El Estado y la Homosexualidad: Un Análisis Global y la Situación en Rusia

La homosexualidad sigue siendo objeto de persecución en 67 países del mundo, con sentencias que van desde unos pocos meses de prisión a la pena de muerte. Esta es una cifra que, por suerte, se reduce cada año, aseguran desde las organizaciones LGTBI. Pese a los progresos, aún hay países que siguen endureciendo sus políticas contra este colectivo. El último ha sido Uganda, que ya castigaba con penas de cárcel las relaciones sexuales entre personas de mismo sexo, pero cuyo parlamento acaba de aprobar un proyecto de ley para enviar a la cárcel a todo aquel que se identifique como gay. Si la ley llega a ratificarse, será la primera en el mundo que criminalice la identidad homosexual.

En el cómputo global, sin embargo, "existe una progresión en cuanto a la penalización, la situación va mejorando, y esta es una tendencia que hemos visto en los últimos años e incluso décadas", explica a BBC Mundo Julia Ehrt, directora ejecutiva de ILGA World, la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales, con sede en Suiza pero con miembros en todo el mundo.

Manifestantes en contra de la penalización de la homosexualidad

En la última década, 17 países han dejado de perseguir la homosexualidad, entre ellos Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, Angola, Mozambique, Singapur y el más reciente, Barbados. El pasado mes de diciembre, el Tribunal Supremo de este país caribeño anuló las secciones 9 y 12 de la Ley de delitos sexuales, también conocidas como las leyes de "sodomía" e "indecencia", que databan de la época colonial británica y que podían llegar a condenar a cadena perpetua a quienes las violaran.

Según el recuento que hacen las organizaciones que defienden los derechos de este colectivo, 62 Estados miembros de la ONU tienen actualmente leyes que condenan la homosexualidad, a lo que hay que sumar dos territorios que no son independientes: Gaza y las Islas Cook. Además, otros dos países, Egipto e Irak, la castigan "de facto". Indonesia es el número 67, un país en el que, con la excepción de los territorios en los que se aplica la sharía, como Sumatra y Banda Aceh, no castigaba las relaciones LGTBI. Sin embargo, la reforma del código penal aprobada a finales de 2022, que prohíbe el sexo fuera del matrimonio, afecta de lleno a las relaciones homosexuales ya que no existe en matrimonio gay en ese país. Aunque el parlamento indonesio ya ha aprobado esta legislación, no entrará en vigor hasta 2025.

"Viendo la situación global, en los últimos años parece que avanzamos dando dos pasos adelante y uno atrás", explica a BBC Mundo Victoria Vasey, jefa del departamento legal de Human Dignity Trust (HDT), una organización con sede en Londres que proporciona apoyo jurídico a activistas y asociaciones locales.

La Situación en América Latina

El Caribe es la única región de todo el continente americano donde aún quedan países que castigan las relaciones homosexuales aunque, como afirma Alistair Stewart, jefe de Defensa e Investigación de HDT, "en cada uno de ellos hay casos legales activos que impugnan esas leyes, por lo que en unos cinco años podría no quedar ningún país que criminalice a las personas LGTBI en toda América". Latinoamérica, de hecho, "está en la vanguardia de los derechos LGTBI", reconoce Julia Ehrt.

Cuatro países latinoamericanos, Bolivia, Ecuador, México y Cuba, además de algunas jurisdicciones de Argentina y Brasil, ofrecen una protección constitucional contra la discriminación por orientación sexual. Esto implica, en teoría, que todas las leyes inferiores deben incorporar este principio y se consideran los países más protectores a nivel legal. Además, otros cinco países, Chile, Colombia, Honduras, Perú y Uruguay -además de Surinam y la Guayana Francesa- ofrecen una "protección amplia" contra la discriminación por orientación sexual. Esto incluye también la protección al acceso a bienes y servicios, a la salud, la educación y el empleo. Nicaragua y Venezuela ofrecen protección contra la discriminación en el empleo, pero no en el resto de categorías, igual que Puerto Rico.

Entre los países con protección "limitada o dispar" se incluyen aquellos donde no hay leyes federales contra la discriminación, aunque sí estatales o locales. En esta categoría están Argentina -donde hay leyes protectoras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia de Río Negro y la ciudad de Rosario-, El Salvador, República Dominicana, Belice y Costa Rica.

El matrimonio homosexual es una de las conquistas que una gran cantidad de países latinoamericanos ha logrado alcanzar en los últimos años. Las personas del mismo sexo pueden contraer matrimonio en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Uruguay, Ecuador y México. Excepto en estos dos últimos países, en todos ellos, las parejas homosexuales tienen, además, el derecho a adoptar niños.

