El Fascinante Mundo de los Tebeos: Historia, Estilo y Uso Didáctico

Un cómic es un relato o historia explicada mediante viñetas o recuadros que contienen ilustraciones y en el que algunas, o todas las viñetas, pueden contener un texto más o menos breve.

La publicación que contiene uno o varios de estos relatos también recibe el nombre de cómic.

Orígenes Ancestrales y Evolución del Cómic

Al hablar de los antecesores de las historietas podríamos remitirnos a los antiguos egipcios, que representaban muchos de sus mitos en dibujos y jeroglíficos que realizaban sobre hojas de papiro.

Además también hacían murales, compuestos por imagen y texto, en forma de tira.

También se podrían considerar como origen del cómic a los retablos medievales, los cuales explicaban al pueblo historias, sucesos, crímenes,… mediante imágenes, y a las primitivas pinturas rupestres que consistían en representaciones hechas sobre rocas.

Pero quizás los antecedentes más cercanos a las historietas sean las Aucas y Aleluyas; estas publicaciones comenzaron en Francia alrededor de 1820 y se caracterizaban por narrar pequeños cuentos y aventuras mediante ilustraciones, aunque dichas ilustraciones no formaban parte de la viñeta, sino que se agregaban a modo de explicación complementaria al pie de los grabados.

Pero bueno, en realidad, la historia del cómic se relaciona más concretamente con la imprenta y la caricatura.

La historieta o cómic poco a poco fue desarrollando su característico estilo; en sus inicios las viñetas eran todas del mismo tamaño y los pequeños textos se colocaban al pie de las mismas.

Estas viñetas evolucionaron rápidamente, no solamente en lo que respecta a su tamaño sino también a los textos pues pronto aparecieron los bocadillos.

En cuestión de poco tiempo, el cómic se convirtió en un modo de expresión independiente.

Es muy característico en el cómic el uso de onomatopeyas con letras grandes o el uso de ciertos símbolos que ya son aceptados universalmente, como una bombilla que se enciende para explicar que el personaje ha tenido una idea.

Todo esto hace que el cómic tenga un alcance comunicativo que difícilmente puede lograr otro medio de expresión.

Evolución del bocadillo en el cómic

El Bocadillo: Más que un Simple Recuadro de Texto

Según el Diccionario de la lengua española, el globo o bocadillo es el “espacio circundado por una línea en el que se contienen las palabras o pensamientos de un personaje”.

Pero más allá de la definición académica, el bocadillo se ha convertido en todo un símbolo del lenguaje gráfico-secuencial.

De hecho, su uso está tan extendido en la historieta que en algunos países se nombra al medio a través de este recurso.

Y sin embargo, el globo, aunque común, no es un elemento necesario para hablar de historietas.

De hecho, son muchos los ejemplos notables de obras del noveno arte que no cuentan con ellos.

Del mismo modo, tampoco podemos referirnos a él como una invención propia del cómic.

El origen del bocadillo suele verse en el uso de las filacterias medievales, esa especie de cintas que aparecían en miniaturas y cuadros con los textos que pronunciaban los distintos personajes.

Sin retroceder tanto en el tiempo, el empleo de los globos habría que adscribirlo a las ilustraciones satíricas del siglo XVIII y la amplia difusión de estas en las revistas satíricas que circularon por Europa a lo largo del siglo XIX, sobre todo en suelo inglés.

La obra de autores como Thomas Rowlandson o George Cruikshank fueron un modelo para las publicaciones norteamericanas de la época y llegaron hasta los historietistas que comenzaban a mostrar sus trabajos en los suplementos de cómics de la prensa de finales de siglo.

De hecho, durante mucho tiempo se consideró a la página de The Yellow Kid, obra de Richard F.

Los globos comenzaron a implantarse rápidamente en las tiras cómicas norteamericanas, aunque tardarían un poco más en convertirse en omnipresentes en Europa.

En nuestro país, influyó que se tradujeran las series venidas del otro lado del Atlántico.

