y viñetas de humor. En 1954 se publicó su primera tira en el semanario Esto es. En el año 1963 apareció su primer libro de humor, Mundo Quino. Pero no fue hasta 1964 cuando la revista Primera Plana presentó la primera tira cómica de Mafalda, el personaje que le llevaría al éxito.
La obra de este humorista gráfico es ejemplo de la perseverancia. Quién le iba a decir que tan solo siendo un niño, el pequeño Joaquín Salvador Lavado Tejón iba a decidir que su sueño de ser dibujante le llevaría a ganarse el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2014 (última vez, por cierto, que visitó el país de sus padres, España). Y es que nació y se marchó a Mendoza, Argentina. Su Argentina, siempre tan presente en sus tiras y siempre tan cercana a todos a través de sus personajes. De pequeño, recuerdo que hablaba con "vos" gracias a las viñetas de Mafalda y, seguro, que la mitad de sus valores se me han quedado grabados como ese acento rioplatense.
El gran Quino, el ‘padre’ de Mafalda, siempre estará en nuestra memoria. Fue uno de los mejores humoristas gráficos en castellano y de los personajes más icónicos de Argentina. Nos dejó el 30 de septiembre de 2020, a los 88 años, en la misma ciudad que lo vio nacer. Recordar sus viñetas es la mejor forma de rendirle homenaje en agradecimiento a su legado.
Mafalda: Un Icono de la Crítica Social
La personalidad contestataria de Mafalda y su inconformismo con el status quo la empuja a un cuestionamiento constante de la realidad. El humor de Quino es típicamente ácido y hace al lector enfrentarse a la burocracia, los errores de la autoridad, las instituciones inútiles, la estrechez de miras, etc. No duda así en usar sus viñetas para enviar mensajes de contenido social a sus lectores. Otro recurso típico es la reducción al absurdo de situaciones conocidas. Con frecuencia, los chistes buscan la sonrisa como medio de enfrentarse a la cruda realidad.
Mafalda es una niña de apariencia normal de clase media pero cuyos comentarios a menudo incomodan enormemente a los mayores. Sus altos valores de justicia e igualdad la convierten en una especie de voz de la conciencia del ciudadano promedio. Según el mismo Quino, la política en Mafalda es «más bien una política de la condición humana, no de ciertos regímenes».
A pesar de su corta edad, Mafalda es siempre consciente de que el mundo, en general, parece estar siempre por arreglar. Y sí, también es consciente de que una cosa es la teoría y otra la práctica cuando hablamos de quién maneja los hilos.
Según Mafalda, la de 'borrón y cuenta nueva' parece ser la única solución posible para acabar con los males del planeta... y puede no estar equivocada. Asimismo critica las prototípicas preguntas que hacen los adultos acerca de cuestiones vitales que se alejan de lo realmente importante.
A través de sus tiras, nos ofrece un repaso a los efectos de la actividad humana sobre el entorno. Mafalda se detiene a observar cómo tratamos nuestro planeta y se da cuenta de que hay motivos de sobra para preocuparse.
Como no podía ser de otra manera, también la política le ronda por la cabeza, y nos transmite sus mensajes de una manera clara, directa y cargada de ironía. Esta sencilla viñeta es una clara muestra de ello.
Plantea cuestiones, a menudo morales, en apariencia simples, pero que dejan al interpelado sin palabras. De esta manera, busca descolocar a los adultos y romperles todos sus esquemas.
En esta viñeta pone de manifiesto el rechazo a la soberbia autosuficiente de una persona, mientras otra realiza un papel realmente sustentador para ella.
El papel que cada uno cumple dentro de la familia, la importancia que se da a las decisiones de unos y otros, así como un marcado sentimiento de igualdad prevalecen en todas sus críticas.
Ven que en nuestro mundo la importancia del capital alcanza su máxima expresión, algo, que, dicho sea de paso, hace muy feliz a Manolito. Todo ello en detrimento de otras cuestiones que avalan el crecimiento de la sociedad como, por ejemplo, la cultura.
Para Miguelito, la felicidad es un objetivo común que deberíamos compartir entre todos y no llega a comprender por qué no nos comportamos de manera apropiada para conseguirla. Un trabajo sencillo a los ojos infantiles que representa una auténtica utopía en la realidad.
La fuga de cerebros es una de las preocupaciones de esta pequeña niña, situación que nos transmite en su característica y ácida clave de humor.
Parece que apartamos asuntos tan serios como el hambre en el mundo o los conflictos bélicos para preocuparnos por nuestro propio ombligo y no sabemos ver más allá. Mafalda utiliza aquí toda su ironía y sátira para expresar su opinión acerca del pensamiento generalizado de los adultos.

Los Personajes de Mafalda y su Mundo
Mafalda es, junto a sus amigos Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito y Libertad, un símbolo de nuestra sociedad. La pequeña indignada más famosa del mundo reflexiona sobre los grandes temas de la vida. Mafalda se hace muchas preguntas, demasiadas preguntas que a menudo irritan y superan a los que la rodean. Nuestra pequeña indignada se cuestiona los temas universales y comparte sus reflexiones sobre el mundo.
