Las Reglas de "Si te ríes, pierdes" y Nanatsu no Taizai

En un giro inesperado de los acontecimientos, un simple inconveniente doméstico se convierte en el catalizador de una serie de eventos que recuerdan a las complejas reglas y dinámicas de "Nanatsu no Taizai". La historia comienza con un desastre en el baño, desencadenando una cadena de reacciones que pondrán a prueba la paciencia y la ingeniosidad de los personajes.

El Caos Doméstico y la Búsqueda de Soluciones

El desastre empezó a las siete y pico de la mañana: Rin abrió la ducha, y un chorro furioso le levantó el flequillo. En cuestión de segundos, Ness y Reo llegaron corriendo al baño, alertados por los gritos.

-¡¿Qué demonios?! -exclamó Rin, mientras el agua continuaba saliendo a presión.

-Tranquilos, esto lo arreglo con cinta industrial y un embudo -dijo Ness con total confianza, sacando su "kit milagroso de la abuela".

-¡No, no, no! -gritó Reo, observando cómo sus sérums se empapaban-. ¡Mi piel sensible no sobrevive a un desastre hidráulico más!

Apenas Ness intentó tapar el agujero, la tubería explotó una vez más, esta vez con tanta fuerza que el baño quedó empapado y el exfoliante de Reo voló por los aires.

El casero, tras ser llamado, dio su veredicto: el plomero llegaría al día siguiente.

-Estamos atrapados sin agua. -Rin, mirando el desastre, suspiró.

-¿Y si vamos al baño comunitario de la vuelta? -propuso, mirando a Reo y Ness como si hubiera dado una brillante solución.

-¿El baño comunitario? -Reo arqueó una ceja, como si hubiera dicho "vámonos a bañar en una alcantarilla".

- ¿Yo, llevando mi skincare de lujo a un baño de esos? ¡Ni pensarlo!

-Y mi rutina capilar no se puede hacer en un lugar con límite de tiempo -agregó Ness, ajustando la banda de su toalla.

-¡No es como si fuéramos a la guerra! -dijo Rin, exasperado. -¡Sólo necesitamos ducharnos, no crear un spa de cinco estrellas!

Personajes discutiendo sobre el uso del baño

La discusión se intensificó rápidamente, con Reo defendiendo su derecho a un baño privado y Ness asegurando que nadie comprendía la complejidad de su régimen de cuidado capilar. Rin intentó poner orden, pero cada vez que uno mencionaba su rutina, el otro respondía con un argumento aún más dramático.

-¡Basta! -gritó Rin, levantando las manos como si estuviera en un juicio. -Ok, plan B: le pido a Nanase que nos preste su baño. El vive al lado y, bueno, su boiler es nuevo y... es mi novio, así que no habrá problemas.

Reo y Ness se quedaron en silencio por un momento, considerando la oferta. Ninguno estaba completamente satisfecho con la idea, pero al menos parecía más viable que el sento.

-¿Nanase? -preguntó Reo, tras un largo suspiro.

-Sí -respondió Rin, algo incómodo-. Vamos, hay que intentarlo.

Ness resopló, molesto, pero al final accedió, viendo que no quedaba mucho margen para otra opción.

La Intervención de Nanase y la Continuación del Conflicto

Después de unos minutos, los tres se pusieron en marcha. Reo, con su maletín de frascos cuidadosamente organizados, y Ness, con una bolsa del tamaño de un elefante llena de aceites y cremas, salieron al pasillo, dejando atrás el baño de la batalla. Rin, cargando solo una toalla, caminaba al frente, algo ruborizado por la idea de pedirle a Nanase que usara su baño.

Al llegar a la puerta de Nanase, Rin tocó ligeramente. La puerta se abrió casi al instante, revelando a Nanase en bata de baño, con el cabello despeinado pero una sonrisa amable.

-¡Oh, hey! -dijo Nanase, sorprendido, pero encantado-. ¿Todo bien?

-Este... sí. -Rin titubeó un poco, mirando a Reo y Ness, quienes estaban demasiado ocupados organizando sus cosas para notar el nerviosismo de Rin-. Tuvimos un pequeño problema con la ducha... y, bueno, ¿podemos usar tu baño?

Nanase se echó a reír.

-¿Un problema? Lo imagino. Claro, vengan, usen lo que necesiten. El baño está libre.

Los tres entraron, agradeciendo a Nanase. Rin se metió al baño con una velocidad impresionante, ya que el solo hecho de pedirle a su novio que los dejara usar su ducha lo había dejado un poco incómodo.

