En la historia del cómic español hay un nombre grabado con letras de oro, el de un autor que enseñó a leer e hizo feliz a varias generaciones. Sus historietas hicieron eternos a sus genuinos personajes, duchos en el arte de entretener y hacer reír. Aunque durante su prolífica trayectoria el legendario dibujante recibió numerosos reconocimientos, quizás el mayor premio sea haber integrado en el imaginario colectivo a Rompetechos, el botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio y, por encima de todo, a Mortadelo y Filemón, con unos tebeos que, como él mismo afirmó «son casi una joya literaria».
Corría el año 1936, cuando llegó al mundo el maestro que, en lugar de un pan, trajo un lápiz bajo el brazo, del que nunca se separó. Y es que su afición por los tebeos le acompañó desde su infancia y, aunque sus estudios le deparaban una vida alejada de las viñetas, nunca dejó de crear. De hecho, su trabajo como botones del Banco Español de Crédito, le sirvió como fuente de inspiración para crear al popular Sacarino. Su pasión por las historietas le llevó a colaborar con revistas como El Chicolino, La Risa o el suplemento dominical de La Prensa, hasta que eligió entregarse a su vocación a tiempo completo.
En busca de su identidad
Su decisión le condujo a la editorial de cómics más destacada de la época, donde alumbró su serie más icónica, longeva y exitosa: Mortadelo y Filemón, una disparatada pareja de detectives que empezó como una parodia de Sherlock Holmes y el doctor Watson y que pronto construyó una identidad propia. En los inicios de su trayectoria, las creaciones de Ibáñez bebieron de los influjos de obras emblemáticas del tebeo franco-belga, como Lucky Lucke, Spirou, Gaston Lagaffe o Tintín, y de autores nacionales como Manuel Vázquez, autor de Anacleto, Agente Secreto. Estas influencias contribuyeron a forjar su identidad en el mundo del tebeo de humor. Pero fueron su habilidad artística, su ingenio y sentido del humor, sumados a su incansable capacidad de trabajo, las cualidades que le permitieron crear viñetas que se convirtieron en un arma infalible contra el aburrimiento. El autor concibió la historieta como una sucesión de gags (chistes gráficos) unidos a través de una narración común. Ibáñez no se consideraba un gran dibujante y, aunque tenía claro que la historieta es la suma de dibujo y guion, creía que es en este último «donde hay que dar el máximo» con el objetivo de que «el lector no se aburra».
El Botones Sacarino, una creación del legendario dibujante español Francisco Ibáñez, es un personaje entrañable del cómic que ha divertido a los lectores desde su aparición en 1963. Representando a un joven botones de oficina, las historietas de El Botones Sacarino se centran en las peripecias y malentendidos que surgen de sus intentos por cumplir las tareas que le encomiendan sus jefes en la redacción de un periódico. Sacarino, con su uniforme característico y su eterno optimismo, es conocido por su habilidad para transformar las tareas más simples en enredos de proporciones épicas. A pesar de sus desastres, siempre logra salir adelante con una sonrisa, encarnando el espíritu del humor inocente y la comedia de errores.
Sacarino es un chico joven ingenuo y un algo torpe, botones de un periódico llamado El aullido vespertino que posteriormente pasaría a serlo del DDT. Tiene múltiples tareas que realizar: limpiar y ordenar los despachos, llenar de tinta los tinteros, hacer todo tipo de recados, etc. Pero Sacarino siempre intenta escaquearse del trabajo para dormir, traer algún bicho a la oficina o jugar. Por culpa de sus juegos, Sacarino suele provocar líos, confusiones y jaleos en las oficinas, los cuales molestan o perjudican al director o al presidente. No suele darse cuenta del hecho, y cuando lo hace, prefiere esconderse en lugar de afrontarlo.
El director de ediciones, o, como lo llama Sacarino, el dire es un hombre que siempre está enfadado, viste todo de negro y se preocupa mucho por agradar al presidente y a sus demás superiores. A cambio, es un pequeño abusón con los empleados. El director intenta siempre pillar a Sacarino in fraganti, pero lo único que consigue es que el presidente piense que él es el culpable de todo, llevándose todos los golpes por culpa de Sacarino. El presidente, o, como lo llama Sacarino, el presi, es el gerente de la empresa editora del periódico, solo por debajo de los accionistas. Tipo de temperamento colérico e irascible, aunque fácil de impresionar.
