En esta página no pretendo aportar datos históricos sobre el mundo del cómic, ni me atrevería. No es un listado completo ni mucho menos objetivo. A través de lo que publico en esta página, no busco más que presentar, de manera visual a partir de una línea de tiempo, una cronología de algunos títulos o personajes de cómic que considero más relevantes de la historia del medio. No tengo intención tampoco de llegar a ningún tipo de conclusión de carácter histórico, ni mucho menos. No soy historiador.
Me limito aquí solo a hacer una presentación didáctica de algunos títulos que, por unos motivos u otros me resulta interesante incluir. Insisto entonces en que la selección atiende a criterios tanto personales, resultado de mis lecturas y mis conocimientos propios (que, sin duda, irán ampliándose), como también a criterios didácticos, de manera que a veces se incluyen personajes o historias que influirán posteriormente en otros trabajos y me parece importante que aparezcan en su momento histórico concreto. Incluiré unos cómics u otros entonces, bien por motivos históricos, de relevancia en el medio, por cuestiones meramente formales, estéticas, artísticas… e incluso polémicas, o bien por decisión y gustos personales, claro, no se puede evitar.
Algunos cómics que forman series se han colocado en la fecha de primera aparición o creación del personaje (sobre todo en comic-books), aunque no siempre, ya que en otros casos indico la fecha en la que se recopilan las distintas partes que pudieran formar un libro posterior (eso pasa, por ejemplo, en algunas novelas gráficas o tomos recopilatorios). Las imágenes que acompañan a cada descripción no siempre corresponden a la primera edición o primera aparición de los personajes o historia (aunque he tratado de hacerlo). Tampoco he querido repetir muchos autores, pero a veces, con autores como Kirby, Tezuka, Moebius, Ware, etc, es inevitable hacer referencia a varios trabajos suyos.
El Gato Disfrazado y la Sombra de los 80
A finales de diciembre de 1984 se publicó la versión de que habían abatido en Ezeiza a un hombre disfrazado de gato, pero la alegría duró poco. Se dijo que la Policía le dio poca relevancia al principio y los ataques siguieron aunque ya no eran de tipo sexual sino incomprensibles. El miedo se apoderó de la gente al punto que ya nadie salía cuando bajaba el sol. Los hombres se empezaron a organizar para darle caza mientras que la Policía rastreaba sin suerte las llamadas del maleante gatuno, que constantemente se burlaba. Hubo un testigo que se dio a conocer como Arnaldo Llaños, que dijo haber sido sorprendido una noche por el extraño felino y haber luchado con él, saliendo vivo de milagro aunque con un par de heridas. El límite llegó cuando se informó de una niña de 9 años que sufrió heridas considerables y finalmente se habló de dos hombres que resultaron muertos.
Sin embargo, el famoso gato estaba muy lejos del verdadero espíritu felino porque se sabe que la curiosidad mató al gato y que a estos animales el peligro no los disuade de persistir en sus travesuras. En cambio, este atacante seguramente se habrá percatado de que tantos vecinos armados representaban un enorme riesgo así que no tardó en mudarse a otras localidades. No sabemos si está vivo todavía aunque descartamos que 35 años después esté en condiciones de volver a hacer de las suyas. Pero quizás acercándose a la vejez aquel gato malcriado haya madurado y se decida a ir a algún magazine de la TV y confesar que un día lejano de 1984 asustó a los argentinos liderando la pandilla de los Hombres-Gato.

El Tebeo Español: Pumby, Mortadelo y Filemón en los 80
Los que ya tenemos una edad recordamos con cariño a Pumby, un gato valiente y decidido creado, en 1954, por José Sanchis Grau (Valencia 1932 -2011), que fue uno de los personajes preferidos de los niños durante casi 30 años (1955 -1981). Pero la práctica desaparición de los tebeos infantiles en los 80, la lucha de su autor por los derechos del personaje y el desinterés general por nuestra cultura tebeística, ha abocado a este felino casi al olvido. Afortunadamente ahora la editorial Dolmen ha empezado a recuperar las mejores aventuras del personaje, dentro de su línea de clásicos Fuera Borda, con un primer volumen titulado Pumby: El origen de super Pumby y otras historias. En el que podemos leer la primera aparición de Pumby, cuando no tenía nombre, y sus primeras aventuras junto a sus amigos Blanquita y el profesor Chivete, su transformación en Super Pumby y sus viajes al centro de la Tierra, al Reino del Reloj y a otros mundos de fantasía como Matematicolandia o Paraguaburgo. Historias en las que destaca la imaginación desbordante de su autor, con escenas casi surrealistas, y un humor alocado; pero siempre dentro de historias de aventuras que nos recuerdan a los grandes clásicos del cómic que Sanchis devoraba como aficionado.
