Sasuke y Sakura: Un Amor Que Trasciende Ángeles y Demonios

En el universo de los fanfics, las historias de amor prohibido y destinos entrelazados capturan la imaginación de los lectores. "Fanfic SasuSaku Cara de Angel Español" se sumerge en este fascinante mundo, explorando la compleja relación entre Sasuke Uchiha, un demonio atormentado por su pasado, y Sakura Haruno, un ángel cuya pureza desafía la oscuridad que lo rodea.

La narrativa se desvela a través de las propias palabras de la autora, quien confiesa que este es su segundo fanfic SasuSaku, y el primero con tintes lemoneros. La idea, nacida de un capricho y desarrollada en su mente, es un tributo a la comunidad de fans que le ha brindado tanto. Con un solo capítulo hasta ahora, deja la puerta abierta a una posible continuación, alimentando la expectativa de los lectores.

El disclaimer es claro: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto. La autora solo toma prestados a algunos para tejer su propia fantasía, una que se entrelaza con la de sus lectores.

Ángel y Demonio: La Lucha Interna

La pregunta central que resuena en la historia es: ¿Puede un ángel amar a un demonio? La respuesta, teñida de melancolía, parece ser un rotundo no. El demonio, con su alma sucia y vil, se considera indigno del amor puro de un ángel. Sin embargo, en la soledad de la noche, su semblante se vuelve frío mientras las preguntas le asaltan: ¿Qué es ese sentimiento que lo derrota cuando ella no está cerca? ¿Por qué su respiración se acelera al pensar en abrazarla? ¿Qué significa esa palpitación acelerada cuando ella lo mira?

Estas preguntas, tan molestas como la persona que las provoca, lo están convirtiendo en un "tonto sentimental", algo que como Uchiha, no puede permitirse. La luna, testigo de sus tormentos, le recuerda el brillo de las lágrimas derramadas por ella. La indiferencia con la que la trata, sabe, la lastima más que mil insultos. ¿Puede ella creer tan ingenuamente que él abandonará su único objetivo: la venganza?

A pesar de sus convicciones, las palabras "¡Te amo tanto!" dirigidas hacia él casi lo hacen flaquear. Pero se aferra a su identidad de vengador, de demonio, de Uchiha. ¿Puede un demonio desear el amor de un ángel? Su mirada se torna violenta, la bestia interior se inquieta. No, no desea el amor de nadie, ni rogará por un sentimiento que considera una fantasía de chiquillas tontas, como lo fue ella en su época.

Frunce el ceño, pensando que debería estar entrenando en lugar de pensar en una chica tan insignificante. Sin embargo, esas palabras suenan falsas en su mente. ¿Sería posible? No. Con un suspiro, da por terminada su caminata, dándose cuenta de hacia dónde se dirigía inconscientemente. ¿A quién pretendía engañar? Por mucho que se negara, anhelaba que ese recuerdo que tanto luchó por olvidar se borrara, pero ¿volver a ese lugar lograría borrar sus memorias? Nunca. ¿Y si lo que en realidad quería era recordar por siempre? ¿Revivir el momento en que lo había perdido todo?

Sus ojos se vuelven vidriosos. Lo había perdido todo: amigos, maestros, hogar, aldea. Sin embargo, ellos nunca lo dieron por perdido a él. ¿Puede un demonio derramar una lágrima? Sí. Lo supo en el momento en que sintió sus barreras caer, algo cálido resbalaba por su mejilla. ¿Lo hacía débil esta nueva manera de desahogo? Quizás. Pero no podía dejar que pasara, no cuando no había nada que lamentar. El pedazo de su alma que intentaba volver a sentir comenzó a endurecerse de nuevo. Y es que un demonio siempre sería un demonio.

Reanudó su caminata, esta vez con un destino en mente. El frío de la noche competía con el glaciar que rodeaba su corazón. Y a pesar de todo, ella seguía ahí, en el mismo lugar en que hace cinco años él la había abandonado inconscientemente, aferrada a sus recuerdos, llorando de impotencia al saber que aunque él había vuelto, ese vacío en su alma nunca sería llenado, esperando amargamente que las heridas de su corazón dejaran de sangrar, soñando con los ojos abiertos porque la esperanza de estar entre sus brazos había muerto.

Sí, tan débil como siempre, creyendo fielmente en las fantasías que su mente forjaba desde niña. ¿Por qué era tan débil? ¿Por qué sus sentimientos eran más fuertes que su fuerza de voluntad?

