Sasuke y Hinata: Explorando las Profundidades de una Relación y la Llegada de sus Hijos

La vida de Sasuke y Hinata se ve envuelta en una compleja red de emociones, responsabilidades y la inesperada llegada de sus hijos. Los preparativos para una boda inminente, las presiones familiares y los rumores que circulan por la aldea añaden tensión a su ya complicada relación.

Mientras los modistas se afanan en los detalles de la boda, Sasuke y Hinata se ven obligados a permanecer en la mansión Hyuga para ultimar los detalles de su gran día. La noche cae y regresan a casa, donde los bebés ya duermen. Hinata, con el corazón latiendo con fuerza y una mezcla de nerviosismo, se prepara un té. La noche anterior había compartido cama con Sasuke, pero solo porque se había desmayado. Hoy, sin embargo, sus intenciones son distintas, y la incertidumbre sobre dónde dormirán la atormenta.

Concentrada en sus pensamientos, Hinata no percibe la cercanía de Sasuke hasta que él rompe el silencio: "¿Por qué no me avisaste cuando te fuiste de el cuarto con los modistas?". Intenta llamar su atención, pero ella parece absorta. Para romper su ensimismamiento, Sasuke se acerca más, su respiración rozando el rostro de Hinata. Ella cierra los ojos, intentando alejarse, pero las manos de Sasuke la detienen. Una vez más, Hinata se desmaya. Sasuke se preocupa por su salud, pero decide que lo mejor es descansar, ya que mañana será un día crucial con la boda y la necesidad de estar puntuales a las siete de la mañana para los arreglos finales y la recepción de invitados.

Pareja Sasuke y Hinata

Con su respiración entrecortada y un nudo de nervios, Hinata se acerca a la mansión Hyuga. Desea hablar con alguien, pero el cuidador le informa que ella no se encuentra. Sus intentos por obtener información solo aumentan su desesperación. Los rumores sobre Naruto, Hinata y Sasuke, la boda entre ellos y la imposibilidad de encontrarlos, lo dejan desconcertado. Su último intento por encontrar a Sasuke se ve interrumpido por Lee, quien le informa que Tsunade lo está buscando. Recuerda entonces que tiene que asistir a una operación, y teme la molestia de su maestra.

Tras acostar a sus hijos, Hinata se dispone a ver la televisión. Al no encontrar nada interesante, su mirada recorre la habitación y, con un sonrojo, comienza a tocarse. Su mano desciende lentamente, rozando su vientre hasta llegar a su intimidad. Al introducir un dedo, y luego el segundo, accidentalmente derriba un jarrón de vidrio, mojando el suelo.

Por alguna razón, ella accedió. H. Ella asintió y lo hizo, quedando a merced de él.

"Duda de paternidad" - Capítulo I

Resumen: Sakura e Hinata tocan a la vez su vientre. Ambas suspiran cansadas. Un embarazo debería de hacerlas feliz. Muy feliz. Sin embargo, no lo están. Ambas se miran, cierran los ojos y con determinación, terminan confesando. "Lo siento, Sakura". "Lo siento, Hinata". "Pero el padre de mi hijo..."

Advertencias: OOC, OC, Lemon, lengua soez.

Disclaimer: Los personajes utilizados no me pertenecen, si no a su respectivo autor Kishimoto.

Autora: Chia S.R.

Duración: 2 Capítulos + epílogo.

Estado: Completo.

Nota especial: ¡Muchas gracias por su apoyo!

Hinata acaricia su vientre hinchado por tercera vez desde que se sentó en la sala de espera. Está nerviosa, se siente más inflada que un globo, le duelen las piernas y la espalda. Por encima de todo, apenas puede contener el llanto. Las condenadas hormonas de un embarazo de casi nueve meses y su mente cargada de remordimientos. Había pensado que una revisión no estaría mal, recomendada por su especialista. Lo que no esperaba era encontrarse con Sakura en ese lugar. La chica le había sonreído tiernamente al verla, incluso le había frotado la barriga con suma ternura mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y se frotaba después el suyo propio. Hinata temió por un momento que conociera su secreto.