Destacar la calidad de la edición, escaneada de las páginas del coleccionista Javier Torres Herrera, que han sido restauradas, viñeta a viñeta, para respetar al máximo la versión original. Y los extras del cómic, con interesantes artículos y numerosas ilustraciones y documentos sobre Pumby y su creador.
El tomo se abre con la primera historieta de Pumby, titulada Un Perrero con Mucha Vista, que solo tenía una página y en la que el gato si siquiera tenía nombre. Apareció en el número 260 de Jaimito (1954). A partir de abril de 1955, sus aventuras vieron la luz en su propia revista, Pumby, que compartía con otros personajes. Desde su primera aventura, Pumby ya muestra sus características casi definitivas: "Es un gato negro con hocico blanco de grandes ojos y orejas puntiagudas. Lleva un gran cascabel colgado del cuello y pantalones cortos, que en su primera aventura eran verdes pero que a partir de entonces serían rojos. Su aspecto recuerda mucho al Mickey Mouse original. Y es que Sanchis era un gran admirador de la obra de Walt Disney. De hecho, las primeras aventuras del gato fueron historietas cómicas de una sola página, muy parecidas a las de Disney. Pero enseguida Sanchis se dejó llevar por su admiración por los clásicos del cómic de aventuras y metió a Pumby en historietas de ese tipo, cada vez más largas y en las que demostraba una imaginación desbordante.
Pumby vive en Villa Rabitos, una ciudad poblada por animales de todos los pelajes Y sus mejores amigos son Blanquita (un personaje femenino fuerte e independiente, muy avanzado a su época) y el Profesor Chivete (un gran inventor). Y durante sus aventuras viajarán a lugares a cual más fantástico, como Jauja, la Corte del Rey Canguro, el Reino Musical, el Mundo de los Sueños... Y se enfrentará a temibles villanos como el Doctor Mekano, el Generalito de la Antipodesia, o el Doctor Chirivía, que al final no serán tan malos y en muchas ocasiones acabarán haciéndose amigos de Pumby.
En estas primeras aventuras también son patentes las influencias de clásicos de la literatura como Viaje al centro de la tierra (Julio Verne, 1864) o Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll, 1865), obra de la que Sanchis imitará su humor surrealista que acabará convirtiéndose en una de las constantes de la colección. Lo que la hacía su lectura muy atractiva también para los adultos. Una de las historias se llama incluso Surrealandia, dejando muy claras sus intenciones. Y en otra de ellas, El reino del reloj, Pumby seguirá los pasos de Alicia internándose en un mundo que nos recuerda mucho al de Carroll y en el que acabará convertido ¡en un timbre! (por no mencionar a esos soldados romanos ¡numerados con números romanos!). Lo más sorprendente es que, a pesar del inocente aspecto de sus aventuras, Sanchis se las arreglaba para meter alguna crítica velada a la situación de España, en un momento en que la censura era todopoderosa. El enorme éxito del personaje hizo que en 1959 se publicara Super Pumby, una de las primeras parodias de Superman, que contaría con su propia revista. Pumby adquiría sus poderes cuando tomaba zumo de naranja, como no podía ser de otra manera. Este volumen también recoge la primera aventura de Super Pumby. Sanchis llegó a realizar 1204 números de la cabecera principal de Pumby, casi cincuenta almanaques y números extraordinarios y otros tantos libros ilustrados. Miles de páginas que son un auténtico tesoro del cómic español y que prácticamente no habían vuelto a reeditarse; lo que nos da una idea de la importancia de esta edición que podemos calificar de "histórica".
En el prólogo del libro, el periodista y crítico de cómics Álvaro Pons dedica estas acertadas palabras a la reedición de Pumby: "El único calificativo posible para el Pumby de José Sanchis es el de obra maestra. De las grandes, de las universales, de esas que exceden su tiempo para resultar inmortales. Aunque, por desgracia, también se le puede poner el adjetivo de olvidada y desconocida. Recuperarla es reivindicar no solo una época de nuestra historia y a un autor descomunal, es apostar por la presencia continua de un patrimonio cultural que nunca se debe perder, por unos tebeos que forman parte no solo de la educación sentimental de un país: son nuestra cultura".
