Edward Newgate, universalmente conocido como Barbablanca, se erigió como una figura legendaria en el mundo de la piratería. Su imponente estatura, que lo hacía aproximadamente cinco veces el tamaño de un adulto normal, era solo un preludio de su inmenso poder y reputación. Fue el capitán de los Piratas de Barbablanca y el eterno rival de Gol D. Roger, el único hombre capaz de enfrentarse a él en igualdad de condiciones.
La Fruta Gura Gura, que consumió, lo transformó en un Hombre-Terremoto, capaz de generar devastadoras ondas sísmicas. Su poder de ataque se estima en un nivel multi-continental, con potencial para alcanzar el nivel de un planeta grande, especialmente cuando se combina con su avanzado Haki del Conquistador. Su velocidad era FTL+, superando incluso a la luz, y su resistencia, a pesar de su avanzada edad y deterioro de salud, era formidable, comparable a la de su rival Gol D. Roger.
En el campo de batalla, Barbablanca demostró una determinación inquebrantable. A pesar de sufrir cientos de heridas, incluyendo la pérdida de la mitad de su rostro a manos del Almirante Akainu, continuó luchando con una furia indomable. Su cuerpo, incluso tras recibir 267 heridas de espada, 152 de bala y 46 de cañón, totalizando 465 golpes, se mantuvo en pie como un testimonio de su increíble fortaleza mental y física.
El enfrentamiento en Marineford entre Barbablanca y Akainu es uno de los duelos más icónicos de la serie. Akainu, con su Fruta del Diablo Magu Magu no Mi, desató un ataque devastador que vaporizó una porción del rostro de Barbablanca, arrebatándole su ojo izquierdo y el extremo izquierdo de su bigote. A pesar de este brutal asalto, Barbablanca no cedió. Cayó en un profundo abismo, pero su voluntad de luchar persistió.

El poder de Barbablanca no se limitaba a su fuerza bruta. Poseía un dominio excepcional de los tres tipos de Haki: Observación, Armamento y Conquistador. Su Haki del Conquistador, en particular, era tan poderoso que se decía que estaba a la par con el de Gol D. Roger, capaz de chocar en igualdad de condiciones y prolongar batallas durante días.
Más allá de su fuerza, Barbablanca era conocido por sus altos estándares morales y su profundo amor paternal por su tripulación. Consideraba a cada miembro como su hijo y prohibía la venta de esclavos en sus territorios. Su decisión de declarar la guerra al Gobierno Mundial para salvar a Ace, su "hijo", demostró la profundidad de su lealtad y sentido del deber.
La batalla contra Akainu, si bien brutal, no terminó con la derrota de Barbablanca en el sentido tradicional de quedar fuera de combate. A pesar del daño masivo recibido, su espíritu de lucha permaneció intacto. Incluso en sus últimos momentos, continuó infundiendo miedo en sus enemigos y luchando hasta el final.
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La resistencia de Barbablanca fue tal que, incluso después de recibir el ataque de Akainu que le arrancó parte de la cara, se levantó y continuó luchando. La discusión sobre si Akainu quedó "fuera de combate" (KO) tras los golpes de Barbablanca es un debate recurrente entre los fans. Si bien Akainu cayó y creó un túnel hasta Jinbe y Luffy, se mantuvo consciente y continuó la batalla. Sin embargo, la intensidad de los golpes de Barbablanca lo dejó en un estado crítico, y su posterior caída por un barranco, sumado al daño recibido, lo colocó en una situación vulnerable.
El legado de Barbablanca trasciende su poder físico. Fue un símbolo de resistencia, lealtad y un código moral inquebrantable. Su enfrentamiento con Akainu, aunque uno de los momentos más dolorosos, también es una poderosa demostración de su indomable voluntad de proteger a su familia y luchar por lo que creía correcto, incluso frente a la muerte.
