Sakura Haruno: Trampa de Kunai y el Lazo del Pasado

La vida de una kunoichi no está exenta de peligros, y para Sakura Haruno, la joven y talentosa ninja de Konoha, esto se volvió una cruda realidad. Un día, se despierta en la oscuridad, desorientada y restringida. Su primer instinto es liberarse, pero pronto descubre que está encadenada y con los ojos vendados. La incertidumbre la invade: ¿ha caído en un genjutsu, ha sido envenenada o simplemente está soñando?

A pesar de la tensión, Sakura recuerda su entrenamiento. Como kunoichi, debe mantener la calma ante situaciones adversas. Respira profundamente, intentando controlar su acelerado corazón. Al moverse, siente el tintineo de unas cadenas y el tacto suave de una cama bajo ella. Sus intentos por recordar cómo llegó allí son infructuosos, solo imágenes grises invaden su mente.

A sus dieciocho años, Sakura es una ninja experimentada, su sentido se ha agudizado, haciendo improbable un secuestro por un ninja peligroso. ¿Será una broma de mal gusto? ¿O un entrenamiento sorpresa orquestado por Tsunade, su maestra? La idea de un entrenamiento la reconforta; extraña esos desafíos donde debía usar su inteligencia e instinto para escapar.

Sin embargo, al intentar acceder a un kunai oculto en su bota, se da cuenta de que algo está mal. Sus botas han desaparecido. Al intentar invocar unos escalpelos de chakra, solo siente un molesto hormigueo, señal de que su chakra ha sido drenado. La situación se vuelve más sombría: sin armas, sin chakra, vendada y encadenada.

Una idea surge en su mente: usar la sangre de su labio mordido para dibujar un sello y así invocar a una de sus babosas. La idea es audaz, pero la ejecución, dadas sus limitaciones, será un desafío.

Sakura encadenada en la oscuridad

Justo cuando está a punto de intentarlo, escucha pasos. Alguien entra en la habitación. Rápidamente, vuelve a su posición inicial, manteniendo la calma y la atención. Descarta la idea de un interrogatorio de Tsunade; ella confiaría más en Sakura. Solo queda una opción, la que había descartado al principio: el secuestro.

Un hombre entra en la habitación. El eco de sus pasos revela que es un espacio amplio. Se detiene a su lado, y Sakura percibe un olor masculino. El hombre la observa detenidamente, relamiéndose los labios. Saca un kunai y, con una sonrisa, lo acerca a la mejilla de Sakura, deseoso de romper su fachada de valentía.

Sakura abre los ojos alarmada. El hombre dibuja un leve corte en su mejilla. Cuando se acerca y lame la herida, Sakura grita y se revuelve, pero él se ríe de ella. El secuestrador, disfrutando de su miedo y furia, desliza el filo del kunai por su piel, creando un rastro de sangre desde su mejilla hasta su cuello. La besa con fuerza, ahogando sus protestas. A pesar de su resistencia inicial, la lengua del intruso entra en su boca, explorando su sabor.

El hombre disfruta de su lucha, pero al afianzar el kunai en su herida, Sakura se queda quieta. Él la besa de nuevo, mordiéndole los labios. Sakura gime de dolor y desesperación. Necesita un plan de escape, pero sin armas ni chakra, se siente impotente.

Secuestrador con un kunai apuntando a Sakura

El secuestrador, deleitado por su miedo, recorre su cuerpo con el arma, hasta su pecho. Sakura suplica que pare, pero él rasga su camisa y la malla que sujeta sus pechos. Sakura grita una amenaza, pero él se ríe, notando la excitación que comienza a sentir su cuerpo a pesar del miedo.

Él continúa explorando su cuerpo, besando su cuello y bajando lentamente. Sakura se obliga a pensar en otra cosa, pero el dolor y el miedo la devuelven a la realidad. Cuando él aprieta y retuerce sus pezones, Sakura gime de nuevo, confundida entre el dolor y una incipiente sensación de placer que la avergüenza.

El hombre la pellizca con más fuerza, y Sakura, humillada, se queda callada. Su Inner intenta consolarla, pero las lágrimas ruedan por sus mejillas. Él acaricia su mejilla, borrando las lágrimas, y continúa su avance, marcándola como suya con un mordisco en la clavícula.

Sakura llorando mientras es atacada

Mientras tanto, en otro lugar y tiempo, un reencuentro tiene lugar. Sasuke Uchiha no puede pensar en otro lugar que no sea aquel banco, un lugar que marca una despedida para él y Sakura. Recuerda cómo la dejó atrás, un peso que jamás desaparecerá de su corazón. Sakura, con lágrimas en los ojos, se disculpa por no poder detener su llanto, pues el alivio de pensar en su regreso es inmenso.

