La permanente saturación de informaciones sobre los públicos hace que los profesionales del periodismo se enfrenten a constantes retos a la hora de transmitir la información. Las nuevas generaciones encuentran en la imagen una estrategia que posibilita un cuestionamiento y análisis riguroso de la información, además de potenciar la captación de mayores audiencias. Para la generación Z, que engloba a los nacidos a finales del siglo XX y comienzos del XXI, la imagen desempeña un rol principal en la transmisión de la información, especialmente de la periodística, aunque la saturación de imágenes que se experimenta haya debilitado su capacidad para transmitir significados. Por ello, resulta relevante su inclusión en la formación de los futuros profesionales de la información que cursan estudios superiores y se sitúan en esa franja de edad, los denominados "centénials".
El pensamiento crítico es una habilidad imprescindible en el estudiantado universitario, que se hace aún más necesaria en el contexto del internet 2.0 y ante la sobreabundancia de información que suministran las redes sociales. Sin embargo, resulta un concepto de difícil definición, dado que abarca competencias muy diferentes entre sí, por lo que pueden diferenciarse tres acercamientos: el filosófico, el psicológico y el educativo. Todos tienen en común contemplar como capacidades relacionadas con el pensamiento crítico aquellas relativas al análisis argumentativo, al establecimiento de juicios de valor y a llevar a cabo inferencias. Por tanto, esa habilidad, como proceso intelectual consciente, no se produce de la nada, sino que es importante que las y los docentes preparen a su alumnado en la interpretación de las ideas, el análisis de las situaciones o el evitar ser prejuiciosos. Aún más en el caso del estudiantado de Comunicación y Periodismo, donde los medios de comunicación evidencian la realidad de una sociedad globalizada, "al tiempo que la construyen de una forma determinada, de acuerdo con la selección particular de las informaciones" y cuya función principal, además de difundir noticias de actualidad, es saber transmitir historias de vida, situaciones y hechos, evaluando ideas y argumentos propios y de otros. Es decir, saber interpretar y comunicar para los demás.
Por un lado, el periodismo digital ha acentuado la inmediatez en el trabajo periodístico: cada vez se valora más ser los primeros en dar las noticias y contar los hechos. Por otro, la lectura no lineal y pasiva reduce la posibilidad de profundizar en el relato, pues nos lleva a una lectura directa, breve y acelerada. Pero la utilización de herramientas tecnológicas variadas ha permitido, a su vez, la creación de contenidos más amplios y distintos, con nodos, imágenes, vídeos y audios. Así el reportaje parece el género más eficaz a la hora de cumplir con esos requisitos, pues cuenta con una investigación en profundidad de los hechos, que se fundamenta en el cómo y el porqué, con la posibilidad de enlazar narraciones, integrar descripciones con una amplia libertad de recursos expresivos y lingüísticos.
El ser humano ha empleado la imagen para comunicar información y contar historias desde la aparición del pensamiento simbólico. Después de que el cómic se hubiera desarrollado, hasta los años sesenta del siglo XX, como un medio que albergaba historias de ficción orientadas al público infantil y juvenil, en las últimas cuatro décadas se ha observado un auge del cómic de no ficción, entendido este como un tipo de obra que aborda desde cuestiones históricas y periodísticas hasta autobiografías. Hillary Chute inserta este tipo de cómic periodístico en una tradición más amplia de testimonio con imágenes que se remontaría a la serie de grabados de Jacques Callot Las miserias de la guerra (1633), y Los desastres de la guerra (1810-1815), de Francisco de Goya. Hasta bien entrado el siglo XX, era habitual en el periodismo el empleo de dibujos para ilustrar noticias, de manera que existe toda una tradición de dibujantes de guerra que se desplazaban a los conflictos para poder reflejarlos, de una forma que provocaba un impacto emocional y afectivo a los lectores.