Pero Sakura se había frotado los ojos con un pañuelo, alegando que era natural que sus lágrimas saltaran últimamente por todo y disculpándose por hacerla sentir preocupada. Hinata sintió un nudo terrible en la garganta. Sakura se había convertido en una de sus mejores amigas, quizás, porque sus maridos eran ya mejores amigos y fue gracias a ellos que también se conocieron. Por aquellos tiempos en la universidad, antes de casarse y supuestamente, establecer un hogar. Ambas habían sido la madrina de la otra. Le había limpiado las lágrimas a la otra cuando la emoción era de más. Y había cuidado de la casa de la otra durante sus noches de luna de miel. Y ella… ella la traicionaba. Traicionaba su amistad. Traicionaba todo y cargaba con el fruto de su traición. Sakura era tan inocente, ajena a lo que ella guardaba en su interior, al peso que cargaba sobre sus hombros cada vez que la miraba y miraba a su propio marido, disculpándose incesantemente, una y otra vez, aunque no sirviera de nada.

Era doloroso volver a casa y encontrarse con él sentado tras la mesa, leyendo el periódico mientras disfrutaba de las escasas horas libres que tenía. Y también que cuando dormían alguna que otra vez ella despertara y fingiera no percatarse de cómo le tocaba el vientre, probablemente, esperanzado con su primer hijo. Se mordió el labio inferior. Estaba en su último tiempo. Pronto saldría de cuentas. Miró de reojo hacia la mujer a su lado. Su vientre tan hinchado como el suyo, aunque tuviera diferente curva demostrando que su sexo era una hembra. Ella esperaba un varón. Ya había planeado incluso su nombre, sola, sin querer que su marido se inmiscuyera más. No quería ver cómo se le destrozaba el corazón al ver que la verdad le golpeaba la cara como una bofetada.

Suspiró cansada. Cerró los ojos y supo que no podía guardarlo por más tiempo. Iba a destrozar muchas vidas. Iba a revolver todo, pero no podía hacer más. Acarició su vientre y se volvió, mirando con toda la poca determinación que le quedaba. -Lo siento, Sakura. -Lo siento, Hinata- habló a su vez Sakura, sorprendiéndola.

Sakura e Hinata embarazadas

Hinata no podía parar, en medio de aquella sala donde ambas eran las últimas pacientes. Y fue totalmente sorprendente que la voz de Sakura hablara a su vez. -… Pero el padre de mi hijo es tu marido*. Ambas se miraron, agrandaron los ojos, se les llenaron de lágrimas y rompieron a reír mientras se frotaban el rostro, desconcertadas. Cuando los nervios marcados por risitas se detuvieron, ambas apretaron los ojos con un suspiro cansado. -Fue esa noche, ¿verdad? - Sakura habló pausadamente, llevándose una mano a la boca y mordisqueándose la uña del pulgar. -S-sí- confesó sonrojándose-. No debí de beber aquella noche… -Nadie debió de beber- zanjó Sakura pasándose una mano por los cabellos-. Pero, Hinata… lo siento. Creo que no fue solo por el alcohol. Hinata levantó los ojos hacia ella de sus manos, el labio inferior temblándole como nunca y las lágrimas amenazando de nuevo con escapar a su control. La mujer de cabellos rosas sonrió tristemente, pero antes de abrir su boca, ambas fueron requeridas por sus respectivos médicos. -Por favor, Hinata, espérame si sales antes. Realmente necesito… no. Necesitamos hablar de esto. Déjame invitarte a algo que desees comer. Hinata asintió, haciendo un terrible esfuerzo por ocultar que, repentinamente, le apetecía muchísimo comer algo caliente. Sakura sonrió y ambas entraron en una habitación distinta.

En su mente no cesó de revivir aquella lejana noche. No cesaba de repetirse que, si hubiera hecho caso a su siempre activa cautela y hubiera dicho que no a la primera copa, no habría sucedido lo que sucedido. Todo hubiera quedado en un oculto y sencillo secreto para sí misma. -Bien, esta usted bastante preparada para el futuro parto, señora… -Menos mal- interrumpió con una impaciencia extraña en ella-. Entonces, ¿no ocurre nada con el bebé? El médico parpadeó confuso, se subió las gafas y negó. -El bebé está plenamente sano. Creía que con un padre tan grande, costaría mucho más. Pero se está encajando en una forma correcta. Esperamos que sea un parto fácil. Por si acaso, no se aleje demasiado de los puntos cercanos para acudir a un parto más eficiente en su hospital. -Por supuesto- garantizó. Ansiosa, tras asegurarse de que su pequeño estaba en buenas condiciones, salió. Sakura ya la estaba esperando, con el bolso en su regazo y una sonrisa cómplice en los labios.

(..)

Sakura caminó lentamente hacia el bar más cercano. Uno que conocía desde que estaba embarazada y solía acudir a sus citas para asegurarse de que su bebé creciera sanamente dentro de su vientre. Era tranquilo y adecuado para la conversación que Hinata y ella iban a tener. Conocía un reservado especial, donde nadie les molestaría ni intentaría nada con ellas, especialmente, porque estaban embarazadas.

