Teletransportación Espacial: Un Vínculo Humano en Mundos Distintos

La vida, a menudo, nos presenta encrucijadas inesperadas, obligándonos a reflexionar sobre nuestras raíces y las conexiones que forjamos. En el intrincado tapiz de la existencia, la teletransportación espacial se erige como un puente, no solo entre lugares, sino también entre almas, tejiendo lazos que trascienden las barreras de la realidad. Este relato explora la profunda conexión humana que surge de la teletransportación, donde el anhelo de hogar y la búsqueda de identidad se entrelazan en un viaje de autodescubrimiento y apoyo mutuo.

"Ahhhhh, salir un poco del laboratorio es algo disfrutable de vez en cuando...*tos, *tos*", se quejó una voz, seguida por una risa adorable que resonaba en el ambiente. Era Nanahoshi, una figura que, a pesar de su origen extraterrestre, irradiaba una humanidad conmovedora. "Me preocupa un poco que vivas más tiempo en ese cuarto que en tu propia habitación en la universidad. Hazme caso cuando te digo que debes cuidarte más", le advirtió su acompañante, Rudeus, con una mezcla de preocupación y afecto.

Nanahoshi fue uno de los primeros amigos de Rudeus, un vínculo forjado tras descubrir su historia. Ella no buscaba hacer daño a nadie; solo anhelaba la felicidad en la Tierra, su hogar, de donde fue traída sin motivo alguno por un incidente de desplazamiento. La sensación de no encajar en este nuevo mundo resonaba profundamente en ella, un sentimiento que Rudeus compartía de cierta manera, a pesar de no haber colaborado activamente en su propio destino. Ella confió en Rudeus uno de los puntos de teletransportación que usaba Orsted, permitiéndole viajar mucho más rápido para encontrar a su madre y regresar en seis meses, a tiempo para presenciar el nacimiento de Lucie. Rudeus sabía que la ayuda de Nanahoshi iba más allá de las pruebas de teletransporte; su amabilidad y su esencia le hacían verla de una manera especial, un sentimiento que crecía con el tiempo.

Representación visual de un portal de teletransportación

En medio de la celebración de graduación, Rudeus, algo ebrio, bromeó: "¿Sabes, sería tan gracioso que tu esfuerzo por abandonar este mundo resulte un fracaso estrepitoso y no tengas otra opción más que quedarte aquí...¿saldrías del laboratorio o te pudrirías como un nini?". Nanahoshi, tosiendo exageradamente, replicó burlonamente: "¿QUEEEE?, ¡estaba pensando lo mismo pero no me atrevía a decirlo en voz alta!...¡JAJAJAJA!". Rudeus se dio cuenta de que ella intentaba reírse de una posibilidad dolorosa, una que la había hecho decaer tiempo atrás. Arrepentido por su comentario, intentó enmendarlo: "E-era una broma, estoy seguro que volverás a la Tierra y tendremos una última fiesta juntos...Nana-". Pero Nanahoshi, interrumpiéndole, bebió el resto de su barril y, con algo de tos, se levantó, diciendo: "No Rudeus, no quiero deprimirte con mis locas suposiciones, jeh. Debo motivarme de que todo va a salir...*bebe*...bien".

Las miradas de todos se posaron en Rudeus, quien sintió que se lo merecía. A pesar de su deseo de no lastimar a Nanahoshi, sus palabras habían herido los sentimientos de alguien que se las había ingeniado para ser poderosa siendo humana. Al verla marcharse con una máscara de extraña tristeza, Rudeus sintió la necesidad de actuar. Incluso Sylphie, cuidando a Roxy, lo miró, preguntándole si tenía la intención de hacer algo para aliviar la tensión. Suspirando, Rudeus se dio cuenta de que, aunque deseaba una fiesta agradable, no podía tenerlo todo. Decidido a no dejar que nadie sufriera lo mismo que él, corrió tras Nanahoshi. "¡Nanaoshi, espera!", la llamó, sintiendo las miradas de confusión y alivio de los demás.

