El 11 de marzo se celebra el "Día de la Historieta en España", una fecha que conmemora la publicación del primer número de la revista TBO, un hito que dio nombre a la producción de cómics nacional y que marca el inicio de un siglo de historia en las viñetas españolas. Este artículo rinde homenaje a la revista TBO y a la rica trayectoria de la historieta en España desde 1917.
Si bien TBO no fue la primera publicación de su tipo en España, con antecedentes como "En Patufet", "Dominguin" o "Charlot", su legado es innegable. La revista tuvo diversas etapas, incluyendo una breve reedición en 1986 y su fase final con Ediciones B entre 1988 y 1998. A lo largo de su historia, TBO fue cuna de personajes icónicos que se integraron en el imaginario colectivo español.
Entre las creaciones más destacadas que vieron la luz en TBO se encuentran:
- "El Profesor Franz de Copenaghe" y sus "Grandes Inventos del T.B.O.", obra de Nit (1923).
- "Melitón Pérez" y "La Familia Ulises", de Benejam (1936 y 1944, respectivamente).
- "Josechu el Vasco", creado por Joaquim Muntañola (1963).
El trazo distintivo de autores como Josep Coll, quien llegó a ser una seña de identidad gráfica de la revista, dejó una marca imborrable en la historia del tebeo español.

Personajes Emblemáticos y Autores Inolvidables
Más allá de la cabecera de Buigas, Estivill y Viña, la historieta nacional ha sido enriquecida por personajes y autores que reflejan la evolución de estos cien años. Series como:
- "El Guerrero del Antifaz", creado por Manuel Gago en 1943, se convirtió en la serie más popular de los años 40, alcanzando tiradas de 200.000 ejemplares en los 50. Ambientada en la Reconquista, narra las aventuras de Adolfo de Moncada.
- "Roberto Alcázar y Pedrín", de Eduardo Vañó Pastor, fue la serie española más longeva del siglo XX, con 35 años de publicación (1940-1976).
- "Capitán Trueno", concebido en 1956 por Víctor Mora y Miguel Ambrosio ("Ambrós"), dominó las décadas de los 50 y 60 con tiradas de hasta 350.000 ejemplares. Las aventuras de este caballero español en la Tercera Cruzada, junto a sus compañeros Goliat, Crispín y su amada Sigrid, cautivaron a varias generaciones.

El éxito de "Capitán Trueno" inspiró a Bruguera a replicar la fórmula con "El Jabato" en 1958, una serie ideada por Víctor Mora con dibujos de Francisco Darnis, que incorporó a personajes como Taurus y Fideo de Muleto. Posteriormente, en 1970, Víctor Mora y Miguel Ambrosio unieron fuerzas nuevamente para crear "El Corsario de Hierro", trasladando el esquema de trío protagonista al género de piratas.
La Factoría Bruguera: Humor y Creación
Hablar de Bruguera es evocar su inigualable factoría de humor, que alegró la infancia de muchos lectores tras la posguerra. Entre sus creaciones más memorables se encuentran:
- "Carpanta" (1947), personaje de Josep Escobar que reflejaba las carencias de la época.
- Los traviesos "Zipi y Zape" (1948), también obra de Josep Escobar.
Otro autor fundamental de Bruguera fue Manuel Vázquez (1930-1995), creador de personajes como "Anacleto", "Las hermanas Gilda" y "La familia Cebolleta". Su obra fue crucial hasta la irrupción de Francisco Ibáñez.
El humorista gráfico Manuel Vázquez, a menudo reflejaba su propia vida en sus historias, llegando a crear un personaje autobiográfico, "El tío Vázquez".
Y, por supuesto, Francisco Ibáñez, el autor más exitoso de España, cuyas creaciones como "Mortadelo y Filemón", "13 Rue del Percebe", "El botones Sacarino" y "Pepe Gotera y Otilio" son parte del acervo cultural colectivo.