Nanase abriendo la puerta a Rin, Reo y Ness

Reo y Ness se miraron mutuamente, ambos con sus respectivos kits de cuidado personal en las hands.

-Bueno, parece que seré el siguiente- dijo Reo, sonriendo con esa calma característica de quien sabe que siempre tendrá lo que quiere.

-¡Ni pensarlo!- Ness frunció el ceño, casi pegándose al baño como si fuera a adueñarse de él por arte de magia. -Yo lo necesito más, ¿sabes? La mía no es una simple ducha, es toda una rutina capilar. Tú solo te lavas la cara y ya.

-¿Te crees el rey de las duchas o qué? - respondió Reo, cruzando los brazos, con su cara de siempre entre la indiferencia y la arrogancia. -Mi piel es sensible, ¡mi rutina es más importante!

Ness resopló, no dispuesto a ceder tan fácilmente. -¡Mi pelo es más importante! Necesito mínimo treinta minutos para que no se me quede como un espagueti!

-¿Espagueti? - Reo alzó una ceja. ¿Acaso tienes fideos en la cabeza?

-¡Solo deja que use el baño primero! - Ness estaba cada vez más frustrado. ¡Mi cabello no se seca solo!

Mientras la discusión seguía, Rin salió del baño, con el cabello todavía húmedo, pero con una expresión un tanto más relajada. Al verlo, Nanase, que estaba justo en la puerta del apartamento con una taza de té en la mano, lo miró con una sonrisa. Se acercó rápidamente, al parecer más que lista para disfrutar de su tiempo con él.

-¿Todo bien? - Nanase le preguntó con una sonrisa que hizo que Rin sonrojara ligeramente.

-Sí, sí, todo bien. Solo el caos de siempre. - Rin se pasó la toalla por el cabello y miró rápidamente a Reo y Ness, quienes seguían discutiendo con las manos levantadas como si estuvieran a punto de pelear.

Reo estaba a punto de seguir con su argumento cuando Rin interrumpió, mirando a su novia con una mirada cómplice.

-Ah, Nanase, ¿te gustaría venir un momento? - dijo Rin, tratando de suavizar el ambiente, pero con un toque de picardía.

-Oh, claro, Rin. - Nanase lo miró con una sonrisita traviesa y siguió su mirada mientras se dirigían al sofá del apartamento, dejando a Reo y Ness a la deriva en el pasillo.

El Legado de los Diez Mandamientos y las Reglas Implícitas

Mientras tanto, Reo y Ness continuaron con su discusión.

-¡Yo no me voy a quedar sin ducha! - Ness levantó la voz. -¿Qué parte de "mi cabello se convierte en una bola de estropajo" no entiendes?

-Y tú no entiendes que mi piel es más delicada, ¡necesito hidratarme en paz! -Reo replicó, haciendo un gesto exagerado de desesperación.

Ambos intercambiaron miradas furiosas, sin ceder ni un paso atrás, hasta que finalmente, Ness soltó un suspiro de frustración.

-Bien, ¡tú primero!- exclamó. -Pero la próxima vez, me baño yo primero.

-Me parece justo, pero no te pongas a llorar cuando tu pelo no sea perfecto - Reo dijo con una sonrisa burlona, mientras avanzaba para meterse al baño.

Ness, sin poder evitarlo, rodó los ojos y dejó escapar una pequeña queja antes de sentarse en el sofá, mirando a Rin y Nanase, que en ese momento se acomodaban juntos mientras compartían un bocadito.

-¿Así que esto es lo que hacen ahora? - Ness comenzó, con tono juguetón mientras se cruzaba de brazos. -¿Tienen cita y nos dejan a los demás esperando en el pasillo? ¿Nada de solidaridad con los pobres mortalitos como yo?

Rin alzó la vista, intentando mantener la calma mientras Nanase le daba un sorbo a su café, notando que se acercaba la tormenta.

-¿A qué te refieres?- Rin preguntó con una ligera sonrisa. -¿No puedes esperar a tu turno para el baño, o ya te has cansado de vivir con tanto lujo?

Ness se acercó, sonriendo de manera un tanto burlona.

-Bueno, alguien tiene que poner orden aquí. Como siempre, el caos. -Miró a Nanase y añadió, con un tono irónico - ¿O es que Nanase va a pasar toda la tarde mirando tus ojos preciosos y olvidarse de que hay un baño ocupado por un hombre que necesita deshacerse de su melena rebelde?

-¡Te voy a pegar, Ness! - Rin soltó una pequeña risa, claramente divertido por el comentario, pero también un poco molesto.

