Signos Ultrasonográficos de Óbito Fetal

La muerte fetal intrauterina, también llamada óbito fetal, es la muerte del feto antes de su expulsión o extracción en el nacimiento y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es independiente de la duración del embarazo.

A pesar de ello, en general, se considera muerte fetal anteparto cuando ocurre después de la semana 20 de gestación.

En los Estados Unidos, la muerte fetal intrauterina se define como la muerte fetal antes o durante el parto de ≥ 20 semanas de edad gestacional. La Organización Mundial de la Salud define la muerte fetal intrauterina como la muerte fetal después de 28 semanas. Ocurren casi 2 millones de muertes fetales en todo el mundo cada año. La muerte fetal intrauterina previa aumenta el riesgo de muerte del feto en embarazos subsiguientes.

Causas del Óbito Fetal

Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.

Causas Fetales

Es posible que algunas alteraciones en el feto durante la gestación sean las responsables de la muerte del mismo:

  • Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
  • Alteraciones genéticas y cromosómicas.
  • Malformaciones congénitas.
  • Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
  • Rotura prematura de membranas.

Causas Placentarias

Entre las causas relacionadas con la placenta, podemos nombrar las siguientes:

  • Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
  • Desprendimiento de placenta.
  • Placenta previa.
  • Envejecimiento grave de la placenta.
  • Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.

Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.

Diagnóstico de Muerte Fetal

Detectar la muerte fetal no es sencillo. No obstante, es importante que la madre esté atenta a cualquier tipo de señal que indique que algo no va bien en el embarazo.

Los posibles síntomas de tener un bebé muerto en el útero son los siguientes:

  • Ausencia de movimientos del feto.
  • Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
  • El útero no crece.
  • Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Sangrado vaginal.

En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes y comprobar si el feto sigue con vida. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardiaco.

Además, si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa. Es importante comprobar la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, edema fetal, etc.

El 86% de las muertes fetales ocurren antes del parto, mientras que el 14% tiene lugar durante el mismo.

Ecografía mostrando ausencia de latido cardíaco fetal

Pruebas para Identificar la Causa

El diagnóstico de la muerte fetal intrauterina es clínico. Los estudios para determinar la causa de la muerte fetal intrauterina incluyen:

  • Examen general del feto muerto (p. ej., aspecto físico, peso, longitud, perímetro cefálico).
  • Autopsia fetal, cariotipo y microarrays.
  • Estudio de la placenta.
  • Hemograma completo materno (en busca de signos de anemia o leucocitosis).
  • Prueba de Kleihauer-Betke.
  • Detección sistemática dirigida de los trastornos trombóticos adquiridos, incluso pruebas de anticuerpos antifosfolípidos (anticoagulante lúpico, anticardiolipina [IgG e IgM], anti-beta2 glucoproteína I [IgG e IgM]).
  • Hormona tiroideoestimulante (TSH) y, si es anormal, T4 libre (tiroxina).
  • Pruebas de diabetes (HbA1C).
  • Prueba TORCH (toxoplasmosis [con IgG e IgM], otros patógenos [p. ej., parvovirus B19 humano, varicela-zóster], rubéola, citomegalovirus, herpes simple).
  • Reagina rápida en plasma (RPR).
  • Detección de drogas.

Las pruebas para la trombofilia hereditaria son controvertidas y no se recomiendan en forma sistemática. La asociación entre la muerte fetal y la trombofilia hereditaria no está clara, pero no parece ser fuerte, excepto por la posible mutación del factor V de Leiden. La evaluación (p. ej., para el factor V de Leiden) se pueden considerar cuando se detectan anomalías graves en la placenta, existe restricción del crecimiento intrauterino o la mujer tiene antecedentes personales o familiares de trastornos tromboembólicos.

A menudo, no puede determinarse la causa.

Infografía sobre las posibles causas del óbito fetal

Tratamiento de la Muerte Fetal

La evacuación uterina puede haberse producido espontáneamente. Si no, la evacuación debe hacerse por medio de medicamentos (p. ej., la oxitocina) o un procedimiento quirúrgico (p. ej., la dilatación y evacuación [D & E], precedidas por el uso previo de dilatadores osmóticos para preparar el cuello del útero, con o sin misoprostol), lo que depende de la edad gestacional.

