Héroes del Oeste: Los Tramperos, una Joya del Cómic y la Literatura

Los cómics del Oeste vuelven a estar presentes en las estanterías de las librerías. En estos últimos tiempos, estamos asistiendo a una revitalización de los cómics del Oeste en las estanterías de las tiendas especializadas. El atractivo del western dentro del mercado del cómic europeo tiene un origen muy claro: el cine y su instrumentalización como elemento glorificador de la joven Historia estadounidense. Esa aceptación viene por tratarse de algo exótico para el espectador europeo al -por lo general- no estar muy bien informado de los entornos geográficos e históricos.

Vilmar Ediciones, S.A., Barcelona, 1983, nos presenta "Héroes del Oeste 248. Los Tramperos", con guion de M. Lagresa y dibujo de M. Felez. Se trata de una obra en rústica (tapa blanda), de 11,5x16,5 cm, con 48 páginas más cubiertas, todo ello en blanco y negro. El estado de conservación se valora como 3/5 (Normal).

Portada del cómic

Para muchos, la figura del trampero evoca una imagen de libertad y aventura, un hombre solitario en la vasta naturaleza salvaje. La novela "Mountain Man" (1965) de Vardis Fisher, en la que se basa parte de esta temática, y posteriormente adaptada en el cine, ha sido una fuente de inspiración para muchos. Para un entonces niño, que siempre estaba entreteniéndose con pelis y «tebeos» de aventuras, y reproduciendo las que eran del Oeste en «versiones libres» con sus figuritas de «Comansi», la película "Las aventuras de Jeremiah Johnson" (1972) fue un auténtico acontecimiento que le dejó deslumbrado. Que estaba basada en la novela "Mountain Man" (1965), de Vardis Fisher, ponía en los créditos de la película; ¡mmm!, tengo que encontrar este libro, pensó. Pero el libro no aparecía por ninguna parte; los libreros, cuando les preguntaba, no sabían de qué les estaban hablando. Este libro se convirtió para mí a partir de entonces, en un objeto de deseo legendario y mítico comparable a el Arca perdida. Casi cuarenta años después, el libro está en mi biblioteca. Una joya más en mi colección; porque el libro es una joya, no solo por lo que representa para mí, sino porque literariamente lo es.

Vardis Fisher se muestra como un grandísimo narrador de aventuras, ameno, agradable de leer y creíble, con una prosa sencilla no exenta de recursos; muy documentado. Escoge muy bien el tempo que la historia necesita en cada momento. Fisher es un escritor sin prisas, se toma su tiempo, pero no aburre, porque sabe darle un sentido al engranaje general de la historia.

Pero hay más, mucho más. Es también una obra antropológica, en la que trata y detalla con extensión las formas de vida y costumbres de los indios crow, pies negros y flathead principalmente; y las de los tramperos, auténticos montaraces con la libertad como forma de vida irrenunciable; hombres duros y curtidos en la difícil vida de las montañas, con sus durísimos inviernos y peligros de todas clases. Fisher trata con respeto, tanto a indios como a tramperos, pero también saca a relucir los trapos sucios de unos y otros.

Sam Minard, el protagonista de esta historia, es el paradigma de este tipo de hombres. Solitario, menos cuando se encuentra con sus colegas de profesión y menos cuando esta acompañado de su squaw india; capaz, solvente en su trabajo y perfectamente adaptado a su hábitat. Fisher no lo pinta como un superhombre. Sam, aun siendo un verdadero «crack» de las montañas, a veces tiene dudas, a veces se equivoca, a veces pierde, al igual que todos los demás hombres indios y blancos que aparecen en la narración. Es uno de los personajes más profundos que he leído nunca.

Y llegando aquí, hay que decir que la mayoría de los tramperos y exploradores que aparecen en este libro existieron realmente, como por ejemplo: Mick Boone, Bill Williams, Tom Fitzpatrick, el legendario Kit Carson, y el no menos legendario Jim Bridger.