Mafalda es una niña argentina de unos seis años de edad que pertenece a una típica familia porteña de clase sencilla. Tiene unos principios muy férreros. Mafalda es una niña curiosa a la que le asaltan infinidad de dudas en los momentos más inoportunos. La política interior y exterior es su talón de Aquiles. Pero si hay algo que la caracteriza por encima de todo es su odio a la sopa, un alimento que su madre insiste en ponerle delante una y otra vez. Es la reina de su hogar hasta que llega su hermano Guille. Y por último, tiene una tortuga de nombre Burocracia.
En cuanto a sus padres, ambos son jóvenes, de unos treinta y cinco años aproximadamente. Él trabaja duro toda la semana en una compañía de seguros para ganar un ínfimo sueldo con el que a duras penas puede llegar a fin de mes. Con frecuencia lo vemos hacer cuentas una y otra vez, atormentado por la cantidad de facturas que tiene que pagar. Al margen del sueldo también le quita el sueño su nuevo coche y cada noche la pasa imaginando que a su automóvil le va a ocurrir alguna desgracia. Para relajarse, le encanta cuidar de las plantas de interior. Es su mayor hobby pero las hormigas también se lo ponen difícil.
En cuanto a su madre, Raquel, es una ama de casa que un día soñó con ser algo más pero que ya vive en la más absoluta resignación. Raquel también tiene que capear las insidiosas preguntas de su hija, batallar con el pequeño Guille que no para de pintar en las paredes y al que no le hace ninguna gracia que lo bañen. Pero si algo la enfada de verdad son los precios del mercado. Quizás lo que más caracteriza a este personaje es su ferviente deseo de convertirse en madre y esposa benévola. Para ella, la mujer no tiene más objetivo que atender al marido y a su prole, por lo que la liberación de la mujer, algo en favor de lo cual aboga Mafalda, le trae al fresco. Por eso, cuando piensa en su futuro siempre se ve a sí misma felizmente casada, con un marido trabajador y adinerado, cuidando de sus retoños porque tendrá varios y uno de ellos seguro que termina siendo médico.
Felipe, con su particular flequillo y sus grandes dientes, es un soñador. Se pasa el día en las nubes, imaginando un futuro prometedor, como que se convierte en un ingeniero como su padre o que es un vaquero que vive grandes aventuras como el Llanero Solitario, personaje al que él admira. Como siempre está en Babia, las tareas escolares las deja para último momento y en es entonces cuando vuelve a realidad y se da cuenta que ha desperdiciado su tiempo en ensoñaciones. Pero Felipe tiene un corazón de oro y es muy enamoradizo. De su familia poco sabemos. Tan solo que su padre es ingeniero.
Guille es el hermano pequeño de Mafalda, el que llegó para destronar a la princesa pero lejos de sentir celos, Mafalda lo acoge con paciencia y resignación. La aparición de este personaje fue un tanto abrupta. Al principio comenté que la publicación de las tiras fue interrumpida por el cierre del diario El Mundo, y durante 6 meses no supimos nada de Mafalda y sus amigos. En aquel momento, Raquel, la madre de Mafalda estaba embarazada y cuando las tiras volvieron a publicarse, Guille ya había nacido. En las primeras viñetas y ya que aparece como un bebé, no habla pero no le hace falta tampoco. Sus gestos son lo suficientemente claros como para que el lector lo entienda y se ría con sus ocurrencias. Gran degustador de la tierra de las macetas, Guille hace una y mil trastada que justifica con extrema ironía.
Adoro a este personaje por la ternura que me hace sentir. Es el personaje al que más me cuesta entender y que más difuso me parece porque me cuesta mucho extraer su personalidad en las viñetas en las que aparece. A mi juicio es inocente y observador, siempre anda a la gresca con sus padres que lo incordian mandándolo a una y mil tareas domésticas. Pero lo más patente en este personaje es su amplio sentido del comercio y es que Manolito solo tiene un pensamiento en mente, la plata. Hijo de un tendero español, desde pequeño ha vivido entre porcentajes de beneficios, técnicas de marketing, precios y clientela. Defiende a ultranza los abusivos precios del almacén D. Manolo, gestiona las ventas y realiza la entrega a domicilio. Su sueño es convertirse en un gran ejecutivo, un hombre de éxito, un self-made man, el dueño de una cadena de supermercados (Manolo's). En él, todo se reduce a un materialismo puro en el que los sentimientos no tienen cabida y mucho menos la actualidad política. A su padre lo podemos ver compartiendo viñeta con su hijo en alguna ocasión. Es muy parecido a Manolito físicamente.
Libertad es de los personajes que menos me gustan. Es una intelectual. De su padre solo sabemos que es socialista, ideología con la que ella se ha criado y que comparte. Su madre, es una joven esbelta, moderna, que fuma y lee muchos libros.

