Yoriichi Tsugikuni es un personaje trascendental en la historia de Kimetsu no Yaiba, reconocido como el cazador de demonios más poderoso que jamás haya existido. Su legado se extiende a través de los siglos, y su linaje se vincula con el protagonista, Tanjiro Kamado, estableciendo una conexión ancestral de vital importancia en la lucha contra Muzan Kibutsuji.
Yoriichi nació en el seno del Clan Tsugikuni, una familia próspera e influyente durante la Era Sengoku. Como hijo menor de gemelos, fue considerado un niño maldito, ya que en esa época los gemelos eran vistos como presagios de infortunio. Desde su nacimiento, Yoriichi portaba una marca distintiva en su frente, lo que llevó a su padre a contemplar su muerte. Sin embargo, su madre se opuso, imponiendo la condición de que, al cumplir diez años, Yoriichi sería enviado a un templo para convertirse en monje.
A la edad de siete años, Yoriichi, quien hasta entonces se creía sordo y mudo, habló por primera vez al presenciar a su hermano practicar esgrima. Expresó su deseo de convertirse en un samurái tan hábil como su hermano. A pesar de que su hermano Michikatsu desestimó sus aspiraciones debido a su inminente partida al templo, uno de los instructores de su padre reconoció el potencial de Yoriichi y le enseñó una postura básica de kendo. Sorprendentemente, Yoriichi ejecutó la postura con una destreza asombrosa, realizando cuatro golpes consecutivos que superaron la habilidad de su hermano, quien había sido entrenado rigurosamente. No obstante, la aversión de Yoriichi a infligir daño lo llevó a abandonar su sueño de ser samurái.

La tragedia golpeó a la familia Tsugikuni cuando, a los siete años de ambos hermanos, su madre falleció a causa de una enfermedad. Esa misma noche, Yoriichi se despidió de su hermano, planeando ir al templo. Le expresó su gratitud y prometió recordarlo siempre, llevándose consigo la flauta de madera que Michikatsu le había regalado. Más tarde, se reveló a través del diario de su madre que Yoriichi conocía la gravedad de la enfermedad y planeaba irse para proteger a su hermano de ser despojado de su título como sucesor y enviado al templo en su lugar.
Tras escapar de su hogar, Yoriichi corrió sin descanso durante un día y una noche, llegando a las montañas. Allí conoció a Uta, una joven de su edad cuya familia había perecido a causa de una epidemia. Yoriichi decidió quedarse con ella, y diez años después, se casaron y Uta quedó embarazada. Trágicamente, mientras Yoriichi buscaba una partera, un demonio asesinó a Uta y a su hijo nonato. Devastado, Yoriichi sostuvo el cuerpo de su esposa durante diez días antes de enterrarla, alentado por un cazador de demonios que seguía el rastro del agresor.

Eventualmente, Yoriichi y Michikatsu se unieron al Cuerpo de Exterminio de Demonios, convirtiéndose en cazadores increíblemente poderosos. Yoriichi desarrolló la Respiración del Sol, el primer estilo de respiración conocido. Continuó enseñando sus técnicas, pero ante la imposibilidad de que otros alcanzaran su nivel, surgieron derivaciones de la Respiración del Sol, como la Respiración de la Luna utilizada por Michikatsu.
A pesar de las dudas de su hermano sobre la posibilidad de tener un sucesor digno, Yoriichi tenía la esperanza de que una futura generación superaría su propio poder. Los hermanos eventualmente se separaron, y Yoriichi continuó cazando demonios durante sesenta años más. En un reencuentro con Michikatsu, Yoriichi expresó su decepción al ver cómo su hermano sucumbió al miedo y vendió su alma a Muzan. A pesar de su avanzada edad, Yoriichi se preparó para enfrentarse a su hermano, dejándolo al borde de la derrota con un solo corte en la garganta. Sin embargo, su cuerpo, debilitado por la vejez, colapsó, y Yoriichi murió de pie, dejando a su hermano aterrorizado ante la inminencia de su muerte.
Yoriichi creía haber nacido con una fuerza especial para derrotar a Muzan Kibutsuji, pero lamentaba su fracaso y las vidas que se perdieron como consecuencia. Su anhelo más profundo era vivir una vida tranquila junto a su familia, un sueño que nunca llegó a realizarse.
Todos lo JUZGARON… NUNCA fue libre | Yoriichi
Físicamente, Yoriichi se asemejaba a su hermano, pero poseía la Marca del Cazador de Demonios desde su nacimiento, ubicada en la misma posición que la de Kokushibo. De joven, vestía un Haori rojo con interior blanco, un kimono masculino caqui y un Hakama del mismo color. Su disposición era serena y respetuosa, rara vez mostrando emociones intensas, aunque experimentaba sentimientos profundos ante la pérdida y la alegría ajena.
Yoriichi era un individuo extremadamente humilde, considerándose a sí mismo un hombre común. Sin embargo, poseía un talento natural innato para las artes marciales y una fe inquebrantable en el futuro, confiando en que surgiría una generación capaz de superar su propio poder.
