La Batalla de Luzón, también conocida como Operación Luzón u Operación Mosquetero: Mike 1, fue una operación militar de gran envergadura librada en 1945 durante la guerra del Pacífico. Este crucial enfrentamiento se desarrolló entre el Ejército de los EE. UU. y las Fuerzas Imperiales Japonesas, marcando un punto de inflexión en la campaña de Filipinas. El desembarco estadounidense en el golfo de Lingayén el 9 de enero de 1945 dio inicio a más de seis meses de intensos combates en la isla.
Las Filipinas habían estado bajo control estadounidense desde 1898, tras la guerra hispano-estadounidense. Sin embargo, tras el ataque a Pearl Harbor en 1941, las tropas japonesas desembarcaron y obligaron al repliegue de las fuerzas aliadas. La reconquista de las Filipinas se convirtió en una prioridad estratégica para los Estados Unidos, dada su importancia como base de operaciones y para aislar a las fuerzas japonesas en el Pacífico Sur. La isla de Luzón, la más grande de Filipinas, era de vital importancia tanto para los japoneses, como fuente de suministros, como para los estadounidenses, como posible base para futuros ataques a Borneo o Singapur.
En julio de 1944, bajo intensa presión, las fuerzas estadounidenses iniciaron un asalto anfibio en las Filipinas, culminando con el desembarco en la isla de Leyte en octubre de 1944. La invasión de Leyte fue la operación anfibia más grande realizada por las fuerzas aliadas en la guerra del Pacífico hasta ese momento. Tras la captura de Leyte, el general Douglas MacArthur recibió la orden de lanzar una operación a gran escala contra la isla de Luzón. El objetivo principal era destruir las posiciones defensivas y de comunicaciones japonesas en Luzón, para luego transportar las fuerzas de invasión a la costa de la isla.
El plan de ataque contra Luzón contemplaba un doble asalto. El 6.º Ejército de EE. UU., bajo el mando táctico del general Walter Krueger, desembarcaría en el golfo de Lingayén, en la costa occidental de Luzón, y avanzaría hacia Manila. Paralelamente, el 8.º Ejército desembarcaría al sur del golfo, en la provincia de Zambales, para aislar las líneas japonesas al norte de la península de Bataán antes de marchar hacia Manila.

Las fuerzas japonesas en Luzón, bajo el mando del general Tomoyuki Yamashita, se encontraban en una posición defensiva. El ejército japonés en Filipinas, conocido como la escuadra Shōbu, contaba con alrededor de 450,000 efectivos. Sin embargo, la producción de armas había disminuido y existía una escasez de equipamiento moderno. A pesar de ello, se habían construido varias líneas defensivas fortificadas en la isla, aunque su construcción estaba incompleta en el momento del desembarco estadounidense.
El 8 de enero de 1945, las unidades anfibias del 6.º Ejército de los EE. UU. se embarcaron en varios buques de transporte en el puerto de Ormoc. La flota de invasión, escoltada por la 7.ª Flota, contaba con 273 barcos. El 9 de enero, las tropas estadounidenses desembarcaron en el golfo de Lingayén, enfrentándose a una resistencia inicial limitada. La jungla de Luzón proporcionó a las defensas japonesas muchos escondites, y aunque el avance estadounidense fue inicialmente rápido, vaciló a finales de enero cuando los japoneses defendieron encarnizadamente varias ciudades clave.
Estos lugares fueron cercados y tomados por algunas formaciones estadounidenses, mientras que el avance fue continuado por la 1.ª División de Caballería, que llegó hasta Manila el 2 de febrero. Tras la pérdida de las principales ciudades al sur y centro de la isla, las tropas japonesas restantes se retiraron al norte bajo el mando del general Tomoyuki Yamashita, donde resistieron hasta agosto utilizando tácticas dilatorias y de guerrilla.
La Batalla de Manila: Una Lucha Urbana Devastadora
La Batalla de Manila, librada desde el 3 de febrero hasta el 3 de marzo de 1945, fue una de las más feroces y devastadoras de la campaña de Filipinas. La lucha por la capital filipina se convirtió en el escenario de los peores combates urbanos en el teatro del Pacífico, culminando en un terrible baño de sangre y la total devastación de la ciudad.
A pesar de que el general Tomoyuki Yamashita no tenía intención de defender Manila, al contralmirante Iwabuchi Sanji se le encomendó la organización de la defensa de la ciudad. Desobedeciendo a Yamashita, Iwabuchi ordenó a sus Fuerzas de Defensa Naval de Manila que permanecieran en la ciudad, estableciendo posiciones defensivas en Intramuros y otros edificios. Se establecieron campos de minas, alambradas, trincheras y se crearon cuellos de botella y trampas.

El 3 de febrero, elementos de la 1.ª División de Caballería estadounidense llegaron a la periferia norte de Manila y se apoderaron de un puente vital. Un escuadrón de esta división comenzó un avance hacia el campus de la Universidad de Santo Tomás, que se había convertido en un campo de concentración para civiles. Tras intensos combates, los japoneses que retenían a los civiles fueron escoltados fuera de la universidad. Sin embargo, al intentar reunirse con las tropas japonesas al sur de la ciudad, fueron atacados, resultando en varias muertes, incluido el teniente coronel Toshio Hayashi.
El 4 de febrero, el general MacArthur anunció la inminente recuperación de la capital, pero la batalla apenas había comenzado. La lucha se prolongó durante más de un mes, causando estragos en toda la ciudad. La batalla se convirtió en una lucha calle por calle y casa por casa. Las fuerzas estadounidenses emplearon artillería pesada para erradicar a los defensores japoneses, especialmente en Intramuros, donde Iwabuchi retenía como rehenes a unos 4000 civiles. Los combates en Intramuros, que duraron del 23 al 28 de febrero, resultaron en la práctica destrucción de la antigua ciudad amurallada.
La batalla dejó un saldo devastador: 1010 soldados de EE. UU. muertos y 5565 heridos. Se estima que 100,000 civiles filipinos murieron, tanto por la acción japonesa como por la artillería y los aviones estadounidenses. El patrimonio cultural e histórico de Manila sufrió pérdidas irreparables, con innumerables edificios gubernamentales, universidades, iglesias y tesoros artísticos destruidos. La batalla de Manila fue recordada como una tragedia nacional y un sombrío recordatorio de los horrores de la guerra urbana.
¡La peor MASACRE del Pacífico! - la BATALLA entre EE.UU. y Japón que DESTRUYÓ todo MANILA
Tras la liberación de Manila, el general MacArthur declaró el restablecimiento permanente de la Commonwealth de las Filipinas. La batalla de Manila fue la primera y la más feroz lucha urbana de toda la Guerra del Pacífico, marcando un hito en la campaña de MacArthur para la invasión de Japón.
El texto proporcionado también incluye información sobre Sanji, un personaje del manga y anime One Piece, y una extensa historia sobre la piratería a lo largo de los siglos. Si bien estos temas son interesantes, no guardan relación directa con la temática principal de la Batalla de Luzón y la Batalla de Manila, que se enfoca en eventos históricos militares. Por lo tanto, se ha omitido la información sobre Sanji y la piratería para mantener la coherencia y el enfoque del artículo.