Hinata miró hacia ella tras pedir un tazón de ramen bien caliente y que ella se encargara de hacerle entender al camarero que deseaba una buena fuente de tomates con mucha sal, además de un té para ambas. Una vez a solas y encargándose de sus respectivas comidas, los nervios regresaron a ella. No había sido nada fácil confesarse hacia Hinata y tampoco esperaba que ella se confesara de ese modo. Por el rostro de la chica pudo comprender que estaban tan asustada, preocupada y nerviosa como ella. Lo que habían hecho era algo sumamente doloroso. Ambas estaban casadas con el hombre que era el padre de los hijos de la otra. En pocas palabras, ella estabaMarried with the man who had gotten Hinata pregnant. And she had gotten pregnant with Hinata's husband. Pinchó un escurridizo tomate mientras fruncía el ceño e intentaba recordar cómo comenzó todo realmente. -Fue una cena con amigos, ¿verdad? - murmuró. Hinata afirmó, sorbiendo, con las mejillas coloradas. No era algo raro. Las cenas entre ambos eran frecuentes. Dos matrimonios típicos que quedaban para celebrar noches de amigos, con cenas alternadas en casas de uno u otro. Siempre con risas y despedidas cansadas, agotados de recordar días atrás, situaciones que antes eran dolorosas y ahora les sacaban unas sonrisas sinceras. El alcohol era algo que frecuentemente pasaba por sus manos, después, durante o antes de la cena. Pero nunca habían llegado a más de dos copas, especialmente, si habían acudido con coche. -Nosotros decidimos ir andando en vez de en coche- recordó Hinata tras limpiarse educadamente la boca y mirarla con las cejas fruncidas-. Creo recordar que discutimos un poco por ese tema, porque él se empeñó en no mover el coche porque estaba perfectamente aparcado. Sakura sonrió y se imaginó la escena. Una discusión tímida y llena de monosílabos y cortas frases. Suspiró y terminó con el primer tomate. -No te diré que nosotros estábamos mejor- confesó-. También tuvimos una buena regañina esa tarde antes de que vinierais. Una tontería, no creas. Simplemente es que a veces no parece escucharme. Aunque… eso sucede desde hace un tiempo atrás. Parece estar en otro mundo. Sakura dio golpecitos con las uñas en la mesa, pensativa. Porque la realidad era esa. Su matrimonio no era la cuna de la felicidad desde hacía un año. Desde el último viaje en que ambos maridos se marcharon y las dejaron solas para atender negocios importantes de una empresa que montaran juntos. Sakura no le había recriminado nada y aunque había sospechado que algo había pasado, continuaba a su lado, fingiendo que nada había cambiado del mismo modo que él. Ni siquiera el embarazo había cambiado eso. Los despistes torpes de su marido la irritaban ahora más. A veces, su misma presencia. Sakura había llorado muchísimas noches, pensando en qué sería de ella entonces. No iba a hacerle cargar con aquel peso y comprendía que su marido fuera tan receloso a tener un bebé que, seguramente, sospechaba que era de otro. Aún así, había veces que era divertido verle poner la oreja en la barriga y sonreír como un tonto mientras gritaba al vientre si sabía quién era él. Entonces, Sakura solía sentir un tremendo dolor angustioso en el pecho y se preguntaba si sería una pregunta trampa especial para ella. -El mío… mi matrimonio, quiero decir, no es un nido de rosas tampocos- Hinata sonrió con tristeza mientras jugaba con los palillos dentro del ramen-. Ya costaba que nos comunicáramos… ahora es peor. Los silencios son algo que… a veces me dan miedo. -Él no te hará nada, Hinata- se apuró a decir, tocándole la mano-. Lo sabes. Ella sonrió de nuevo y esa vez, fue de verdad. Con confianza. -Lo sé. Él no me hará nada. Nada de nada- suspiró y meneó la cabeza-. Desde antes de aquella noche, no me había tocado… más. Quiero decir- enrojeció adorablemente y Sakura sintió deseos de estrecharla entre sus brazos, si no fuera porque dudaba mucho que sus vientres se lo permitieran-, que no… tenemos sexo desde hace mucho tiempo. Poco antes de irse de viaje. Sakura parpadeó, pensativa, rascándose el mentón. -Nosotros desde después de ese dichoso