Nanase, que no se molestaba con las bromas, le dio una sonrisa tranquila a Ness.

-¿Te preocupa el baño?- Sonrió con calma, sin ofenderse, pero claramente disfrutando la interacción. -Pero si de verdad te molesta tanto, ya sabes que puedo pedirte el favor de compartirlo, ¿eh?

Ness suspiró, exasperado.

-Sí, claro. Como si fuera capaz de usar el baño en paz con todos ustedes haciendo ruido en la sala. ¿Cuándo será el día en que se pueda tener un baño sin tener que hacer una cita previa?

-Lo siento, Ness. - Rin se levantó con una sonrisa burlona, poniendo una mano sobre el hombro de Nanase mientras lo miraba de manera cómplice. -Pero el baño está en manos de Reo, que está demorando más que la última vez que pintó su cuarto.

-¡Ya basta, Rin!- Ness se quejó, sabiendo que su tiempo para el baño seguía siendo un sueño lejano. Ness ya había tenido suficiente. Miró a Rin y Nanase, pero no quería quedarse como el eterno "tercero en discordia".

-Bien, creo que ya he tenido suficiente de esta charla. Voy a hacer algo más útil... como ir a quejarme de Reo por su rutina de baño eterna.

-Te invito a que te relajes, Ness. Si no puedes con esto, no sé qué harás cuando el caos realmente comience. - Rin se rió, mientras observaba como Ness caminaba dejando el apartamento y cerrando la puerta con calma.

Los Diez Mandamientos de Nanatsu no Taizai

El pasillo, ahora vacío, le dio la oportunidad a Ness de tomar un respiro. Pero su paciencia ya estaba agotada. Estaba a punto de marcharse cuando vio a Kaiser, que venía caminando por el pasillo, como si estuviera en su propio mundo.

-¿Qué tal, Kaiser? - Ness lo saludó con un tono relajado, cruzándose de brazos. - ¿Paseando por aquí o buscando algo para hacerte más interesante?

Kaiser lo miró, levantando una ceja con la arrogancia que lo caracterizaba.

-¿Y tú qué haces por aquí, Ness? ¿Tan aburrido de estar encerrado que decides salir a invadir los pasillos?

Ness se encogió de hombros, sin demasiada preocupación.

-¿Boring? Nah, solo me estaba tomando un descanso de la realidad. Aunque ahora que lo mencionas, ya que andas por aquí, tal vez puedas ayudarme a resolver un pequeño problema.

Kaiser lo miró con curiosidad.

-¿Y qué tipo de "problema"? ¿Estás organizando alguna invasión o algo por el estilo?

Ness le dio una sonrisa astuta.

-Podría decirse que tengo un pequeño conflicto con el baño. - Ness hizo una pausa, observando a Kaiser de reojo. - Pero si no te interesa, supongo que seguiré buscando mi suerte.

Kaiser lo miró con una ligera sonrisa, como si estuviera evaluando la situación.

-¿Un conflicto con el baño? ¿Debería preocuparme o solo reírme de tu desdicha? - Kaiser respondió con sarcasmo, pero su tono sugería que estaba dispuesto a ayudar.

-Bueno, digamos que no soy fan de esperar mi turno por horas, y los baños en este lugar están ocupados. Si no te importa, tal vez puedas darme una mano.

Kaiser soltó una ligera risa.

-Así que, ¿esto es lo que necesitas, un favor para ducharte sin esperar todo el día? - dijo, divertido pero con esa sonrisa confiada. - Te puedo dar un baño libre, aunque no sé si puedas manejar la magnificencia de mi ducha.

Ness lo miró con una mezcla de incredulidad y curiosidad.

-¿Tu ducha? Bueno, si me garantizas que mi pelo saldrá igual de brillante, lo consideraré. - Ness bromeó, sabiendo que estaba aceptando el desafío.

Kaiser le guiñó un ojo, sin perder su actitud arrogante.

-Prepárate, Ness. No soy responsable por lo que pase después.

El Juego de las Apariencias y la Búsqueda de la Superioridad

Ness decidió seguir la corriente. El chico siempre tenía esa forma arrogante de hacer las cosas, pero de alguna manera, Ness no podía negar que le caía bien. No todos los días uno se encontraba con alguien como él.

-¿Así que esta es tu forma de ofrecer favores? - Ness preguntó con una sonrisa divertida, mientras comenzaban a caminar hacia el apartamento de Kaiser. -¿Una ducha especial solo para mí?

Kaiser soltó una risa baja, disfrutando de la ligera burla en la voz de Ness.