Sasuke se sienta a su lado, la consuela y le revela que tienen una hija: Sarada Uchiha. Sakura, sorprendida, pregunta si es solo una, para luego enrojecer al darse cuenta de sus palabras. Sasuke, recordando el cabello de Sakura, reflexiona sobre su importancia y su propio sello.

Sasuke y Sakura sentados en un banco

Tras un momento de reflexión, Sasuke decide hacer algo que le debía. Se pone en pie y realiza un sello. Sakura exclama de sorpresa, sus ojos brillan. Sasuke le entrega algo, murmurando "Solo por hoy". Sakura, recordando el pasado, se da cuenta de que realmente están casados y que ha cumplido parte de su sueño.

"Te amo", le dice Sasuke antes de desaparecer. Sakura cae de rodillas, con lágrimas en los ojos. Sasuke, apareciendo de nuevo, la llama "problemática" y le regaña por inmiscuirse en asuntos que no le atañen y casi perderse en el tiempo. Sakura asegura que no cree que él sea de ese tipo de hombre. Sasuke la abraza, y ella le devuelve el gesto, dándole un tímido beso en el cuello. "Bienvenida", dice él. Sakura pregunta por las otras chicas, pero Sasuke solo pensó en ella, en lo que le debía.

"No necesitas decirlo con palabras", le dice Sasuke, comprendiendo sus sentimientos y su dificultad para expresarlos. Sakura, sonrojada, le pide que si pudiera volver a ser adolescente, él se niega. Se besan, y Sasuke la invita a volver a casa. Sakura pregunta si la castigará, y ambos sonríen, sabiendo que sí, lo hará.

Sasuke llega a la guerra. Ignora a todos respondiéndole únicamente a Sakura.

La historia nos transporta a Konoha, cuatro años después de la partida de Sasuke. Una tranquila noche de verano, en un antiguo escondite de Orochimaru, surge la pregunta: ¿cómo llegó Sakura allí y quién es el responsable? ¿Se trata de un profundo odio o de ganas de recuperar el tiempo perdido?

Sakura Haruno, ahora una jounin, se encuentra desaparecida. Tsunade, la Hokage, está al borde del pánico, exigiendo que encuentren al autor intelectual del suceso. Naruto e Ino recuerdan a la Sakura de antaño, contrastándola con su actitud fría y solitaria tras la partida de Sasuke. Sakura se ha dedicado a entrenar incansablemente, convirtiéndose en una ninja formidable, temida por su sangre fría, incluso más que un Uchiha.

En su oficina, Tsunade informa a Naruto, Kakashi y al resto del equipo sobre el caso: un posible asesinato en los bosques, catalogado como "desaparecido", con indicios de que la víctima fue devorada por lobos. Naruto, incrédulo, exige saber qué tiene que ver Sakura en todo esto. Tsunade, entre sollozos, confirma que no es una broma y que Sakura está desaparecida.

Mientras tanto, Sakura despierta desorientada. Su Inner, molesto, le recuerda que no están en su habitación. Sakura comprende que está en peligro y que su secuestrador la necesita viva para su "plan maestro".

La batalla contra tres ninjas revela el poder de Sakura. A pesar de estar agotada, se defiende con destreza, derrotando a dos de ellos. Sin embargo, un tercer ninja, transformado en un demonio, la ataca sin piedad. Sakura huye hacia Konoha, pero el demonio la acorrala. Justo cuando espera el golpe de gracia, una figura masculina interviene, controlando a la bestia. Sakura se desmaya.

Al despertar, ve a la figura masculina sacar un extraño traje y escucha el aullido de un lobo. Un lobo muerto yace a un lado. Sakura se pregunta qué está sucediendo y si está segura.

Sakura luchando contra ninjas demoníacos

En el tercer capítulo, Sasuke aparece en escena. Sakura está herida y confundida. Sasuke la trae a una cueva, donde deben esperar a que la lluvia amaine. La tensión entre ellos es palpable, pero también un entendimiento tácito.

Sasuke se da cuenta de que Sakura no puede pisar y decide cargarla. Sakura se aferra a su cuello, y Sasuke agradece su silencio y su ligereza. La lleva a la cueva, donde se refugian de la lluvia. Sakura comenta lo frío que está el lugar, mientras Sasuke se frota los brazos, preocupado por encender una fogata.

La noche cae, y la lluvia continúa. Sakura pregunta si Naruto y Kakashi habrán terminado la misión. Sasuke no lo sabe y le pregunta por su pierna. Sakura responde que está mejor, aunque le duele. Un silencio se instala entre ellos, roto solo por el susurro de la venda y la lluvia.

Sasuke se gira para mirarla, y Sakura, temblando de frío, se frota los brazos. Él le pregunta si todavía tiene frío. La historia continúa, dejando al lector en suspense sobre el destino de Sakura y el reencuentro con sus amigos y seres queridos.

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