Una vez que los productos de la concepción son expulsados, puede necesitarse un legrado para eliminar cualquier fragmento placentario retenido. Los fragmentos son más propensos a permanecer cuando la muerte fetal ocurre muy temprano en el embarazo.

Si se presenta una coagulación intravascular diseminada, la coagulopatía debe tratarse rápida y agresivamente administrando sangre o hemoderivados de acuerdo con la necesidad.

El manejo posparto es similar al de los nacidos vivos.

Prevención y Manejo

En ciertas ocasiones, es posible que la mujer sienta que algo no va bien y alerte al médico para buscar alguna solución. Si efectivamente existe un sufrimiento fetal que pueda poner en riesgo el embarazo, es posible tomar medidas como programar un parto por cesárea.

Estas son algunas recomendaciones para que la madre prevenga un óbito fetal:

  • Contar las patadas diarias del bebé a partir de la semana 26. Lo normal es sentir al menos unas 10 patadas al día. Si la madre nota que el feto tiene menos actividad, esto sería una señal de alarma.
  • Dejar el tabaco y el alcohol desde el momento en que la mujer sabe que está embarazada.
  • Si la mujer ya ha tenido un feto cruz en el pasado, es conveniente monitorear esta gestación con más cuidado, hacer más visitas al ginecólogo, más ecografías, reposo, etc.

No se puede evitar, ya que en muchos casos sucede aun teniendo un embarazo controlado y unas analíticas normales.

¿Qué pasa después de diagnosticar un feto muerto?

Es posible expulsar de manera espontánea el bebé en un parto prematuro pasadas 2 o 3 semanas de la muerte fetal. No obstante, es recomendable inducir el trabajo de parto con el objetivo de evitar posibles complicaciones en la madre como, por ejemplo, una hemorragia o infección.

Además, la retención de un feto muerto después del diagnostico puede llevar a causar más problemas emocionales en los padres.

Complicaciones Potenciales

Si hay rotura de la membranas del saco gestacional, puede tener lugar una infección bacteriana que acabe en complicaciones mayores. En función de cuál sea la causa, también es posible que haya un problema en la sangre de la madre (coagulopatía) o tener grandes hemorragias.

Por tanto, lo primero que hará el médico es evaluar la situación médica de la gestante y, a continuación, tomar la decisión más adecuada para extraer el feto.

Muerte de un Gemelo en el Útero

En primer lugar, hay que valorar la situación y actuar de manera que el otro bebé no corra peligro. Todo depende del tiempo de embarazo y de si los gemelos comparten o no la placenta.

En principio, no es recomendable inducir el parto a no ser que sea estrictamente necesario. Si aún es muy pronto para dar a luz, lo mejor es seguir con la gestación para que el bebé vivo tenga más tiempo y pueda desarrollarse bien. Cuando sea el momento, nacerán ambos bebés al mismo tiempo.

Óbito fetal: factores de riesgo y su papel en la prevención.

Afrontar la Muerte Fetal

La muerte fetal es uno de los problemas obstétricos con mayor implicación psicológica tanto para la pareja como para el personal sanitario. Tener que afrontar la pérdida de un bebé antes de su nacimiento es un momento especialmente duro y difícil de superar en los futuros padres, que esperan con ilusión la llegada de un hijo durante todo el embarazo.

El apoyo entre ambos miembros de la pareja es fundamental para evitar los estados de ansiedad y depresión.

Por tanto, es importante que el médico informe de la muerte fetal en presencia de ambos padres o, si no es posible, que la madre se encuentre en compañía de algún familiar o amigo.

A continuación, se informará de que el diagnóstico definitivo de la causa solo podrá establecerse por medio de una autopsia fetal, aunque no siempre es concluyente. Es importante valorar esta opción con el objetivo de evitar complicaciones similares en un futuro embarazo.

Por último, después de haber dado a luz a un mortinato, muchos especialistas en psicología recomiendan a los padres ver al bebé para aceptar la pérdida y superar este trance de manera más rápida. En ese caso, el personal sanitario se encarga de preparar al bebé, lo limpia y lo envuelve en una mantita, de manera que parece que solo está dormido. A pesar de todo, la última decisión de si quieren o no ver al bebé sin vida es de los padres únicamente.

En general, los padres sienten una gran pena y requieren apoyo emocional y, a veces, se necesita psicoterapia formal.

Ilustración simbólica de apoyo y duelo

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