Los Usos del Sexo y la Violencia: Una Mirada Crítica

El presente artículo analiza cómo las categorías sociales y legales del "sexo" y lo "sexual" pueden ser productivas en el discurso jurídico para encubrir relaciones de poder que no son de naturaleza sexual. Se parte de tres ejemplos para mostrar el encubrimiento de discriminaciones de género, raciales y religiosas bajo las nociones de "prácticas sexuales" o "crimen sexual".

La autora propone un desplazamiento desde la discricionalidad de la categoría "de lo sexual" hacia una revisión de la violencia basada en las propuestas del derecho internacional humanitario. No podemos perder de vista "los usos del sexo en la construcción de los hombres, la masculinidad, las naciones y en la destrucción de las mujeres, los hombres y los pueblos".

Ilustración conceptual de poder y género

El Sexo como Construcción Social y Legal

Para la mayoría de las personas, el sexo es un dominio oscuro y poderoso que se revela a sí mismo en lugares esperados e inesperados, y que se hace inmediatamente visible al ojo entrenado. Como un árbol, el cuerpo humano es una "superficie inscrita", marcada discursivamente de forma tal que ciertas partes del cuerpo y ciertos comportamientos particulares resultan esencialmente sexuales.

Formulamos preguntas como: ¿Qué vemos cuando reconocemos algo sexual? ¿Cómo sabemos si una práctica es sexual por naturaleza? ¿Cómo distinguimos una práctica fundamentalmente sexual de una que no lo es? Estas preguntas nos llevan a interrogar el impulso regulador inicial, lo que marca el comportamiento como algo fundamentalmente sexual.

Si es cierto que "no existe un tipo de Stoff ahistórico de la sexualidad, un tipo de cargo sexual que pueda simplemente agregarse a la relación social para 'sexualizar' dicha relación en una dirección constante y predecible, o que se separa de ella sin cambiarse o transformarse", entonces cabe preguntarnos qué estamos haciendo y qué estamos omitiendo o de qué nos estamos perdiendo cuando suponemos que dicho Stoff existe.

El Sexo como Tecnología del Sexismo

El acoso sexual en el lugar de trabajo puede ser una especie de discriminación sexual. El acoso sexual debe ser entendido como una tecnología del sexismo, es decir, como una herramienta o un instrumento de regulación del género que feminiza a las mujeres y masculiniza a los hombres como objetos sexuales.

En este ensayo, llevamos un paso más adelante estas reflexiones acerca del uso del sexo como una tecnología del sexismo, al sondear dos preguntas más fundamentales: primero, ¿por qué ciertas prácticas son denominadas sexuales? Y, segundo, ¿qué se deriva del hecho de que sean denominadas así? Exploramos la práctica aparentemente denotativa de calificar cierto comportamiento como fundamentalmente sexual por naturaleza, examinando dos contextos en los cuales la etiqueta "sexual" entendida como erótica, obstruye la forma como el sexo media en otras relaciones sociales de poder.

Infografía sobre acoso sexual en el trabajo

Estudios de Caso: Prácticas Sexuales y Discriminación

Como primera medida, examinamos las prácticas ritualizadas de las altiplanicies de Papúa, Nueva Guinea, donde los niños varones a la temprana edad de siete años son forzados a practicar felación a hombres mayores que ellos durante un período de hasta ocho años, como parte de su proceso para convertirse en hombres. Las lecturas antropológicas occidentales de estas prácticas las describen en primer lugar como sodomía, y hoy en día por lo general se hace referencia a este comportamiento como una homosexualidad ritualizada o institucionalizada.

Ofrecemos una lectura alternativa de las prácticas seminales ritualizadas de los sambia, que ilustra la forma como la ingestión de semen se lleva a cabo principalmente al servicio de la enseñanza y el refuerzo del poder cultural y de la supremacía tanto de los hombres como de la masculinidad, mientras que, al mismo tiempo, enseña y refuerza la subordinación y la inferioridad cultural de las mujeres y de la feminidad. En este aspecto, las prácticas seminales juegan un papel en la cultura sambia similar al que juega el acoso sexual en el lugar de trabajo en nuestra cultura.

