El género Western ha funcionado en el mundo del cómic bastante bien desde los inicios del fenómeno cinematográfico. La Edad de Oro del Western en el cine comprendió las décadas que van desde los años 40 hasta los 60, con películas tan conocidas como La Diligencia, El hombre que mató a Liberty Valance, Pasión de los fuertes, Río Bravo, Raíces profundas, Veracruz, Duelo al Sol y muchas más, con directores y actores tan importantes como John Ford, Howard Hawks, William Wellman o Raoul Walsh, entre otros muchos. Fue una época que se puede comparar a la actual expansión del cine basado en cómics (y series), una verdadera edad de oro para el género que en aquellas décadas acabó salpicando a otros medios: las novelas, las series de tv y, cómo no, el mundo del cómic.
En los Estados Unidos, la llamada también 'Edad de Oro' del cómic basado en el Oeste dató desde los años 1948 hasta 1960, con títulos como Rawhide Kid, Two-Gun Kid, Wild Western, Kid Colt Outlaw, Billy the Kid, Cheyenne Kid, Outlaws of the West, Texas Rangers in Action, etc., publicados por editoriales míticas como Charlton Comics, Atlas Comics, Timely, etc., y creados por autores de renombre como Joe Simon, Jack Kirby, Larry Lieber o Paul S. Pero, dos años antes de que comenzara la Edad de Oro estadounidense del cómic Western, en Francia, en la bande dessinée, comenzaba una tendencia que se mantendría hasta ahora, dando cabida a un sinfín de historias, tanto infantiles como adultas, basadas en aquella época y es más, contribuyeron a dar un enfoque más realista, más perspicaz y más crítico a la situación del Oeste, y de los indios, que sufrieron un verdadero genocidio a lo largo de los años, tanto por culpa de los Estados Unidos como por el expansionismo mexicano.
Uno de los primeros títulos del cómic franco-belga sería un cómic infantil, Lucky Luke, que debutaría en 1946, aunque le seguiría la revista mítica Tintin con títulos como Chick Bill, de Greg y Tibet, o Jerry Spring, de Jijé, una de las obras más realistas del género. Como no, muchas otras series míticas como Blueberry, Mac Coy, Ringo, etc.
Apache Junction no es un cómic cualquiera de género Western. Para nada, su estilo artístico puede parecerse mucho a obras como Blueberry, puesto que el arte de cada página es realmente bueno, mostrando con gran detallismo las escarpadas llanuras y desfiladeros del Oeste norteamericano, o bien una habitación de una casa corriente con todos los elementos que la rodean, y es que Peter Nuyten no se guarda nada para si mismo, lo muestra todo, como si de una película se tratara, sin jugar a ahorrarse horas de trabajo artístico para conseguir más velocidad... Su historia no se basa en el típico intercambio de disparos entre vaqueros e indios, no, hay un trasfondo mucho mayor: una denuncia hacia el exterminio de indios que sucedió en aquella época, una era mal contada en numerosas películas, que tacharon a los indios de salvajes sin cerebro, cuando tenían una cultura propia y una forma de vida que se vio radicalmente corrompida por la venida del hombre blanco. Y el enfoque del cómic, aunque es un Western, con sus elementos y personajes característicos, se enfoca más que nunca en la figura del indio, de las diferentes tribus y de su situación casi desesperada en la década de los 70 del siglo XIX, poco antes de que fueran prácticamente todos encerrados en reservas a lo largo y ancho del continente norteamericano. Es por ello un cómic histórico, ¡más histórico que del Oeste!

Las publicaciones de Ponent Mon son siempre de lujo, de coleccionista, con tapa dura, hojas de gran calidad y siempre unos estupendos extras finales que nos ponen en perspectiva histórica y que son tan de agradecer para los lectores familiarizados con el género histórico. Dos tomos saben a poco... pero esperemos que Peter Nuyten se atreva a volver a explorar este rico mundo y tiempo... pero hasta entonces podemos disfrutar de dos volúmenes repletos de historia, coraje, drama y realidad, con unos bellos parajes y un dibujo a la altura de los más grandes. Uno de los mejores Western que podemos encontrarnos en el cómic actual.
The Apache Kid (Alan Krandal) es un personaje ficticio del Viejo Oeste que aparece en los cómics estadounidenses publicados por Marvel Comics. El personaje ha sido visto principalmente en historias de Atlas Comics, el precursor de Marvel en la década de 1950. El Apache Kid (Alan Krandal) debutó como la portada de Two-Gun Western #5 (con fecha de portada de noviembre de 1950), dibujada por un joven John Buscema. El coguionista es desconocido. Recibió su propio título al mes siguiente, estrenándose como The Apache Kid #53 (diciembre de 1950, continuando la numeración de Reno Browne, Hollywood's Greatest Cowgirl) y luego se publicó como Apache Kid #2-19 (febrero de 1951 - enero de 1952; diciembre de 1952 - abril de 1956). Las historias también aparecieron en los títulos ómnibus Two-Gun Western #5-9 (noviembre de 1950 - agosto de 1951) y Wild Western #15-22 (abril de 1951 - junio de 1952). Las reimpresiones de Apache Kid aparecieron en la serie ómnibus de Marvel de la década de 1970, también titulada Western Gunfighters. El Kid compartió páginas con nuevas historias de Ghost Rider (también conocido como Phantom Rider), así como reimpresiones antológicas y de héroes del Oeste de una lista cambiante que incluía a Black Rider de Atlas (aquí renombrado Black Mask), el Western Kid, Wyatt Earp y, más tarde, Kid Colt. Las reimpresiones de Apache Kid se publicaron desde la #2 hasta la #33, el número final (octubre de 1970 - noviembre de 1977).
