El Templo Kurama, ubicado en el Monte Kurama al noroeste de Kioto, es un lugar de profunda significación histórica y espiritual, conocido como la cuna del Reiki y el hogar de los misteriosos monjes Tengu.
La localidad rural de Kurama, situada a aproximadamente una hora al norte de Kioto, se presenta como un destino lleno de magia y energía. El acceso a este lugar se realiza a través de la Eizan Line, una peculiar línea de tren que se adentra en la montaña hasta su última parada, marcando el inicio de una ruta planeada.
Al descender del tren, el clima fresco, con temperaturas alrededor de 3-4 grados centígrados, se combina con un sol espléndido que otorga un agradable calor, haciendo del trayecto una experiencia especial. El día anterior, la nieve había caído copiosamente, cubriendo árboles y caminos, añadiendo un paisaje invernal al entorno.
El camino inicial sigue la carretera junto a un río que desciende en pequeñas cascadas, mientras una neblina se eleva del asfalto debido al cambio de temperatura. A la izquierda, un frondoso bosque de árboles milenarios se extiende buscando la luz del sol, alcanzando alturas impresionantes.

A medida que se avanza, aparecen restaurantes, acercándonos a las inmediaciones de Kibune Jinja (貴船神社). La escalera de bienvenida al templo es particularmente hermosa, flanqueada por faroles de intenso color rojo que contrastan con el verde musgo de las piedras y el negro de los escalones.
En el centro del recinto del templo, una hoguera con incienso crea una curiosa humareda. Junto a ella, un árbol peculiar promete recargar la energía interior (ki) de quien lo toque, un punto de energía más en el recorrido.
Subiendo algunos peldaños, se encuentra la oportunidad de comprar un Omikuji (おみくじ), un papel que revela la fortuna para el nuevo año. Su contenido solo se revela al sumergirlo en agua. Este ritual marca el cruce del pequeño río para comenzar la ascensión por la montaña hacia Kurama Jinja.
En el río se observan Kadomatsu (門松), símbolos del Año Nuevo colocados para dar la bienvenida a los dioses y pedirles prosperidad.
Al adentrarse en el bosque, el sendero se transforma, con escalones formados por tablones y raíces de árboles al principio, y piedra en los tramos finales. El símbolo de los Kurama Tengu aparece en piedras y telas, añadiendo misterio al lugar.
El camino continúa ascendiendo por una larga escalera de piedra, a menudo cubierta por nieve y hielo, acercándose a Kurama Jinja, un importante punto de energía y el final de la ruta.
La Leyenda del Tigre y Bishamonten
La proximidad al año del Tigre, dejando atrás el del Buey, es significativa, ya que el tigre está estrechamente ligado al Monte Kurama. La primera deidad adorada en el monte fue Bishamonten, y el tigre es su animal asociado. Por esta razón, en lugar de los leones-perro (komainu), son tigres los que protegen el templo Kurama.