El lenguaje del cómic resulta, en este contexto, especialmente apropiado para narrar hechos reales con fines periodísticos, ya que el uso de la secuencia gráfica aporta "un significado mucho más amplio y duradero que el fotoperiodismo, cuya imagen está congelada en el tiempo y en el espacio". Joe Sacco está considerado como el primer autor de cómic claramente periodístico. Su independencia y enfoque subjetivo, que lo llevan a incluirse como personaje en sus obras, así como su intención declarada de narrar desde la condición de testigo que ha estado en el lugar lo emparentan con el Nuevo Periodismo, como demuestra en sus obras más conocidas: Palestina: en la franja de Gaza (2001) o Notas al pie de Gaza (2009).
Sacco se ha erigido en una poderosa influencia en los y las autoras que han desarrollado obras de cómic periodístico en las últimas décadas, quienes han constituido un corpus en permanente crecimiento que ya permite establecer algunas características comunes: uso de una narración en presente continuo, inclusión de testimonios orales que se materializan, con frecuencia, en forma de flashbacks y empleo de recursos visuales propios de la señalética y la diagramática, así como de la fotografía, como ocurre en El fotógrafo (2003-2006) de Emmanuel Guibert, Didier Lefèvre y Frederic Lemercier, o en La grieta (2016) de Guillermo Abril y Carlos Spottorno. Otros cómics periodísticos mantienen un modelo narrativo más próximo al de Sacco, como, por ejemplo, Oscuridades programadas (2017) de Sarah Glidden o Barcelona. En la actualidad, el auge que experimenta el cómic periodístico se traduce en una gran variedad de propuestas que innovan tanto en lo formal como en lo conceptual.

El presente artículo aborda el desarrollo de una actividad innovadora de creación de cómics periodísticos -o reportajes-cómic- en torno al fenómeno migratorio, que fue implementada con alumnado del tercer curso del Grado de Periodismo y realizada en el marco de un proyecto de investigación centrado en el pensamiento crítico en torno a las imágenes. Por tanto, entre los objetivos de esta experiencia están fomentar el desarrollo de las competencias necesarias para ser utilizadas en la construcción de diferentes formas de periodismo mediante la narrativa gráfica y analizar la percepción de los reportajes-cómic en relación con la importancia de cultivar un pensamiento analítico y reflexivo entre alumnado en formación, de cara a comprender que el periodismo, en todo caso, debe mostrar "lo que ha pasado, lo que pasa y lo que podría pasar".
Así, la actividad, llevada a cabo en la asignatura Creación Literaria y Comunicación, del tercer curso del Grado de Periodismo de la Universidad Europea de Madrid (curso 2022-23), constó de dos partes diferenciadas. En la primera parte, el alumnado debía aprender a sintetizar la información a través de las viñetas y a utilizar elementos visuales, con una retórica narrativa concisa que posibilitara el poder captar la atención de los públicos. Los trabajos fueron evaluados mediante una rúbrica con seis ítems que, atendiendo a distintos aspectos desarrollados en la actividad y ordenados según su complejidad cognitiva, midieron las principales habilidades vinculadas al pensamiento crítico ejercitadas a lo largo del proyecto.
En la segunda parte, un grupo heterogéneo de estudiantes (un total de 76) de varias titulaciones del área de Comunicación y Periodismo realizaron un taller de análisis de narrativas gráficas para obtener herramientas suficientes que les permitieran valorar los reportajes-cómic -expuestos de manera pública en las instalaciones de la universidad- a partir de los aspectos concretos sobre el pensamiento crítico recogidos en los ítems de la rúbrica.

Para conocer esa percepción de las audiencias se diseñó un cuestionario anónimo, a partir de un formato de escala Likert, para medir el nivel de acuerdo o desacuerdo en cada una de las cinco afirmaciones planteadas. Estas afirmaciones, directamente relacionadas con los ítems utilizados en la rúbrica de evaluación, perseguían valorar la calidad informativa y visual de los trabajos a partir de parámetros periodísticos de selección de los contenidos, transmisión y edición de la información utilizando el formato de cómic. Las afirmaciones fueron:
- El reportaje-cómic presenta información variada, precisa y verificable.