Dos personajes caminando juntos bajo un cielo estrellado

Al alcanzarla, Rudeus se apoyó en su espalda para recuperar el aliento. Sus ojos se encontraron mientras Nanahoshi se agarraba a sí misma, tratando de ocultar el dolor. "¿Qué haces? Vete a la fiesta y yo me iré devuelta al laboratorio...recuerda que tenemos que prepararnos para encontrar a Perugius y que pueda resolver nuestros dilemas, además está haciendo frío y quiero llegar rápido a mi laboratorio", dijo ella. "Lo sé, pero ya es de medianoche y solo te cubriré hasta la entrada de tu habitación. No es como si me preocuparas tanto, a mi me hubiera gustado ser como tú cuando yo aún seguía allá y no en otro cuerpo, lejos de nuestro mundo", confesó Rudeus, revelando parte de su vida anterior. "¿Tan mal fue tu vida de humano?", preguntó Nanahoshi, con un atisbo de curiosidad. "Me arrepiento de no haber hecho nada, fui prácticamente un vago, casi toda mi vida...básicamente me había transformado en un nini por no soportar las burlas, creía que era el único raro y me encerré en una burbuja", admitió Rudeus, excusándose en su estado de ebriedad. "Lo siento por lo de antes...me arrepiento con toda mi alma de lo que dije", añadió.

Nanahoshi, sorprendida por su confesión, preguntó: "¿Fuiste una decepción para todos allá eh?, me pregunto qué pensarán mis padres si supieran que sigo sin poder salir de aquí y que llevo años atrapada en este mundo...¿se sentirán decepcionados de mi?". "Al contrario, has tomado tu propio destino y te opones a abandonarlos. Yo creo que si consigues regresar, deberían sentirse orgullosos y también deberías estarlo", respondió Rudeus, logrando calmarla. Ella le sonrió en silencio mientras continuaban su camino. "Estás un poco borracho, ahora entiendo porque me abrazas. Y acepto tu disculpa, por más que yo haya pensado en esa idea antes, es muy lindo que quieras que te perdone", dijo Nanahoshi. Rudeus ignoró su comentario sobre su estado de ebriedad y se aferró más a ella, oliendo el dulce aroma de su cabello. "¿Yo alguna vez te he agradecido cómo es debido con todo lo que has hecho por mi?", preguntó. "¿A qué te refieres?", inquirió ella. "Bueno, si no hubiera llegado mucho antes para salvar a Zenith no sé lo que habría pasado...y ahora dices que puede haber alguien que consiga recuperar su memoria, tú me ayudas y no lo haces simplemente porque quieres que te ayude a cambio. Lo haces porque soy lo único que te recuerda al mundo humano", explicó Rudeus. Tras un momento de silencio, Nanahoshi exclamó: "¡Jajaja!, Rudeus no me hagas reír...". "No, no lo veo como algo malo", respondió Rudeus con sinceridad. "Y bien...¿qué piensas hacer por mi genuinamente? Tú vida está casi resulta en su totalidad y yo aún tengo que volver para comenzar dónde lo dejé", preguntó ella. "Eso tienes que pedirlo tú, por favor que no sea quedarme más tiempo en tu laboratorio...pide otra cosa", replicó Nanahoshi con un "awwww" de tristeza. Rudeus se rió, sintiendo ahora su mirada sobre él. "Creo que tienes razón, contigo puedo sentir que eres la única cosa que conservo de mi mundo, aún si estás vivo en otro cuerpo", confesó Nanahoshi, ruborizándose levemente. "¿Por qué se ruborizó? No lo sé. Pero parece que estaba haciendo las cosas bien y la sonrisa de su piel blanca iluminaba la oscuridad que poco se alumbraba con las luces de las calles. "¿Entonces estamos bien?", preguntó Rudeus. "Siempre estuvimos bien, no me molestó en absoluto la broma pero te conozco...así que te perdonaré para que no te sientas mal", respondió ella.