En Francia, el empleo de globos (bulles) en la serie Zig et Puce, de Alain Saint-Ogan, aparecida en 1925, popularizó un recurso que sería incorporado a su obra por Hergé, el padre de Tintín, uno de los grandes iconos del cómic mundial.

A partir de ahí, todo sería mucho más fácil.

El bocadillo sigue empleándose de modo generalizado hasta nuestros días.

El Bocadillo como Dispositivo Metalingüístico

Si ha habido cambios desde sus comienzos, estos se han debido a que el bocadillo es algo más que un espacio para las palabras.

Tiene asignadas más funciones dentro de la viñeta.

Una de ellas, ya se mencionó, es la de indicar por medio del rabillo qué personaje es el que está hablando.

Además, forma parte de otra convención del género, la lectura de izquierda a derecha y de arriba a abajo de los textos de la viñeta (de derecha a izquierda en el caso del manga japonés).

Así pues, los bocadillos se deben disponer en el orden adecuado dentro de la viñeta para facilitar la legibilidad.

Más allá de esto, la línea que traza el bocadillo, el perigrama, cumple con una función narrativa por sí misma.

El interior del bocadillo transmite el enunciado, pero el perigrama nos transmite información relevante.

Por ejemplo, si este está formado por líneas angulosas, podemos estar hablando de un personaje que está gritando o que está horrorizado (la tipografía del texto del globo puede ayudarnos también en este sentido) o, si la forma es de una especie de nube, podemos deducir que el personaje está pensando lo que contiene el bocadillo.

Es curioso, este último ejemplo nos sirve para reflexionar sobre la evolución de los tebeos.

Los lectores habituales de cómic conocen los bocadillos de pensamiento, aunque el recurso haya ido menguando de forma progresiva en las historietas contemporáneas.

Los autores y autoras de hoy en día prefieren usar para transmitir el pensamiento de los personajes las cartelas o cartuchos: los recuadros cerrados de texto que solían ofrecer información espacio-temporal sobre la historia.

Sin embargo, en los ejemplos que ilustran esta entrada podremos observar que el bocadillo de pensamiento es incluso más frecuente que los de habla en las viñetas gráficas que aquí hemos convocado.

En origen, el bocadillo se nos presenta como una convención invisible: el personaje “habla”, pero no ve el bocadillo.

Cuando eso se rompe, el cómic está diciendo al lector: esto es un lenguaje construido y el bocadillo deja de ser un recipiente neutral y se convierte en un dispositivo metalingüístico.

En algunas de estas viñetas el bocadillo adquiere incluso peso material.

Puede crecer hasta aplastar al personaje que lo pronuncia o al que lo escucha.

En otras, el bocadillo se expande de forma desproporcionada y ocupa casi todo el espacio de la imagen.

El lenguaje deja entonces de ser un medio de comunicación para convertirse en una fuerza que domina la escena.

Puede salir de la boca como un objeto alargado que invade el espacio del interlocutor, o convertirse en un volumen que literalmente cubre al otro personaje.

El bocadillo deja de ser así un contenedor de palabras para convertirse en un indicador emocional, psicológico y político: una imagen del conflicto entre lo que se quiere decir, lo que se puede decir y lo que se impone decir.

A veces, el bocadillo ocupa demasiado espacio, tapa cuerpos o los constriñe, este deja entonces de ser soporte y pasa a ser agente opresivo o a sugerir una pérdida de identidad o de derechos frente al lenguaje impuesto.

Mención aparte merecen los usos metafóricos y simbólicos del bocadillo, en los que este recurso se nos muestra como un elemento compositivo, no solo narrativo, que deja de “acompañar” a la imagen y pasa a confrontarse o dialogar con ella.

De este modo, el bocadillo no solo adquiere peso físico dentro de la viñeta, sino que se transforma en un signo visual cargado de significado simbólico.

En otras viñetas, el bocadillo se convierte en objeto narrativo o herramienta de acción.