Nacido en Valencia el 12 de junio de 1932, con sólo 12 años Sanchis entró en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios y enseguida presentó muestras a la editorial Valenciana, para la que colaboraría durante 30 años. Para esa editorial creó personajes como El soldadito Pepe y El Capitán Mostachete (para la revista 'Jaimito'). Y posteriormente Pumby, Super Pumby, Record Boy y Don Esperpento. Otra de sus creaciones más recordadas es Robin Robot (1972-1986), ya para la editorial Bruguera. A finales de los 70, con el declive del cómic infantil y juvenil, serializó conocidas películas como Mazinger Z, el robot de las estrellas, o Supersonic Man. En 1997 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona por su producción global y objeto de estudio en las últimas décadas por su influencia en generaciones posteriores de dibujantes. Por cierto que, como otros grandes autores de la época (Ibáñez, por ejemplo), Sanchis tuvo que pelear en los tribunales por los derechos de Pumby, ya que la editorial registró el personaje a su nombre sin pedirle permiso. No fue hasta 1999, cuando el tribunal le dió la razón frente a los herederos de Editorial Valenciana. Cuando murió, en 2011, el también valenciano Javier Mariscal reivindicó su importancia como uno de los grandes referentes de la historieta: "El Pumby de José Sanchis es uno de los mejores tebeos que se ha hecho en la historia de España", aseveró.

Mortadelo y Filemón es una serie de historieta humorística creada y desarrollada por el autor español Francisco Ibáñez a partir de 1958, una de sus más populares y, probablemente, de todo el cómic en España. La serie nació con el nombre de Mortadelo y Filemón, agencia de información, tomando como base cómica la ficción de detectives y con historietas de 1 a 4 páginas. Desde el principio los personajes protagonistas estaban definidos: Filemón un hombre colérico, con tan solo dos pelos y con el rol de jefe, y Mortadelo un hombre alto y calvo, con nulo sentido común y la capacidad de disfrazarse de cualquier cosa, a las órdenes de Filemón. En 1969 ingresan en las filas de la T.I.A., una desastrosa agencia secreta que les permite parodiar las historias de espías, incorporándose a la nómina de personajes fijos el despótico superintendente (o "Súper") de la organización, el catastrófico científico profesor Bacterio, la oronda Secretaria Ofelia o la atractiva secretaria Irma (actualmente fuera de servicio).
La primera historieta de Mortadelo y Filemón apareció el 20 de enero de 1958 en el número 1394 de Pulgarcito con el título genérico de Mortadelo y Filemón, agencia de información. Por aquel entonces era usual que las series de historieta humorísticas tuviesen un pareado como título, generalmente con el nombre de sus protagonistas en el primer verso. Parece ser que Ibáñez propuso a la editorial tres nombres diferentes, pero que finalmente fue la propia Bruguera quien inventó los definitivos. Ibáñez había propuesto "Mr. Cloro y Mr. En sus orígenes, Mortadelo y Filemón, los protagonistas de la serie, eran una parodia del doctor Watson y Sherlock Holmes, respectivamente (otras fuentes de referencia citadas en ocasiones son Novísimas aventuras de Sherlock Holmes de Enrique Jardiel Poncela y El Gordo y el Flaco, o la más evidente historieta española cómica cuyos protagonistas también realizaban tareas detectivescas, popular en la década de 1940, Tontaina y Filetito). En Mortadelo y Filemón, agencia de información, Filemón es el jefe de una agencia de detectives y tiene a Mortadelo como empleado y único ayudante. Las primeras historias eran de una sola página en blanco y negro (salvo cuando esta ocupaba la portada) con seis filas de viñetas y seguían un esquema muy sencillo: alguien contrata los servicios de la agencia, pero al intentar cumplir la misión, se produce algún equívoco que desemboca en un completo fracaso de ésta. El descubrimiento del equívoco terminaba generalmente en una persecución o en alguien desmayándose.