viaje, Hinata. Me duele decirlo, pero esa noche… fue la que me salvó de tener un año entero de absentismo. Ambas miraron sus platos con detenimiento, haciéndose la misma pregunta. ¿Y si había sucedido algo en aquel viaje que no les habían contado? Ambos hombres perdieron el interés sexualmente por sus mujeres antes o después. Sakura dudaba que hubiera sido un engaño, conocido a otra mujer y acostarse con ella a sus espaldas. Su marido no era ese tipo de hombre. Aunque seguramente, tampoco pensarían que ella fuera capaz de acostarse con el marido de su mejor amiga y para más inri, quedarse embarazada. Por mucho que Hinata hubiera ejercido lo mismo, estaba segura de que iba a ser una buena comidilla que moviera el mundo. Aunque dudaba que ella lo pasara tan mal como Hinata, que provenía de una familia muy reservada para sí misma e importante. En esos momentos odiaba no ser un hombre. Porque estaba segura de que su marido sería el que se fuera de rositas. "Oh, pobre. Lo engañó con su mejor amigo delante de sus narices y encima, se quedó embarazada. Qué vergüenza". Sakura frunció el ceño y mentalmente, con sarcasmo, rebatió tal acusación: "Pero, ey, que él se acostara con mi mejor amiga y me haya despreciado no es nada porque es hombre. ¿Verdad?". Ellos podían echar una cana al aire libre, pero si lo hacía la mujer… Como si su hija comprendiera sus inquietudes le regaló una tierna patada que la hizo doblarse por un instante. -N-no creo que eso fuera causa de lo que sucedió, Sakura-chan- comentó Hinata volviendo al ataque de su tazón de ramen. Sakura se frotó el vientre y la miró enarcando una ceja. - Aquella noche bebimos mucho. Aunque… tu antes has dicho que… Sakura reaccionó, sintiendo un apretón en el pecho aún más doloroso que la patada recibida. -Sí… ese era el tema crudo del que teníamos de hablar. Supongo que recuerdas lo que he dicho- murmuró, mordiendo otro de sus tomates. Su hija se calmó en su interior-. Y era justo lo que quería decir. Sé que suena horrible, pero… quizás por mis problemas con mi matrimonio, empecé a fijarme demasiado en tu marido. Sakura observó la reacción de Hinata. Esperaba que se levantara y le tirase el té en la cara. Que lagrimeara o llorara maldiciéndola interiormente. Pero nada de eso ocurrió. Hinata solo apretó los palillos entre sus dedos y la miró fijamente. - ¿Te… sorprendería si… te dijera que… a mi… me interesó… el tuyo hace… mucho tiempo? Sakura agrando los ojos, sorprendida. Había tenido unos momentos de dudas antes de aceptar la propuesta de matrimonio de su marido. Había llegado a pensar alguna vez que su mejor amiga estaba interesada en el que por aquel entonces era su novio. Sin embargo, su novio nunca había mostrado interés en ella más del necesario, como amigos y Hinata se había concentrado en su pareja actual. - ¿Desde cuándo? - se interesó. Hinata se lamió los labios, pensativa. Se tomó su tiempo y Sakura se lo concedió porque ella misma tenía que poner en orden sus sentimientos. ¿Desde cuándo le había empezado a gustar a ella el marido de su amiga? Si lo pensaba bien, quizás había sido la primera vez que se dio cuenta de que era más hombre que un mujeriego como querían hacerle ver. Cuando vio como tomaba con suma precaución a Hinata para que no cayera dentro del charco de barro al que su novio por aquel entonces, la había tirado y la levantaba entre risas. Y quizás, podría haber afectado más que nada la tarde aquella que se vio llorando en sus brazos cuando creía que la había dejado por otra mujer. (..) Hinata suspiró y deseó poder poner en orden sus recuerdos con la misma claridad con la que deseaba aquel dichoso tazón de ramen que tanto le estaba costando de comer. La mente no cesaba de darle vueltas e intentaba recordar cuándo fue exactamente que se había percatado de aquel hombre era atractivo, atrayente y deseable para ella. La confesión que le había hecho a Sakura era completamente cierta. Se había sentido atraída por su marido desde mucho tiempo atrás, podría ser que incluso antes de sentirse atraída por su marido. Porque estaba convencida de que cuatro años juntos no habían sido por