Rompo por una vez esta nueva tradición de subir posts solo para hablar de los TOPs de manga del año, para recuperar un texto propio que se publicó en el número 100 de la revista Z: Zona Cómic. Los que nos movemos por las coordenadas del manga estamos más que habituados a manejar las llamadas “demografías” (shonen, shojo, seinen, josei, kodomo), esa segmentación de mercado de origen japonés que diferencia entre edad y género a la hora de presentar y enfocar sus revistas de manga.
Seré claro, históricamente, al trasladar estas categorías aquí, lo hemos hecho bastante mal. Principalmente porque hemos confundido estas etiquetas con géneros, asociando el shonen (manga para el público masculino adolescente) a la acción y el shojo (manga para el público femenino adolescente) al romance. Ciertamente son los géneros que más predominan en ambos segmentos, pero ya sea por decisiones editoriales u otros motivos, durante mucho tiempo se ha ido forjando una imagen equivocada de lo que realmente representan dichas categorías.
Así pues, a día de hoy, el shojo es sinónimo de romance para muchos (incluyendo editores), y eso hace que a menudo se vendan títulos publicados en revistas masculinas como si fuesen shojo, por el simple hecho de ser mangas románticos. Esto, de por sí, tampoco afecta para nada nuestra lectura, la obra es la que es, independientemente de cómo la haya presentado el editor (en Japón o aquí).
Los que no van más allá de esa imagen preconcebida no se dan cuenta de que en el shojo caben exactamente los mismos géneros que puedas encontrar en el shonen: acción, aventura, ciencia ficción, erotismo, por supuesto romance y, aunque esto siga sorprendiendo, terror, mucho terror; en un alto porcentaje, los mangas que nos llegan aquí de autores como Umezu, Ito o Hino se han publicado en revistas femeninas japonesas. Es posible que a más de uno le haya explotado la cabeza, y ahora se da cuenta de que lleva tiempo leyendo shojo, sin saberlo.

Aunque cada vez estamos viendo más ejemplos de títulos que desafían esas ideas de lo que es un shojo (Yona, princesa del amanecer, sería un ejemplo muy citado, y por supuesto el manga de terror), el romance sigue siendo uno de los temas principales con el que se identifica la etiqueta y por lo que se suele descartar; a alguna gente parece que les produzca urticaria la idea de acercarse a un shojo romántico. Y no pasa nada, no tiene por qué gustarte el romance, nadie te obligará a leer uno. Pero sí debería entrar en la cabeza que el shojo es mucho más que eso.
Ante todo, quiero dejar claro que yo no tengo ningún problema con las historias románticas, todo lo contrario, algunos de mis mangas favoritos lo son (algunos de ellos son shonen, incluso, ¡menuda sorpresa!), pero está claro que los “romances para chicas” siempre se han visto como algo de poco valor. No os preocupéis, a los japoneses les pasaba algo parecido.
Cuando la crítica manga nipona empezó a asomar la cabeza a lo largo de los años setenta, abrazaron rápidamente los trabajos de una serie de autoras shojo a las que bautizaron como “las magníficas del 24” o “Grupo del 24” (entre ellas a Takemiya Keiko y Hagio Moto, que nacieron alrededor de 1949, el año 24 de la era Showa). Pero al describir las maravillas que hacían estas autoras en sus espectaculares páginas, empezaron a denostar todo lo que hubo antes. El shojo de los años cincuenta y sesenta se consideró un manga de segunda, o incluso de tercera. Tampoco es extraño, ya que la gran mayoría estaba escrito y dibujado por señores que no tenían muy claro cómo conectar con un público de chicas entre diez y quince años, y además, muchos de ellos solo hacían shojo esperando poder dar el salto a las revistas para chicos, las que publicaban manga “bueno de verdad”.
Craso error, ya que tanto en los cincuenta como en los sesenta aparecieron una serie de autoras como Maki Miyako, Watanabe Masako, Mizuno Hideko o Nishitani Yoshiko que fueron las principales responsables de allanar el camino, transitado principalmente por hombres, a una nueva generación de autoras que acabarían por revolucionar (por segunda vez) los cómics para chicas en la década de los setenta. Sin ellas, no habría Grupo del 24, sin ellas, géneros como el terror, el misterio, el manga histórico o el romance de instituto no serían lo mismo.
El shojo que hacían muchos de los autores varones, al final, no eran más que traslaciones del estilo que predominaba en el shonen, pero con argumentos “para niñas”. El propio Tezuka, a pesar de todos sus méritos y el enorme impacto que tuvieron en el shojo títulos como La Princesa Caballero, no se alejó en exceso de la narrativa visual que utilizaba en sus mangas para chicos.