A finales de los años ochenta, el tebeo español demostró su vitalidad con series como "Torpedo 1936", con guion de Enrique Sánchez Abuli y dibujos de Jordi Bernet.
La Historia de los Tebeos
La Embajada de los Tebeos: Un Santuario para la Historieta
El pasado 6 de febrero, en el barrio madrileño de Embajadores, abrió sus puertas La Embajada de los Tebeos, un espacio dedicado a la historieta en todas sus vertientes: archivo, galería y punto de encuentro. Impulsada por la Asociación Cultural P.E.R.C.E.B.E, este proyecto nace con la ambición de preservar, difundir y dar visibilidad a la historieta española.
La iniciativa surgió de la inquietud del dibujante y guionista Juanjo el Rápido, quien, ante la pregunta "¿Qué pasará con mis tebeos cuando yo no esté?", reunió a otros seis amigos para fundar la asociación y crear un lugar donde salvaguardar y difundir las revistas de cómic.
La Embajada de los Tebeos no es solo un archivo, sino un centro cultural que organiza charlas, encuentros con autores, mercadillos y exposiciones. La primera exposición, dedicada a la obra de Max, uno de los pilares de la revista El Víbora y Premio Nacional de Cómic, sirvió como carta de presentación del proyecto.
El fondo bibliográfico del espacio aspira a superar los 12.000 ejemplares, centrándose en revistas de tebeos desde principios del siglo XX hasta la actualidad, como TBO, Pulgarcito, Pumba, 1984, entre otras. El objetivo es recuperar y conservar este material, a menudo considerado de consumo y difícil de preservar.
Entre los tesoros que alberga la tebeoteca se encuentran donaciones como todos los números de "Macaco", periódico infantil publicado entre 1928 y 1930. El sueño de Juanjo el Rápido es completar la colección del TBO (1917-1998) y la de Pulgarcito (1921-1987), colecciones prácticamente imposibles de conseguir en su totalidad.
Para acceder a la consulta de los tebeos, es necesario hacerse socio de la asociación, una medida que busca garantizar la conservación del material. La Embajada de los Tebeos también organiza el "Mercadillo Patanegra de Cómics", un espacio para adquirir tebeos y material relacionado.

El Formato Apaisado: Un Legado Recuperado
En los años 40, 50 y 60, los cuadernillos de aventuras en formato apaisado, como "Hazañas Bélicas" de Boixcar, "Roberto Alcázar y Pedrín" o "El Guerrero del Antifaz", vendieron millones de ejemplares y marcaron la infancia de varias generaciones. Este formato, casi olvidado a partir de los años 70, ha sido recuperado por iniciativas como "Proezas Fanzine".
Este proyecto autoeditado y de edición limitada reúne a una decena de jóvenes autores españoles que rinden homenaje al espíritu aventurero de esos cómics clásicos, creando historias cortas con un planteamiento horizontal y un toque de nostalgia.
Los géneros abordados en "Proezas Fanzine" abarcan piratas, western, ciencia ficción, terror, bélico, detectives y héroes con capa, entre otros, reflejando la diversidad de los tebeos de antaño. El proyecto busca ofrecer a los lectores una vía para vivir historias imaginativas, tal como lo hacían los cómics en una época donde la libertad de expresión estaba más limitada.
Autores como Jomp, Jenni Conde Rojo, Alsina Mandarina, Bouman, Marta Cartu y Ramón Salas participan en este proyecto, cada uno aportando su visión y su estilo a este formato clásico con una mirada actual.
Exposiciones y Reconocimiento del Cómic como Arte
La historia de los tebeos españoles ha sido objeto de importantes exposiciones, como la muestra "Historietas del Tebeo (1917-1977)" en el Museo ABC de Madrid, que conmemoró el centenario del primer número del TBO. Estas exposiciones recorren la evolución del tebeo como género literario, descubriendo personajes míticos y a sus creadores.
La exposición de La Embajada de los Tebeos dedicada a Max, uno de los grandes referentes del cómic español, ha puesto de manifiesto la importancia de este arte. La presencia de originales que abarcan desde sus primeros trabajos hasta su obra más reciente, evidencia una trayectoria marcada por la experimentación y la elegancia gráfica.
El reconocimiento del cómic como una forma de arte digna, equiparable a otras disciplinas, se hace cada vez más patente. Instituciones como el Museo del Prado han encargado tebeos, demostrando que la "figuración narrativa" presente en el arte clásico puede considerarse una prehistoria del tebeo.
La historieta española, a pesar de haber sido históricamente maltratada y con numerosas pérdidas patrimoniales, demuestra una vitalidad innegable. Iniciativas como La Embajada de los Tebeos y proyectos como "Proezas Fanzine" aseguran que el legado de los tebeos continúe vivo y accesible para las futuras generaciones.