Filemón tenía nariz aguileña, vestía chaqueta y sombrero de felpa y fumaba en pipa (en el número 1404 de Pulgarcito llegó incluso a vestir el impermeable y sombrero a cuadros característico de la mayoría de las ilustraciones de Holmes). Mortadelo, por su parte, además de las habituales gafas y levita negras, llevaba bombín y paraguas del mismo color; un diseño muy similar al de Fúlmine del argentino Divito. El bombín servía además a Mortadelo para guardar los disfraces, un recurso que con el tiempo se revelaría innecesario.
Se inician las historietas largas, que suelen tener 44 páginas y habitualmente están organizadas en episodios autoconclusivos de 4 caras que suelen narrar los sucesos de un día. La razón de esta estructura era que estos episodios serían publicados semanalmente; inicialmente en la revista Gran Pulgarcito y más tarde en la revista Mortadelo. El hilo argumental de las historietas sirve solo como medio para estructurar los capítulos y como base para encadenar las situaciones cómicas. Mortadelo y Filemón forman parte de la T.I.A., una organización con claras reminiscencias de la C.I.A. Las referencias a Holmes, que ya hace tiempo han desaparecido, son sustituidas por la parodia de las historias de espías, muy comunes por aquel entonces. El estilo de dibujo está casi totalmente definido, así como las personalidades de los dos detectives, convertidos ahora en "agentes secretos". Además, se incorporaron nuevos personajes a las historias: el superintendente Vicente, el profesor Saturnino Bacterio y, en 1978, la secretaria Ofelia. La primera historia extensa es El sulfato atómico (Gran Pulgarcito, 27-01-1969 a 30-06-1969). En esta historieta, el estilo del dibujo es inusitadamente detallista, con claras influencias de la escuela francobelga, especialmente de Franquin. Este estilo se relajó, volviendo al sobrio trazo habitual en las siguientes aventuras de 1969 (Contra el "gang" del chicharrón, Safari callejero); 1970 (Valor y... ¡al toro!, El caso del bacalao); 1971 (Chapeau el "esmirriau", La caja de los diez cerrojos, Magín el mago, ¡A la caza del cuadro!); y 1972 (Los inventos del profesor Bacterio, Gatolandia 76 u Operación ¡bomba!). Una aventura arquetípica de esta etapa podría ser Los diamantes de la gran duquesa (Mortadelo, 07-72 a 10-72). En el primer episodio se describe el hilo argumental, mientras que en los siguientes se desarrolla la búsqueda durante diez días consecutivos de los correspondientes diamantes, cada uno de los cuales está escondido en un sitio distinto (los consiguen encontrar, aunque el final de cada episodio es desastroso de una u otra manera, especialmente en el caso del último).
Una de estas diferencias es el número de filas de viñetas. Hasta El transformador metabólico (Mortadelo, febrero a marzo de 1979), las historias tenían cinco filas de viñetas, pero a partir de entonces se pasa a cuatro. Teniendo en cuenta que el número de páginas no varía, esto implica una disminución en el número total de viñetas por aventura. Otra diferencia (que no tiene por qué coincidir necesariamente en el tiempo con el cambio en el número de viñetas) es que las historias pasan a tener algunas referencias a la actualidad, lo que daría razones para llamar clásicas a las primeras aventuras, cuyas historias son más intemporales. Además, aumenta el uso de gags escatológicos y repetidos de otros álbumes. Algunas de ellas son La gente de Vicente, Secuestro aéreo, En Alemania (realizada para el público alemán donde la serie tuvo un gran éxito) o El cacao espacial.
Entre 1986 y 1987, Ibáñez incluso llega a perder los derechos de publicación de sus personajes, que habían sido registrados por la editorial Bruguera, estableciéndose un periodo de 5 años aproximadamente, que divide en dos la etapa madura moderna, y se producen varias historietas apócrifas como A la caza del Chotta o La medium Paquita. Ibáñez, por su parte, crearía otra historia de Mortadelo y Filemón para Ediciones Junior S.A. Se caracteriza por la recuperación de Ibáñez de los derechos de sus personajes para que estos protagonicen aventuras originales de su puño y letra. No obstante, aún después de recuperar los derechos, Ibáñez siguió apoyándose por un tiempo en colaboradores, dando lugar a varias historias apócrifas más.