En algunos casos, las leyes protectoras han acompañado un cambio social que ya era evidente. Pero en otros, han sido las propias normas las que han actuado como promotoras del cambio, como es el caso de México y Argentina, según explicó a BBC Mundo Lucas Ramón Mendos, autor principal del informe "Homofobia de Estado", publicado en 2020 por ILGA World. Mendos aclara que, "en los países donde hay más protección legal, esto no significa que la situación en el terreno sea segura o no haya hostilidad". Sin embargo, sí existen posibilidades de buscar la protección del Estado en caso de violencia y discriminación.

Avances y Retrocesos en el Mundo

El panorama esperanzador en América Latina contrasta con la situación en otras regiones del mundo, como es el caso de África, donde 32 países aún criminalizan las relaciones homosexuales y es percibido como una de las regiones más difíciles para las personas LGTBI. "La creciente discriminación de las personas LGTB en África es preocupante", denuncia ILGA World, "particularmente cuando países de todas las regiones del mundo, desde el Caribe hasta Asia, han ido en la dirección opuesta en los últimos años y han derogado este tipo de leyes opresivas de la época colonial".

En el caso de Uganda, el parlamento ha aprobado con una amplísima mayoría un proyecto de ley que podría condenar a cadena perpetua a las personas que se identifican como homosexuales. Para convertirse en ley aún debe ser ratificada por el presidente ugandés, Yoweri Museveni, a quien apelan ahora organizaciones como ILGA, HDT, Amnistía Internacional o la misma ONU.

Parlamento de Uganda aprobando ley contra la homosexualidad

Según lo aprobado por el parlamento, no solo la mera identificación como gay se convierte en algo ilegal por primera vez, sino que los amigos, familiares y miembros de la comunidad tendrán el deber de acudir a las autoridades para denunciar a las personas que mantengan relaciones con otras del mismo sexo. "Este proyecto de ley no solo criminaliza a las personas LGTB, sino también y de forma muy directa a sus aliados, a sus familias... Va mucho más allá de las personas LGTB, alcanza a toda la sociedad", denuncia Victoria Vasey. Las consecuencias de que este proyecto llegara finalmente a convertirse en ley serían muy perniciosas, no solo para los ugandeses, sino para toda la región, asegura Vasey. La activista recuerda que en Ghana, por ejemplo, se está considerando una nueva ley parecida que lleva meses debatiéndose en el parlamento y, "ahora podrían verse animados a seguir el mismo camino de Uganda".

Pese a todo, "incluso en África ha habido una mejora real", asegura Alistair Stewart. Como ejemplo, menciona los casos de Angola, Leshoto, Botswana, Mozambique y Seychelles, países que han dejado de castigar la homosexualidad.

La Situación en Rusia

Mapa de Rusia con énfasis en la ley anti-propaganda LGBT

Una cosa es la legislación y otra el clima social. Según apunta Julia Ehrt, se está produciendo "un mayor escrutinio de las comunidades trans en Estados Unidos y en Reino Unido, o de las personas LGTBI en países como Polonia y Hungría". A ello se suma Rusia, donde una nueva ley amplía las restricciones ya existentes sobre las actividades que se perciben como "propaganda LGTBI".

El propósito del gobierno ruso para la ley es proteger a los niños de la exposición a la homosexualidad -contenido que presenta la homosexualidad como una norma en la sociedad- bajo el argumento de que contradice los valores familiares tradicionales. La ley modifica la ley de protección de la infancia del país y el Código de Infracciones Administrativas de la Federación Rusa, para prohibir la distribución de "propaganda de relaciones sexuales no tradicionales" entre los menores. Esta definición incluye los materiales que "suscitan el interés por" dichas relaciones, que hacen que los menores "formen predisposiciones sexuales no tradicionales" o "presenten ideas distorsionadas sobre el mismo valor social de las relaciones sexuales tradicionales y no tradicionales".

La ley fue condenada por la Comisión de Venecia del Consejo de Europa (de la que Rusia es miembro), por el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas y por grupos de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch. El estatuto fue criticado por su amplia y ambigua redacción, que muchos críticos caracterizaron como una prohibición efectiva de la promoción pública de los derechos y la cultura de la comunidad LGBT.

