La historia de Escanor, el Pecado de la Soberbia del León de los Siete Pecados Capitales, es una de lucha, autodescubrimiento y la búsqueda de redención. Nacido como príncipe del Reino de Castellio, su infancia estuvo marcada por el abuso de su hermano mayor, Daymond. Un día, su poder latente despertó, resultando en la fractura accidental del brazo de su hermano. Este evento provocó el repudio de sus padres, quienes lo tildaron de monstruo, y desató una cacería por parte de las fuerzas del reino.
Rescatado por una mujer bondadosa llamada Rosa, Escanor fue escondido en un barril y a la deriva en el mar. Años después, su presencia causó revuelo en Liones tras enfrentarse a un monstruo que aterrorizaba una villa. Varios Caballeros Sagrados, incluido el Gran Caballero Sagrado Zaratras, intentaron detenerlo, creyendo erróneamente que él era el responsable de los disturbios, lo que resultó en graves heridas para los caballeros.
Tras ser llevado prisionero al castillo de Liones, Escanor fue acusado de aterrorizar y destruir pueblos, herir a los Caballeros Sagrados y faltarle el respeto al rey. Etiquetado como el pecado del orgullo, fue sentenciado a flagelación y ahorcamiento público. A pesar de su forma nocturna, Escanor intentó explicar lo sucedido, pero sin pruebas, aceptó su castigo.
Esa misma noche, Meliodas lo reclutó como el séptimo y último miembro de los Siete Pecados Capitales. A pesar de la aprensión inicial, los demás pecados lo acogieron con los brazos abiertos. Escanor encontró un especial afecto por Merlín, por su parecido con Rosa.

Tras una noche de celebración, Escanor decidió partir, argumentando la necesidad de ir al baño. Merlín lo confrontó, preguntándole el motivo de su partida. Escanor explicó que su maldición, que le impedía controlar sus acciones durante el día, podría causarles daño. Merlín, intrigada por su naturaleza, lo consideró un hombre interesante, lo que provocó la vergüenza de Escanor.
Al amanecer, Meliodas apareció, cuestionando la invencibilidad de su poder y ofreciéndole un enfrentamiento. Escanor le advirtió sobre las consecuencias, pero Meliodas, desobedeciendo, recibió un golpe que lo estrelló contra Ban. Esa noche, Merlín encontró a Escanor escondido en las montañas. Él expresó su gratitud por ser buscado y lamentó que su poder lo aislara, pues la gente temía presenciarlo.
Merlín lo invitó a unirse a ellos para resolver sus problemas con su increíble poder. Escanor, conmovido por la bondad de Merlín, que le recordaba a Rosa, se sintió indigno tras creer haber matado a sus amigos. Sin embargo, Ban y Meliodas aparecieron, revelando estar vivos, lo que aterrorizó a Escanor, creyéndolos fantasmas.
Cuando los demás pecados llegaron, Meliodas le aseguró que no estaba solo en su condición de "monstruo" y que todos buscaban arrepentirse de sus pecados viviendo plenamente. A pesar de la oferta de unirse a ellos, Escanor insistió en que su falta de control sobre su poder solo perjudicaba a quienes lo rodeaban. Gowther, utilizando su Invasión, accedió a sus recuerdos, revelando su pasado y su creencia de que la destrucción de su reino se debió a él, y que Rosa guardaba rencor.
Merlín le ofreció usar su magia para encontrar a Rosa, lo que inicialmente entusiasmó a Escanor, pero pronto se desanimó, creyendo que no merecía verla y que no tenía nada que decir. Ban, molesto, lo atacó, diciendo que lo enviaría a la tumba si así lo deseaba. A pesar de alcanzar su pináculo de poder al mediodía, Meliodas logró derrotarlo en su Modo de Asalto.
Antes de desvanecerse, Escanor pidió ser llevado con Rosa. Merlín envió su alma a la Capital de los Muertos, donde Escanor se encontró con ella. Inicialmente reacio a verla por decepción consigo mismo, se rectificó, agradeció a Rosa por salvarlo y prometió vivir la vida que ella le dio, sin importar la tragedia o la soledad. Rosa lo aseguró que no había de qué avergonzarse y que ya no estaría solo. Escanor se disculpó y habló con Meliodas.

Los mensajeros del Reino de Edimburgo resultaron ser vampiros y fueron derrotados por el Gran Caballero Sagrado Zaratras. Al darse cuenta de que el reino estaba controlado por un Rey Vampiro, se dispuso a controlar a los Siete Pecados Capitales para acabar con él. Antes de partir, Escanor se disculpó con Meliodas por tener que cargar su pesado Tesoro Sagrado Rhitta, deseando volver al anochecer, pero Meliodas aclaró que Merlín crearía un portal. Al partir, Escanor declaró a su capitán que se esforzaría.