nada. Sin embargo, existía ese déficit. Lo que la había llevado junto al alcohol a cometer aquel pecado tan… dios, espectacular, desgraciadamente. Pero, ¿cuándo? Sí. Estaba segura. En ese momento lo comprendió. Fue antes de que se fijara en el que era su marido. Cuando lo vio entrar en aquella cafetería donde ella y Sakura habían quedado para discutir qué temas iban a tomar para su trabajo final. Antes de que ellos se acercaran con interés a su mesa para tontear con ellas o al menos, mostrarse interesados. Él se había fijado al instante en Sakura… no en ella. Y ahí fue cuando decidió que sería un sentimiento alejado, oculto y pisoteada hasta que se muriera. Claro que su yo de entonces no sa... Aquí estoy con un oneshot por el cumpleaños de Sasuke. Sé que llego con unos días de retraso, pero no tuve tiempo de subirlo hasta ahora. Los personajes son de Kishimoto, yo sólo los uso para fines pervertidos. Advertencias: Lenguaje mal hablado. Lemon.... "La buena reputación es conveniente dejarla caer a los pies de la cama, hoy tienes una ocasión de demostrar que eres una mujer además de una dama" Joaquín Sabina.... _ Vaya que tienes una cara espantosa hoy, teme. Sasuke le lanzó una mirada de odio a su mejor amigo en cuanto puso un pie en el campo de entrenamiento y dijo aquellas palabras. Si tuviera fuerzas se las haría tragar a puñetazos, ¡oh sí! Eso sonaba extremadamente bien. Naruto no pudo evitar tragar saliva al ver la cara de psicópata de su amigo, cabe añadir que las pronunciadas ojeras y eso tono pálido - ¿quién diría que el Uchiha podía estar más blanco aún?- no ayudaba nada. _ Cierra la boca bastardo. _ Parece que alguien no está de buen humor hoy_ sonrió el rubio Hokage_ ¿una mala noche? Sasuke no dijo nada. Querría gritar que no era una mala noche, sino un cúmulo de ellas, desde hacía exactamente seis meses, pero mantuvo la boca cerrada. Con toda seguridad el idiota de Naruto se reiría de él y estaría fastidiándolo por semanas, y eso era lo último que necesitaba. _ Vamos a entrenar ¿o no? _ De acuerdo, de acuerdo_ cedió el Uzumaki poniéndose en posición de ataque. Después de un par de horas de intercambio de golpes y técnicas se tomaron un descanso. Sasuke cogió la cantimplora de agua y en vez de bebérsela se la tiró directamente por encima mientras se dejaba caer exhausto en el césped, apoyando la espalda en un árbol. Cuando Naruto se acercó a él para decirle algo lo encontró profundamente dormido. Tuvo la tentación de despertarlo, pero la desechó al momento, no quería un malhumorado Uchiha recién despierto y además, claramente necesitaba un descanso... Alguien llamó a la puerta y caminó intentando hacer el menor ruido posible para abrirla. Sorteó algunas cosas tiradas por el suelo y suspiró al darse cuenta del desorden que reinaba en la casa, sabía que debía recogerla pero lo cierto es que ahora sólo deseaba descansar, mientras pudiese. Abrió la puerta y una sonriente Sakura alzó una cesta llena de dulces. _ ¡Hinat…! La mano de la mencionada se posó delicadamente sobre los labios de su amiga incitándola a guardar silencio. Ambas se quedaron estáticas, la invitada sin entender muy bien lo que sucedía e Hinata atisbando el silencio. Demasiado tarde. Al fondo del pasillo, se escuchó un ligero sonido que acabó por tornarse en un berrido aterrador. Hinata suspiró. Otra vez no. Adiós paz y descanso. _ Pasa Sakura-chan_ le sonrió dejando sitio_ en seguida vengo. _ Hinata lamento haber… _ No importa_ sonrió agitando un poco la mano con vista cansada_ de todas formas, no duraría demasiado dormido. Sakura asintió y vio a su amiga perder por el pasillo en dirección al sonido. Observó la casa, siempre tan ordenada, y ahora llena de trastos y caos. Sonrió compasiva, al parecer el pequeño y nuevo miembro de la familia Uchiha no había heredado la tranquilidad de ambos padres. Con el sonido del llanto aún presente en alguna habitación de la casa, empezó a ordenar el salón de su amiga. Estaba claro que necesitaba ayuda. Y ni ella ni Sasuke lo admitirían jamás. Eso seguro... Abrió los ojos cuando la luz del sol le atravesó los párpados. _ Hinata_ dijo con voz ronca de sueño_ cierra las malditas cortinas. La risa estridente de Naruto lo hizo ponerse rígido y mirarlo, olvidando su sueño. _ Lo lamento Sasuke, pero ni soy tu querida esposa ni estás en casa_ dijo con esa sonrisa que Sasuke deseaba borrar con un elaborado chidori_ te quedaste dormido mientras descansábamos. _ Tsk_ se incorporó y estiró los músculos entumecidos por la antinatural postura en la que había dormido_ ya me parecía extraño despertarme con el sol y no con un llanto o algo similar. _ Uchiha Sasuke vencido por un bebé de seis meses_ Naruto tuvo que agarrarse el estómago a causa de la risa y su amigo lo fulminaba con la mirada planteándose, seriamente esta vez, lo de estamparle un chidori en la cara. ¿Matar al Hokage sería un delito muy grave? Por desgracia, estaba seguro de que sí. _ Eso no es un bebé Dobe. Es un ser venido del mismísimo infierno, dispuesto a acabar conmigo. _ ¡Venga ya! Si el pequeño Itachi es un encanto_ exclamó Naruto. _ Oh sí, es un adorable encanto cuando duerme. Y déjame decirte, que lo hace poco_ Sasuke se pasó la mano por el pelo frustrado_ Renacer el clan, tener hijos. ¿Por qué alguien no me dijo que eso traería el caos a mi vida? Naruto lo observó entre divertido y preocupado. La parecía una situación de lo más cómica ver a Sasuke frustrado y casi-vencido por un bebé que era su propio hijo, pero a la vez podía ver el extremo cansancio que mostraba en sus ojos. _ ¿Y Hinata-chan como está? _ Absorbida_ Naruto enarcó una ceja dando a entender que aquella no se parecía ni en lo más mínimo a la respuesta que esperaba obtener_ y agotada también, supongo. _ Supones_ repitió Naruto cada vez más desconcertado_ y ¿qué demonios quiere decir eso de absorbida, teme? _ Que el bebé ocupa todo su tiempo y el que no, lo dedica a dormir porque está exhausta_ Sasuke se puso finalmente en pie_ no sé a quién diablos se parece ese niño, de verdad. Naruto observó a su amigo recoger sus cosas con calma y se acercó poniendo una mano en su hombro. _ ¿Están bien las cosas entre Hinata y tú? Sasuke lo observó un segundo y alzó una ceja. _ Bueno, dices que está absorbida y pensé que quizá Hinata-chan estaba volcándose tanto en el bebé que te sentías excluido… Sasuke esbozó media sonrisa ante la absurda conversación. _ Todo está bien Dobe, excepto..._ hizo una pausa y suspiró_ nada olvídalo. _ ¿Excepto qué, Sasuke? No puedes dejarme así. Además sé que algo sucede, últimamente estás demasiado irritable. _ ¿A qué te refieres? Estoy normal. _ ¡De eso nada! El otro día casi me degüellas cuando te dije que últimamente Sakura-chan estaba muy cariñosa… ¡y eso es raro! Nunca te importó que te hablara de esas cosas. Sasuke sintió que deseaba golpear a Naruto y apretó los puños frustrado. _ ¡Mierda! No puedes hablarle de chocolate y dulces a alguien que está a dieta ¿entiendes? Naruto se quedó un shock por unos minutos. ¿Chocolate? ¿Quién había hablado de chocolate? ¿Y por qué estaba Sasuke a dieta? Él no estaba gordo, Chouji lo estaba, el Uchiha no. Además, ¿¡qué diablos tenía eso que ver con su tema!¡Oh, espera! Hablar de dulces a alguien que no puede comerlos, se parece a hablar de sexo cuando alguien no…¡Oh! Naruto abrió los ojos sorprendido y finalmente estalló de la risa. Uchiha Sasuke estaba sexualmente frustrado. Y todo era culpa de aquel pequeño ser que habitaba la habitación de al lado, su pequeño hijo. _ Dobe, te juro que como te sigas riendo te voy a destrozar de tal manera que necesitarán a todo el clan Inuzuka para encontrar cada pedacito de ti. _ De acuerdo, de acuerdo_ Naruto respiró varias veces recuperando aire e intentando contener la risa que amenazaba con escapársele de nuevo_ lo siento Sasuke, pero admite que es divertido que el sex symbol de Konoha esté a dos velas por culpa de un bebé de seis meses. _ Si claro, me parto de risa Naruto_ le lanzó una mirada fulminante mientras se cruzaba de brazos_ te juro que el día que tengas hijos y estés en esta situación tendrás que ir a llorarle a tu amiguito raro de las pinturas, porque yo pienso estar divirtiéndome por tu sufrimiento. Naruto rodó los