La homosexualidad ha sido considerada de diferentes maneras a lo largo de la historia de Rusia, predominando hasta tiempos contemporáneos una visión más bien restrictiva (si bien no religiosa) respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo. Luego del triunfo bolchevique en la revolución rusa, la homosexualidad fue legalizada en la ya consolidada Unión Soviética en 1922. Entre 2006 y 2013, diez regiones rusas han legislado sobre «propaganda del homosexualismo» a menores de edad, de las cuales, nueve condenan el delito con sanciones administrativas y multas. En algunas regiones también se prohíbe la llamada «propaganda del bisexualismo y transgenerismo» a menores.

Un primer intento de introducir una ley en contra de la propaganda homosexual se produjo el 8 de mayo de 2009, cuando la Duma rechazó una propuesta de ley que criminalizaba la «propaganda gay» en Rusia con 90 votos a favor, frente a los 226 necesarios. En 2010 se aprobó la ley «Sobre la protección de niños frente a información dañina para su salud y desarrollo», que prohibía la distribución de material «dañino» a menores. Este material incluye aquel que «produzca miedo, horror o pánico en los niños», la pornografía, junto con materiales que ensalzan la violencia, actividades ilegales, las drogas o las autolesiones. La ley es en realidad una enmienda a «Sobre la protección de niños ...», que simplemente amplía los supuestos de los que se debe proteger a los menores.

Uno de los autores del estatuto, Yelena Mizulina, presidenta del Comité de la familia, las mujeres y los niños en la Duma, en una cruzada moral, comentó a los legisladores durante la preparación de la ley, que «las relaciones sexuales tradicionales entre un hombre y una mujer [...] Estas relaciones necesitan una protección especial.» Mizulina afirmaba que una encuesta reciente mostraba que el 88% de la población apoyaban la ley. El presidente Putin realizó algunos comentarios sobre la ley antes de su aprobación en una visita a Ámsterdam en abril de 2013, «Quiero que todo el mundo entienda que en Rusia no hay infracciones a los derechos de las minorías sexuales. son personas, igual que los demás, y poseen todos los derechos y libertades». Defendió la aprobación de la ley diciendo que «¿Puede imaginar una organización promoviendo la pedofilia en Rusia? Creo que las personas de muchas regiones rusas se habrían levantado en armas [...] Lo mismo es válido para las minorías sexuales: no me puedo imaginar la aprobación de lo matrimonios homosexuales en Chechenia. ¿Puede imaginárselo?

La ley ordena multas de hasta 5 000 rublos a los ciudadanos condenados y en el caso de los funcionarios públicos, grupo que incluye a los profesores y educadores públicos, las multas son de hasta 50 000 rublos. Organizaciones y negocios podrán ser multados con hasta 1 millón de rublos y se les puede prohibir el funcionamiento hasta 90 días. Los extranjeros pueden ser arrestados y detenidos hasta 15 días, y posteriormente deportados, así como multados con hasta 100 000 rublos.

En general, se ha achacado a la ley un aumento de la violencia homófoba en el país. Se han formado grupos, como «Occupy Paedophilia», que buscan a jóvenes homosexuales por Internet, para atraerlos y luego maltratarlos. El 21 de julio de 2013, cuatro turistas holandeses fueron arrestados por discutir supuestamente sobre derechos LGBT con jóvenes rusos. Los cuatro turistas fueron arrestados por esparcir «propaganda sobre relaciones no tradicionales entre menores de edad» tras hablar con los jóvenes en un campamento en la ciudad de Murmansk. En septiembre de 2013 dos profesores fueron despedidos por ser homosexuales. El periódico Molodoi Dalnevostochnik de Jabárovsk ha sido condenado a una multa de 50 000 rublos, acusado de «propaganda homosexual» por el Servicio Federal de Prensa y de Medios de Comunicación Masivos de la Federación Rusa (Федеральное агентство по печати и массовым коммуникациям России, ФАПМК o FAPMK; servicio ruso de regulación y control de los medios de comunicación), tras publicar una entrevista con uno de ellos.

El director principal de la Orquesta Sinfónica de Londres y director general del Teatro Mariinski, Valeri Gérgiev, declaró el 10 de septiembre de 2013 al periódico holandés Volkskrant, refiriéndose a las leyes contra la propaganda homosexual rusas, que «En Rusia hacemos todo lo que podemos para proteger a los niños de los pedófilos. Esta ley no es sobre la homosexualidad, su objetivo es la pedofilia. Pero estoy demasiado ocupado para explorar este asunto en detalle.» Tras diversas protestas y manifestaciones de grupos LGBT en los lugares en los que actuaba Gérgiev, el director matizó sus palabras: «Ya he dicho anteriormente que no discrimino contra nadie, gay u otro, y nunca lo he hecho, y como jefe del Teatro Mariinski, esa es nuestra política.»