Izraf apareció ante Escanor. Tras llegar a Edimburgo gracias al portal de Merlín, Escanor comenzó a inspeccionar el lugar. Meliodas preguntó si buscaba a Merlín, a lo que Escanor respondió que siempre estaba agradecido con ella y con él, y que quería agradecerle por todo y quizás contarle cómo alguien tan hermosa, inteligente, bondadosa y alegre podía ser tan amable con alguien tan torpe, cobarde, débil, indeciso e inútil como él. Meliodas le dijo que tuviera más confianza en sí mismo. Un triste Escanor declaró que se odiaba a sí mismo y se preguntó por qué tuvo que nacer con tal maldición, comenzando a llorar.
Meliodas le dijo que se detuviera, ya que Merlín se reiría si lo viera. Sin importarle, Escanor dijo que lloraría si eso significaba ver sonreír a Merlín. Meliodas comenzó a marcharse, advirtiéndole que tuviera cuidado y mantuviera la vista atenta, desapareciendo. Escanor informó que eran los Caballeros Sagrados del Reino de Liones, los Siete Pecados Capitales, enviados con la misión de eliminar al Rey Vampiro.
Izraf comenzó a atacar al Pecado, quien lograba esquivar los ataques y pedía desesperadamente a su capitán que lo salvara. Sin embargo, a medida que la batalla continuaba, Escanor dejó de esquivar los ataques, declarando que se sentía mejor ya que casi amanecía. Izraf negó eso, ya que en su tierra no había ni mañana ni tarde, golpeando al Pecado, quien sostenía a Rhitta.
Escanor se frenó y preguntó si ese era todo su poder. Izraf declaró que eran palabras arrogantes en comparación con lo que decía antes, añadiendo que no debería usar todo su poder contra alguien como él. Escanor negó esto, diciendo que debería empezar a usar toda su fuerza, añadiendo que se disculparía con él por haber nacido en su mundo, mostrando grandes cambios en su aspecto.

Escanor, tras derrotar a Izraf y destruir el Reino de Edimburgo, vio a Izraf reír y acceder a utilizar todo su poder, atacando a Escanor con Impurity. Sin embargo, una poderosa luz comenzó a liberarse, haciéndolo retroceder, dejando atónito al vampiro, quien preguntó cómo era posible, recibiendo la respuesta de que la oscuridad tuvo miedo de él. Escanor le dijo que en esa tierra los reyes como él eran numerosos y que él era una existencia como ninguna, el Pecado de la Soberbia del León. Un enfadado Izraf comenzó a atacar sin efecto alguno a Escanor, quien con Rhitta soltó un corte en el vampiro, que se regeneró, pero repentinamente comenzó a quemarse.
Izraf se protegió con su Black Fullplate, pero el gran poder de Escanor la deshizo, mostrando una apariencia mucho más musculosa y recitando un poema. El Vampiro preguntó qué tipo de encantamiento era, lo que molestó a Escanor, quien escuchó una disculpa de Izraf. Sin embargo, Escanor declaró que cambió de opinión y lo puso de mal humor, terminando de realizar su ataque, acabando con el Rey Vampiro y destruyendo Edimburgo.
Los Siete Pecados Capitales encuentran el cadáver de Zaratras. Cierto día, Escanor, junto con el resto de los Siete Pecados Capitales, fue convocado a un viejo castillo después de su misión de acabar con un ataque de trolls liderados por su reina en Istar, resultando en la destrucción por error del altar de los Druidas. Al llegar a una de las habitaciones del lugar, encuentran el maltrecho cadáver del Gran Caballero Sagrado Zaratras.

Escanor recibe a Jericho en su bar. Escanor se encontraba atendiendo su bar, el Sweet Gluttony, cuando fue sorprendido por Jericho, una aprendiz de Caballero Sagrado que cargaba a Ban y Elaine. Escanor seguidamente le dio la bienvenida a su bar. Jericho, dudosa, entró al lugar, un bar en medio de una cueva. Escanor rió, afirmando y declarando que encontró una muy buena cueva a pesar de los chirridos constantes de los pájaros, y preguntó si eran vendedores ambulantes o viajeros perdidos.
Jericho negó eso, aclarando que tampoco eran clientes y le informó que los que llevaba cargando habían sido gravemente heridos, procediendo a preguntar si podían quedarse, solo para desplomarse en el suelo. Escanor se percató de que estaba gravemente herida, pero Jericho le pidió que solo cuidara de ellos dos. Éste se percató de la cicatriz y la apariencia hostil de Ban, logrando reconocerlo, por lo que se asustó.
