Shin’ichi Sakamoto: Un Maestro del Manga con un Estilo Inconfundible

Shin’ichi Sakamoto es un mangaka nacido en Osaka, Japón, el 19 de julio de 1972. Desde muy joven sintió una profunda atracción por el manga y, tras participar en un concurso de manga durante sus años de escolaridad, decidió dedicarse profesionalmente al arte secuencial. Su carrera despegó en los años noventa y desde entonces ha desplegado un estilo gráfico distintivo, de trazo refinado y gran intensidad emocional.

A lo largo de su trayectoria, Sakamoto ha transitado por distintos géneros: arrancó con narrativas de acción y aventura más convencionales, pero a lo largo del tiempo evolucionó hacia trabajos más sobrios, con gran carga metafórica y reflexión humana. Sakamoto se distingue por un uso muy cuidado de la composición de las viñetas, la textura y el plano secuencial -además de su capacidad para retratar la violencia, la muerte, la belleza y la condición humana con una mirada incisiva.

Entre sus obras más destacadas se encuentran Kokou no Hito (2007‑2012), que explora el aislamiento y la ambición mediante el alpinismo, y Innocent (2013‑2015) junto con su continuación Innocent Rouge, ambientadas en la Francia revolucionaria. En 2021 inició la serie #DRCL Midnight Children, confirmando su interés por lecturas maduras y visualmente exigentes.

Innocent y Innocent Rouge: Un Viaje a la Revolución Francesa

Innocent, publicado entre 2013 y 2015, es un trabajo de Shin’ichi Sakamoto sobre el famoso Ángel de la muerte de París, Charles-Henri Sanson, en una historia de revolución, amor, muerte y belleza. Desde el comienzo, la obra te transporta a otra época, a un siglo distinto, sumergiéndote en la opulencia, las banalidades y la ostentación de los nobles del siglo XVIII en Francia. En el corazón de ese derroche de vanidad y falta de empatía ante la pobreza reinante en las calles, se gestó a fuego lento la Revolución Francesa, alimentada por la razón, el pensamiento crítico y la justicia social.

La historia narra los últimos coletazos de la monarquía absoluta de la Francia del siglo XVIII. Charles Sanson, el cuarto cabeza de familia del clan Sanson y verdugo oficial del Rey, hereda este cargo a los catorce años. Sin embargo, Charles no es el verdugo frío e insensible que se podría imaginar, sino todo lo contrario. Es un adolescente altamente sensible que nunca se ha sentido bien con el oficio que su familia ha ostentado durante años. Torturado por su abuela y su padre en el brodequin, una cruel silla de torturas, Charles sufre un episodio traumático que centrifuga sus valores y pone en orden sus sentimientos hasta tal punto que decide aceptar el cargo de «Ángel de la muerte» de París con un objetivo muy claro y contradictorio: Eliminar la pena de muerte en Francia.

Como ángel exterminador, cada cargo mortal que se ve obligado a aceptar le supone una tortura para su alma. Degollar, ahorcar, quemar en la pira, mutilar, abrasar la carne del condenado con azufre hirviendo, arrancarle la piel con grandes tenazas al rojo vivo, desmembrarle… Charles sufre casi como ellos, se obliga a ello por un fin mayor. El relato se hace aún más interesante con los apéndices finales de algunos tomos, donde se narra la verdadera vida de la familia Sanson, con datos verídicos que aprecian el rigor histórico de esta peculiar familia, que compaginaban las paradójicamente contradictorias labores de ajusticiadores y sanadores.

Un hecho determinante dentro de los Sanson y en la historia de este periodo justo antes de la gran Revolución Francesa es que, mientras Charles dedicaba sus esfuerzos a dar muerte de la manera más compasiva posible con el fin de erradicar la pena de muerte, en el seno de su propia familia crecía una niña, Marie, con unos talentos natos para dar muerte sin que su conciencia sufriera por ello. Una niña que disfrutaba seccionando pequeños animales y cuyas ansias por el conocimiento de las diferentes formas de asesinar parecían no tener límite, atreviéndose incluso a subir por su propia voluntad al cadalso para ayudar a su hermano en el proceso de desmembramiento a un sentenciado a muerte.

Esta es la historia de una revolución vista con los ojos del mismísimo Monsieur de París, un ángel de la muerte que asesinó a más de tres mil condenados y que fue protagonista y, en parte, hacedor de la gran Revolución Francesa. La corrupción interna está tan enraizada como las propias venas, ello propicia el avance, aún más rápido si cabe, de la gran Revolución. El desarrollo de los personajes principales, los hermanos Sanson, influirá de forma germinal en el devenir de la historia y en el nacimiento de la Revolución. Mientras Charles, el hermano mayor, a medida que crece y madura, deja dormir sus ideales de una Francia sin pena de muerte y adquiere los hábitos de tortura que sufrió cuando era niño, su hermana pequeña, Marie, marcada a fuego por su abuela y renegando de un destino impuesto con la ley de la sangre, se revela contra sí misma, su familia, el estado y contra Dios mismo.