Pero lo que hicieron estas autoras, tomando inspiración de ilustradores, de obras de Ishinomori Shotaro y, muy especialmente, Takahashi Macoto, fue cambiar las reglas del juego, llevarlas a su terreno y convertir el shojo manga, no solo en una “demografía”, sino una forma de hacer manga. Un manga hecho por chicas y para chicas, con sus propios códigos visuales, sus tropos, y en definitiva, una forma de narrar con imágenes que se alejaba cada vez más de las secuencias de acción del manga shonen, para ofrecer a las lectoras un enfoque hacia los sentimientos y la psicología de los personajes.

Hay toda una evolución y sofisticación en el uso de elementos tan asociados al shojo como son las flores o las figuras de cuerpo completo, todo ello persiguiendo siempre un objetivo, el de conectar con su audiencia y mostrarle lo que querían ver (y lo que esos señores de los cincuenta y sesenta, en su mayoría - hay notables excepciones -, no supieron darles). La espectacularidad de las obras de autoras como Hagio o Takemiya se debe a la herencia de autoras como Mizuno, Maki o Nishitani. A su vez, el resto de autores de manga, también el masculino, tomaron buena nota de algunos de los recursos más vistosos y potentes que rompieron con las habituales estructuras de la página del manga.
Y es que por mucho que se hubiese considerado el shojo manga un producto de segunda clase, algunos de los experimentos en la narrativa visual más interesantes y excitantes vinieron de todas esas autoras, algunas de las cuáles acabaron cruzando en algún momento para el otro lado, para enseñar cómo hacían las cosas en territorio femenino: y oh, sorpresa, les encantó. Y no sería la última vez, magical girls como las Sailor Moon o Sakura, la cazadora de cartas, aunque en mayor parte gracias al anime, son series que han tenido un impacto enorme en todo tipo de público.
El shojo siguió una evolución algo más lenta que el shonen, el manga adulto para chicas tardaría en llegar unos cuantos años más que el seinen, pero fueron esas mismas autoras que habían liderado la revolución de los sesenta las que una vez más abrieron camino para que años después apareciesen artistas como Higashimura Akiko (Tokyo Tarareba Girls) o Moyoco Anno (Gorda).
Aunque los autores clásicos del manga no sean siempre grandes éxitos de ventas, lo cierto es que no podemos quejarnos de la cantidad de obras de los años cincuenta, sesenta y setenta que se han publicado en las dos últimas décadas. Parece que hay un verdadero interés por el gekiga, por Tezuka, finalmente Ishinomori, y también por los autores de la revista de manga alternativo por excelencia: GARO. Pero salvo honrosas excepciones (el josei de Maki, Mujeres del Zodíaco, y las obras de Hagio y Takemiya), todo son hombres y todo es shonen o seinen. Las obras publicadas en castellano que nos ayudan a entender la “historia del manga” nos cuentan solo la mitad de esa historia.
Hay que ponerle remedio, así que esto es un grito a las editoriales para que empiecen a indagar sobre autoras tan vitales como Mizuno Hideko, una de las primeras mangakas profesionales, única mujer en vivir en los Tokiwa-so (los “apartamentos del manga”), pionera del manga histórico y la primera en mostrar un beso en un shojo manga, que además fue el primero en tener a un hombre como protagonista. También sería interesante conocer algo de Nishitani Yoshiko, la auténtica madre del romance de instituto, que con obras como Lemon and Cherry o Mary Lou puso los cimientos para uno de los géneros más habituales del manga (shojo sobre todo, pero también shonen). Y no podemos olvidarnos de Watanabe Masako, una autora que habiendo superado los 90 años sigue en activo con mangas llenos de erotismo, pero que fue también una pionera del manga de terror. Y aparte de estas pioneras de los sesenta, todavía nos queda mucho por descubrir de los años setenta, el Grupo del 24 y más allá.

El Shōjo manga (Shojo Manga) es un género de manga dirigido principalmente a lectoras de entre 6 y 18 años. Sin embargo, su audiencia real es mucho más amplia y no se limita a mujeres menores de edad. La clasificación de una obra como Shōjo manga depende principalmente del público objetivo establecido por la editorial o el autor.
La obra ampliamente reconocida como el primer Shōjo manga es La Princesa Caballero (Ribon no Kishi), creada por Osamu Tezuka y serializada en la revista Shōjo Club a partir de 1953. El Shōjo manga ocupa una posición importante en el mercado del manga japonés, representando, según algunas estimaciones oficiales, aproximadamente entre el 15% y el 35% de la cuota de mercado. Es importante aclarar que el Shōjo manga no se limita únicamente a historias de romance amoroso; abarca una gran variedad de géneros narrativos, incluyendo tradicionalmente fantasía, ciencia ficción, misterio y terror, entre otros. Asimismo, el Shōjo manga no está dirigido exclusivamente a un público lector menor de edad.