En su primera época Ibáñez se inspiraba mucho en autores franco-belgas, sobre todo en el genial André Franquin. El personaje de Sacarino está basado en Gaston Lagaffe, más conocido en España como Tomás el Gafe, que fue creado por Franquin en 1957. Un empleado (para todo) de una oficina, que se pasa el día durmiendo, holgazaneando o inventando cosas que siempre provocan desastres. Norma editorial acaba de reeditar sus aventuras en cinco imprescindibles tomos. Lo más curioso es que Ibáñez terminó de diseñar al personaje dándole el empleo y el uniforme de otro de los personajes más famosos del cómic europeo, Spirou, que, a pesar de ser un aventurero siempre va vestido de botones. Aunque no fue su creador, Franquin fue el autor que lo consagró definitivamente y marcó el tono de sus aventuras. Así que puede decirse que el Botones Sacarino es un híbrido de Spirou y Gastón. Ibáñez, que en aquella época dibujaba un montón de páginas a la semana, copió gags e incluso viñetas enteras de Spirou y Gastón, al menos al principio de la serie. Luego iría encontrando un estilo mucho más españolito para las trastadas del joven botones.
El Botones Sacarino se ha ganado un lugar en el corazón de los aficionados al cómic por su humor blanco y su representación satírica de la burocracia de oficina. La serie destaca la genialidad de Francisco Ibáñez para captar la esencia de la comedia humana y reflejarla en situaciones cotidianas llevadas al absurdo.
Aunque bienintencionado, Sacarino es un botones perezoso y muy torpe que, enseguida, se ganó la simpatía de los lectores. Sobre todo gracias a las trastadas que les hacía al director y al presidente (siempre sin querer). Una serie que parodiaba las relaciones laborales y que fue tan popular que, a partir de 1975 tendría su propia revista: Sacarino.
El libro Destacar que el libro se abre con un fantástico prólogo del crítico, estudioso y experto en cómics, Antoni Guiral, en el que nos explica las diferentes etapas por las que pasó la colección de Sacarino y cómo fue rupturista en su época por ridiculizar la autoridad de los jefes. Después el volumen nos ofrece la primera media plancha de Sacarino y luego se centra en las aventuras del botones entre 1968 y 1971, una de sus mejores etapas. Para desgracia del director y el presidente, que siguen sufriendo sus trastadas, de las que, por cierto, Sacarino suele salir indemne. En fin, una magnífica oportunidad para redescubrir a un personaje que sigue tan de moda como hace 60 años, porque las relaciones laborales siguen siendo igual de complicadas que entonces. Y Sacarino igual de torpe y divertido.
El Botones Sacarino fue creado por Francisco Ibáñez en mayo de 1963 para El DDT donde fue una serie secundaria que ocupaba una pequeña parte de la página. Debutó en el número 628 del DDT, con el título de El Botones Sacarino. El aullido Vespertino, y al principio era el recadero de la redacción de un periódico, pero enseguida empezó a trabajar en la propia redacción de la revista DDT, lo que permitió a Ibáñez parodiar a sus compañeros y a sus jefes. Al menos hasta que el director editorial de las revistas de Bruguera se dio cuenta de que le estaba parodiando en sus historias y pidió a Ibáñez que dejara de hacerlo.
Ibáñez solo hizo Sacarinos entre los años 1960 y principios de los 1980, dejando de dibujarlos en la temporada 1981-1982, el motivo fue que trabajó exclusivamente en la realización de las aventuras de Mortadelo y Filemón. El resto de Sacarinos están dibujados por un equipo de Bruguera, pero no por el mismo Ibáñez (es decir, son apócrifos), al igual que ocurrió con muchas historietas de Mortadelo y Filemón. A estos Sacarinos se les distingue fácilmente porque en muchas ocasiones los personajes parecen no caber en las viñetas, y les cuesta desarrollar acciones como correr.
El legado de Francisco Ibáñez
Si bien el hecho de mantener vivo su legado se presenta como el mejor de los homenajes, coincidiendo con la fecha de su nacimiento, la que fuera su casa editorial ha instaurado el 15 de marzo como Día Oficial de Francisco Ibáñez. Para celebrar esta efeméride, el sello Bruguera ha encargado un mural de 13, Rue del Percebe, que cubre desde este viernes la fachada de un edificio en Carabanchel. A esta iniciativa en Madrid, se suma el tributo de su Barcelona natal a través de la biblioteca Gabriel García Márquez, ubicada en el barrio en el que vivió, y que cuenta con un espacio dedicado al historietista, desde el que se acerca su obra a las nuevas generaciones.
Además del emblemático dúo de detectives que protagonizó cientos de aventuras, Ibáñez tuvo otros famosos hijos, como el despistado botones Sacarino, el pequeño y miope Rompetechos (su personaje favorito y en el que más se reflejó), los reyes de la chapuza Pepe Gotera y Otilio, los alocados vecinos de 13, rue del Percebe o la peculiar Familia Trapisonda. Su talento le llevó a erigirse en el Rey Midas del tebeo y, a finales de la década de los 60, sus obras ya gozaban de gran popularidad. Sus aclamados personajes, especialmente Mortadelo y Filemón, se consagraron como iconos de la cultura de masas en España, y también lograron encandilar a miles de lectores más allá de este país.