Retrato de Jim Bridger

También estamos hablando de una obra que tiene mucho de naturalista. Fisher nos describe con auténtico entusiasmo, ya sea directamente o por boca de su protagonista, la zona de las Montañas Rocosas comprendidas en los territorios de Montana, Idaho y Wyoming. Describe extensamente la geografía, la vida y costumbres de su variada fauna y vida vegetal, llegando en muchos momentos a cotas muy bucólicas y de gran lirismo, pero sin caer en ñoñerías; muestra siempre lo cruel que puede llegar a ser la madre Naturaleza; hoy cazas tú, pero mañana tu puedes ser el cazado.

También es una obra ecológica. La gran preocupación de los tramperos, es que «la civilización», que ya va mostrando intenciones de invasión, degrade con sus dañinas costumbres toda esa tierra tan hermosa y acabe con su romántica forma de vida.

Vardis Fisher (1895-1968), nació en Idaho. Fue profesor universitario, periodista, ensayista, funcionario, novelista y poeta.

El Western en el Cómic Europeo

¿Qué podemos considerar como Western? La mayor parte de la narrativa del género transcurre en un amplio abanico de tiempo que abarcaría desde aproximadamente 1815 (lo que llamaríamos “pre-western”, que incluiría los últimos coletazos del Imperio Español) hasta 1920 (lo más tardío a lo que llegaría lo que se llama “western crepuscular”, que nos contará el fin del modo de vida vaquero ante la llegada de la imparable industrialización). Aunque con respecto a esta línea temporal siempre habrá quien no esté de acuerdo, no se puede negar que incluye toda la época dorada del género.

Lamentablemente, es muy difícil establecer una clasificación cerrada dada la conocida permeabilidad del cómic europeo en cuanto a la adaptabilidad de sus tramas, estilo e historias, así como a la evolución de sus personajes.

  1. Este tipo de Western es el primero en ser dibujado en Europa, como influencia de los títulos americanos producidos desde los años 30 del siglo pasado. Jacques Ernest Dumas, conocido como Marijac, fue el primer autor francés en crear Western de este tipo con las aventuras de Jim Boum en 1931.
  2. Como hemos indicado antes, básicamente este es el punto de evolución natural del western “atemporal” para renovar tramas: así podemos observar que, en su segunda etapa, “Lucky Luke” incorpora personajes históricos y determinadas situaciones reconocibles como podemos ver en ejemplos como “Calamity Jane” (1967), “Jesse James” (1969), “El gran duque” (1973), “Sarah Bernard” (1982) o “Daily Star” (1984). Otros ejemplos igualmente recomendables serían el “Ringo” de William Vance (1967) -que llega a interactuar con el mismísimo general Lee, por ejemplo-, o el muy recomendable “Mac Coy”, de Antonio Hernández Palacios (1978), que es testigo de varios episodios dentro de la Revolución Juarista mejicana e interactúa con el conocido general Custer.
  3. Aquí estamos en las mismas que en el inicio del tipo anterior: hay cómics que continúan evolucionando al integrar más hechos históricos en sus tramas, probablemente impulsados por la evolución en la madurez de sus lectores originales o bien en las necesidades en cuanto a evolución de las tramas narrativas de los guionistas. Pero hay más ejemplos. Pero hay un cómic que brilla con luz propia dentro de esta clasificación: “Blueberry” (1963), de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud. Un héroe que comienza su carrera en plena Guerra de Secesión, que interactúa con el general Dodge, que le lleva a participar en la construcción del ferrocarril, posteriormente se implica en las guerras indias y conoce al jefe Cochise, es testigo de los problemas fronterizos entre México y los Estados Unidos, conoce al presidente Ulysses S.

