Hace dos mil años, el dragón negro, Bahamut, aterrorizó a la tierra mágica de Mistarcia. Los seres humanos, dioses y demonios que habitaban unieron fuerzas contra el demonio y sellaron su poder en una clave que se dividió en dos, una mitad protegida por los dioses y la otra por los demonios. Ahora Mistarcia es un reino apacible.
La serie abre mostrándonos a un gran dragón tratando de ser sellado por innumerables dioses, ángeles y demonios, los cuales son mantenidos a raya por el destructivo poder del temido Bahamut. Es una apertura que básicamente describe la serie, aventura que promete destrucción, muerte y grandes dosis de epicidad ambientado en un mundo fantástico.

Mistarcia es un mundo mágico donde los seres humanos, dioses y demonios se mezclan juntos. En el pasado, el Bahamut de alas negras y plateadas amenazó con destruir la tierra, pero los seres humanos, dioses y demonios superaron sus diferencias para luchar juntos y sellar su poder. La clave para ese sello se dividió en dos, una mitad dada a los dioses y la otra a los demonios, de modo que nunca se unirían y Bahamut nunca sería liberado.
De la mano de una casa productora que se ha alzado entre mis favoritas en términos de animación y de elección de planteamientos argumentales entretenidos, llegó a nosotros una fantasía épica de grandes proporciones que nos demostró que historias tan entretenidas pueden basarse en las «obras» menos pensadas, en este caso de un juego de cartas.
La historia como ya mencioné comienza algo alocada presentándonos a los tres personajes principales de los cuales hablaremos más abajo y después de esto nos meten en la situación donde un caza-recompensas se mete en un lío en el cuál conoce a una chica medio humana y medio demonio, bastante misteriosa, la cuál quiere ir a Helheim a ver a su madre y nuestro protagonista Favaro Leone le promete llevar allí a cambio de un beso con el cuál el pensaba escaquearse sin más pero ¿Qué gano a cambio? una cola demoníaca la cuál solo se la podrá quitar ella.
La premisa es muy interesante y a medida que avanza todavía más, con sus toques aventurescos recorriendo por muchos lugares llenos de diferentes elementos para llegar a Helheim. Me gusta como va avanzando la historia, tiene unos giros argumentales bastante buenos y cada capítulo se mantiene o mejora respecto al anterior habiendo claro está, algunas partes que pueden aburrir un poco, pero en muy menor medida.
Favaro Leone es un cazarrecompensas descarado, un pícaro que sobrevive y se aprovecha de la ingenuidad de los demás para salir adelante. Inteligente, determinado y hábil. Su pasado está enlazado al de Kaisar Lidfald, un caballero deshonrado y sin título que ahora debe ser cazarrecompensas para sobrevivir por culpa de Favaro.
Los personajes son las estrellas del show, pues ninguno de los principales me caen mal y son clave para la trama. Yo tengo a cuatro personajes como los principales, es verdad que tres son los que primero presentan y destacan más pero no me puedo olvidar de otro personaje que también ha estado con este grupo de principales.
Luego tenemos a Kaisar, el eterno rival de Favaro y es lo contrario a él, muy caballeroso y servicial que también ha sido un punto fuerte en el anime, pues el dúo que hace con Favaro es buenísimo y sobre todo sus memorables gritos "¡FAVAROOO!" xD.
También tenemos a Amira, la más interesante, misteriosa y una de las claves para la trama, con una personalidad inocente y muy de niña en ocasiones también bastante kawai a veces, por que no decirlo xD es un personaje femenino que también me ha encantado.
Después hay un buen plantel de secundarios como Bachuus y sobre todo Jeanne D´Arc o mejor dicho, Juana de Arco, un personaje que me gustó muchísimo pero me dejó deber en la recta final, me esperaba más de ella después de darle tanta relevancia pero bueno no me voy a quejar.

Llegando a la animación, hay que decir que MAPPA lo hizo de nuevo, después de Zankyou no Terror nos han dado una calidad sorprendente y bastante buena con unos pueblos muy detallados así como bonitos paisajes, coronándose como una de las tres mejores animaciones de la temporada, porque en esta ha habido mucho nivel en este apartado.