Para cualquier practicante de Reiki, visitar el Monte Kurama, la cuna de esta disciplina, es una aspiración. La visita guiada se enfoca en capturar imágenes y videos en este año del tigre.
La puerta principal del templo, que también funciona como un kekkai (barrera espiritual), marca el inicio de la exploración. El término "sanmon" se refiere a las puertas de entrada a los templos, a menudo ubicados en montañas, como es el caso del templo principal de Kurama, situado en la cima.
Según las enseñanzas de Kurama Kokyo, la montaña entera es un dojo, un lugar para perseguir el "do", el camino. Existen recursos en línea, como videos de excursiones virtuales al Monte Kurama, que permiten apreciar el viaje en tren y la llegada al Yuki Jinja (templo sintoísta).
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El Camino Espiritual y la Fusión de Creencias
Al llegar a una bifurcación, se presenta la opción de subir en teleférico o a pie por el famoso "tsuzuraori", que significa "99 curvas", una metáfora de un camino sinuoso. Según la hija de Koun Shigaraki, fundador de Kurama Kokyo, la ascensión a pie purifica el espíritu, y al llegar a la cima, se desciende para compartir lo obtenido en la experiencia.
La opción de ascender a pie por el camino tsuzuraori permite apreciar testimonios de la historia del Monte Kurama. En el camino, señales llamadas "choseki" indican la distancia a la cima, con ocho de ellas marcando intervalos de 110 metros.
La fusión del sintoísmo y el budismo en Japón, iniciada en el siglo VI con la introducción del budismo, es una tendencia palpable. Es común encontrar elementos de ambas religiones en los recintos de los templos, y la población japonesa a menudo vive esta fusión de manera integrada. A pesar de los intentos de separación en la era Meiji, esta mezcla de creencias y filosofías ha perdurado.
La historia del Monte Kurama se remonta al año 770, cuando un monje chino llamado Gantei recibió un mensaje en sueños sobre una montaña sagrada al norte de Kioto. Siguiendo a un caballo blanco, Gantei ascendió al Monte Kurama, donde fue atacado por una diablesa (oni). Fue salvado cuando un árbol cayó sobre ella. A la mañana siguiente, encontró una estatua de Bishamonten y decidió adorarlo, construyendo una caseta para su veneración.
En el año 796, Iseto Fujiwara, devoto de Senjukannon (Kannon de mil manos), buscó un lugar para construir un templo. Guiado por un sueño y un caballo blanco, llegó al Monte Kurama y encontró la caseta de Bishamonten. A pesar de la desilusión inicial, un sueño le reveló que Bishamonten y Senjukannon eran, en esencia, uno.
A finales del siglo IX, el templo Kurama se adhirió a la escuela Shingon, y en el siglo XII, a la escuela Tendai. En 1945, el monje residente Koun Shigaraki denominó Kurama Kokyo a las enseñanzas universales que difundía como una nueva religión.
Mikao Usui, el fundador del Reiki, visitó el Monte Kurama cuando Koun Shigaraki era monje residente. Si bien no se puede afirmar una relación directa, Usui Sensei fue uno de los muchos practicantes espirituales que pasaron por allí. Su visita tuvo lugar durante la época en que el templo Kurama pertenecía a la escuela Tendai y se fusionaban pensamientos japoneses con influencias occidentales.

Una estatua contemporánea en el camino hacia la puerta media representa a Sonten, la figura principal del Monte Kurama, simbolizando la vida cósmica, la energía universal y la verdad. La base de la estatua, un océano, representa la compasión, el anillo espiral de metal la sabiduría, y la montaña central la fuerza protectora de la Tierra.
El Templo Kurama-dera y sus Misterios
El Templo Kurama-dera, fundado supuestamente a finales del siglo VIII, se encuentra en la cima del monte. La leyenda cuenta que un discípulo del monje chino Jianzhen (Ganjin) soñó con el poder espiritual del Monte Kurama, un lugar habitado por Tengu y espíritus de la montaña, lo que lo impulsó a construir un templo esotérico.
Otras leyendas mencionan apariciones de la deidad Kibune Myojin y la visión de un caballo blanco que guio al monje al Monte Kurama, lo que podría explicar el nombre del monte ("caballo" y "sillín").
Se narra también que, huyendo de un ogro, el monje se escondió en el tronco de un árbol y fue salvado por Bishamonten, a quien construyó un salón en agradecimiento. Más tarde, Fujiwara Issendo, del clan Fujiwara, tuvo una visión de Senju Kannon y promovió la construcción del templo en la cima, consagrando a ambas deidades junto a Bishamonten.
El templo ha sido destruido por incendios a lo largo de su historia, pero sus tesoros y estatuas budistas, declaradas Tesoros Nacionales, se han salvado. Cambió de escuela budista en tres ocasiones hasta que, en 1949, se independizó de la escuela Tendai y su monje principal creó su propia escuela de pensamiento, Kurama Kyoko.
La escuela Kurama Kyoko se centra en Sonten, una trinidad formada por Senju Kannon, Bishamonten y la deidad esotérica Maoson, venerada exclusivamente en este templo. Maoson, representado como un guerrero alado con larga nariz, es similar a los Tengu y, según esta escuela, llegó a la Tierra desde Venus hace 6.5 millones de años. Se cree que los Tengu de Kurama son descendientes de esta deidad.