El resto del camino transcurrió en tranquilidad, la oscuridad no los hizo temblar ni sentir inseguridad, ya que iban juntos. "Llegamos", anunció Nanahoshi. "¡Oh sí!", exclamó Rudeus, quitándose de encima de ella. "Siento estar casi montado...", se disculpó. "Deja de disculparte por todo Rudeus, no vuelvas a actuar formal porque ya no te sale natural...sigue siendo el tú de ahora, que a tus esposas le gusta, que es un pervertido sin tapujos y sin que a nadie le importe, el que disfruta de su gran vida luego de habérsela ganado...", le dijo Nanahoshi, haciéndole sentir como un perro regañado. "Pero te agradezco, estaba sintiendo algo de frío incluso con esta túnica. Quizás deba hacerle algunos ajustes-", comenzó ella. "Tu túnica te hace ver más linda", la interrumpió Rudeus. "¿No te has desintoxicado verdad?", preguntó Nanahoshi, girándose hacia unos papeles con frustración exagerada. "¿Vas a descansar?", preguntó Rudeus. "¿Qué te hace pensar eso? Voy a ordenar...deberías hacer lo mismo", respondió ella. "Ya es tarde, ve a dormir y si quieres yo te ayudaré mañana con lo que necesites para el viaje", la detuvo Rudeus, obligándola a mirarlo. Ella lo miraba con miedo en sus ojos, queriendo esconderse, lo que le hizo encoger el corazón a Rudeus. El estado de ánimo de Nanahoshi era impredecible, como una caja sorpresa. Ahora, después de horas celebrando su logro de traer una sandía de la Tierra, solo mostraba miedo y soledad, como un cascarón que él mismo había sido en el pasado. "Oye Nana, cuéntame qué te pasa", le dijo Rudeus, preocupado por ella, ya que a diferencia de él, ella sí quería hacer cosas en su mundo de origen. Nanahoshi caminó lentamente hasta la silla y Rudeus la siguió. Apoyando la barbilla sobre la mesa, sus ojos perdieron su brillo. "Rudeus...tengo que pensar seriamente lo que puede pasar si mi plan sale mal, no todos los escenarios me asegurarán que yo consiga salir victoriosa y regrese a la Tierra", confesó ella, tensando el aire del laboratorio. Rudeus sabía que tenía razón; debía haber planes de emergencia. Pero no confiaba en que ella pudiera aceptar el hecho de vivir aquí si su plan fallaba. "Estaré sola, por mucho que tenga amigos como Zanoba, Cliff, tus esposas, Bigaldi...yo no tendré a nadie con quien pueda conversar o contar lo que realmente recuerdo de mi mundo, congeniar o poder decir: '¡hey, me siento identificada por eso ya que soy humana de la Tierra!'. Y así pueda no sentirme abandonada aquí, en un lugar tan desconocido", lamentó Nanahoshi. "No", dijo Rudeus rotundamente, apoyando su mano sobre la de ella. "¿A qué te refieres ahora?", preguntó ella, sorprendida por su negación a abandonarla. "Nanaoshi, si algún día necesitas a alguien para hablar sobre la Tierra o cualquier cosa. Llámame y puedo estar las horas que necesites para que estés feliz, si quieres a alguien para explorar el mundo...puedes llamarme a mi también, si necesitas a alguien con quién de verdad deseas desahogarte...puedes contar conmigo", le aseguró Rudeus, alentándola a vivir su vida al máximo. Sostuvo sus hombros mientras ella lo observaba con ojos brillantes. "Tú has hecho cosas por mi, hay actos por la que quiero agradecerte de verdad y creo que mostrarte como vivir la vida al máximo, me hará satisfecho de devolverte la de aquellas veces que me ayudaste apesar de que solo querías estar usándome como rata para tu laboratorio", añadió. Nanahoshi negó con la cabeza, susurrando: "Para mi, no eras una rata o un invitado. Eres mi compañero, mi amigo en cierta forma...lo único en lo que siento algo de recuerdos con mi mundo, el que fue tuyo pero no quieres recordar". Nuestro mundo podría ser una basura podrida, pero era su hogar. "Contigo siento algo de esa conexión, pasaría horas para contarte todo lo que vi en mi vida antes de ser teletransportada aquí", confesó Nanahoshi, dejándose caer en el pecho de Rudeus, quien la sostuvo en sus brazos. "No regresarás nunca a la Tierra?", preguntó Rudeus. "Probablemente no...", respondió ella.