El concepto de "Shojo Manga" comenzó en 1955 en la "Tokiwasō Tea Party", donde Osamu Tezuka propuso crear obras dirigidas específicamente a las chicas. En 1953, Osamu Tezuka comenzó a serializar "La Princesa Caballero" en la revista "Shōjo Club", lo que se considera el inicio del Shojo Manga. Estos autores eran principalmente hombres en sus inicios, como Shōtarō Ishinomori y Fujiko Fujio, pero posteriormente las autoras se convirtieron gradualmente en la fuerza creativa principal. Al mismo tiempo, surgieron numerosas revistas especializadas en publicar Shojo Manga, como "Nakayoshi" (1954), "Ribon" (1954), "Margaret" (1963) y "Shōjo Comic" (1968), entre otras.
Después de 1966, comenzaron a aparecer las mangakas conocidas como el "Grupo del año 24 de Shōwa". Introdujeron elementos novedosos en los temas, como la historia, la fantasía, la ciencia ficción y el amor entre chicos; en la narrativa, hicieron hincapié en la descripción psicológica, utilizando monólogos de texto y elementos visuales simbólicos; en la composición de las viñetas, rompieron las limitaciones de los marcos, enriqueciendo la jerarquía espacial. En 1972, Riyoko Ikeda comenzó a serializar "La Rosa de Versalles", que fue adaptada a una obra de teatro en 1974. Su protagonista, Oscar, exclamando "Las mujeres no deben ser inferiores ni someterse a los hombres", se convirtió en un símbolo del espíritu de la época. En 1975, se celebró la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer. Posteriormente, mangakas como CLAMP también crearon obras como "Tokyo Babylon".
La década de 1990 fue la edad de oro del Shojo Manga. La revista Ribon, publicada por Shueisha, estableció un récord histórico de tirada de 2,55 millones de copias en 1993. Ese mismo año, la tirada de Nakayoshi de Kodansha también superó los 2 millones de copias, además, la tirada de Bessatsu Margaret fue de 1,3 millones de copias y la de Shōjo Comic de 500.000 copias. Las principales revistas de Shojo Manga incluyen Ribon (Shueisha), Nakayoshi (Kodansha), Margaret (Shueisha), Shōjo Comic (Shogakukan), Hana to Yume (Hakusensha) y LaLa (Hakusensha). Las obras representativas de este período tuvieron una gran influencia. Por ejemplo, Hana yori Dango, creada por Yōko Kamio y serializada en Margaret, había alcanzado una circulación acumulada de 59.409.000 copias en formato tankōbon hasta noviembre de 2022. Otras obras ampliamente conocidas incluyen Sailor Moon, Magic Knight Rayearth, Itazura na Kiss, Fruits Basket, entre otras. Cada revista presenta características diversas en su contenido: Shōjo Comic se centra en temas eróticos y sensoriales, Ciao aborda más historias de amor primerizo e inocente previas a la adolescencia, mientras que revistas como Bessatsu Margaret se inclinan hacia contenido adulto.

| Revista | Editorial | Frecuencia | Público Objetivo Principal | Temáticas Destacadas |
|---|---|---|---|---|
| Ribon | Shueisha | Mensual | Niñas (6-12 años) | Amor primerizo, amistad, vida escolar |
| Nakayoshi | Kodansha | Mensual | Niñas (primaria y secundaria) | Aventura, fantasía, romance ligero, adaptaciones de anime |
| Margaret | Shueisha | Mensual | Adolescentes (12-18 años) | Romance, drama, comedia romántica, slice of life |
| Shōjo Comic (Sho-Comi) | Shogakukan | Quincenal | Adolescentes y jóvenes (15-25 años) | Romance, temas más maduros, sensualidad, erotismo |
| Hana to Yume | Hakusensha | Quincenal | Estudiantes de secundaria en adelante | Estilo de dibujo hermoso, romance, drama, fantasía |
| LaLa | Hakusensha | Mensual | Jóvenes | Fantasía, romance, comedia |
| Bessatsu Friend | Kodansha | Mensual | Adolescentes | Romance realista, drama juvenil |
| Betsucomi | Shogakukan | Mensual | Jóvenes | Romance, drama, temas cotidianos |
| Cheese! | Shogakukan | Mensual | Jóvenes | Romance, comedia romántica, slice of life |
| Ciao | Shogakukan | Mensual | Niñas (pre-adolescentes) | Amor inocente, vida escolar, temas infantiles |
El estilo artístico del Shojo Manga tiene su origen en el Art Nouveau. El estilo visual de Alphonse Mucha influyó en el Shojo Manga, y uno de sus orígenes puede resumirse en el "Estilo Mucha". El Grupo del 24 revivió el descubrimiento de la "interioridad y el cuerpo" femenino por parte de la literatura femenina moderna japonesa, así como el estilo visual de Alphonse Mucha, e innovó en los temas, las formas narrativas y la composición visual del Shojo Manga.