Sonten es considerado el creador del universo: Senju Kannon representa el amor y la compasión, Bishamonten el sol y la verdad, y Maoson la energía y el poder del monte.
Lugares de Interés y Cómo Llegar
Los tigres A-un, mensajeros de Bishamonten, uno de los siete dioses de la fortuna, custodian el templo. Bishamonten, protector del norte de Kioto, llegó a Kurama a lomos de un tigre.
El acceso al templo se realiza por la puerta Niomon (o Sanmon), reconstruida en 1911 y protegida por dos esculturas de guardianes Nio, que representan el comienzo ("a") y el fin ("un") de todas las cosas con sus bocas abiertas y cerradas.
Al cruzar la puerta Niomon, se encuentran estatuas de Kannon, Jizo, el baño tradicional Karasuma Myoo-den y el santuario Kiichi Hogen-sha, dedicado a un monje guerrero legendario.
La ruta hacia el templo también evoca la historia de Minamoto no Yoshitsune, un gran comandante que, según la leyenda, fue enviado a las montañas de Kurama para convertirse en monje, pero terminó convirtiéndose en un gran guerrero.
Se puede ascender a pie por el camino tsuzuraori ("el camino de los 99 giros") o tomar el funicular. A medio camino a pie, se encuentra el santuario Yuki y un espacio conmemorativo dedicado a Ushiwakamaru (Minamoto no Yoshitsune).
El funicular lleva a la zona central de la montaña, cerca de la pagoda del Templo Kurama-dera. Allí se halla el salón Tenborin-do con una estatua de Amitabha y el dormitorio, construido para la emperatriz Teimei.
El salón principal se encuentra en la cima, donde se ubica el símbolo de Sonten: un triángulo dentro de un hexágono, representando la trinidad. Se dice que rezar sobre este hexágono permite sentir el poder espiritual de la zona.
Desde el salón principal, un sendero sagrado (sando) conduce al pueblo de Kibune, pasando por el santuario interior Mao-den. El camino, cubierto por raíces de cedros, se considera místico y espiritual, con puntos relacionados con el entrenamiento de Minamoto no Yoshitsune.
El trayecto a Kibune dura entre hora y media y dos horas. En Kibune, se puede visitar el santuario, adquirir un omikuji de agua o disfrutar de la gastronomía local en terrazas sobre el río (kawadoko).
El templo abre todos los días de 09:00 a 16:00 horas, y el acceso está incluido en el precio del billete del funicular.
La mejor manera de llegar al Templo Kurama-dera es en tren. Desde la estación de Demachiyanagi, se toma la línea Eizan hasta la estación de Kurama (31 minutos). Alternativamente, desde la estación de Kioto, se puede tomar el metro hasta la estación Kokusaikaikan y luego la línea Eizan hasta Kurama.

La puerta Niomon se encuentra a pocos minutos a pie de la estación de Kurama. Se recomienda consultar mapas para planificar la ruta y descubrir otros puntos de interés en Kurama y Kibune.
El Templo Kurama-dera es un templo de montaña con una larga historia y una atmósfera única, considerado por muchos un lugar de energía espiritual especial. A lo largo de los años, ha atraído a numerosas personalidades famosas en busca de meditación.
Desde la sala principal, senderos serpentean a través de imponentes cedros, impregnando el aire con el aroma de incienso y ofreciendo vistas impresionantes de las montañas circundantes.
Las enseñanzas del templo de Kurama-dera han evolucionado, constituyendo su propia rama del budismo, que integra los espíritus de la montaña local. La visita a Kurama es, sin duda, una experiencia enriquecedora.
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El Monte Kurama es un lugar emblemático, cuna del Reiki y escenario de eventos como el Festival del Fuego de Kurama y la Ceremonia del Corte del Bambú.
El fundador del Reiki, Mikao Usui, visitó el Monte Kurama en 1922, donde, según se relata, recibió un don para sanar en el lugar conocido como Osugi-gongen.

En el Monte Kurama reside la leyenda de MAO-SON, fundamental en la enseñanza de Kurama, y la trinidad SONTEN, considerada el Dios principal del Templo Kurama, representando el Universo, el Gran Esplandor y la Gran Energía Vital en movimiento.
Aunque los practicantes de Reiki no necesariamente creen en estas deidades, la filosofía del Reiki se enriquece con la espiritualidad del Monte Kurama.