En España, la historieta ha sido tradicionalmente conocida como tebeo. Este término, acuñado por el uso y los lectores, ha convivido y, en ocasiones, ha sido desplazado por la palabra "cómic", un término más reciente y a menudo asociado a un público más snob. Sin embargo, ambos términos representan dos ramas de un mismo medio de expresión, el Noveno Arte.
Orígenes y Evolución del Tebeo Español
La historia del cómic en España se remonta a tiempos muy antiguos, dependiendo de cómo definamos "historieta". Existe un debate sobre cuál fue el primer cómic autóctono, y algunas fuentes citan las Cantigas de Santa María, creadas entre 1260 y 1270, como un posible antecedente. Los antecedentes más claros se encuentran en las aleluyas (o aucas en catalán) del siglo XVIII, que eran láminas impresas con viñetas y textos rimados.

La producción de tebeos en España ha tenido un centro neurálgico importante en Barcelona desde la aparición del primer tebeo, Dominguín, en 1915. En la década de 1930, el medio alcanzó una gran popularidad, con publicaciones como TBO logrando tiradas impresionantes de 220 000 ejemplares en 1935.
Los años sesenta representaron una época dorada para el tebeo infantil, coincidiendo con un aumento de la natalidad. Las publicaciones de editoriales como Bruguera llenaban los hogares y los quioscos con títulos como DDT, DinDan, Pulgarcito, Mortadelo, TBO y Pumby, además de relatos ilustrados.

La Censura y la "Edad de Oro"
Tras la Guerra Civil Española, la dictadura franquista impuso una estricta censura que afectó a la producción cultural. A pesar de estas limitaciones, las décadas de 1940 y 1950 son consideradas la "edad de oro" del cómic español, un periodo de gran producción y creatividad dentro de los márgenes permitidos.
Durante los primeros años del franquismo, la autorización de nuevos tebeos estaba sujeta a un control riguroso. Fray Justo Pérez de Urbel revisaba las solicitudes, y la mayoría se clasificaban como publicaciones unitarias, lo que dificultaba su continuidad y periodicidad.
Los primeros tebeos de principios del siglo XX, al igual que los periódicos infantiles del siglo XIX, solían difundir una ideología burguesa y tenían una intención moralizante, dirigidos principalmente a las clases altas.
La Transición y la Renovación del Medio
La transición a la democracia en España propició una apertura cultural que tuvo un impacto significativo en el mundo de la historieta. Surgieron revistas como El Víbora, Totem y Cairo, que promovieron un cómic más experimental y dirigido a un público adulto.
Estos nuevos enfoques no siempre fueron bien recibidos por los aficionados más tradicionales. Los amantes de los tebeos, que veían en ellos un mundo cerrado y sin pretensiones externas, a menudo tardaban en apreciar los cómics y las novelas gráficas, mientras que resultaba menos común que los "comicófilos" se interesaran por los tebeos más antiguos, salvo por motivos de erudición.

Crisis y Recuperación en las Últimas Décadas
La década de 1990 estuvo marcada por una crisis en la industria del cómic español. Factores como la competencia de otros medios de entretenimiento y la saturación del mercado llevaron al cierre de muchas revistas y a la desaparición o absorción de editoriales importantes como Bruguera.
Sin embargo, en el siglo XXI, el cómic español ha experimentado una notable renovación. Han surgido nuevos autores talentosos y la novela gráfica se ha consolidado como un formato de gran prestigio. Iniciativas como el Premio Nacional del Cómic, creado en 2007, han contribuido a la valorización del medio.
La celebración de festivales y salones de cómic se ha extendido por todo el territorio español, con eventos como el Salón Internacional del Cómic de Granada (1994), las Jornadas Internacionales del Cómic Villa de Avilés (1996) y Expocómic y Viñetas desde el Atlántico (ambos en 1998), muchos de los cuales cuentan con subvenciones públicas.

Reconocimientos y Adaptaciones
A lo largo de los años, diversos autores y obras han recibido importantes reconocimientos. Se ha premiado a figuras como Karpa, Miguel Quesada, Francisco Ibáñez y Purita Campos con medallas de oro al Mérito de las Bellas Artes. Excepcionalmente, se han erigido estatuas en honor a personajes icónicos del cómic español, como la de El Capitán Trueno en Albuixech, en homenaje a su dibujante Ambrós.
La historieta española también ha tenido presencia en diversos medios de comunicación, especialmente en la radio durante las décadas de 1970 y 1980. Además, se han realizado adaptaciones animadas y series de imagen real basadas en cómics, con resultados variados, desde éxitos como Historias de la puta mili y Makinavaja hasta adaptaciones menos afortunadas.
La Historia de los Tebeos
En 2002 se creó la Asociación de Autores de Cómic de España, con el objetivo de proteger los derechos de los creadores del noveno arte en España. La Biblioteca Nacional de España también ha abierto sus puertas al cómic, reconociendo su valor cultural e histórico.