ojos. _ Vamos, vamos. Cálmate. ¿Qué sucede para qué…? Bueno, ya sabes. Esta vez el que esbozó una sonrisa irónica fue Sasuke ante el sonrojo de Naruto. ¡Qué infantil podía ser a veces! _ Te juro que ese niño tiene un radar, o eso, o la mezcla de Sharingan y Byakugan ha generado una extraña técnica que le permite ver cuando Hinata y yo estamos a punto de hacerlo, porque siempre empieza a llorar_ suspiró con resignación_ es matemático. Ese niño me odia Naruto, en serio, no hay otra explicación. Lo peor es que cuando Hinata o yo conseguimos calmarlo y regresamos a nuestra habitación el otro ya está profundamente dormido, y tampoco podemos culparnos por eso, con este crío nuestras horas de sueño se han reducido a tres o cuatro al día; no estamos para desperdiciar oportunidades de descanso. _ Sí que es un problema_ admitió Naruto. _ No tengas hijos dobe, acabaran con tu vida de pareja y con el sexo. Todo son llantos, pañales y comida para bebés. El rubio esbozó una sonrisa comprensiva y recogió sus cosas. _ Vamos a la torre. Shikamaru debe estar alterado porque llego tarde. Sasuke sólo asintió y lo siguió a su lado en silencio. _ Naruto_ el mencionado lo miró_ si le cuentas esto a alguien, te castraré. El Hokage simplemente tragó saliva y asintió.... _ Lo siento Sakura_ dijo Hinata al entrar al salón_ Itachi-kun es… ¿qué hiciste? _ Recogí esto un poco_ le respondió sonriendo. _ ¡Oh! No tenías porque hacerlo, de verdad… _ Tienes realmente cara de estar agotada Hinata_ la interrumpió la ninja médico agarrándola de la mano y sentándose las dos, una al lado de la otra _ ¿te encuentras bien? _ Sólo cansada Sakura-chan, estoy bien. Gracias por recoger este desastre…_ se dejó caer apoyando la espalda en el sofá_ ¿Crees que podrías ordenar un poco mi vida también? Hinata intentaba bromear mientras hacía un esfuerzo sobrehumano porque sus párpados no se cerrasen y se quedase dormida allí mismo, que por otra parte era lo que más le apetecía en ese momento. Pero no podía. Tenía que hacer miles de cosas, recoger el resto de la casa. Poner ropa a lavar, ir a comprar para poder hacer la comida y ¡oh! No debía olvidarse, se supone que también era la asistente de Hokage, aunque estuviese tomándose una temporada libre. Pensó en Shikamaru que estaba haciendo su trabajo y temió que en cuanto volviese todo estuviese patas arriba. Lo mejor era no pensar. Quería dormir. _ Necesitas un descanso urgentemente Hinata, te lo digo como amiga y como médico_ le comentó Sakura al tiempo que veía a la antigua Hyuuga levantarse y desperezarse. _ ¿Podrías decírselo al pequeñajo que duerme al final del pasillo? Quizá tú puedas convencerlo de que nos dé un respiro a mí y a Sasuke. Sakura sonrió. _ ¿Cómo lo lleva él? _ ¿Sasuke-kun? Bueno, no se queja, pero en realidad nunca lo oigo quejarse de nada_ Hinata cogió un muñeco que aún quedaba en el suelo y lo observó_ aunque está bastante serio últimamente. _ ¿No lo está siempre? _ Quiero decir que…no sé que quiero decir, en realidad_ rió sin muchas ganas, mezcla de las pocas fuerzas que tenía y de que en realidad no se sentía de humor_ Creo que esto del bebé, el trabajo que lleva, las misiones y el cansancio que acumulamos, nos está afectando un poco. _ Yo podría hablar con él, si quieres. _ No_ Hinata la miró con los ojos abiertos, lo último que necesitaba era el malhumor de Sasuke por contarle a alguien esas cosas, aún más a Sakura_ bueno, son cosas nuestras. No lo hagas, por favor. Sakura sonrió mientras asentía y se puso en pie para acompañar a Hinata a hacer la compra. Esperó unos minutos mientras la Uchiha cogía al bebé y salían a la calle.... _ Tener hijos es problemático. Te lo dije. Sasuke quiso golpear al Nara mientras ambos ayudaban a Naruto con los reportes de las misiones. _ Gracias Nara, ahora mismo tu información es de mucha ayuda. El mencionado simplemente se encogió de hombros y continuó con la lectura de un pergamino. _ Shikamaru no presiones a Sasuke, está pasando una mala época sex…_ antes de poder acabar la frase los rojos ojos de su mejor amigo estaban posados sobre él_ no hace falta ponerse así Sasuke… _ Tsk. _ Tendría que daros vergüenza, peleándoos como adolescentes_ la voz de Sakura hizo que los tres miraran hacia la puerta_ ¿¡Y qué diablos significa este desastre! Shikamaru acarició sus sienes inculcandose paciencia, Naruto por su parte suspiró nervioso y Sasuke desactivó su Sharingan sin inmutar su semblante. De todas formas, que el despacho del Hokage estuviese totalmente desordenado no era culpa suya. _ ¡Maldición! Los hombres no valen para nada_ masculló la mujer recogiendo algunos pergaminos del suelo_ ¿qué se supone que hacéis los tres aquí si esto está patas arriba? _ Sakura-chan_ concilió el rubio_ el papeleo es difícil, nos esforzamos pero no deja de acumularse. La mencionada giró la cabeza hacia él con el ceño fruncido. Cómo si fuese a creerse esa tonta excusa. _ Sois tres personas para encargaros de esto_ apoyó los pergaminos sobre la mesa y suspiró_ ¿Cómo es posible que Hinata mantuviese todo esto ordenado y al día ella sola si es tanto trabajo? _ Hinata-chan es muy trabajadora y… _ ¡Exacto! Y vosotros sois una panda de vagos sin remedio_ al utilizar el calificativo lanzó una mirada de reojo a Shikamaru que suspiró desganado. _ ¡Ey! Yo avisé de que no era el más adecuado para sustituir a Hinata. El papeleo es demasiado problemático. _ Me pregunto si Ino-cerda se enfadará mucho si golpeo a su marido_ refunfuñó. Shikamaru rezongó pero ignoró el comentario. _ De todas formas_ habló Naruto intentando cambiar de tema_ no ibas tú a casa de Hinata y el teme. _ He estado con Hinata hasta hace poco, pero nos encontramos con Neji y se han ido juntos por ahí. El Hokage observó la mala cara de su mejor amigo. Era tan predecible a veces. _ ¡Teme! ¡No me digas que Neji y tú seguís con esa tonta rivalidad! _ No me culpes. Es ese Hyuuga y ese complejo de sobreprotección que tiene, en serio. Al principio tenía su gracia con eso de "te mataré si le haces algo a Hinata-sama", pero tras tanto tiempo ya aburre_ chaqueó la lengua fastidiado_ debería hacer que se lo miraran. Es molesto. _ Sólo se preocupa por Hinata-chan y deberíais intentar llevaros mejor por ella, o se disgustará. _ No creo ni que tenga fuerzas para eso_ intervino la única mujer presente _ y tú tampoco tienes muy buena cara Sasuke-kun. _ No es nada_ respondió Sasuke deseando acabar con el tema de su esposa y él. _ Soy médico y puedo decir que llevas días sin dormir bien. Necesitas un descanso, los dos lo necesitáis_ expuso Sakura. La paciencia del Uchiha estaba llegando a su límite, no soportaba que nadie se metiera en sus asuntos. Tenía un hijo que era un demonio y no le dejaba pegar ojo por las noches ¿y qué? ¡era su problema! No necesitaba la maldita lástima de los demás. _ ¡Tengo una idea!_ gritó Naruto entusiasmado. _ Genial_ farfulló su mejor amigo, temiéndose una catástrofe, mientras Shikamaru se frotaba las sienes. _ Sakura-chan y yo cuidaremos del pequeño Itachi este fin de semana_ sonrió emocionado. _ Ni hablar_ respondió el pelinegro automáticamente. _ ¿Por qué no Teme? Así Hinata y tú podréis descansar y…_ Sasuke le lanzó una mirada mortífera para evitar que acabase esa frase. _ He dicho que no. ¿Quién en su sano juicio te dejaría a su hijo a ti? _ ¡Yo sé cuidar a un niño Sasuke-baka!_ protestó acercándose a él. _ No_ repitió el hombre recogiendo sus cosas_ En realidad_ intervino Sakura_ la idea de Naruto es bastante buena. Sasuke la miró asombrado de que la mujer se pusiese de su lado. De acuerdo que era la esposa del rubio, pero...

Familia Uchiha con bebé

¿¡Nuestros Hijos !? ( Sasuke x Hinata ) - One Shot

El camino de Sasuke e Hinata ha estado marcado por la rivalidad, el descubrimiento y, finalmente, el amor. La llegada de sus hijos, Itachi y un futuro bebé en camino, añade una nueva dimensión a su relación, enfrentándolos a desafíos inesperados y fortaleciendo su vínculo como pareja y como familia. La crianza de los hijos, las presiones de la vida shinobi y los rumores persistentes ponen a prueba su fortaleza, pero su amor mutuo y el apoyo de sus amigos les permiten superar cualquier obstáculo.

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