El significado de "tebeo" y su evolución en España

El término "tebeo" es un modismo que surgió en España a partir de la popularidad de la revista de historietas TBO. Durante mucho tiempo no se sabía de dónde había salido este nombre, que se leía de manera que parecía decir "te veo".

El nombre T.B.O. se tomó de una zarzuela o revista musical que se había estrenado ocho años antes, en 1909, con este mismo nombre de T.B.O. y libreto de Eduardo Montesinos López y Ángel Torres del Álamo. Los editores de la revista TBO tomaron la idea del nombre de esta zarzuela. La revista TBO se lanzó con el lema: "¡Animo, señores! A trabajar. Mañana saldrá el primer número de T. B. O. y hay que lucirse. Ya saben ustedes que éste no será un periódico vulgar."

El primer número de TBO apareció el 11 de marzo de 1917, procedente del taller de litografía de Arturo Suárez, en Barcelona. Al principio, la revista estaba impresa en un solo color (azul) y mostraba en su diseño una gran influencia de En Patufet. El precio inicial de portada era de 5 céntimos.

TBO estaba claramente orientada al público infantil y juvenil, por lo cual se centró en el humor blanco y excluyó de sus páginas contenidos políticos o satíricos. En esta etapa, colaboraron en TBO autores españoles como Donaz, Manuel Urda, Tínez, Nit, Ricard Opisso, Méndez Álvarez y Castanys. La revista dedicó escasa atención a la publicación de autores extranjeros, con excepciones como George McManus y Otto Soglow.

En 1920, sus editores lanzaron también un semanario dedicado al público femenino, B.B. En 1939 se creó la editorial Buigas, Estivill y Viña y a partir de 1941 TBO conoció una segunda etapa, de aparición irregular al no haber conseguido el permiso de publicación periódica y sufrir las restricciones de papel. Otros autores que colaboraron en esta época de la revista fueron Antonio Ayné, Batllori, Bech, Joan Bernet Toledano, Juan Blancafort, José Mª Blanco Ibarz, Cabrero Arnal, Josep Coll, Conti, Donaz, Escobar, Fraper, Antonio Mestre, Salvador Mestres, Arturo Moreno, Nit, Raf, Ramón Sabatés, Serra Massana, José Soriano Izquierdo, Tínez, Tur y Manuel Urda Marín.

Conseguido el permiso de publicación periódica en agosto de 1951, comenzó su tercera etapa al año siguiente y se reinició la numeración de la revista. A partir del número publicado el 15 de diciembre de 1972, los editores cambiaron el nombre de la revista a TBO 2000 y comenzaron una nueva numeración que empezaba por el número 2000, que supuestamente resultaría de sumar los ejemplares publicados en todas las etapas anteriores. Son también notables las parodias de series televisivas de Cubero. En 1973, su tirada era de 150.000 ejemplares.

Sin embargo, la competencia de las revistas de la Editorial Bruguera fue feroz en esta etapa y las dificultades económicas de la empresa obligaron a hacer nuevos cambios. Con el número 2364, publicado el 28 de diciembre de 1979, termina la etapa de innovación que había comenzado siete años antes y desaparece la cabecera TBO 2000, que es sustituida por El TBO a partir del número 2365 (4 de enero de 1980). Desde entonces se recurre principalmente a la reedición de historietas publicadas años atrás (incluidas las de la Familia Ulises).

En 1981 los números normales de la revista se convirtieron en suplemento infantil de la revista "Lecturas". En 1982 El TBO volvió a los kioscos, pero terminó por sucumbir en mayo de 1983, cuando se publicó el número 2502. Al mes siguiente apareció un extra con 32 portadas de diferentes épocas, en cuya última página se despedía escuetamente su director Alberto Viña con un "Hasta siempre querido lector".

Fue denominada por los editores «cuarta época», al considerar la tercera y la cuarta como una sola. Fue editada al alimón por Editorial Complot y la agonizante Editorial Bruguera. Excepto por el nombre, podría considerarse una revista diferente. Se cambiaron las clásicas letras redondeadas y rojas de la cabecera por otras más angulosas de color amarillo o naranja, y se añadió en la portada el subtítulo «semanario de diversión y reflexión». Claramente se dirigía a un público diferente que el del clásico semanario de las etapas anteriores, con un tipo de humor que ya no puede considerarse «para todas las edades». Puede enmarcarse en la línea (clara) representada por la revista Cairo, también dirigida por Joan Navarro.

Entre sus colaboradores, pueden citarse a Roger, Pere Joan, Gallardo, Micharmut, Tom, Sento, Mique Beltrán, Vallés, Guillem Cifré, Max, Javier de Juan, Raúl, Del Barrio, Daniel Torres, Javier Mariscal y Keko. Contenía también material foráneo: Aquiles Talón de Greg, Autheman & Rousseau.