A continuación, examinamos la agresión contra Abner Louima, un hombre negro atacado por oficiales de policía blancos de la ciudad de Nueva York en agosto de 1997. Louima sufrió heridas graves después de que varios oficiales de policía lo golpearan brutalmente, luego le introdujeran por la fuerza el mango de madera de una chupa para destapar inodoros por el recto, para finalmente retirarlo e introducírselo a la fuerza en la boca. La naturaleza sexual de la conducta de los oficiales generó gran parte de la ira expresada por el público, la prensa y las autoridades judiciales en las semanas siguientes a la agresión mencionada.

Al interpretar la agresión como fundamentalmente sexual se eliminan, o por lo menos se minimizan, importantes reflexiones en torno a la forma como se utiliza el sexo en tanto instrumento de humillación y lesión por motivos de género y raza.

Mapa de Papúa Nueva Guinea y Estados Unidos

Revisión desde el Derecho Internacional Humanitario

Sugerimos una solución de naturaleza más detallada tomada de la experiencia de los procesos judiciales relacionados con la violencia sexual por parte del Tribunal Criminal Internacional en la Antigua Yugoslavia. Este Tribunal ha juzgado las violaciones individuales y masivas, y las agresiones sexuales a mujeres y hombres como violaciones del Derecho Internacional Humanitario.

Debido en parte a las disposiciones de la ley internacional estipuladas por las autoridades encargadas del cumplimiento de estas normas dentro del Tribunal, así como a la forma como la violencia sexual se utilizó para torturar, humillar y degradar civiles en Bosnia, el Tribunal eligió no centrarse exclusivamente en la naturaleza...

¿Qué es el Derecho Internacional Humanitario y de qué crímenes de guerra se acusa a Israel y Hamás?

Casos de Abuso en la Iglesia Chilena

En Chile, se han presentado casos de abusos sexuales, de conciencia y de poder dentro de la Iglesia Católica. Las renuncias de obispos y las denuncias de víctimas revelan patrones de encubrimiento y maltrato.

Mauricio Pulgar, ex seminarista, relata experiencias traumáticas vividas en el seminario, incluyendo acoso homosexual y humillaciones por parte de formadores. Marcelo Soto, otro seminarista, también denuncia haber sido víctima de abuso por parte de un sacerdote.

Sebastián del Río, ex seminarista, describe el acoso del rector del seminario y cómo el obispo Gonzalo Duarte intervino en su proceso de formación y ordenación, llegando a considerar su exclusión por "chismoso". Marcela Suárez, ex directora de un hogar de menores, relata el abuso perpetrado por un sacerdote contra niños vulnerables.

Casos de Denuncias de Abuso en la Iglesia Chilena
Nombre de la Víctima Acusado Naturaleza de la Denuncia Resultado/Respuesta
Mauricio Pulgar Padre M, Obispo Gonzalo Duarte Acoso homosexual, humillación, abuso de poder Denuncia canónica y justicia ordinaria sin resolución
Marcelo Soto Padre H, Obispo Gonzalo Duarte Abuso sexual, encubrimiento Ignorancia de la denuncia por parte de las autoridades eclesiásticas
Sebastián del Río Padre M, Obispo Gonzalo Duarte Acoso, abuso de poder, intento de agresión sexual Exclusión del sacerdocio, denuncia a la Santa Sede sin respuesta
Marcela Suárez Sacerdote Eduardo Olivares Abuso sexual a menores No especificado en el texto

Estos testimonios sugieren que los abusos sexuales, de conciencia y de poder son un comportamiento constante y aceptado dentro de algunas diócesis, donde el encubrimiento y la protección de los perpetradores prevalecen sobre la justicia para las víctimas.

Fotografía de archivo de la Catedral de Santiago, Chile

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