El personaje regresó en Apache Skies (2002), una miniserie de cuatro números protagonizada por Rawhide Kid y dos personas llamadas Apache Kid: Dazii Aloysius Kare y su esposa, Rosa. Personajes no relacionados llamados Apache Kid aparecieron en Fox Comics' Western Outlaws #21 (mayo de 1949) y Youthful Comics' Indian Fighter #5 (enero de 1950).
El niño caucásico Alan Krandal fue criado por el jefe apache Red Hawk y su esposa después de quedar huérfano. Al crecer, asumió una identidad "civil" como el vaquero Aloysius Kare, cambiando a su atuendo de guerra para luchar contra forajidos blancos y nativos americanos, y en general proteger a ambos grupos de personas. El Capitán Bill Gregory del fuerte cercano era su "hermano blanco" que también respetaba el consejo del anciano Red Hawk. Krandal tuvo una relación intermitente con la doncella apache White Swan, que amaba al Apache Kid y despreciaba a Krandal. En Apache Skies, se retconeó que Dazii Aloysius Kare era un hombre de ascendencia mixta, parte caucásico y parte apache.
Año 1872. En un lugar de la Nación Apache, región desgarrada por la guerra, desde décadas atrás, el valiente joven Goyahkla ha perdido a su familia y todo lo que ama. En medio de su sufrimiento, alcanza una revelación. Se acerca, pues, al líder apache Cochise para dirigir un ataque contra el pueblo mexicano de Azripe. Una muestra de increíble coraje que transformará al joven y valeroso Goyahkla en Jerónimo, el famoso héroe nativo americano. Pero este es solo el comienzo de las Guerras Apaches. Al igual que sus enemigos, perderá a sus seres queridos en la batalla y se aferrará desesperadamente a su tierra, a su cultura. Ellos lo llaman «Indeh», o «la Muerte». Cuando parece que se alcanza la paz, ¿se acaba verdaderamente la guerra?
Hashkee Binaa Nteel (en apache: «hombre alto de destino misterioso» o también «hombre de ojos feroces»), más conocido como Apache Kid, fue un fugitivo del oeste estadounidense del siglo XIX a quien se le imputaron diversos delitos en los territorios de Arizona y Nuevo México. Se presume que nació en la agencia San Carlos en la reserva india de White Mountain, Arizona, en la década de 1860. En su juventud trabajó en oficios varios en la localidad de Globe. Allí hizo amistad con el scout Albert Sieber a quien le tuvo mucha lealtad. Eran los años donde tuvieron lugar las denominadas Guerras apaches. En tales conflictos, el general George Crook decidió crear el grupo conocido como Apache Scouts, formado por los mismos nativos, que colaborarían en el asedio a los rebeldes. Durante los años 1885 y 1886 participó en misiones que se adentraron en México en busca del líder Gerónimo. Su desempeño era bien reconocido.
En medio de estos acontecimientos, Apache Kid estuvo involucrado en una sangrienta pelea de borrachos. Logró evadir el pelotón de fusilamiento con los involucrados y fue multado con 20 dólares. Terminado el conflicto, el final de los Apache Scouts no fue el mejor. En mayo de 1887, cuando los oficiales a cargo estaban ausentes de la agencia San Carlos, los Apache Scouts decidieron tener una fiesta donde abundó el tiswin, licor hecho de maíz fermentado; Apache Kid estaba a cargo del grupo. En medio del festejo, su padre, Togo-de-Chuz, fue asesinado por Gon-Zizzie. Tiempo después, los capitanes Sieber y Pierce regresaron al lugar y confrontaron a los revoltosos. Pierce les ordenó encerrarse en una galera. Mientras esto ocurría, alguien disparó desde la multitud que observaba. El tiro destrozó el tobillo de Sieber quien quedó cojo para el resto de su vida. Los fugitivos huyeron a las cercanías del río San Carlos, por dos semanas, hasta ser localizados por los Apache Scouts. Al fin, Apache Kid y siete fugitivos más se rindieron en medio de negociaciones con el general Nelson Miles el 25 de junio. Los acusados se presentaron ante una corte marcial para responder por la lesión de Sieber y les sentenciaron a muerte frente al pelotón de fusilamiento. Sin embargo, gracias a la influencia de Miles la pena se cambió a prisión de por vida. Nuevamente el militar protestó y la sentencia se cambió a prisión de 10 años. Al final, en octubre, los acusados fueron liberados en San Carlos. A su regreso enfrentaron protestas de los residentes. Nuevamente los nativos fueron capturados. Esta vez les condenaron a siete años de prisión en Yuma.