Obras Destacadas del Western en Cómic

A continuación, se presentan algunas de las obras más significativas del género western en cómic:

  • "Blueberry": Un clásico entre los clásicos. Aventuras e Historia a partes iguales. Mike Donovan, que cambiará posteriormente su nombre a Mike Blueberry, es el hijo de un hacendado sureño que, por avatares de la vida, termina alistado en el ejército nordista.
  • "Comanche": Una de las obras más significativas del Western francobelga. Fue creada en 1969 por Greg como guionista y Hermann como dibujante. Comanche es el nombre de una joven que hereda un rancho.
  • "Mac Coy": Esta serie de cómics fue dibujada por Antonio Hernández Palacios y guionizada por Jean-Pierre Gourmelen en 1973. El capitán Alexis Mac Coy, oficial sudista, es capturado por las tropas de la Unión al final de la Guerra de Secesión. Los nordistas lo asimilan en el ejército de la Unión tras la guerra y lo envían a una misión más allá de la frontera mejicana con objeto de recuperar una importante cantidad de oro.
  • "Manos Kelly": Una obra creada por Antonio Hernández Palacios para la revista “Trinca” en 1970. Kelly es el hijo de uno de los defensores de El Álamo, mitad irlandés y mitad español, y recibe su apodo (“Manos”) por las quemaduras sufridas en ellas al intentar apartar los escombros en llamas para intentar rescatar los restos de sus padres.
  • "Ken Parker": Ken Parker es un trampero que decide escapar de la civilización.
  • "Wanted": Un Western inspirado por “Blueberry” creado por Simon Rocca y el dibujante Thierry Girod.
  • "Bouncer": Un cómic mítico de Jodorowsky y Boucq que basa su trama en las pasiones humanas y la venganza. Un Capitán del ejército Confederado tortura a un pastor para que le diga dónde se oculta un valioso diamante. Mientras, conocemos a Bouncer, un pistolero manco encargado de proteger el salón de un pequeño pueblo en pleno desierto.
  • "Jim Cutlass": Charlier y Giraud crearon también este Western en 1981. En junio de 1859 el recién licenciado Teniente Jim Cutlass viaja hacia Nueva Orleans para recoger la herencia de su tío Jonathan Swift. Al llegar, descubre que ha de compartir las tierras con su prima Carolyn.
  • "Casacas Azules": Con guión de Raoul Cauvin y dibujo de Salverius en su primera etapa, y de Lambil en la segunda.
  • "Buddy Longway": El suizo Derib creó esta historieta en 1972. Buddy Longway es un trampero casado con una mujer Sioux a la que respeta y de la que aprende y respeta las costumbres de su pueblo. Tienen dos hijos.
  • "Chick Bill": Una simpática parodia del género que no pierde el corte aventurero. Chick Bill es un tierno y joven vaquero siempre acompañado de unos personajes secundarios con enorme peso en el desarrollo de la serie.
  • "W.E.S.T.": Un curioso Western crepuscular nacido de la mente de Xavier Dorison con un maestro como Fabien Nury a los lápices. Tenemos un ambiente semi histórico con tintes sobrenaturales. En el año 1901 se reclutan a 4 hombres de dispares habilidades para formar de nuevo un equipo peculiar: el W.E.S.T. (Weird Enforcement Special Team).
  • "Hasta el último": Otro Western crepuscular de Jerome Felix y Paul Gastine. Un western crepuscular y magistral sobre la era de los últimos vaqueros, que llega a su fin. Pronto serán los trenes los que transportarán el ganado hasta los mataderos de Chicago.
  • "Undertaker": Dorison y Meyer vuelven al Western con esta obra cuyo trazo recuerda al mejor “Blueberry”.

La VERDADERA HISTORIA de los FORAJIDOS Más TEMIDOS del OESTE – MARATÓN LEGENDARIA

Este volumen reúne algunas de las aventuras de Jim Bridger, trampero, cazador y explorador, un fascinante personaje menos conocido pero tan mítico como David Crockett, con el que comparte muchas características. Fueron publicadas en España por editoriales Bruguera (Calibre 44) y Semic (Poker), pero están producidas originariamente para el público de Gran Bretaña, en colecciones como Western Picture Library o Cowboys Library, aunque dibujadas tanto por autores británicos como españoles, italianos o argentinos.