Sakura llorando bajo la luna

Una ráfaga de aire frío la hizo encogerse, abrazándose a sí misma. ¿Qué se sentiría al estar protegida entre sus brazos? ¿Lo sabría algún día? Otra lágrima rodó por su mejilla mientras su yo interno la maldecía por seguir soñando con una utopía y le recordaba el porqué estaba ahí.

Su corazón latía violentamente, creando un eco profundo en sus pensamientos. Lo había hecho, se lo había dicho. Aunque él no se lo dijera como antes, se lo hacía saber con la frialdad con que la trataba, con los desprecios constantes, con ignorarla y pasar de ella como se pasa de una piedra en el camino.

Sus ojos jades se alzaron hacia la luna, dedicándole una tierna sonrisa como testigo mudo de todas las noches de dolor similares a esta en que había acudido a ese mismo lugar. ¿Podría algún día dejar de amar a Uchiha Sasuke? Jamás. Aunque él siguiera siendo como es, ella jamás dejaría de amarlo. ¿Cómo no amar esa fría mirada negra que la derretía y destruía al mismo tiempo? ¿Cómo ignorar esos perfectos labios que emitían frías palabras que podrían llegar a ser un "Te amo" dirigido a ella? Por supuesto, esto último era engañarse cruelmente a sí misma.

Siguió admirando la belleza de la luna, cuando una luz atravesó el cielo, iluminándolo. Innegablemente era una estrella fugaz. Cerró los ojos y pidió un deseo, uno tan solo, el mismo que venía pidiendo desde hacía tanto ya, el deseo por el que daría la vida misma. Suspiró cansinamente. No creía ya en cuentos de hadas, ni en estrellas fugaces. Únicamente quería soñar, mas ya era hora de dejar esas ilusiones…

Abrió los ojos lentamente. Fue un segundo, un bendito segundo en que su mente y corazón quedaron paralizados por completo, y es que no era para menos. Su deseo hecho realidad, ahí, frente a ella… y esta vez no era una ilusión. - Sasuke… kun…

El Encuentro Inesperado

¿Puede un demonio admirar la belleza de un ángel? Sí. Puede. ¿Cómo no admirar a ese ángel que veía con tanto entusiasmo a la luna? ¿Cómo pasar por alto lo hermosa que se veía con unas cuántas mechas de su cabello ondeando al aire? ¿Cómo no notar lo hermosa que se veía con la luz de la luna iluminando su rostro? ¿Cómo negar lo que sentía al verla, si ni siquiera era capaz de dejar de mirarla?

De todas las personas en la aldea, jamás imaginó encontrarse justamente con ella. Había estado tentado a irse, pero verla ahí, con esa mirada soñadora, contemplando la luna y perdida en sus pensamientos era una imagen más que tentadora que admirar, y no podía engañarse a sí mismo que deseaba ser él lo que ella le había pedido a la estrella. Aún, si no fuera así, ahí estaba, frente a ella.

Y verla susurrar su nombre, con esos labios tan tentadores, había sido el detonante que le hizo acercarse un poco más a la Haruno. Por supuesto, siempre con su mirada fría y semblante arrogante. No podía ser más falso. Notó sin esfuerzo alguno la sorpresa que expresaban los ojos de la kunoichi. Pero había algo más, algo que no sabía descifrar, algo que últimamente estaba presente en los ojos jades que no dejaban de escrutarlo. ¿Sería miedo, acaso?

No la podía culpar, su apariencia no era la mejor. Ella no estaba acostumbrada a verlo como el demonio en que se convertía. Al menos no físicamente. Ella seguía ahí, frente a él, sin expresar temor alguno ante el demonio que tenía enfrente. El cabello caía sobre sus hombros, de un matiz muy diferente al negro azabache característico de su ya casi extinto clan. Sus ojos… tan rojos como la sangre, quizás por el Sharingan que estaba activado o por el color que adoptaban cuando él se encontraba así. Y cuando se sumergió en esa mirada tembló de miedo al descubrir lo que guardaba: Odio. Venganza. Muerte. Maldad. Vidas arrancadas. Sueños por destruir.