En cuanto a los guiones, ahora las historias pasan no solo a tener aún más referencias a la actualidad, sino que involucran a Mortadelo y Filemón muy directamente con los acontecimientos reales que se van sucediendo, dando lugar a historietas como El atasco de influencias o El nuevo cate o bien se basan en cosas que estaban de moda en el momento de publicarse la aventura como Dinosaurios. En estos primeros años hay varias historietas que, aun llevando la firma de Ibáñez, los estudiosos de su obra consideran que no son suyas por lo que las denominan como de "apócrifas con firma tampón", entre ellas El rescate botarate, El inspector general o El gran sarao. A partir del año 1996, desaparecen las revistas y las historietas son editadas directamente en formato álbum, alcanzándose el cénit de la perfección gráfica: personajes muy detallados, amplios y expresivos con una gran mejoría del color y los efectos de relleno que se vuelven completamente coherentes entre viñetas, diferenciándose claramente de los disparates cromáticos de las publicaciones de antaño. La tendencia a incorporar la actualidad se muestra todavía más evidente. Los agentes son partícipes de la llegada del €uro a la Unión Europea, la Crisis Económica de 2008 y el caso de corrupción española de "los papeles" de Bárcenas, dando lugar a álbumes como ¡Llegó el €uro!, ¡Tijeretazo!

Los personajes recurrentes de la serie son sus dos protagonistas, Mortadelo y Filemón, que son los que le dan nombre, y otros miembros de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), como El Súper, su malhumorado jefe; la oronda secretaria de este, de nombre Ofelia y el desastroso científico de la organización, el profesor Bacterio y su gato "Hidrocarburo". Pueden destacarse, de todos modos, otra serie de personajes con mucha menos tradición, incluyendo la peculiar galería de villanos y un personaje que fue recurrente en varias aventuras de la década de 1970, el agente Bestiajez, de la TIA.
Hasta la actualidad (junio de 2025), han sido publicadas 221 aventuras largas (44 páginas, por lo general) de los personajes desde su creación, una de ellas inconclusa. Dichas aventuras largas han sido realizadas en su mayoría por su autor original, Francisco Ibáñez, pero en ciertas épocas también por otros autores apócrifos (algunos de ellos identificados y otros desconocidos). Algunas de estas aventuras apócrifas no han sido nunca reeditadas de nuevo, siendo de publicación única en ese entonces, consideradas piezas raras de coleccionista actualmente (Más información en Bruguera Equip). Estas aventuras largas se originaron en 1969, y empezaron a serializarse en diversas revistas de la Editorial Bruguera, en régimen de 4 a 6 páginas por cada publicación, así como en formato álbum completo e individual en la colección Ases del Humor, para después hacer lo propio en publicaciones posteriores de Ediciones B, una vez la primera editorial desapareció. No fue hasta 1996 cuando pasaron a ser publicadas únicamente en formato álbum completo e independiente, sin otras publicaciones serializadas y fraccionadas simultáneas. Hasta 2023, las dos publicaciones activas donde se han publicado regularmente los álbumes individuales de Novedad de la serie son, en primer lugar, Magos del Humor, en la cual desde 1987 hasta la actualidad se estrenan las aventuras más recientes, y también la Colección Olé! Mortadelo, en su 4.ª Edición, iniciada en el año 1993, donde se publican dichas aventuras estrenadas en Magos ya con posterioridad, a un precio más reducido. Esta última cada vez fue menos publicitada y de distribución muy limitada, siendo muy difícil su localización en tiendas o quioscos, situación que cambió a partir de 2013, cuando la propia editorial decidió reeditar (de manera más o menos constante) números descatalogados de la colección (1-2 números por mes), sin orden de publicación específico.