Puede transformarse en un arma que golpea el suelo para revelar lo que está enterrado, o en un espacio vacío que queda atrapado en los barrotes de una ventana.

De esta forma, el bocadillo se convierte en imagen del propio discurso.

Cuando los autores empiezan a manipular el bocadillo de esta manera, el cómic entra en un terreno claramente experimental y autoral.

El contorno tradicional -esa forma ovalada con un pequeño rabillo que apunta hacia el hablante- deja de ser una convención fija y se convierte en un elemento maleable que puede transformarse, fragmentarse o desaparecer.

En algunas de estas viñetas la ruptura es literal.

El bocadillo aparece quebrado o incompleto, como si el pensamiento estuviera fracturado o el lenguaje fuera incapaz de reconstruir la experiencia.

En otras, el bocadillo se convierte en objeto autónomo que huye, se deforma o muta.

Para concluir, creemos que vale la pena llamar la atención sobre cómo, a pesar de su sencillez, el bocadillo ha acabado convirtiéndose en uno de los mecanismos más transformadores del lenguaje del cómic.

Cuando se deforma, se transmuta o se funde con los objetos y los cuerpos, deja de ser un mero soporte del diálogo para convertirse en imagen del propio lenguaje: visualiza el pensamiento, la ilusión, las relaciones de poder, el ruido del discurso o el silencio de lo inefable.

El Cómic en el Ámbito Educativo

El uso de la historieta en el aula es, por fortuna, una dinámica habitual en muchas aulas.

Sin embargo, muchas veces no pasa de ser una actividad lúdica y puntual sin integrarse en la programación anual.

A lo largo de mi trayectoria profesional he utilizado el cómic como una herramienta válida y motivadora en las clases de lengua y literatura castellana, idioma extranjero, así como en el contexto del proceso de enseñanza/aprendizaje del alumnado con necesidades educativas especiales en lenguaje y comunicación.

Signos, símbolos e imágenes forman parte de nuestro entorno cotidiano.

El uso de un lenguaje expresivo como el del cómic, debe responder a una seria planificación didáctica, donde se recoja explícitamente cuáles son las intenciones educativas del uso de este medio.

Las posibilidades de utilización del cómic en el aula son inmensas y dependen tanto del interés que los profesores tengan por hacer uso de un lenguaje iconográfico, como de la motivación previa del alumnado.

Ejemplo de cómic educativo

No sería coherente continuar más allá sin plantear la relación de adecuación entre el método que pretendemos seguir (el del análisis narrativo) y el medio analizado (el cómic y las historias gráficas).

Si hacemos referencia a la doble articulación verbo-icónica del cómic para negar su condición narrativa, negamos esa misma posibilidad de análisis a otras formas de expresión artística como el cine, la novela gráfica, el álbum ilustrado… que se mueven en territorios discursivos similares.

Es cierto que en el cómic la imagen adquiere en ocasiones una jerarquía importante respecto al mensaje lingüístico, sin embargo, como R. Rubén Varillas matiza en parte la explicación de Alicia Molero (2004) en cuanto a sus definiciones de texto y discurso.

Cuando hablamos de texto nos referimos a una unidad cerrada, acabada, que admite diferentes tipos de codificaciones (verbal, pictórica, musical, etc.), mientras que por discurso entendemos “una estructura sintáctico-semántica, que constituye una categoría de textos, permitiéndonos hablar de discurso científico, jurídico, administrativo, político, religioso, crítico, histórico, literario, etc. (Molero, A., 2004: 26).

Por lo tanto, por lo que respecta a la idea de narratividad, el cómic se sitúa en un nivel de relación similar a otros discursos de la misma naturaleza (con codificación verbal o sin ella) como el cine, la narración literaria, el álbum ilustrado, etc.

En un tebeo tan importante es lo que se cuenta (el nivel de la historia) como el cómo se cuenta (el nivel del discurso).

Las narraciones pictóricas pueden dividirse en viñetas, la técnica de la historieta moderna.