El Legado de Mafalda a Color
Las tiras de Mafalda se han convertido ya en uno de nuestros cómics favoritos y a continuación hemos recopilado las tiras que recordamos con más cariño.
1) Mafalda y la ingenuidad: Ninguna actividad mecánica como, por ejemplo, conjugar un verbo, se escapa del análisis de la rápida mente de Mafalda.
2) Mafalda y el poder de la lectura: Miguelito aún no lo ha comprendido, pero su amiga Mafalda le acaba de dar uno de los consejos más valiosos para desarrollar la imaginación y combatir el aburrimiento. No dudamos en que acabará leyéndose los mejores libros de la historia en cuanto entienda cómo 'funciona' un libro. Una de las viñetas de Mafalda imprescindibles.
3) Mafalda y la diversión: En otra de las viñetas de Mafalda más ingeniosas, aprendimos que no suele tener la cabeza en las nubes, pero sí sabe que es mucho más divertido e interesante que tener los pies en el suelo.

A pesar de que la publicación original de las tiras de Mafalda se realizaba en blanco y negro, la popularidad del personaje ha llevado a la publicación de ediciones a color, permitiendo redescubrir estas joyas del cómic con una nueva perspectiva visual. Estas versiones a color realzan la expresividad de los personajes y la viveza de las situaciones, haciendo que las lecciones y críticas de Mafalda sean aún más impactantes.
La obra de Quino, y en particular Mafalda, ha sido traducida y publicada en varios idiomas y países, trascendiendo fronteras y culturas. La capacidad de Mafalda para abordar temas universales como la política, la economía, la sociedad y la condición humana con humor inteligente y perspicaz la ha convertido en un fenómeno global.
Diviértete con la siempre adorable Mafalda y demás personajes de estas divertidas tiras cómicas del inigualable Quino. A través de Mafalda y sus amigos Quino reflexiona con humor crítico e inteligente sobre la política, la economía y la sociedad en general.
Si algo me gusta de este grupo de niños y niñas es la sinceridad que emanan. Algo fundamental al leer un cómic es prestar atención a los gestos y las expresiones de los personajes y no solo los textos de los bocadillos para captar todo el significado . En fin, que adoro Mafalda. Si os gusta este personaje, y sé que sois unos cuántos los que disfrutáis con las tiras de Mafalda, no podéis perderos este libro.
Mafalda - ¡¿Sopa?! ¿Por qué Mamá?
La crítica ha dicho:
- «Quino, el grande Quino, seguirá vivo en su Mafalda, que nos enseñó que, como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante.» Héctor Abad Faciolince
- «Nunca he amado a una mujer que no haya amado previamente a Mafalda.» Manuel Jabois
- «Qué importante has sido en nuestras vidas. [...] Siempre estaban tus viñetas dando sentido a los detalles absurdos de la vida y la sociedad. Cada lección era un guiño de risa silenciosa que se volvía carcajada y suspiro, filosofía pura, crítica social, lenguaje de gestos expresivos y pequeños detalles, el humor más refinado concentrado en los dibujos. Qué gran compañero has sido.» Ana Merino
- «Las nuevas generaciones siguen leyendo a Mafalda con regocijo. No es un simple vestigio del pasado o un recuerdo nostálgico, sino un personaje muy vivo que sigue incendiando conciencias y promoviendo el inconformismo.» Rafael Narbona, El Cultural
- «Como Charlie Brown o Nancy, Mafalda es un instrumento para proyectar, a través de la infancia, las miserias de los adultos y las contradicciones de este valle de lágrimas. ¡Aleluya!» Vicent Sanchis, Catorze
- «Con ustedes, la filósofa con lacito con la que han crecido varias generaciones, [...] la Greta Thunberg de la historieta. [...] Por su espíritu contestatario, humor cuchillero y costumbrismo con guiños progres, Mafalda jamás pasará de moda. [...] Quino se ganó la inmortalidad y los amantes de las viñetas una heroína para todos los públicos. Una que, a la que te descuidas, te suelta en plan filósofa: "¿Qué te gustaría ser si vivieras?"» El Mundo
- «Mafalda, esa niña que, a estas alturas, ya debería ser Patrimonio de la Humanidad. Básica para la vuelta a la rutina.» El País
- «No tiene importancia lo que yo pienso sobre Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí.» Julio Cortázar
- «Mafalda es una heroína de nuestro tiempo.» Umberto Eco
- «Creo que, junto con El Eternauta, Mafalda es la historieta más influyente. Es un icono argentino como el alfajor, Fangio, Gardel o el Obelisco. Mafalda está en el subconsciente argentino.» Liniers
La obra completa de Mafalda, que incluye todas las tiras publicadas, se presenta en volúmenes únicos que reúnen casi setecientas páginas de humor inteligente y crítica social. La lectura de estas tiras, ya sea en blanco y negro o a color, es una experiencia que invita a la reflexión y al disfrute, demostrando que Mafalda, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo una heroína de nuestro tiempo.