Jim Bridger: Un Trampero Legendario

James o Jim Bridger (Richmond, Virginia, 17 de marzo de 1804 - Kansas City, Misuri, 17 de julio de 1881) fue un hombre de frontera, trampero, cazador, explorador y guía en la época de la expansión hacia el Oeste de los Estados Unidos, durante las décadas de 1820-40. También fue conocido como narrador de cuentos, a menudo muy imaginativos o exagerados («tall tales»).

James Felix Bridger nació el 17 de marzo de 1804 en Richmond, Virginia. Su padre, Patrick Henry Bridger, era agrimensor y agricultor. La madre de Bridger dirigía una posada de carretera que atendía a los viajeros. En 1812, la familia Bridger vendió la granja y la posada y se mudó al oeste, a una granja cerca de St. Louis. Tras la temprana muerte de sus padres y hermano, siendo aún adolescente, en 1822 a la edad de 17 años, formó parte de la Expedición al Alto Misuri a la que se unió respondiendo a un anuncio de la «Missouri Gazette and Public Adviser» de San Luis, Misuri, insertado por el general William Henry Ashley y su socio Andrew Henry. Expedición que con dos barcos y un centenar de voluntarios remontó el alto valle del Missouri en busca de "el oro marrón de las Montañas Rocosas”, la piel de castor.

Gracias a su fuerte constitución y a su determinación, pudo afrontar a una naturaleza salvaje, a duros inviernos y a fieras como los terribles osos pardos; conoció y luchó con y contra los pueblos indios y exploró las regiones más remotas del salvaje y desconocido oeste norteamericano, desde el Gran Lago Salado hasta los géiseres de Yellowstone, viviendo una época dorada donde tramperos, comerciantes e indios se reunían cada año en los suntuosos valles de Wyoming para comerciar y divertirse. Su experiencia, instinto de supervivencia e infalible sentido de orientación fueron requeridos a menudo por los pioneros e incluso por la caballería. Así, Bridger pasó a formar parte de una época fascinante de la historia norteamericana; del mito de los Hombres de la Montaña, aquellos seres rudos e individualistas, hombres solitarios que vivían en las altas cumbres de las Montañas Rocosas y en las grandes llanuras, en armonía con una tierra que, sin ellos ser conscientes de la contradicción, iba desapareciendo bajo las huellas de los carromatos y las botas de los pioneros que ellos mismos guiaban.

Se casó con su primera esposa, una india Flathead, en 1835, con quien tuvo tres hijos. En 1843, Bridger y Luis Vásquez establecieron un puesto comercial, más tarde llamado Fort Bridger, para abastecer a los pioneros que comenzaban a recorrer la ruta de Oregón («Oregon Trail»). Fort Bridger fue un buen negocio comerciando con las tribus locales y abasteciendo a los emigrantes con destino a California.

Tras la muerte de su primera esposa en 1846, se casó con la hija de un jefe shoshone, que falleció en un parto tres años más tarde. En 1850 se casó nuevamente con una shoshone, con quien tuvo dos niños más.

En 1850 encontró lo que ahora se conoce como paso Bridger, que acortaba la ruta de Oregón unas 61 millas (98 kilómetros). El paso Bridger sería la vía elegida por la Union Pacific Railroad y actualmente es la ruta Interestatal 80, y en 1864, estableció otra nueva ruta, la ruta Bridger («Bridger Trail»), como alternativa a la peligrosa ruta Bozeman («Bozeman Trail») para acceder desde Wyoming a los campos de oro de la actual Montana.

En 1865 fue licenciado del ejército en Fuerte Laramie. Sufriendo de diversos problemas de salud, regresó a Westport, Misuri, en 1868. Murió en su granja, cerca de Kansas City (Misuri), el 17 de julio de 1881.

Contenido del Cómic "Héroes del Oeste 248. Los Tramperos"
Título de la Aventura Publicación Original
Espuelas de muerte Calibre 44 nº 9
Barreras de plomo Calibre 44 nº 12
Tormenta en las montañas Calibre 44 nº 15
“Nube Fugaz” Poker nº 36
Oculta traición Poker nº 37

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