Entre ellos también eclosionará una guerra, una colisión entre el pasado, que resurge con la sombra del padre manejando emocionalmente como una títere a Charles, y un futuro ardiente que anhela el corazón devastado de Marie, que transgrede todas las normas establecidas, leyes y prejuicios sexuales y sociales. A veces, te pierdes en la complejidad y el grandísimo número de detalles que componen las ilustraciones de las viñetas, que gritan a los cuatro vientos por una edición a mayor tamaño. Muchas de esas viñetas casi se podrían colgar de las paredes del Louvre. Posiblemente, uno de los mangas con mejor arte de la última década. Unas ilustraciones que están continuamente salpicadas de melancolía y excesos arropados por los siete pecados capitales.

El artista es capaz de mostrar crueles escenas de violencia o sexo con una sencillez y naturalidad que resultan asfixiantes. Muchas veces, recurre a ingeniosas metáforas artísticas con un resultado muy eficiente. Posee una narrativa visual que te estremece y conmueve al plasmar de una forma tan real las torturas tanto físicas como psicológicas a las que se ven sometidos los personajes. Pocas veces se nos muestra un fragmento de la historia de una forma tan visceral y clara, que es prácticamente como ser un turista del tiempo que pasea por las calles de París, visita el Palacio de Versalles, sus jardines, la Catedral de Notre Dame o se conmueve sintiendo las desgracias de la gente del Arrabal, su tiritar por el frío, su hambre o el sufrimiento de ver a sus hijos enfermos por el escorbuto. La cantidad de capas y la calidad del arte de este manga es tal, que llega a pincelar dentro de toda la pomposidad con la que decora las imágenes, con gotas sublimes y estéticas de romanticismo y terror gótico.

Milky Way Ediciones, editorial que ya nos trajo Innocent y que ha perseverado en sus intenciones pese a su tímida acogida por parte de los lectores en un principio, ha estado a la altura de las circunstancias con el nuevo trabajo del mangaka. En librerías encontraremos una edición muy cuidada del primer volumen de #DRCL Midnight Children que incluye una tarjeta de personaje de regalo.

Ilustración de Shin'ichi Sakamoto de la serie Innocent

#DRCL - Midnight Children: Una Nueva Mirada a Drácula

#DRCL - Midnight Children es el título del nuevo trabajo de SAKAMOTO Shin’ichi, una intransferible aproximación al Drácula de Bram Stoker. Un personaje que desde su creación ha sido adaptado, reinterpretado, retorcido y desfigurado a lo largo y ancho de todas las formas artísticas adoptadas por la cultura popular. Pero pese a la excelencia de muchas de ellas, ninguna se acerca a la ambición y frescura de la presente y más reciente apuesta de Sakamoto.

La fantasía vampírica de Sakamoto presenta con fuerza su candidatura a adaptación definitiva del personaje de Stoker. Lo que hace esta versión superior a muchas otras es el hecho de que su autor ha sabido captar a la perfección la personalidad de la novela original en cuestiones que suelen dejar de lado muchos de sus compañeros: lo poliédrico de su narrativa, su atmósfera gótica, su pasión por el detalle, por la precisión de la psicología y por un discurso que favorece la autosugestión del lector. Teniendo esto de su parte, Sakamoto no necesita apegarse literalmente al trabajo de Stoker y puede actualizar la historia de una manera que nos habla tanto del pasado, como de nuestro presente más inmediato y los océanos de tiempo entre un punto y otro.

La propuesta de Sakamoto nos traslada a finales del siglo XIX, pero lo hace en esta ocasión en clave de realidad alternativa y con un curioso aire de manga estudiantil japonés que se entrelaza indivisiblemente con la imaginería gótica vampírica de Stoker. Esto hace que la apurada ambientación histórica de la obra albergue una lectura más actual en relación a la idiosincrasia de sus protagonistas (más arquetipos aquí que nunca) y que sus escenas más truculentas tomen influencias del J-Horror fílmico de finales de los años noventa y principios del presente siglo y el manga clásico de terror.

La estructura de #DRCL - Midnight Children también resulta distinta a la de su referente, ya que Sakamoto decide empezar la historia con su versión del terrorífico viaje a bordo de Demeter y la posterior y accidentada llegada de El Conde a Inglaterra, a la costa de la pequeña localidad de Whitby. Una elección inteligente que permite mantener las sombras y el misterio en torno al verdadero rostro de Drácula, en un juego similar al de la novela donde El Rey de los Vampiros actuaba como un secundario de lujo en una historia coral llena de personajes que actuaban casi como piezas de un puzle.