Teletransportación como en Star Trek. Primeros avances.

La novela "X-Era del Dragón", escrita por Yun Tiankong, nos transporta a un continente de otro mundo donde las aventuras y las habilidades especiales de los clanes dragón definen el destino de sus habitantes. El joven Xin Yun, protagonista de esta epopeya, se embarca en un viaje para convertirse en un guerrero dragón de élite, buscando enmendar los arrepentimientos del pasado. La obra fusiona elementos de acción, reencarnación y superación personal, presentando un universo rico en detalles y conflictos.

El sistema de rangos, que va desde Bronce hasta Rey Dragón, establece una jerarquía clara entre los guerreros, mientras que las nueve grandes habilidades especiales de los clanes dragón añaden profundidad a las batallas. Cada dragón posee habilidades únicas y aterradoras:

  • Po Kong (Dragón Espada del Emperador): Capaz de fusionarse con el Dragón Cadena para formar una barrera protectora casi invencible y desatar ataques de energía de espada devastadores.
  • Cang Mang (Dragón Arena de la Extinción): Se transforma en una nube de arena mortal al ser derrotado, triturando a sus oponentes.
  • Ming Xuan (Dragón Pavo Real): Su ataque de luz arcoíris viaja a la velocidad de la luz y su Brillo Divino de Cinco Colores contrarresta cualquier elemento.
  • An Xi (Dragón Oscuro Demoníaco): Posee la capacidad de absorber toda la energía y convertirla en propia, siendo inmune a ataques de energía y con una defensa física extremadamente poderosa.
  • Sheng Hui (Dragón de la Luz): Su velocidad es como la luz, sus alas se transforman en una espada de plumas y posee una capacidad de autocuración casi ilimitada, reviviendo hasta ocho veces.
  • Yi Luoxiang (Mariposa Relámpago): Utiliza destellos, saltos dimensionales y teletransportación para esquivar ataques, pudiendo transformarse en un millón de mariposas si es necesario.
  • Yan Qingying (Dragón Araña Fantasma): Crea ilusiones tan convincentes que es imposible distinguir la realidad, y puede lanzar seda de araña con toxinas debilitantes.
  • Mo Dun (Dragón Venenoso): Su defensa y capacidad de recuperación son anormales, y su veneno es prácticamente inresistible, erosionando todo a su paso.
  • Ka Ka (Dragón Diamante): Cubierto por una armadura de hielo casi indestructible, es el primero en defensa y su ataque físico es considerado el número uno del mundo.

La estructura de la obra, dividida en arcos de infancia y juventud, junto con títulos de capítulos como "Reencarnación" y "Ayuda Mutua con Sangre", refuerzan el ritmo narrativo, dando forma a un grupo de protagonistas que combinan un espíritu de sátira y un color inspirador.

Tabla comparativa de las habilidades de los nueve dragones de X-Era del Dragón

La historia de Nanahoshi y Rudeus, aunque ambientada en un contexto de fantasía y teletransportación, resuena con la universalidad de la experiencia humana: el anhelo de pertenencia, el miedo a la soledad y la importancia de las conexiones que nos definen. La teletransportación espacial, en este relato, se convierte en un catalizador para la introspección y el crecimiento, demostrando que, sin importar cuán lejos nos lleve el destino, los lazos humanos perduran.

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