Sasuke con Sharingan mirando a Sakura

Apretó con fuerza sus puños. No podía creerlo. Su mente lo negaba. La lógica le decía que era imposible. Pero sus ojos lo veían… ahí, a él. Convertido en el demonio resultante del odio y la venganza. Un temblor sacudió su alma. Ese no era el Uchiha Sasuke del que estaba enamorada. "acéptalo, eso lo que queda de él" dijo una voz en su mente, pero a pesar de ver el reflejo de su alma, su corazón palpitaba violentamente por ser consciente de tenerlo ahí, su garganta se secaba al saber que respiraban del mismo aire y en ese momento se dio cuenta de algo… no importaba quién era ahora, ella lo seguiría amando, sin importar qué.

¿Puede un ángel mirar a un demonio? Sí. Ella lo hacía. Y él no lo entendía. La Sakura que él recordaba hubiese salido corriendo al momento de verlo, eso si no es que caía desmayada en el acto. ¿Era posible que hubiera cambiado un poco? Quizás sí. No había otra explicación. Y lo que más le sorprendió fue encontrar esa estúpida sonrisa en su rostro que siempre guardaba para él. Hubiera preferido mil veces ver un poco de miedo a lo que veía. Eso no podía seguir así y él lo sabía muy bien. Y es que no quería caer ante la tentación…

- ¿Qué haces aquí a éstas horas? Su voz tan fría como siempre, sin necesidad de hacer algún esfuerzo. La miró de nuevo, aparentando indiferencia. ¿Acaso no se daba cuenta de lo molesto que se ponía cada vez que se cruzaba en su camino?

- Únicamente… he venido a pensar un poco. Él la miró un poco tenso. Curiosamente los dos estaban ahí por las mismas razones. ¿Sería prudente seguir con esa conversación en vez de marcharse de ahí? Después de todo, ella había llegado primero… ¿Desde cuándo le importaba velar por sus derechos?

El silencio que siguió fue uno de los más tensos en su vida. ¿Por qué simplemente no se iba y la dejaba sola? Después de todo, siempre pasaba de ella, ¿por qué no podía ser así ésta vez?

Notó la indecisión en la mirada de la joven. Sabía perfectamente por qué estaba así. Con un tono indiferente decidió aligerar las cosas. - Habla. La muchacha parecía meditar sus palabras, mordiendo su labio inferior en el acto. ¿Cuánto tenía por decirle para que se tardara tanto? Le molestaba esperar.

- Sasuke-kun… la marca… tu cuello… ¿Por qué si ya no la tienes, sigues siendo…? Estás tan diferente… Conque era eso. Era una excelente pregunta con una respuesta que esperaba, la alejase de él de por vida. Pero, ¿por qué alejarla si se siente tan bien a su lado? Decidió obviar esto último. - Porque… es mi manera de alejar a quiénes me fastidian.

Frío. Directo. Cortante. Como siempre lo había sido. Sin embargo… ¿por qué se sentía tan miserable? ¿Por qué se empeñaba en alejarla si tenerla cerca era lo único que quería? ¿Desde cuándo quería tenerla cerca? Notó el alivio de ella al ver que él volvía a su aspecto normal. ¿Qué más daba sí en su interior había tanta maldad?

- Me refiero a… ¿No era el sello el causan…? - Iie. - ¿Entonces, por qué…? - No es asunto tuyo. Ignoró completamente ese sentimiento extraño que comenzaba a sentir al ver la tristeza reflejada en sus orbes jade. Ella se lo había buscado, todas y cada una de sus palabras venenosas ella se las ganaba por meterse en su camino. Pero, ¿por qué se sentía tan vacío cuando ella no se entrometía en sus asuntos?

- Yo… tienes razón, no volveré a molestar… buenas noches, Sasuke-kun. Y con una tímida sonrisa (Sasuke sabía que se esforzaba en esbozarla) lo miró nuevamente mientras se incorporaba de la banca y se iba de su lado, quizás para siempre. Un nuevo temblor sacudió su alma mientras las imágenes del pasado llegaban de nuevo a su mente…

A pesar de que no estaban de frente, pudo adivinar el dolor que la muchacha reflejaba en su rostro. ¿Por qué las cosas eran tan difíciles? ¿Qué decirle? ¿De qué manera decírselo? ¿Por qué le preocupaba tanto? él sabía que ella no se esperaba ese movimiento tan repentino por parte de él. Su mente estaba completamente en blanco. Se mordió el labio. - Sakura… Arigato.

Notó como sus hombros se tensaban. Era lo mejor. Muy probablemente lo odiaría a la mañana siguiente. Eso fue justamente lo qué pensó al dejarla ahí, inconsciente sobre esa banca… Pero verla irse con esa mirada apagada a punto de bañarse en lágrimas, con una sonrisa fingida, incapaz de verlo a la cara, le hizo dudar de todo. ¿Por qué le afectaba tanto verla así? ¿Por qué simplemente no la dejaba ir? ¿Por qué sentía la necesidad de aliviar sus penas?

