En el mundo de los cazadores de demonios, las relaciones pueden ser tan intensas como las batallas que libran. Sanemi, conocido por su temperamento explosivo y su naturaleza impulsiva, decidió jugarle una broma a su amado Iguro. No quería ser el típico que ignora a su pareja, sino algo que provocara una reacción genuina, un sentimiento que Iguro no pudiera ocultar. Tras meditarlo, Sanemi tuvo una idea: fingir una infidelidad.
El plan de Sanemi era elaborado y requería una actuación convincente. Planeaba ignorar a Iguro, salir sin él y, para culminar la broma, encerrarse en una habitación con una chica. Por supuesto, todo era una farsa cuidadosamente orquestada.
Sanemi se despidió de Maia y comenzó a preparar los detalles para que la broma pareciera lo más creíble posible. Cuando Iguro llegó, se acercó a Sanemi con curiosidad:
- Iguro: Hola Sanemi... ¿qué haces? - dijo acercándose a Sanemi.
- Sanemi: Ho. Hola a ti también, sí, bueno, adiós - respondió Sanemi, con el celular en la mano, alejándose de Iguro.
- Iguro: Eso fue... extraño.
La noche cayó y el plan de Sanemi estaba en marcha. Iguro entró en la casa y saludó a Sanemi como de costumbre:
- Iguro: Ya llegué... ¿con quién hablas?
- Sanemi: No es asunto tuyo, así que déjame solo - dijo, dirigiéndose directamente a la habitación.
- Iguro: Descansa... - respondió Iguro, algo confundido por el comportamiento de Sanemi.
A la mañana siguiente, Sanemi salió sin despedirse de Iguro. Al regresar, Iguro le reclamó:
- Iguro: ¿¡Dónde estabas!?... ¿¡Por qué no contestaste mis mensajes o llamadas!?
- Sanemi: Ash... deja de entrometerte en mi vida - dijo, empujando a Iguro.
- Iguro: ¿¡Cuál es tu maldito problema!? Llevas así todo el día, ¿¡qué diablos te pasa!?
Sanemi ignoró a Iguro y se dirigió a su habitación. Justo antes de que entrara, Iguro, en un arrebato de frustración, tiró un plato de vidrio con fuerza hacia Sanemi. El plato se hizo añicos, y Sanemi simplemente cerró la puerta de su habitación.

Después de varias horas, Iguro tuvo que salir a una misión. Sanemi aprovechó la oportunidad para llamar a Mitsuri y poner en marcha la siguiente fase de su broma.
Cuando Mitsuri llegó, expresó sus dudas:
- Mitsuri: ¿Estás seguro de hacer esto? Apuesto a que Iguro-san se enojará mucho.
- Sanemi: Tú tranquila y yo nervioso, ¿okey?
Iguro regresó a casa y escuchó voces provenientes de la habitación de Sanemi. Intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada con llave. Tocó suavemente:
- Iguro: Sanemi... ¿invitaste a alguien?
- Sanemi: ¡No es asunto tuyo!
- Iguro: Sanemi, estás actuando muy raro, aparte escucho la voz de una mujer... ¿quién está contigo?
- Sanemi: ¡Ya te dije que no es nadie! ¡Vete y deja de molestar!
Iguro, incapaz de contener su ira y sospecha, golpeó la puerta con fuerza, gritando:
- Iguro: ¡¡¡Sanemi Shinazugawa ya dime quién carajo está contigo!!!
Iguro pateó la puerta, que se abrió de golpe. En el interior, vio a Mitsuri encima de Sanemi. La ira se reflejaba en los ojos de Iguro. Se acercó a Sanemi y, con la voz cargada de furia, le dijo:
- Iguro: ¡¡Ya lo sabía!! ¡¡Maldito idiota infiel!!
Iguro le dio una cachetada a Sanemi y se dispuso a irse. Sanemi lo siguió, agarrándole la mano.
- Iguro: ¡¡Suéltame!!
- Sanemi: Cariño, espera - dijo con una risa disimulada.
- Iguro: ¡No me digas cariño! ¡Y no se qué te da tanta gracia!
- Sanemi: Cariño, era una broma, no te enojes, jajaja.

Las lágrimas empezaron a brotar de los ojos de Iguro. Estaba llorando y, al mismo tiempo, muy enojado con Sanemi.
- Iguro: ¡Eres una mierda! ¡Suéltame!
Sanemi atrajo a Iguro hacia sí y lo besó. Iguro intentó resistirse:
- Iguro: ¡Déjam-
Antes de que Iguro pudiera terminar la frase, Sanemi le quitó las vendas y lo besó apasionadamente, intentando calmarlo. Al separarse, Sanemi suplicó:
- Sanemi: Ya, perdona, perdona... No lo volveré a hacer, lo prometo.
Iguro se tranquilizó un poco, pero seguía llorando.
- Iguro: Eres una mierda de novio...
- Sanemi: Ya te dije que me perdonaras...
Iguro desvió la mirada, secándose las lágrimas. Empujó a Sanemi y dijo:
- Iguro: Te odio...
Sanemi se acercó a Iguro y lo abrazó tiernamente, como pidiendo disculpas.
- Sanemi: Lo siento de verdad... Solo quería hacerte una broma...
- Iguro: Eso no cambia el hecho de que te odio.
Sanemi volvió a besar a Iguro apasionadamente, sin darle oportunidad de apartarse. Iguro necesitaba aire, pero no quería separarse de Sanemi.
- Iguro: S-Sanemi... no puedo... respirar...
Sanemi no se separó y continuó besándolo sin parar. Cuando finalmente se separaron, Iguro recuperaba el aliento, y Sanemi le preguntó:
- Sanemi: ¿Y ahora?... ¿Me sigues odiando?
- Iguro: T-te odio menos que antes...
Iguro y Sanemi encuentran el castillo de lo demonios _ Demon Slayer temporada 4 _ Español Latino 🇲🇽
Este capítulo, aunque largo, fue una muestra de la intensidad de los sentimientos entre Sanemi e Iguro, donde una broma casi lleva a una ruptura, pero el amor y la pasión prevalecieron.
A pesar de la tormenta, la relación entre Sanemi e Iguro se fortaleció, demostrando que incluso los malentendidos más profundos pueden superarse con amor y una pizca de locura.