En ruta a su confinamiento, los presos lograron reducir a sus guardianes. Uno de ellos fue asesinado. Otro murió, aparentemente de ataque al corazón. Un tercero sobrevivió y en su testimonio dijo que Apache Kid le salvó la vida al golpear en la cabeza, con una roca, a uno de los fugitivos que estaba presto a matarle. Durante los siguientes años, muchas acusaciones de hechos delictivos se imputarían al apache. Le inculparon de robo de ganado, atracos en líneas de transporte y ataques a vecinos, entre otros. Algunos aseveraban que se había transformado en un solitario despreciado por su gente mientras vagaba en las montañas de Sierra Madre Occidental; aparentemente vecinos de la zona le daban albergue. Hubo quienes dijeron que secuestró a una mujer y posteriormente la mató. Una recompensa se estableció por su captura con un monto de $US 5.000. Fue en 1894 cuando los crímenes cesaron. Algunos aseguraron que el apache se había retirado a México, y otros que murió a manos de Walapai Ed Clark, después de que le hiriera gravemente en las montañas Galiuro. Nuevamente los hechos criminales reaparecieron en 1899. Se reportó su muerte por tuberculosis. Más rumores del apache surgieron al sur de Nuevo México en 1907 cuando un grupo de hombres fue en búsqueda de rateros que se habían apropiado de caballos y otros objetos. En la acometida se toparon con dos apaches e hirieron a uno gravemente. Temiendo represalias, los perseguidores huyeron. Días después encontraron a una mujer escarbando en la basura. Con todo, los reportes de robo de ganado no cesaron hasta 1920 en el sur de Arizona. En general prevalecen las dudas acerca de los hechos y la muerte del apache.

Este fin de semana Barcelona se convierte en la capital del cómic, un mundo que en los últimos años ha ganado dinamismo y popularidad. Cabe decir que la idea de utilizar ilustraciones para narrar una historia es antiquísima. Hay que tener en cuenta que la alfabetización no se generalizó hasta mediados del siglo XIX y, por tanto, cuando se quería contar algo, lo más eficaz era servirse de los dibujos. Costaría encontrar alguna civilización, por antigua que fuera, que no lo hubiera hecho. Empezando por el arte prehistórico. Las cuevas están llenas de dibujos de animales de todo tipo y algunas veces, por la forma en que están representados se intuye que seguramente explicaban algo. También podría mencionarse el caso de los jeroglíficos egipcios o cómo el emperador romano Trajano, en 113 d. Es cierto que si nos ceñimos a lo que dice el diccionario de la RAE, que define el cómic como una “serie o secuencia de viñetas que cuenta una historia”, hay que avanzar varios siglos para encontrarnos los primeros ejemplos. Habitualmente se considera que uno de los pioneros fue ‘The Yellow Kid’, publicado en la prensa de EEUU entre 1895 y 1898, pero en Europa ya se habían impreso otros. Estos primeros pasos coincidieron con la eclosión de la prensa como gran medio de comunicación de masas. Además, la mejora de las técnicas del proceso de impresión permitieron la inserción de ilustraciones en sus páginas. En 1841, una famosa cabecera londinense llamada ‘Punch’ fue la primera en utilizar la palabra ‘cartoon’ para referirse a los dibujos satíricos que aparecían en la prensa política. También en tierras británicas, pero algo más tarde, nació el personaje Ally Sloper, fruto del trabajo del matrimonio formado por Charles Henry Ross y Émilie de Tessier. En un mundo en el que aún no habían aparecido los otros grandes medios, la prensa generaba unas cifras de negocio exorbitantes. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, en Estados Unidos se disputaban el pastel William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, propietarios de la mayoría de cabeceras del país. Era un momento de gran crecimiento por la llegada de inmigrantes, procedentes de todos los rincones de Europa. El estallido de la Primera Guerra Mundial lo cambió todo de arriba abajo. Y también tuvo efectos en el mundo de la prensa. A partir de la década de los años 20 empezaron a aparecer productos más modernos, destinados específicamente al público infantil y adolescente. Uno de los más exitosos fue la revista belga ‘Le Petit Vingtième’, donde Hergé presentó las aventuras de Tintín. Aquello fue el inicio del cómic franco-belga, y después surgieron otros como Astérix, Spirou… Mientras tanto en EEUU, pronto proliferaron los cómics de superhéroes: en 1938 empezaba a volar Superman y en 1939 se fundaba Marvel. Más allá de la historia interna del mundo del cómic, los álbumes y los personajes son también un gran testimonio de su época.
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