Originalmente, las nuevas historietas de la serie fueron publicadas y serializadas en revistas como Pulgarcito o Mortadelo. Posteriormente, han sido recopiladas en álbumes de la Colección Olé!, hasta que a mediados de los años 90, con la desaparición de las revistas, ésta se convirtió en su forma primera de publicación. Hay otras colecciones recopilatorias como Súper Humor, Magos del humor, etc. La Colección Olé! recopila la mayoría de la historietas largas creadas, aunque, en sus primeras dos ediciones clásicas, mezcla antiguas cortas con modernas en un orden aleatorio, que pasaba por alto el orden cronológico de las mismas. En las ediciones más antiguas de ésta colección, el álbum no llevaba siquiera el título de la historieta larga que había en su interior, como los números Solos ante el peligro, No se gana para sustos y Dos turulatos muy guapos, que contenían las aventuras Misión de perros, El plano de Alí-gusa-no y El caso de los señores pequeñitos, respectivamente, que sí tuvieron su publicación independiente en la posterior edición Olé!. La versión antigua de la colección Olé incluyó también ciertas aventuras largas de los años 80, totalmente apócrifas, como por ejemplo El rescate botarate o La maldición gitana, que quedaron fuera de Olé! más reciente como títulos individuales. Otros tantos números no son más que recopilatorios de historietas cortas de Mortadelo y Filemón, tanto de su época en su Agencia de Información, como tras formar parte de la T.I.A. Álbumes tales como Vaya par de chiflados, Detectives de ocasión, De nuevo en ebullición, y más recientemente, Agencia de Información, Agentes a mogollón, Un topo y dos berberechos, Pitorreo a domicilio, Los demás, todos maltrechos, Gente de recochineo fino, Dos cabestros y un pollino, ¡Sálvese quien pueda! ¡Auxilio!, Tres cerebelos estrechos, El Embrollo matutino, Ceporros en pleno idilio, Reyes de la risa o Alegres aventuras, eran ejemplos, muchos de ellos también se combinaban con otras historietas de más personajes de Ibáñez: Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos y El Botones Sacarino.
Las historietas han sido publicadas en Europa con muchos nombres diferentes. Tienen una excelente acogida en Alemania, razón por la cual se le dedicó un número entero (En Alemania) y llegaron a publicarse historietas apócrifas exclusivas, como Vom Affen gelaust und losgesaust y Nur kein Gehetze - wir haben Arbeitsplätze, que permanecen inéditas en España. Durante la etapa madura, gran parte del material publicado fue escrito y dibujado por otras personas distintas de su verdadero autor original Francisco Ibáñez; sin embargo, debido a que estas colaboraciones solían ser anónimas, es difícil saber qué historias o qué dibujos son realmente de Ibáñez. Las únicas acreditadas oficialmente como «no Ibáñez» son aquellas firmadas por el Bruguera Equip (durante el tiempo en que Ibáñez perdió los derechos de sus personajes), alguna historia corta cuyo guion aparecía firmado por Jesús de Cos y una colección de aventuras poco conocidas, editadas en forma de libros en blanco y negro, firmadas por Ibáñez y José Cubero Valero. Entre los negros que dibujaron aventuras de Mortadelo y Filemón sin ser acreditados, se pueden citar los nombres de Ramón Bernardó, Ramón María Casanyes, Mart-Os y hasta un autor de primera fila como Raf, que colaboró anónimamente en Las embajadas chifladas, aunque en este caso su trabajo se redujo al entintado. Mención especial requiere Juanma Muñoz, que entró en Bruguera en 1978 y se acabó especializando en el entintado de todos los personajes de Francisco Ibáñez. Cuando éste salió de la editorial, Juanma se integró en el Bruguera Equip como dibujante, creando historietas de Mortadelo y Filemón junto a los guionistas Jesús de Cos y Jaume Ribera. Filemón suele montar en cólera con Mortadelo y lo persigue con algún tipo de arma u objeto arrojadizo mientras Mortadelo escapa disfrazado, normalmente de animal (...
El Gato en la Animación: Un Vistazo a Personajes Felinos Icónicos
Los dibujos animados tienen la capacidad de tener un impacto diferente en cada persona. Tom y Jerry es una serie clásica estadounidense que ha entretenido al público durante generaciones. Si no conocías Tom y Jerry, se trata de una serie sobre un gato llamado Tom y un ratón llamado Jerry. William Hanna y Mel Blanc pusieron la voz original a Tom y Jerry.
Garfield es un gato naranja gordo y perezoso al que le encanta comer y dormir. Vive con su dueño Jon Arbuckle y su perro Odie. La serie retrata a Garfield como un gato cínico, sarcástico y egocéntrico.
Silvestre, el gato, es un personaje de ficción y un gato esmoquin antropomórfico de la serie de dibujos animados Looney Tunes y Merrie Melodies. Tweety es un simpático y popular personaje de dibujos animados muy conocido por su aspecto inocente, sus largas pestañas y su voz aguda. Tweety es un canario amarillo que es el objetivo de Silvestre, el gato. El objetivo del gato es atrapar a Piolín. En sus inicios, la voz de Tweety la ponía Mel Blanc.
Los Swat Kats son dos gatos antropomórficos llamados Chance "T-Bone" Furlong y Jake "Razor" Clawson, que trabajan como mecánicos de día y como justicieros contra el crimen de noche.
