Tebeos para chicas en los años 70: Un reflejo de la evolución social y la reivindicación femenina

La década de 1970 marcó un punto de inflexión en la historia del cómic femenino en España. Si bien durante el franquismo la industria del cómic se dirigía principalmente al público infantil femenino a través de historietas que promovían los valores tradicionales y la división por sexos, a finales de los 70 y principios de los 80 surgieron autoras que revolucionaron el medio con una perspectiva feminista y un tratamiento de temas hasta entonces vetados.

El proyecto expositivo documental "¡Mujercitas del mundo entero, uníos! Autoras de cómic adulto (1967-1993)" del Museo Reina Sofía ofrece un recorrido por estas obras, destacando la producción de autoras españolas y su relación con el cómic femenino internacional. El objetivo principal de la muestra es recuperar y reivindicar la producción de estas pioneras, que se atrevieron a apropiarse de espacios creativos tradicionalmente masculinos y a abordar inquietudes desde una óptica feminista.

Durante las décadas de 1970 y 1980, diversas autoras españolas de cómic adulto replantearon la representación femenina en sus viñetas. Esto supuso un contraste con las historietas de décadas anteriores, como "Mis chicas", "Ardillita", "Azucena" o "Florita", que fomentaban la interiorización de la ideología del régimen sobre los roles de género.

A finales de la década de 1950, ya se vislumbraban tímidas muestras de independencia en personajes femeninos con tebeos como "Mary noticias" (ilustrado por Carmen Barbará) o "Lilian, azafata del aire". Fuera de España, las reivindicaciones feministas de los años sesenta encontraron eco en el mundo del cómic underground y alternativo, con publicaciones como "It Ain’t Me Babe" y "Wimmen’s Comix" en Estados Unidos, o "Heroine" y "Sourcream" en Europa.

Portada de Vindicación Feminista

En España, Núria Pompeia (Núria Vilaplana Buixons) fue una figura pionera en la articulación de una obra activista y feminista a través del humor gráfico y la viñeta satírica en revistas como "Triunfo" y "Por favor". Sin embargo, no fue hasta finales de la dictadura cuando autoras como Rosa Lleida, Sara Presutto, Montse Clavé, Isa Feu, Mariel Soria y Marika Vila lograron hacerse un hueco en el cómic para adultos, algunas de ellas provenientes del tebeo infantil.

A partir de 1979, una nueva generación de autoras, como las mencionadas anteriormente, aprovechó la apertura creada por sus predecesoras. Estas nuevas creadoras adoptaron un enfoque más lúdico y festivo, sin abandonar la defensa de la libertad femenina y el tratamiento de la sexualidad. Su formación universitaria les permitió desarrollar una estética más libre y experimental, abordando temas personales y narrativas innovadoras.

La evolución del cómic para niñas

Los tebeos dirigidos al público femenino han experimentado una notable evolución. En las décadas de 1940 y 1950, publicaciones como "Mis Chicas", "Bazar", "Florita", "Lupita", "Mariló" o "Estrellita" ofrecían contenidos variados, a menudo centrados en cuentos de hadas, princesas y pastorcillas. Posteriormente, Bruguera lanzó títulos como "Blanca", "Sissi" y "Mundo Juvenil", hasta llegar a "Lily" y "Esther".

Estos tebeos solían estar protagonizados por personajes bondadosos y presentaban tramas sencillas, a menudo con finales felices. Sin embargo, a partir de 1957, con los planes de desarrollo y la apertura económica en España, la sociedad comenzó a transformarse. Esta evolución se reflejó en las aspiraciones de las mujeres, quienes dejaron de aspirar a roles tradicionales como lavandera o costurera, para ver en los tebeos modelos de profesiones como azafata, modelo, periodista, médico o arquitecta.

Ilustración de personajes de tebeos para niñas de los años 70

En los años 70, revistas como "Lily" comenzaron a modernizarse. Aunque inicialmente presentaban historias reimpresas y tramas románticas sencillas, surgieron personajes más destacados y series cómicas como "Fina el Terror del Remanso". También aparecieron historias ambientadas en internados, como "Cristina y sus amigas", que anticipaban el interés por este tipo de narrativas en series posteriores.