MAPPA, una casa productora bastante nueva, conocida por traernos Sakamichi no Apollon, Zankyou no Terror y GARO, no deja de asombrar ni por asomo. En Shingeki no Bahamut la calidad animada es uno de los elementos que más caracteriza al show y la cual ya se había anunciado desde su primer PV que dejó a más de uno con los ojos abiertos.
El OST también está bastante bien pero no tanto, bueno, no son muy memorables las canciones de fondo con las buenas escenas que ponen junto con sus respectivos diálogos, pero cumple y el opening es la estrella de la música en este anime, una canción que necesita ser escuchada y vista varias veces para cogerle el tranquillo porque es muy buena, para mi de los mejores openings del año.
El OST es compuesto por Yoshihiro IKE (Asura, Ergo Proxy, Tiger & Bunny) y nos trae una composición variada que va desde el característico tema con onda «española» a temas apocalípticos.
Finalmente, esta vez el elenco de seiyuus merece ciertos halagos, especialmente quienes les pusieron la voz a nuestros tres protagonistas. Yoshino Hiroyuki (Favaro) es el que tiene probablemente más experiencia de los tres, haciendo un excelente trabajo. Lo reconoceremos por sus papeles como Arakita (YowaPedal), Meow (Space Dandy) o Prochainezo Firo (Baccano). Sin embargo, mis principales congratulaciones van para Shimizu Risa (Amira) e Inoue Go (Kaisar). Ambos han tenido recién un papel como principales de una serie de gran envergadura y lo han llevado muy bien (excelente diría yo). Shizizu Risa hasta demostró, con ese ED y con su interpretación, la calidad vocal de la que goza.
| Personaje | Descripción |
|---|---|
| Favaro Leone | Cazarrecompensas descarado, pícaro y protagonista. |
| Amira | Misteriosa chica medio humana, medio demonio, con una cola demoníaca. |
| Kaisar Lidfald | Caballero deshonrado y eterno rival de Favaro. |
| Juana de Arco | Personaje histórico adaptado al mundo de fantasía. |
Shingeki no Bahamut: Genesis trata temas como la religión, la confianza y la fraternidad entre compañeros. Lleva muy bien sus escenas de acción y se compone de una gran animación para poder llevarlas a cabo.
Uno de los problemas que puedo tener con la serie es la falta de conexión en algunos momentos. Es una serie de fantasía, sí, pero en ocasiones se produce la magia por alguna razón no muy clara, otro aspecto algo negativo es lo predecible que es en muchas ocasiones, sabes lo que va a pasar porque te han explicado una reglas o porque simplemente sabes que se van a sacar algo de la manga. También tira por clichés en el último momento, algo forzados.
Aun así, es una obra que ha gustado mucho, tiene unos grandes personajes, muy entrañables y que se les coge bastante cariño con rapidez, cada uno con sus pasados y cada uno con su propia historia, todo se enlaza y en su mayoría la gran parte de los huecos argumentales quedan resueltos. Es una serie que se mide bien en ritmo y tiene una trama bastante interesante. Trata la relación profunda, la religión por su propio mundo, las mentiras y la traición.
Análisis Shingeki no Bahamut: Genesis [SIN SPOILERS]
En conclusión, Shingeki no Bahamut: Genesis es una obra que, aunque tire de clichés, tenga un mundo que no innove y una trama predecible. Sigue siendo una obra que trata a los personajes de forma profunda, los intenta llevar a lo más hondo de la aventura e intenta explorar ese balance entre fraternidad y amistad. Es una obra que no mira al pasado sino al mañana, no depende de recuerdos, sino del viaje que embarcarán los protagonistas. Una obra que explora los mundos de la religión, el cielo, el infierno, el poder que tienen los dioses, la cooperación. Un mundo nefasto que puede ser destruido de un momento a otro, un elegido, sin nombre de noble, sin riqueza, solo con un mundo que explorar y la única meta de conseguir su felicidad. Siempre vamos hacia ese viaje, con nuestros amigos, familiares, siempre vamos al mañana, tengamos suerte o no, siempre intentaremos ser nuestro propio protagonista. Porque siempre iremos desde el lado en el que sopla el viento.