Jericho comentó que era de los Siete Pecados Capitales, el Pecado del Zorro. Ante esto, Escanor declaró que debía ser un Caballero Sagrado del Reino de Liones y preguntó si su intención era capturarlo, seguidamente se echó para atrás, preguntando si él sería el siguiente. Ante la duda de Jericho, ella le informó que todas las sospechas hacia los pecados habían sido limpiadas, puesto que el incidente de hace diez años llegó de la nada y las falsas acusaciones llegaron de los dos capitanes de los Caballeros Sagrados. Escanor quedó sorprendido, preguntándose por qué Dreyfus y Hendrickson harían algo así, seguidamente comentó que los Siete Pecados Capitales ya no tendrían que esconderse. Jericho lo afirmó, declarando que ahora eran los héroes del país.
Escanor pregunta a Ban sobre el estado de Merlín. Escanor declaró que era un alivio y rápidamente le preguntó a Ban qué había sucedido con Merlín, siendo informado que se encontraba con Meliodas.
Un asustado Escanor se esconde tras la barra mientras Galand se acercaba, oliendo y procediendo a beber grandes cantidades de alcohol, embriagándose. Convenció a Melascula de hacer lo mismo y, mientras bebían, comentó que esa era su favorita, informando que era una cerveza de renombre por ser más dulce y tener toques amargos entre todas las cervezas de Bernia. Melascula, seguidamente, le preguntó a Escanor si sabía mucho de alcohol, a lo que él, con solo decir que era el dueño del bar, la convenció, y felizmente le dijo que cuando acabaran con toda la humanidad seguramente lo dejaría vivir.
Ante la confusión de Escanor sobre lo de acabar con la humanidad, Galand le informó que estaban en proceso de acabar con los residuos de Britannia, siendo elegidos por la élite bajo el mando del comandante del Rey Demonio, los Diez Mandamientos. Escanor quedó sorprendido por el hecho de que eran demonios sellados hace tres mil años, aparte de que reconoció el nombre de Diez Mandamientos debido a que Merlín se lo había comentado hace tiempo, declarando que pensaba que no existían, luego de que los demonios dijeran varias cosas.
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Galand le explica a Escanor las reglas de su juego. Galand le preguntó si realmente pensaba que no sabían que sus presas se estaban escondiendo allí, para seguidamente decir que luego de beber todo ese alcohol se sentía generoso, lo que significaba el Juego de Galand, procediendo a informar que si lograba ganar los perdonaría a él y a los que tenía escondidos. Jericho escuchó lo sucedido y le dijo a Escanor que no había problema por lo que corriera por su vida mientras había tiempo, sin embargo, el hombre le aclaró que no tenía que preocuparse, ya que era débil en lo que se refería a puñetazos, pero era muy hábil en juegos, especialmente en las cartas o dados.
Un asustado Escanor preguntó si no podía ser otro juego, a lo que Galand le respondió que normalmente decidirían los turnos lanzando una moneda, pero como era un día especial lo dejaría ser el primero. Ante eso, Escanor preguntó qué pasaría si se rehusaba, a lo que el demonio declaró que simplemente masacraría a todos allí, preguntando al hombre si jugaría. Sin más opción, el aterrado hombre aceptó, recibiendo una palmada del demonio que lo mandó al piso, en donde se mantuvo hasta el amanecer, cuando Galand intentó levantar a Rhitta y, luego de no poder hacerlo, declaró que sus especificaciones eran extrañas para manejarla con dos manos. Un ya cambiado Escanor lo afirmó, informado que era un hacha de una mano y rápidamente arrebatándosela a Galand.
Escanor corta a Galand en dos. Seguidamente le dijo que era el hacha Rhitta, llamada así por una joven doncella amada por el sol, pero que no era algo que un demonio que pasa el tiempo acechando en la oscuridad entendiera, declarando que ambos debían ser extraordinariamente idiotas o terriblemente desafortunados debido a que se encaminaron a ese bar por su propia voluntad buscando morir.
Galand se percató de que se volvió completamente diferente y que no era un humano, mientras sus ropas se rompían. Escanor le informó que si era un humano, pero era el pináculo de toda su especie, presentándose como el Pecado de la Soberbia del León de los Siete Pecados Capitales. Dejando a una atónita Melascula, Escanor escuchó sus palabras de que no existía un humano como él hace tres mil años, pero que aún así no presumiera tanto, ya que el juego aún no había terminado.
Galand logró regenerarse gracias a su materia oscura y le declaró que no pensara que los demonios, la cumbre de todos los clanes, serían asesinados tan fácilmente. Escanor lo afirmó, comentando que si no fuera así, ese juego no le divertiría. Melascula le dijo que eso era debido a que no asesinó a Galand de un solo golpe a propósito, declarándole que era un humano arrogante y tonto que no conoce su lugar. Galand le dijo al hombre que, aunque sus palabras fueran ciertas, se arrepentiría de no haberlo mandado a la tumba en el primer ataque y procedió a utilizar Critical Over y, ante un sorprendido Escanor, le declaró que lo estaba guardando para su revancha contra Meliodas, pero que toda fibra de su ser le decía...