- La información es clara y se presenta de forma ordenada.
- El enfoque del discurso es original.
- Las imágenes son adecuadas para la información que quiere transmitir.
- La integración de texto e imagen ayuda a comprender la información y generar empatía con la historia.
Para calibrar la percepción de los trabajos con una perspectiva más formada, se realizó un taller previo de lectura y análisis guiado de la obra El fotógrafo de Guibert, Lemercier y Lefèvre (2003), en la cual se reúnen todas las características trabajadas previamente en los proyectos: desde la búsqueda y el procesamiento de la información hasta la elaboración de una historia en forma similar a la de un reportaje periodístico y el uso del lenguaje verbo-icónico mediante la utilización de imágenes, tanto dibujadas como fotografías.
De forma general, destaca que únicamente el trabajo 6 (sin título) fue realizado de manera íntegra con imágenes dibujadas por el propio alumnado, dado que el 3 ("Migratorias. La historia de Lucía, migrante peruana en Italia") fue elaborado con un programa de creación de cómics mediante imágenes prediseñadas. En el caso del trabajo 6, el alumnado partió de un dibujo sencillo para elaborar un relato contado mediante viñetas a lo largo de cinco páginas. Los personajes fueron caracterizados de manera reconocible a través de elementos gráficos muy elementales y se intercalaron los diferentes tipos de plano y encuadre explicados durante los talleres. Destaca, asimismo, el uso de elementos simbólicos, sobre todo las siluetas negras que representan a personajes violentos y agresores, lo que evidencia una cierta asimilación de los recursos empleados en cómics trabajados en el aula, como El día 3 (2018) de Miguel Á. Se trata, pues, del proyecto que mejor introdujo los recursos específicos del cómic gracias, precisamente, a la imagen dibujada. Sin embargo, la casi nula elección de la imagen dibujada por parte del resto del alumnado puede estar indicando una dificultad alta para el desarrollo de las habilidades creativas, como así se ha concluido en proyectos de similares características.

Por el contrario, el trabajo 5 (sin título) evitó el uso del dibujo y utilizó una serie de programas para elaborar imágenes a partir de inteligencia artificial, como Midjourney o Dall-e. A pesar de no resultar incorrecto desde el punto de vista técnico, con la inclusión de diálogos y otros fragmentos narrativos, no transmitía la profundidad necesaria en un reportaje periodístico de estas características. Aunque la inteligencia artificial haya avanzado en el procesamiento de las imágenes, se producen errores al traducir las ideas propuestas, lo que da lugar a ilustraciones incoherentes y poco convincentes.
Otro grupo de trabajos (1, 2 y 4) recurrieron a la imagen fotográfica, aunque destaca su variedad de usos, ya que siempre son procesadas en un mayor o menor grado. En el caso de los proyectos 2 y 4, las fotografías proporcionadas por las informantes fueron utilizadas sin ningún tipo de retoque, intercaladas, eso sí, con otros elementos visuales, como señalética, emoticonos o capturas de pantalla, en una estrategia narrativa que recuerda algunos de los cómics analizados durante el primer taller, como Heimat.

La Sala de Exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid presenta una selección de obras de más de veinte artistas de varios países. En la muestra encontramos la obra gráfica de autoras como Claire Bretecher, una de las pioneras y fuente de inspiración de muchas otras autoras que surgieron posteriormente; Allison Betchdel autora de Fun Home, una obra avalada por multitud de nominaciones y prestigiosos premios y convertida en superventas en nuestro país; Maitena, cuyas Mujeres alteradas popularizaron el humor gráfico creado por mujeres y Marjane Satrapi, autora de Persepolis, una de las novelas gráficas de más éxito de los últimos años. Rosalind B. Penfold, Helene Bruller, Nani Mosquera, Susanna Martín, ElenaPuntoG, Gally, María Colino, Diana Raznovich, Lisa Mandel y Judith Vanistendael entre otras muchas, abordan en sus obras la violencia de género, las relaciones familiares y de pareja, el cáncer, la inmigración, la sexualidad, la adolescencia... demostrando hasta dónde es posible llegar con la historieta y cómo a través de ella pueden articularse discursos apasionados y desgarradores...o absolutamente hilarantes.