Evolución de la revista TBO a lo largo del tiempo

Tras el hundimiento de Bruguera, los derechos sobre TBO y sus personajes pasan a ser propiedad de Ediciones B, que saca al mercado nuevamente la revista a partir de febrero de 1988. Colaboran en esta etapa multitud de autores que crean nuevas series y secciones de chistes. Para marcar la continuidad con etapas anteriores, Sabatés publica nuevos "Inventos de TBO" mientras que Sempere y Pérez Navarro realizan una nueva versión de La Familia Ulises en "¡Hala, hala, a mogollón...". Además del material nuevo, la nueva publicación llevaba un encarte central con historietas de archivo de los autores clásicos de la segunda y tercera etapas, con el título "El TBO de siempre". Se mantuvo un ritmo de publicación mensual hasta principios de 1996, fecha en la que desaparecieron las otras revistas de historietas que aún publicaba Ediciones B.

La revista TBO apareció semanalmente en 1917 y se publicó, con interrupciones, hasta 1998. Tuvo una gran importancia en la historia del cómic español y fue la popularizadora del formato, hasta el punto de originar la palabra «tebeo», que en España designa a la publicación que contiene historietas, y ha sido consagrado su uso en la edición de 1968 del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. Dirigida al público infantojuvenil y dueña de un estilo propio de historieta humorística, constituyó una de las tres grandes escuelas de la posguerra española, junto a la Escuela Bruguera y la Escuela Valenciana.

El concepto "tebeo" es un modismo surgido de la popularidad de TBO, revista de historietas que nació en 1917 y de gran difusión y longevidad. Esta voz fue incorporada por la RAE en su diccionario en 1968, con la ambigua definición: «revista infantil de historietas cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos». En España ha servido para nombrar cualquier tipo de publicación de historietas, tanto las revistas de contenido variado como los cuadernos monográficos de aventuras o románticos; también a los libros de historieta.

A partir de los años sesenta y debido a dos factores, por un lado el reconocimiento de la calidad general de la moderna historieta como medio, y por el otro la implantación de una terminología común procedente de Estados Unidos, comenzó a asimilarse en España la voz “tebeo” a los productos anteriores a esa fecha y el anglicismo “comic” (primero sin tilde) a los posteriores, practicando una segregación que aún persiste. Como las lenguas tratan de economizar léxico, cuando confluyen dos en el mismo significado tienden a diferenciarse, así que tebeo ha adquirido la connotación de que es para niños chicos, pues la palabra "infantil" figuraba ya en la definición con la que entró en 1970 en el DRAE, quedando así el campo entero del tebeo adulto para cómic.

Ha tenido y tiene que lidiar mucho esta palabra con otras que tratan de ocupar su campo, más cuando la revista original hace 24 años que ha desaparecido y los niños ya ni la conocen. Uno de sus competidores más bravos es la palabra cómic, de procedencia anglosajona que se introdujo en 1983, aunque precedida de corchete, [ , que es como el DRAE acostumbra señalar las palabras de introducción demasiado reciente y que mantiene en cuarentena para ver si se afianzan o son solo una modita pasajera.

Después de casi un siglo usando el modismo (documentado en su uso en la canción “Yo quiero un tebeo”, interpretada por La Goyita y Palacios en 1930, y usado en la prensa desde 1951) lo cierto es que no hay un acuerdo sobre qué porcentaje de historieta debe tener un impreso para ser considerado tebeo. En España, durante los años 1910 y 1920 podía no pasar del 15% (Pulgarcito), en los 1930 lo habitual fue un 25% del total (Pocholo), pero desde la mitad del siglo XX se suele exigir a este tipo de impresos que durante la dictadura podía un mínimo de un 50% de historietas (Tio vivo).

El fenómeno que ha ocurrido con la formación de la palabra tebeo -que no sabría si calificar de sinécdoque o de antonomasia- se ha dado con muchos nombres propios de personajes o marcas de productos en todas las lenguas. Y en el campo de las revistas de historietas hay otra que ha producido un efecto similar. La revista "Periquito" era una donde se solía plagiar en los años 20-30 del siglo pasado el personaje de los dibujos animados del australiano Pat Sullivan llamado en inglés "Felix the Cat", que en español se tradujo como "Félix el Gato" o "el gato Félix", pero que a la gente le dio entonces por llamar "el Gato Periquito". En aquellos tiempos el público rebautizaba con frecuencia a los personajes cinematográficos que les llegaban con nombres extraños, así Charlie Chaplin era "Charlot", Buster Keaton era "Pamplinas", Ben Turpin era "el Bizco", Larry Semon era "Jaimito" y Laurel y Hardy eran "el Gordo y el Flaco".

Personajes icónicos del cine mudo rebautizados en España

En el 2016, la Biblioteca de Cataluña adquirió 105 dibujos originales de diversos autores y temática relacionados con la publicación TBO.

Portada histórica de la revista TBO

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