Según Robert Aparici, encontramos ambos en cualquier explotación didáctica pero las primas superan con creces a los posibles problemas de su uso.

Sin embargo algunas ideas principales de Aparici, como que es fácilmente manipulable para el recortado y transformación o que se considera poco costoso, serían discutibles ya que el tebeo ha salido de los quioscos para entrar en las librerías y priman las ediciones de lujo frente a las baratas.

Por supuesto que sigue fomentando la creatividad y apasionando al alumno que encuentra nuevas vías de aprendizaje, sobre todo para mejorar desde las primeras edades la comprensión lectora y la lectoescritura.

Además el dicho de que “es un camino seguro hacia el libro” sigue vigente frente a otras narrativas (cine, videojuegos), pero no es necesariamente una etapa de transición y se podrá disfrutar de los cómics toda la vida.

Como cualquier medio de comunicación, el cómic ejerce una notable influencia.

Integrarlo en el aula debe responder a la búsqueda de un ambiente propicio que favorezca la reflexión sobre los códigos que emplean, sus intenciones comunicativas y sus impactos en los lectores.

Hay una amplia gama de historietas en el mercado, de los más variados estilos y temáticas, algunos de ellos con una óptima calidad literaria y cultural.

La creación de tebeos e historietas en el aula se convierte en una actividad interdisciplinar, con altas dosis de motivación para el estudiante.

La elaboración de una historieta supone poner en marcha un amplio conjunto de mecanismos que afectan a las diversas áreas de cualquier acción formativa: comunicación, formación, aprendizaje, relaciones humanas, orientación profesional, entrevistas, idiomas, técnicas profesionales, prevención de accidentes, seguridad en el trabajo, legislación…

La confección de cómics supone poner a los alumnos en una situación de productores de información para adentrarse en todo el proceso que supone la comunicación desde su configuración en el plano de emisor hasta la recepción por parte del lector.

El primer paso será desarrollar una trama con un mensaje implícito, labor que se debe realizar en equipo.

En el aula se debe realizar un proceso de investigación y sus consiguientes fases de observación, síntesis, recopilación y documentación.

Posteriormente de la trama hay que pasar al guión, transformar la idea en texto, para luego integrar las imágenes.

La introducción del guión técnico será adecuado a partir del último ciclo de Primaria.

Además del diseño es necesario profundizar en la maquetación y secuenciación de imágenes.

Posteriormente las posibilidades de difusión se han ampliado totalmente y se puede incluir en el blog o web de la clase.

Posteriormente podemos pasar a la integración en el proyecto general formativo del centro.

La lectura de imágenes secuenciadas y la producción de guiones y viñetas ofrecen un recurso motivador para integrarse en las diversas materias de cualquier plan formativo.

Es posible elaborar cómics para casi todas las materias del currículum, al tiempo que se trabaja con técnicas lingüísticas variadas.

La aplicación didáctica puede ir, por tanto, desde la lectura de esta forma artística, con la selección entre las múltiples posibilidades de una amplia variedad de historietas existentes en el medio, para conocer, los clichés sociales y estereotipos favoritos por el mercado.

Podemos también iniciar a los alumnos/as en la creación de cómics y en la producción de mensajes a partir de este medio gráfico-visual.

Para ello debemos introducir al alumnado en el lenguaje del medio y sus propios mecanismos.

La creación de cómics en las aulas favorece el trabajo de investigación, ofreciendo una fuerte motivación, implicando el proceso de enseñanza en un aprendizaje significativo dentro de las nuevas corrientes psicopedagógicas del aprendizaje funcional.

La combinación de lenguaje icónico y verbal permite favorecer un desarrollo integral de diferentes dimensiones de la personalidad, en una síntesis interdisciplinar.

Con el cómic, los personajes -y a través de ellos los propios alumnos- hablan (expresión lingüística), se mueven (expresión dinámica), se expresan con gestos y muecas (expresión dramática), se relacionan (expresión social), se ubican en contextos (expresión natural), etc.