-Lo llamo "hospitalidad de alto nivel". Y sí, mi ducha es tan increíble que tendrás que prepararte para un cambio de vida. - dijo con tono serio, como si realmente estuviera haciendo algo grandioso.

-Vaya, ya me imagino el lujo de tu baño. Espero que esté a la altura de tus expectativas, porque si no, estaré muy decepcionado.- Ness respondió, igual de sarcástico, mientras caminaban por el pasillo.

Kaiser, sin embargo, caminó a su lado, sin perder la compostura.

-Tú te ríes, pero si me pides un consejo, te diría que no subestimes mi ducha. Soy conocido por mantener un alto estándar de vida, y eso incluye mis servicios personales.

Ness soltó una pequeña risa.

-¿Servicios personales? Vaya, ahora ya me siento como si estuviera entrando a una especie de resort de lujo. ¿Me vas a ofrecer toallas frescas también?

-¿Qué tipo de persona crees que soy, Ness? - Kaiser lo miró de reojo, dándole un toque de humor a la situación. -Por supuesto que sí. Las toallas son esenciales para la experiencia completa.

Ness y Kaiser caminando juntos por el pasillo

Al llegar a la puerta de su apartamento, Kaiser la abrió con un giro dramático, como si fuera el acceso a un mundo lleno de extravagancia.

-Bienvenido al paraíso, Ness.

Ness cruzó la puerta, mirando con escepticismo el pequeño vestíbulo. Kaiser siempre lo hacía parecer más de lo que realmente era, pero no podía evitar sentir curiosidad.

-Veremos si tu "paraíso" está a la altura de lo que prometes, Kaiser. - Ness respondió mientras observaba el lugar, que aunque no era de lujo desmesurado, sí tenía un toque elegante. -No creo que sea tan impresionante, pero no está mal.

Kaiser se rió al ver la mirada crítica de Ness.

-Siempre tan escéptico, ¿eh? Bueno, te invito a comprobarlo por ti mismo. Pero recuerda, las grandes experiencias no se pueden describir, solo se pueden vivir.

Ness resopló, mirando a Kaiser con una expresión un tanto burlona, pero algo de su actitud arrogante le resultaba simpática.

-Sí, claro. No me hagas prometer nada, Kaiser. Si esta ducha no es como un spa de cinco estrellas, me voy a quejar durante horas.

-Descuida, estoy seguro de que disfrutarás cada segundo. Kaiser dijo mientras caminaba hacia la pequeña cocina del apartamento.- Voy a preparar algo de té, si te parece bien. Tienes que relajarte un poco antes de la "experiencia sublime".

Ness, algo intrigado, asintió mientras se quitaba la chaqueta y la dejaba sobre una silla cercana.

-Té, ¿eh? Bueno, eso suena decente. Pero no te hagas ilusiones, Kaiser. No vas a convencerme tan fácilmente de que tu vida es un lujo constante.

-Lo veremos. - Kaiser respondió, con un tono algo más suave.- Es una oferta difícil de rechazar.

Ness, ya más relajado, se dirigió al baño siguiendo a Kaiser. Sabía que las bromas entre ellos eran constantes, pero al final del día, parecía que algo más genuino se estaba formando, incluso si Kaiser nunca dejaba de ser tan... Kaiser.

-Vamos a ver qué tan impresionante es tu ducha, porque si no me deja más que un poco de vapor, entonces tendremos que hablar.

Kaiser le echó una mirada despectiva, pero sin maldad.

-Ya lo verás, Ness. Ya lo verás.

Kaiser abrió la puerta del baño con gesto teatral:

-Aquí la estrella del tour: grifería termostatizada, modo lluvia y cromoterapia. Ness cruzó el umbral, echó un vistazo rápido a las paredes de piedra oscura y la mampara sin marcos, luego se encogió de hombros.

-Bonito. -Su tono sonó casi neutro-. El spa de los Mikage en Kioto tiene difusores de aceites esenciales integrados; podrías copiar la idea.

Kaiser alzó una ceja, divertido.

-Vaya, imposible presumir contigo, ¿eh?

-Ventajas de crecer rodeado de multimillonarios y laboratorios-replicó Ness mientras dejaba sus productos sobre una repisa minimalista-. Pero tranqui, apruebo la limpieza de líneas.

Kaiser soltó una risa corta.

-Agradezco tu condescendencia, Liebling. ¿Te dejo solo o necesitas un mayordomo?

-Sólo vigila que Reo n...

Si te ríes pierdes nivel extremo/nivel Dios v:

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