Simple. Porque él era el causante del dolor de la Haruno. Quizás la pregunta correcta era, ¿Por qué se empeñaba en lastimarla?

Al salir de sus pensamientos la vio a una distancia prudencial, tan cerca de ella y tan lejos de su corazón. Apretó los puños. Quizás lo que estaba por hacer sería un error, una verdadera locura, pero ¿qué más daba?

Un movimiento rápido, certero y estaba frente a ella. La sorpresa se vió reflejada en sus ojos, junto con el dolor del rechazo. ¿Puede un demonio pedir perdón? Nunca. Pero a pesar de eso… - Sakura… gomenasai.

Desconcierto. Ella lo miraba sin comprender y el Uchiha leyó la pregunta tácita en sus ojos. Quizás era momento de sincerarse con ella. - Por todo.

Silencio. Él no entendía el por qué de su súplica, ella no entendía el por qué de sus palabras, ninguno de los dos sabía qué hacer ó decir. Quizás pasó una hora, dos horas, un siglo, una eternidad, lo cierto es que para el Uchiha había durado toda una vida esa mirada tan pura y profunda que ella le dirigía. Jamás imagino que así sería sumergirse en esos pozos jade. Y por la expresión de ella supo que le pasaba lo mismo. Volvió a esbozar esa sonrisa tan arrogante y característica de él. La brisa seguía meciendo los árboles y las hojas seguían cayendo. Pero ellos no lo notaban...

Sasuke regresa a casa y encuentra a Sakura esperando por él (Momento SasuSaku)

La Dualidad del Corazón

La historia del fanfic se adentra en la complejidad de las emociones, donde la línea entre el amor y el odio se difumina. Se exploran las contradicciones de los personajes, sus luchas internas y la fuerza de sus sentimientos.

En un giro inesperado, la protagonista se encuentra en un hospital, recuperándose de un accidente. Sasuke, su "ángel guardián", la cuida, desvelando poco a poco su identidad y la conexión que comparten. La amnesia de Sakura se convierte en un lienzo en blanco donde Sasuke puede reescribir su historia, pero la verdad de su naturaleza demoníaca siempre acecha.

La narrativa salta entre diferentes escenarios y tiempos, mostrando la evolución de la relación entre Sasuke y Sakura. Desde encuentros furtivos en la noche hasta momentos de ternura y pasión, su amor se forja en medio de la adversidad.

Se presenta la dualidad de Sasuke: el demonio atormentado y el protector que anhela la cercanía de Sakura. A pesar de su lucha interna, no puede evitar ser atraído por su pureza y su amor incondicional. Sakura, por su parte, demuestra una fuerza y una resiliencia admirables, amando a Sasuke a pesar de su oscuridad.

La historia también introduce otros personajes que añaden capas a la trama, como Ino, la mejor amiga de Sakura, y Suigetsu, quien parece tener sus propias reservas sobre la relación. La intervención de Fugaki, el padre de Sasuke, añade un elemento de intriga y conflicto.

El fanfic se sumerge en temas como el perdón, la redención y la capacidad del amor para trascender las barreras más oscuras. A través de diálogos cargados de emoción y escenas intensas, se explora la profunda conexión entre Sasuke y Sakura, un amor que desafía las convenciones y las expectativas.

La autora utiliza un lenguaje evocador y sensorial para describir las emociones de los personajes, permitiendo a los lectores sumergirse en su mundo y sentir cada latido de sus corazones. La tensión entre el amor y el deber, la luz y la oscuridad, crea un tapiz narrativo cautivador.

Los fragmentos del fanfic revelan la intensidad de sus encuentros, la vulnerabilidad de Sasuke al admitir sus sentimientos y el impacto que Sakura tiene en su vida. A pesar de sus intentos por mantener la distancia, el destino parece tener otros planes para ellos.

La autora concluye sus notas con una advertencia sobre el contenido lemonero y una súplica por reviews, demostrando su pasión por la escritura y su deseo de conectar con sus lectores. La historia, aunque incompleta, deja una marca imborrable en la mente de quienes la leen, invitándolos a reflexionar sobre la naturaleza del amor y la redención.

Sasuke y Sakura abrazados bajo la luna

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