El tribunal constitucional ruso rechazó en octubre de 2013 un recurso contra la ley contra la propaganda homosexual de San Pertersburgo realizado por Nikolái Alekséyev, que en 2013 había sido condenado por llevar un cartel con el texto: «La homosexualidad no es una perversión, al contrario del hockey sobre hierba o el patinaje artístico sobre hielo.» El tribunal consideró que el estado estaba obligado a proteger la maternidad, la niñez y la familia, siendo la ley contra la propaganda homosexual una medida en ese sentido.

Algunos países del entorno ruso han planteado sus propias leyes de «propaganda homosexual». Moldavia aprobaba su propia ley el 12 de julio de 2012, que prohíbe «la distribución de información pública [...] destinada a la propagación de la prostitución, la pedofilia, la pornografía o de cualquier otra relación que no sea el matrimonio o la familia». La ley moldava fue derogada tras solo tres meses de vigencia, «como contrapartida a la firma de un acuerdo comercial con la Unión Europea». En Lituania existe desde octubre de 2010 una ley que prohíbe la «"manifestación y promoción" de contenidos publicitarios referidos a [la] "orientación sexual"». Una ley anterior, similar a la rusa, planteada en marzo de 2010, fue rechazada gracias a la presidenta Dalia Grybauskaite y presiones de la Comisión Europea. Una petición para la recogida de firmas para una ley similar fue rechazada por la Comisión Electoral Central de Lituania en agosto de 2013. En agosto de 2013, el diputado Aldan Smaiyl del parlamento kazajo anunció su intención de introducir una ley similar en el país para prohibir «bares gays, manifestaciones y todas y cada una de estas relaciones repugnantes».

En el estado alemán de Baden-Wurtemberg, activistas cristianos han organizado una petición en línea (que a 10 de enero de 2014 contaba con 80.000 firmas) en contra de un proyecto del gobierno regional para luchar contra el acoso contra los estudiantes LGBT y sus altas tasas de suicidio, además de fomentar la tolerancia hacia las personas LGBT. Las entidades firmantes están extremadamente preocupadas por los fuertes ataques a los que se enfrenta la Federación rusa debido a su reciente Ley Federal [...] que protege la inocencia y formación moral de los niños, prohibiendo la propaganda de ‘relaciones sexuales no-tradicionales’ entre ellos. [...] Con su nueva ley Rusia protege derechos humanos genuinos y universalmente reconocidos contra ‘valores’ artificiales y fabricados que se intentan imponer agresivamente en muchas sociedades modernas.

Numerosos jefes de gobierno, personalidades del espectáculo y atletas se han opuesto públicamente a esta ley. En 2018, la cantante uruguaya Natalia Oreiro, muy popular en Rusia, concedió una entrevista a la Radio Nacional de Rusia en la cual portó un suéter con un arcoíris que contenía los colores de la bandera LGBT violando la ley contra la propaganda homosexual. Diversos artistas y periodistas, como Stephen Fry, el presentador Jay Leno, el actor y escritor Harvey Fierstein, y el periodista Dan Savage, han trazado paralelos entre el tratamiento de la población LGBT en Rusia y el tratamiento de los judíos en la Alemania nazi en los años anteriores al Holocausto.

A nivel internacional se ha llamado a diversos boicots contra la ley. Algunas ciudades han paralizado o anulado los convenios de hermanamiento con ciudades rusas, sobre todo con San Petersburgo. En julio de 2013 comenzaban las primeras críticas en contra de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, al quedar claro que la ley iba a afectar a atletas, acompañantes y visitantes extranjeros. Algunos intelectuales LGBT realizaron paralelos con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, bajo el régimen de Hitler y pidieron el traslado de los juegos o su boicot. Harvey Fierstein comentó que «en 1936 el mundo asistió a los Juegos Olímpicos de Alemania. Casi ningún participante dijo algo sobre la campaña de Hitler contra los judíos. Los partidarios de esta decisión destacan con orgullo el triunfo de Jesse Owens, mientras yo destaco con pavor el Holocausto y la Guerra Mundial. Hay un precio por tolerar la intolerancia.» Stephen Fry, en una carta abierta a Cameron, comentó que «Una prohibición absoluta de los Juegos Olímpicos de Sochi en 2014 es absolutamente esencial. Realicémoslos en otro sitio, Utah, Lillehammer, donde sea.»