En este primer contacto, Sakamoto nos vuelve a conquistar por lo exquisito de su propuesta gráfica, más terrorífica que nunca y con reminiscencias al imaginario del maestro ITO Junji. En relación a los personajes, en #DRCL - Midnight Children tenemos a una Mina Murray que tanto por sus facciones como carácter nos recuerda a la mítica Ana de las Tejas Verdes, la del anime de finales de los noventa. Es una joven de armas tomar, aficionada a la lucha libre y en guerra contra el mundo y contra unos compañeros que la tratan como una “marimacho”. Todo un contraste con Lucy, un personaje no binario que desconcierta y maravilla a todo el mundo a su paso. En el caso de Holmwood, Seward y Morris, encontramos a una pandilla de aspirantes a cazavampiros definidos por sus distintas procedencias, tanto en cuestión de raza y nacionalidad como de clase y posición social. Teniendo en cuenta el trabajo previo de Sakamoto en Innocent, sabemos que todo esto no es gratuito y que le servirá para sacarle punta a ciertos temas ya presentes -pero no desarrollados- en la novela original.

La obra de Stoker en manos de Sakamoto adquiere una nueva dimensión, añadiendo elementos nuevos y llamativos que no se encuentran en el original pero que su autor es capaz de justificar históricamente. Por ejemplo, podría parecernos que el tema de la lucha libre es una anacronía, pero este espectáculo nació a mediados del siglo XIX. Aunque es cierto que Sakamoto introduce claramente dicha temática en la obra por una afinidad personal, ya que ha confesado en alguna entrevista que las obras que le hicieron interesarse por el medio de joven fueron El Puño de la Estrella del Norte y Musculman.

El trabajo de documentación de #DRCL - Midnight Children queda patente nada más leer sus primeras páginas, tanto en lo relativo a la época que retrata como en lo que concierne a la novela original en la que se inspira. Sakamoto incorpora ese juego poliédrico de Drácula con páginas de diarios, cartas, recortes de prensa, etc. y, consciente de que no puede utilizarlos de la misma manera porque el manga no puede evitar la visión de un narrador omnisciente en su narración principal, utiliza estos elementos para apuntalar los deseos y miedos de sus personajes y así dotarlos de una pátina psicológica que complementa con su potente plasmación visual. Una plasmación virtuosa y limpia de onomatopeyas que hace más inmersiva (y terrorífica) la experiencia.

Llegados a este punto, hay muchos motivos para leer #DRCL - Midnight Children: la lectura de género que nos ofrece, la plástica e imaginativa belleza con la que se retrata la violencia y el terror, la atmósfera sexual que empieza ya a plantear en este primer número como un despertar para sus jóvenes personajes, la inteligente deconstrucción y actualización de una obra referente e insalvable, las sensaciones y el impacto que nos deja después de su lectura y el arte, siempre el arte, que atesora cualquier trabajo de Sakamoto y que tiene una voluntad de retorcer cualquier convención narrativa previa. El trazo de Sakamoto es más que detallista y se mueve con igual comodidad tanto en el terreno de lo cotidiano como en el campo de lo onírico. No se acomoda en ningún momento y nos deja la impresión de estar disfrutando por primera vez de esta historia.

Portada del manga #DRCL - Midnight Children

Reconocimientos y Trayectoria

SAKAMOTO Shin’ichi ha ganado a lo largo de su carrera el Premio Cultural Tezuka Osamu, el Manga Taishō y el Premio a la Excelencia del Japan Media Arts Festival en un par de ocasiones. En #DRCL Midnight Children está en el mejor momento de su carrera y, por suerte, en España podemos disfrutar de ello gracias a Milky Way Ediciones.

En 1990, con la convicción de seguir el camino del dibujante, Sakamoto llegó a recibir el premio Hop Step de Shueisha por su primer one-shot. Su primer acercamiento al mundo del manga fue en su primer año de primaria, donde por casualidad encontró en el parque un número de Weekly Shonen Jump. No le atraía el manga cuando era niño, sin embargo, al mirar la primera página descubrió Hokuto no Ken (El puño de la estrella del norte).

El Festival Internacional del Cómic de Angoulême, más conocido como FIBD, dio a conocer su programa para su 51ª edición, que se celebrará del 25 al 28 de enero de 2024. El prestigioso festival anunció sus invitados, entre los que se encontraban Mōto Hagio, Hiroaki Samura y Shin’ichi Sakamoto.

Shinichi Sakamoto, manga creation in the digital era

En #DRCL Midnight Children, Sakamoto está en el mejor momento de su carrera y, por suerte, en España podemos disfrutar de ello gracias a Milky Way Ediciones. La editorial que ya nos trajo Innocent ha estado a la altura de las circunstancias con el nuevo trabajo del mangaka. El portentoso apartado visual de la obra y su detallismo en la recreación histórica son puntos a destacar.

Shin’ichi Sakamoto regresa a nuestro mercado por todo lo alto con su esperada adaptación del Drácula de Bram Stoker. Una obra que nos ofrece una visión atípica en lo narrativo y excelsa en lo gráfico del Rey de los Vampiros. La fidelidad a la obra original de Stoker la encontramos en #DRCL - Midnight Children en la ambición de esta última, poniendo de relieve la inmortalidad de este mito y su capacidad para seguir aceptando todo tipo de interpretaciones. Para paladares selectos.

Comparativa de adaptaciones de Drácula en el manga

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