CÓMO HACER TU PROPIO COMIC | TOONTORIAL | CARTOON NETWORK

Tebeos como Reflejo Histórico y Cultural

Los tebeos, de manera incuestionable, forman parte del reflejo de una sociedad.

Y a través de ellos podemos ver cómo concibe su propia realidad histórica.

El cómic no es solo mero entretenimiento, sino que ha pasado a ser un elemento cultural y artístico de primer orden.

Los cómics se leen y se disfrutan, pero también se analizan y se estudian.

El cómic es cultura.

El cómic histórico, con su propio lenguaje, se convierte en un medio capaz de transmitir historias complejas de una manera atractiva; y principalmente visual.

Y es en este punto en el que el cómic se convierte en una herramienta fundamental para la didáctica de la historia.

Tradicionalmente el manga ha sido la gran asignatura pendiente de Tebeos con clase.

Nuestro grupo de profesores y profesoras, en esencia amantes de la línea clara, del tebeo patrio y del cómic underground, los más lejos que habíamos llegado era a picotear levemente en el mundillo de los superhéroes.

Pero el manga se nos escapaba (y escapa) generacionalmente y, en consecuencia, nuestro blog y materiales se muestran casi huérfanos de referencias a este género comiquero de éxito arrollador.

El profesor y el manual de texto.

Durante décadas, la mayoría de las lecciones se construyeron sobre esos dos pilares.

Pero las leyes de la física también se descubren en el laboratorio y ver las películas El espíritu de la colmena o Ay, Carmela puede enseñar mucho sobre la Guerra Civil.

Ahora, la educación ha aceptado además un nuevo cómplice: los tebeos, que ya no se consideran intrusos sino aliados en muchas aulas de Primaria y Secundaria.

Y la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), junto con la editorial ECC, acaba de inaugurar la cuarta cátedra en España dedicada al noveno arte.

Algún prejuicio resiste.

Pero está cada vez más desdibujado.

Porque cuando Ana Penyas retrata a su abuela de joven, mirando al techo desde la cama tras su matrimonio prácticamente forzoso, narra en Estamos todas bien la batalla diaria que afrontaron muchas mujeres durante el franquismo.

Y hay maestros que se han fiado de Otzi.

Por un puñado de ámbar, de Mikel Begoña e Iñaket, para llevar a sus alumnos de viaje hasta el Neolítico.

Ya no es solo cuestión de historia y arte: la Universidad Internacional de Andalucía suma tres ediciones de su Máster de Formación Permanente en Medicina Gráfica; Valencia acoge desde el 19 de octubre el I Congreso Internacional Teaching with Comics, con un centenar de ponencias; varios colegios tocan el tema del acoso a través de obras como Subnormal, de Fernando Llor y Miguel Porto, o Jane, el zorro y yo, de Isabelle Arsenault y Fanny Britt.

Y existen incluso tesis doctorales en formato de novela gráfica, así como una Guía Manga del Cálculo Diferencial e Integral.

“Hace una década diría que la introducción de los tebeos en la universidad se podía cifrar en cero.

Hoy estamos aún lejos de una implementación como la del cine y el teatro, ni tampoco hay planes de estudio centrados en el cómic, aunque sí algunas asignaturas, a menudo optativas.

Pero vamos por el buen camino”, resume Francisco Manuel Sáez de Adana Herrero, director de la neonata cátedra de Investigación y Cultura del Cómic en Alcalá.

Desde ahí pretenden impulsar el estudio de las historietas, su difusión y su uso como herramienta didáctica.

“Es un espacio para la indagación que está muy poco trabajado”, agrega Álvaro Pons, colaborador de EL PAÍS y responsable de la Cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM-Universitat de València, la pionera en España, allá por 2018.

Desde entonces, el centro de Pons ha lanzado un Aula de Cómic, cursos específicos y premios, entre otras iniciativas.