Impacto cultural
Su salto del tebeo a la televisión, al cine o a los videojuegos sirve como muestra. En este punto, cabe recordar la exitosa adaptación a la gran pantalla de los súper agentes de la T.I.A. en 2003 de la mano de Javier Fesser. La gran aventura de Mortadelo y Filemón, que protagonizaron Benito Pocino y Pepe Viyuela, obtuvo cinco premios Goya y se alzó como la cinta más taquillera del año, con una recaudación 22 millones de euros, superando a Piratas del Caribe.
Aunque no corrió la misma suerte, TVE estrenó en el año 2000 la serie del Botones Sacarino. Libro de historietas encuadernado en cartoné formato álbum de 432 páginas interiores en color más cubiertas que contiene una edidión cronológica de las aventuras del Botones Sacarino. Serie abierta en una edición limitda y numerada. EDICIÓN DE LUJO, LIMITADA Y NUMERADA. PAPEL COMIC PREMIUM Y ENCUADERNACIÓN HOLANDESA EN TAPA DURA CON ESTAMPADOS EN ORO. El tercer volumen dedicado a Elbotones Sacarino (recordemos que faltaría el primero, que recogería sus historietas en El DDT de 1963 a 1966) incluye la totalidad de historietas y portadas de esta serie aparecidas entre 1970 y 2009.
Sacarino es una de las cinco series más populares de Ibáñez e incluso ha sido adaptada a otros medios como una serie de Televisión Española, que se emitió en el año 2000 y que estaba dirigida por José Antonio Escrivá (Manos a la obra) y protagonizada por Jorge Roelas.
Sacarino fue un tebeo editado por Editorial Bruguera en 1975, con 22 números publicados. El primer número de "Sacarino" (la revista) apareció el 5 de febrero de 1975.
El Botones Sacarino, una creación del legendario dibujante español Francisco Ibáñez, es un personaje entrañable del cómic que ha divertido a los lectores desde su aparición en 1963.
El personaje del presidente es dibujado al principio de espaldas o en la sombra con anillos de oro en los dedos. En 1973 la editorial aprovecha su popularidad identificando al Tío Vivo con la historieta y se le asocia la cabecera de la revista.
En 1966 se introduce un nuevo director, ahora llamado el Dire, siendo el anterior ascendido al puesto de presidente, quien podía desituir al nuevo. En la tercera época de El DDT (1967-1977) se publica en la doble página central a todo color debido a que tenía una mayor popularidad entre los lectores.
Sacarino ha aparecido en varias colecciones, además de tener su propia revista, y salir en otras como Tío Vivo, Súper Mortadelo, Mortadelo Especial o Pulgarcito. Ocasionalmente, también aparecían revistas efímeras bajo el nombre de "Sacarino Extra" o "Súper Sacarino". Ocasionalmente ha aparecido en algunas historietas de Mortadelo y Filemón, y en ocasiones se le presenta también como amigo de Tete Cohete.
Por otro lado, también hubo algún crossover de Sacarino con Mortadelo y Filemón.
El Botones Sacarino, una creación del legendario dibujante español Francisco Ibáñez, es un personaje entrañable del cómic que ha divertido a los lectores desde su aparición en 1963.
La colección Bruguera Classics sigue rescatando las mejores historietas de los míticos personajes de la editorial y ahora le llega el turno a Lo mejor de El botones Sacarino, uno de los grandes personajes de Francisco Ibáñez, creado, en mayo de 1963, para la revista DDT como una serie secundaria que ocupaba una pequeña parte de la página. Aunque su éxito hizo que pronto llenase la página completa.
El último número de "Sacarino" apareció en 1975.
En concreto, las historietas de DDT, Tío Vivo, Sacarino y sus correspondientes números extraordinarios, así como la publicada en un tomo de Súper Humor (la última, realizada por Ibáñez en 2009). También se recogen todas las portadashistorieta de Sacarino y Tío Vivo, así como las portadas en las que aparece Sacarino en revistas y tomos. Todo ello realizado por Francisco Ibáñez. El tomo se complementa con diversos textos informativos y un apartado de extras de 113 páginas. La edición cuenta con mágnificos textos informativos de Antoni Guiral.
Los siguientes números se editaron durante la década de los 70 y los 80, al principio bajo la editorial Bruguera y más tarde como Ediciones B. Son 19 números sólo de Sacarino, y 2 compartidos.
Esta colección surge a finales de los 90, aunque en realidad son las mismas historietas de siempre bajo un formato de pasta dura. Sólo salieron 2 números y casi al final de la colección.
El Botones Sacarino es una serie de historieta cómica de España creada en 1963 por Francisco Ibáñez para la revista El DDT, y desarrollada posteriormente por otros autores.

Ibáñez
La obra de Ibáñez con Sacarino ilustra su maestría en el arte de contar historias que, aunque arraigadas en la idiosincrasia española, trascienden culturas y generaciones.
El legado de El Botones Sacarino como una de las contribuciones más encantadoras y duraderas al mundo de la historieta en España se mantiene firme.