A medida que avanzaba la década, se observaron series más atrevidas, aunque la censura seguía presente. Historias como "Nuestra Sonia" mostraban un incipiente "destape" que era modificado por la censura, cubriendo escotes o añadiendo ropa a los dibujos originales.

Estos cómics influyeron en las niñas de la época, fomentando su curiosidad y empoderamiento ficticio. Series como "Los Ángeles de Charlie" inspiraron a las jóvenes a querer ser detectives en lugar de princesas. Aunque el entretenimiento era el objetivo principal, estas historias ofrecían algo más, permitiendo a las lectoras soñar con otras realidades.

Algunos de estos tebeos han envejecido con dignidad, tratando temas que aún hoy resuenan. Historietas como "Fina, el Terror del Remanso", "Susi Pelotilla", "Esther y su Mundo" o "Cathy la chica gato" abordan problemáticas cotidianas que siguen siendo relevantes para miles de adolescentes.

Portada del libro

El cómic femenino de los 70 y 80: Una mirada crítica

El libro "Las chicas son guerreras" de Ruth Bernárdez ofrece un estudio exhaustivo de las publicaciones para niñas y adolescentes de los años setenta y ochenta, analizando más de 1314 tebeos. Ruth Bernárdez, coordinadora del Foro Oficial de "Esther y su Mundo" y directora de la revista electrónica "Foroesther", destaca la evolución de estas publicaciones, que pasaron de historias románticas a narrativas más complejas y diversas, incluyendo terror, misterio y aventuras.

"Las chicas son guerreras" detalla personajes inolvidables como Esther, Caty la chica gato, Candy, Fina el Terror del Remanso, entre otros. La obra también descubre a los autores detrás de cada dibujo y guión, realizando un trabajo de investigación y clasificación fundamental para el estudio del cómic femenino.

A pesar de la riqueza de estos cómics, la presencia de autoras femeninas fue minoritaria. Ruth Bernárdez estima que solo un porcentaje ínfimo de los autores eran mujeres, muchas de las cuales se retiraban al casarse o trabajaban desde casa como un hobby. La brecha salarial también era significativa en comparación con la actual.

Purita Campos, con su personaje Esther, revolucionó el cómic de chicas al presentar una niña con padres permisivos, que podía realizar actividades independientes y tener trabajos de verano. Su éxito trascendió España, alcanzando otros países europeos. Artísticamente, Purita Campos destacó por su estilo reconocible y su uso de la moda en sus personajes.

Otras autoras destacables mencionadas son Trini Tinturé, Ángeles Felices, María Barrera y Marika Vila en España, así como Grazia Nidasio en Italia y Diane Gabbot o Shirley Bellwood en Reino Unido. Estas autoras aportaron frescura en los movimientos de los personajes, expresiones realistas y un tratamiento cuidado de las figuras.

Página interior de un tebeo de los años 70

El libro de Bernárdez estructura su análisis por revista, detallando la historia, formatos, secciones y contenido de cada publicación, incluyendo personajes habituales, series, especiales y derivados. "Las chicas son guerreras" se presenta como una historia del cómic femenino español desde sus inicios en 1920 con Joaquín Buigas.

En los años 70, el cómic femenino reflejó los cambios sociales, aunque a menudo a través de historias provenientes del Reino Unido, pero dibujadas por autores españoles. Estas narrativas presentaban una sociedad con mayores libertades para las mujeres y una mayor presencia femenina en profesiones como enfermeras, doctoras o policías, en contraste con los roles más limitados de décadas anteriores.

Con la llegada del cómic adulto en los años 80, autoras como Ana Miralles y Laura Pérez Vernetti lograron abrirse camino en un medio dominado por hombres, sentando un precedente para futuras generaciones de mujeres artistas en el mundo del cómic.

1970 Mujer Ideal de Europa: Doña Inmaculada Martínez de Oviedo, España. Mujer ideal europea año 70.

Hoy en día, el talento de autoras como Raquel Córcoles, Agustina Guerrero, Laura Pacheco, Raquel Riba Rossy, Cristina Durán e Idoia Iribartegui, entre otras, sigue enriqueciendo el panorama del cómic. A pesar de las dificultades para hacerse un hueco, estas creadoras, apoyadas por lectoras y divulgadoras, continúan abriendo camino en un mundo cada vez más inclusivo.

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