Y, justo estos días, ha obtenido fondos europeos para un proyecto que busca formar al profesorado para enseñar el cambio climático a través del tebeo.

“Despierta inmediatamente el interés; propone un lenguaje que el alumnado conoce.

Y desarrolla el llamado aprendizaje por competencia: adquieres a la vez nociones relacionadas con el tiempo histórico, la destreza de analizar textos o la competencia lingüística”, subraya Isabel María Gómez Trigueros, defensora de los cómics tanto en las clases que daba en un instituto alicantino como en las que ofrece ahora en la facultad de Educación de la Universidad de Alicante.

La experta cita Napoleón, de Liliane y Fred Funcken, y 1212 Las Navas de Tolosa, de Jesús Cano de la Iglesia, como novelas gráficas con las que ha trabajado.

Recuerda que, cuando empezó el proyecto, crecieron los préstamos de novelas gráficas en la biblioteca escolar.

Y detalla cómo aprovechó en clase el El Cid.

Integral, de Antonio Hernández Palacios: por un lado, le permitía mostrar al alumnado de la costa valenciana “la planicie castellana, los domos o las piedras caballeras”; introducía, además, conceptos como el vasallaje.

Y el reparto de la herencia del rey Alfonso, que la profesora animaba a sus estudiantes a reconstruir luego a través de Google Earth, evidenciaba de paso el castigo de nacer mujer en las cortes del siglo XI.

Por suerte, el mundo ha cambiado.

Y precisamente dos evoluciones de la sociedad ayudan a entender el encuentro entre tebeos y educación.

Por un lado, el cómic ha ganado prestigio y desplegado su poderío.

El escepticismo, coinciden los entrevistados, hoy está más que aislado.

“Discutiendo sobre la viabilidad del cómic como medio para ilustrar un determinado tema me dijeron que no creían que tuviera capacidad de ser utilizado como fuente histórica.

Y que Maus o Persépolis eran solo una excepción”, rememora uno de esos episodios Sáez de Adana.

Al revés, David F. de Arriba reivindica en sus clases de Ciencias Sociales de la ESO en la ciudad de Viladecans (Barcelona) el rigor y la utilidad de Los surcos del azar, de Paco Roca; El arte de volar y El ala rota, de Antonio Altarriba y Kim, o Paracuellos, de Carlos Giménez, para explicarles a los estudiantes el país donde viven.

O de El príncipe y la modista, de Jen Wang, para reflexionar sobre la identidad.

El profesor y divulgador Pedro Cifuentes ha ido incluso más allá: repasará él mismo la Historia de España en cómic, después de hacer lo mismo con el arte.

El primer volumen, lanzado el 5 de octubre, se centra en la Prehistoria.

Por otro lado, en los pupitres también ha habido cambios.

Terreno fertilísimo, pues, para el cómic.

“El alumnado del siglo XXI quiere una información más breve, a veces incluso telegráfica”, destaca Gómez Trigueros.

“Es muy fácil que chavales con una cultura visual tan apabullante entren a través del tebeo”, amplía Pons.

De hecho, sellos como Cascaborra se están especializando en novelas gráficas de rigor histórico y divulgativo y ECC lanzará en 2023 “una línea para uso formativo, por ejemplo, para aprender matemáticas”, como anuncia su director general, Beni Vázquez.

La editorial también colabora desde hace tiempo con colegios e institutos pero, de momento, a título individual.

Así que Vázquez aprovecha para sugerir planes más generales, gestionados desde las comunidades autónomas.

Una mayor participación institucional es la petición más recurrente.

“Aún estamos en una fase en que incluirlo en clase depende mucho de la implicación personal.

En el currículo de Secundaria puede aparecer en la parte de Lengua y poco más.

Y cuando se redactan documentos generales, está aceptado que cine y literatura sean recursos educativos de primer nivel, mientras que el cómic ahí nunca se le cita”, lamenta David F. de Arriba.

“Del 1 al 5, en cuanto al reconocimiento por parte del docente, estamos en un 4.