Gracias a esta muestra se puede visualizar el trabajo de las dibujantes a partir de los años 70 y descubrir el mundo de las nuevas creadoras. Son creadoras de un cómic en el que 'se narra con humor y realismo las vivencias propias o de mujeres reales, creíbles y próximas; en ellos se encuentra el reflejo de los sentimientos y de la sexualidad femenina no distorsionada por la visión androcéntrica'. Este tipo de cómic, a veces con dificultades de difusión, resulta una verdadera novedad, muchas veces es autobiográfico y en él las lectoras se reconocen.
Es a partir de los años 70 cuando algunas autoras comenzaron a dibujar historias en las que narraban con humor y realismo vivencias propias o de mujeres reales, creíbles y próximas. En ellos encontrábamos por primera vez el reflejo de los sentimientos y de la sexualidad femenina no distorsionada por la visión androcéntrica y alejados de ciertos estereotipos. Era en muchas ocasiones autobiográfico y en él las lectoras, por primera vez, nos reconocíamos. Estos cómics han ido adquiriendo gran importancia con una serie de mujeres creadoras que han surgido en los últimos años y ocupado, cada vez más notoriamente, las estanterías de librerías y bibliotecas. En sus obras expresan su malestar con la imagen femenina y los roles atribuidos según el género, incorporando en sus trabajos sus experiencias personales o investigando sobre las posibilidades narrativas y estéticas de su propia percepción, alterando en todos los casos los valores establecidos.
Dibujar cómics también puede ser una forma de terapia. Así lo han demostrado, en concreto dos autoras: Rosalind B. Penfold y Debbie Drechsler. La primera con la publicación de un libro, 'Quiéreme bien', sobre su propia historia de maltrato durante 10 años, que refleja en el subtitulo 'Mi vida con Brian' y cuenta paso a paso su historia personal y como pudo salir de ella dibujando, muchas veces oculta en el cuarto de aseo. Los dibujos de Dreschler también resultan sobrecogedores. En su libro 'La muñequita de papá' relata los abusos sufridos en la niñez por su padre, y explica 'solo pude sacar lo que llevaba dentro y avanzar cuando empecé a recordar y a dibujar lo que me paso a partir de los 10 años'.
La opresión y represión de las mujeres es un tema que ha sabido tratar con mucho humor y sabiduría la prestigiosa dibujante iraní Marjame Satrapi, que en sus diferentes publicaciones 'Persépolis' o 'Bordados', explica con una claridad de trazo diáfana y unas frases contundentes entre y dentro de los dibujos, los terribles cambios a peor ocurridos entre las mujeres iraníes después de la llamada 'revolución islámica'.
Inclasificable en su género, la jovencísima Aniel, nacida en 1977 y su cómic 'Anima fragile', cuya reproducción en su blog de Internet está teniendo un éxito inaudito. La pareja, los hijos, la vida cotidiana es la temática d algunas de las grandes maestras del cómic, como Maitena o Claire Bretecher, pero también otras no tan conocidas como Helene Bruller, directora artística del grupo editorial Hachette Jeneusse que en 'Quiero un príncipe azul' cuentas sus historias cotidianas; Phoebe Gloeckner con 'Vida de una niña', o la colombiana Nani Mosquera y su 'Vida en pareja'. A Julie Doucet, premiada con prestigiosos premios en los Estados Unidos, se la puede considerar representante del cómic 'underground' o alternativo. Sus 'Historias de Nueva York' son un verdadero ejemplo de caos cotidiano. Jessica Abel y 'La perdida' habla de sus orígenes mexicanos y su vida en diferentes pueblos de los Estados Unidos. La mayoría de estas autoras, tienen editados o traducidos sus libros en España. Las editoriales Norma, La Cúpula, Ediciones B o Lumen, son algunas de las editoriales que han confiado en ellas.