La formación y desarrollo del Shojo Manga están estrechamente relacionados con la corriente feminista en la Japón de posguerra. Las reformas de posguerra condujeron a una mejora en el estatus de las mujeres, y las japonesas ejercieron por primera vez su derecho al voto en 1946. La investigación académica se centra en las obras de transgresión de género y de amor entre chicos (shōnen-ai) dentro del Shojo Manga, revelando a través del análisis textual la imaginación y el discurso feminista que contienen.
El Shōjo manga enfatiza la descripción de sentimientos, atmósfera y estados de ánimo por encima de la acción. Posee una variedad extremadamente amplia de géneros y estilos, que no se limitan a las historias románticas, sino que también incluyen fantasía, ciencia ficción, misterio y terror. Su estilo artístico es ornamentado, con personajes de apariencia hermosa y fondos lujosos, dedicando gran atención a los detalles del vestuario. Este estilo visual está influenciado por el artista del Art Nouveau, Alphonse Mucha. La narrativa es detallada, con un complejo diseño de viñetas, abundantes monólogos y diálogos, y un fuerte enfoque en la exposición psicológica de los personajes, utilizando monólogos escritos y elementos visuales simbólicos para representar su mundo interior. En el manga dirigido a mujeres, es común encontrar historias donde varios personajes masculinos giran en torno a una protagonista femenina. Además, el Shojo Manga también incluye Manga BL y obras de transgresión de género.
🎌 La HISTORIA del ANIME | (Documental)
Shōjo Comic (少女コミック Shōjo Komikku?, comúnmente abreviado como 少コミ Shōkomi, Sho-Comi o Shōcomi) es un revista bimensual de Shōjo manga que se publica en Japón desde 1968. La editorial a cargo es Shogakukan, quien también se encarga de publicar otras revistas como Shūkan Shōnen Sunday, Big Comic Spirits, Betsucomi o Cheese! Durante su primer año fue una publicación mensual, y en 1969 pasó a ser bimensual hasta 1970, donde se decidió que debido a su gran éxito pasaría a ser de tirada semanal hasta 1978, donde volvería salir dos veces al mes. La mayoría del Shōjo más importante y reconocido de la década de los '70 fue publicado en la Sho-comi. Cabe destacar que en sus principios el contenido de toda la revista era bastante light, aunque con el paso del tiempo, y debido a obras tan exitosas como Kaikan Phrase de la célebre Mayu Shinjo, en la actualidad Sho-comi tiene mucho más contenido sexual que sus competidoras Margaret y Hana to Yume.
Antes de publicarse en libros, los mangas generalmente se publican previamente en revistas. Hay muchas revistas que ofrecen prepublicaciones de manga según el público objetivo. Shōjo significa «niña» o «chica» en japonés, por lo que el manga shōjo son cómics destinados a jóvenes adolescentes. Trata temas románticos, del amor y generalmente tiene lugar en un entorno escolar. No verás tabaco, sexo o violencia en este tipo de manga. Los temas siguen siendo ligeros e infantiles.
El inicio del shōjo manga se considera ampliamente que fue "La Princesa Caballero", serializada en 1953 en la revista "Shōjo Club". Osamu Tezuka planteó la idea de que la creación de manga debería orientarse según las necesidades de diferentes grupos demográficos, y creó esta "obra dirigida a las chicas", lo que supuso un hito importante en la historia del desarrollo del Manga. Las características básicas de este género se establecieron en la década de 1960, y no fue hasta 1975, con "La Rosa de Versalles" de Riyoko Ikeda, cuando se perfeccionó verdaderamente. Tradicionalmente, el shōjo manga se define como un tipo de manga dirigido principalmente a un público lector femenino de entre 9 y 17 años. En la práctica, con el aumento de sus autoras y las revistas donde se serializa, existen obras dirigidas a niñas de 6 a 12 años y a jóvenes mujeres de 18 a 25 años. La gran mayoría de las mangakas de shōjo son mujeres, quienes comprenden mejor el mundo interior de las adolescentes, consolidando así la Ideología del shōjo manga en primera persona. La trama se centra en su mayor parte en historias de amor lujosas y deslumbrantes. A través de su evolución constante, una parte del shōjo manga también es apta para personas con un corazón puro, Esteticismo o para cualquiera que disfrute de los mangas de romance.
El fundador del shōjo manga es Osamu Tezuka, aclamado como el "dios del manga". Él sentó las bases de la naturaleza esencial y los componentes principales del shōjo manga.