Ahora, que se implemente todavía no pasa del 1 o 2.

Los contenidos que tienes que trabajar son tantos que te atropellan”, aporta Gómez Trigueros.

Los entrevistados también echan en falta más formación para sensibilizar a los profesores.

Y, además de asignaturas o cursos de estudios propios, normalizar que los tebeos puedan usarse en cualquier materia.

“No con un protagonismo especial, sino igual que el resto de herramientas educativas”, tercia Pons.

Hace nada, el cómic en la educación se parecía a un papel en blanco.

Ahora, ya hay un esbozo de futuro prometedor.

Sin embargo, las mejores viñetas de esta historia todavía están por dibujar.

Estudios y Cátedras de Cómic

Investigación, dinero y libertad

En el comunicado que anunció el nacimiento de la cuarta cátedra universitaria dedicada al cómic, en Alcalá de Henares, se destaca que también es la primera financiada íntegramente por una editorial.

ECC aportará 30.000 euros anuales, al menos durante tres años, ampliables.

¿Un acto parecido al mecenazgo o se esconde algún retorno detrás?

"Los estudiantes no tendrán ninguna vinculación especial con ECC.

Los proyectos de la cátedra los decide única y exclusivamente el director de la misma, y el resto de las personas que la componen.

No participamos en ese proceso.

Nuestro papel se limita a financiar y a colaborar en aquellos proyectos en los que la cátedra considere que podemos ser útiles.

Si se generan proyectos editoriales que puedan resultar interesantes para nosotros, estudiaremos la posibilidad de publicarlos, pero siempre dentro de los mecanismos y las normas que nos marque la Universidad.

No es algo que descartemos, pero tampoco es uno de nuestros objetivos", jura Beni Vázquez, director general del sello.

"Tenemos libertad absoluta de investigar en cualquier campo y obra.

Y el propio profesor se apresura a despejar más dudas, incluso antes de que se le pregunte al respecto.

Porque la primera actividad de la cátedra será una muestra centrada en Fernando de Felipe, autor del que justo ahora ECC ha empezado a reeditar las obras principales: "Se dio la circunstancia de que de golpe surgió la disponibilidad de un espacio expositivo.

Pero solo había un mes para montar el proyecto.

Yo tengo relación directa con él.

Y sabemos que es un autor que no ha vendido sus originales, lo que facilitaba la organización y exhibición del material.

¿Se te atraganta la historia?

¿Has probado a mezclar historia y cómic?

El cómic histórico siempre ha tenido un atractivo especial.

Un método único para viajar a través de la historia.

Se trata de un medio útil, versátil, y una fuente inagotable de recursos para los docentes.

Visita TBO en clase, y adéntrate en la historia, de la mano de los cómics.

Tebeos Influyentes en España
Publicación Año de Inicio Importancia
En Patufet 1904 Gran difusión, escrito en catalán.
Dominguín 1915 Primer auténtico tebeo español.
TBO 1917 Dio nombre al género en España.
El Capitán Trueno Desconocido Personaje icónico del cómic español.
Zipi y Zape Desconocido Personajes entrañables del cómic español.
Mortadelo y Filemón Desconocido Personajes emblemáticos del humor español.
Portadas históricas de tebeos españoles

Hoy día nadie debería dudar de la capacidad del cómic como fuente para el estudio de la historia.

Los tebeos, de manera incuestionable, forman parte del reflejo de una sociedad.

Y a través de ellos podemos ver como concibe su propia realidad histórica.

El cómic no es solo mero entretenimiento, sino que ha pasado a ser un elemento cultural y artístico de primer orden.

Los cómics se leen y se disfrutan, pero también se analizan y se estudian.

El cómic es cultura.

El cómic histórico, con su propio lenguaje, se convierte en un medio capaz de transmitir historias complejas de una manera atractiva; y principalmente visual.

Y es en este punto en el que el cómic se convierte en una herramienta fundamental para la didáctica de la historia.

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