Las protestas alcanzaron el Campeonato Mundial de Atletismo de 2013 en Moscú, donde la atleta sueca Emma Green Tregaro pintó sus uñas con los colores de arco iris como señal de apoyo a los derechos LGBT. La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo prohibió el gesto de la atleta, sobre la base de sus reglas que impiden declaraciones de tipo político o comercial. La legendaria atleta rusa Yelena Isinbayeva (Premio Príncipe de Asturias en 2009) condenó el gesto de Tregaro como una falta de respeto a Rusia, «Si permitimos difundir y hacer todo esto por la calle, temeremos por nuestra nación, porque nos consideramos gente normal y corriente. [...] Es algo que viene de nuestra historia. Nunca tuvimos problemas, este tipo de problemas en Rusia, y no queremos tenerlos en el futuro». Isinbayeva comentó posteriormente que se la había entendido mal debido a su pobre inglés. Diversos atletas han hablado en contra de las leyes homófobas rusas, pero no apoyan un boicot a los Juegos Olímpicos de Invierno.

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha rechazado que las leyes rusas vayan a afectar a los juegos y que no están en contra del artículo VI de la Carta Olímpica: «La práctica del deporte es un derecho humano.» El ministro de deportes ruso, Vitali Mutkó, en respuesta a estas cuestiones, declaró que la controversia era un «problema inventado» creado por los medios de comunicación occidentales y que la ley no discrimina contra nadie. Afirmó que la ley pretende defender los derechos de los niños, cuyas jóvenes mentes todavía están en desarrollo, de la exposición a propaganda de relaciones sexuales no tradicionales, de la misma forma en que los niños deberían ser protegidos de mensajes promocionando el alcoholismo y el abuso de drogas. También afirmó que los derechos de todos los atletas olímpicos, organizadores y visitantes de Sochi serían respetados, aunque posteriormente aclararía «A un atleta con una orientación sexual no tradicional no se le prohíbe la asistencia a Sochi.»

En julio de 2022, la política comunista Nina Ostanina copatrocinó un proyecto de ley que prohibiría "la negación de los valores familiares" y la promoción de "orientaciones sexuales no tradicionales". El 27 de octubre de 2022, la Duma estatal aprobó por unanimidad un proyecto de ley que ampliaría la ley de propaganda gay para cubrir cualquier grupo de edad, en lugar de solo menores, pendiente de la aprobación del Consejo de la Federación. Los partidarios del proyecto de ley lo consideran una respuesta a la invasión rusa de Ucrania de 2022, que busca proteger al país de la influencia y el adoctrinamiento de los valores occidentales liberales. Konstantín Maloféyev argumentó que "nuestro enemigo tiene la propaganda de la sodomía como el centro de su influencia". El proyecto de ley ha enfrentado críticas de grupos de derechos LGBT y otros partidos, quienes lo consideran una prohibición general de cualquier actividad pro-LGBT y advirtieron que podría resultar en la prohibición o censura de publicidad, películas y literatura que incluyan temas LGBT.

Rusia aprueba otra ley que prohíbe promover lo que considera "propaganda gay"

El presidente ruso, Vladímir Putin, pidió este viernes modificar los acuerdos bilaterales en materia de adopción con Francia para evitar que los niños de su país sean entregados a parejas homosexuales luego de la aprobación legal de las uniones gay. "Debemos reaccionar ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Nosotros respetamos a nuestros socios, pero pedimos que respeten nuestras tradiciones culturales y éticas, y las normas legales y morales de Rusia", dijo Putin citado por agencias locales. Putin respondió así a la propuesta presentada por la presidenta de la asamblea del enclave báltico de Kaliningrado, Maria Orguíeva, quien pidió modificar el acuerdo con Francia para que los niños rusos no sean adoptados por parejas homosexuales. "Tiene razón (...) Considero que tenemos motivos para introducir cambios en el citado documento. El asunto está de actualidad, hay que pensar sobre ello", agregó Putin. El acuerdo bilateral con Francia fue suscrito en noviembre de 2011 y ratificado en julio del año pasado. Al respecto, la vicepresidenta del comité para Asuntos de la Familia de la Duma baja y diputada oficialista, Olga Vatálina, aseguró que para enmendar el acuerdo bilateral con París sería suficiente con recibir la conformidad, por escrito, de los franceses. "La legalización de las uniones homosexuales preocupa mucho a los diputados, que reaccionaron de manera sensible ante esa decisión de Francia y están categóricamente en contra de la posibilidad de adopción de niños rusos por parte de familias del mismo sexo", señaló. El Defensor del Menor, Pável Astájov, que depende directamente del Kremlin, ya expresó en varias ocasiones su oposición a que las parejas homosexuales adopten niños.

Bandera LGBT y bandera rusa

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