Una serie de tamaño calado como Ataque a los Titanes, Attack on Titan o Shingeki no Kiojin tiene una de las reseñas más complicadas a las que me he enfrentado.
La historia se desarrolla en un pasado ficticio ligeramente basado en la Edad Media, en el que la humanidad ha estado al borde de la extinción debido a la existencia de los titanes. Unos seres gigantes aparentemente sin inteligencia cuyo objetivo no es otro que devorar humanos a pesar de no necesitarlos para sobrevivir. Los pocos supervivientes han levantado tres muros más altos que cualquier titán, donde viven pacíficamente sin el miedo de ser devorados por los gigantes. La humanidad ha vivido tranquila durante más de 100 años hasta que en el año 845 aparece de la nada un titán más alto que los muros construidos para protegerse y crea una brecha en uno de ellos permitiendo que todos los titanes se abran paso hacia el interior.
Nos encontramos en la nación amurallada de Eldia, en la isla de Paradis. Un reinado que resiste a la amenaza de los titanes, seres de grandes dimensiones que parece sobrevivan solo para devorar a los humanos de dentro de las murallas. Murallas más altas que una presa, de 50 metros y una dureza inmensa.
El foco de la historia se centra en tres pequeños: Eren, hijo del médico de la región que sueña con hacerse soldado de reconocimiento para salir de las murallas y enfrentarse a los peligros, Mikasa, una huérfana que vive con Eren y su familia y que desea proteger a Eren ante todo y todos, y Armin, amigo de ambos y el erudito del grupo, quien a base de gentileza y sapiencia compensa su pequeña constitución. Los 3 viven en una paz aparente imaginando lo que se esconde tras las piedras que los protegen de las amenazas.
Piedras que se derrumban por el ataque repentino de un titán colosal que supera su altura y de un puntapié abre un boquete por el que se pueden colar una horda de titanes que asolan todo el distrito. Tratando de escapar, Eren y Mikasa descubren que su casa ha sido sepultada bajo unos cascotes del muro, y que la madre de Eren se encuentra atrapada.
Los tres pequeños tras semejante ataque se ven forzados a crecer rápido y alistarse en el ejército para canalizar su odio vengativo, para continuar unidos y para descubrir lo que de verdad encarnan estos titanes y el mundo que hay más allá de su jaula defensiva.
A partir de aquí la camaradería dentro de este batallón en formación, y su rápida entrada al combate será algo que deseo descubra cada lector por su cuenta y gracia.
Es una serie que aúna misterio, acción con un worldbuilding y diseño de personajes demencial. Con una sociología, milicia y tecnología que de lo viva que se muestra se hace creíble en todo momento. Además del juego de escalas que hace en todo momento, dejando al lector la impresión de ser el juez del mundo que está descubriendo. Una sucesión de giros de guion y tramas palaciegas que no tienen nada que envidiar a la literatura de fantasía más famosa.
La animación de Shingeki no Kyojin, ¿qué decir de ella? Por un lado, una de las cosas que me gustan y que no se ve demasiado en los animes es ese diseño más tirando a lo europeo que tienen las ciudades que se encuentran en el interior de los muros. Por otro lado, las escenas de acción en este anime están increíblemente bien animadas. Generalmente yo no soy extremadamente exigente con la animación en cada uno de los animes que veo pero la de Shingeki no Kyojin me sorprendió más de lo que imaginaba desde el primer capítulo.

Sin duda, Shingeki no Kyojin tiene una de las bandas sonoras que más me han gustado desde que empecé a ver anime. Cuando se trataba de los momentos de tensión y drama, la banda sonora siempre conseguía ponerme los pelos de punta. Además, el repertorio de opening y ending le da al anime ese toque militar que tiene en la trama y las canciones -sobre todo los opening- son tan pegadizas que no puedes quitártelas de la cabeza durante una buena temporada.
Para mí gusto la forma en la que Shingeki no Kyojin plasma toda esa cantidad de muertes en el anime es muy cruel pero al mismo tiempo una de las cosas más increíbles con las que cuenta.
Con cada episodio, Shingeki no Kyojin ha conseguido mantenerme con la intriga de porqué existen los titanes, de dónde han salido y qué puede llevar a algunos personajes a no querer que se descubra la identidad de los monstruos.
¿Por qué existen los titanes y cómo aparecieron? ¿Por qué devoran humanos si realmente no necesitan hacerlo para sobrevivir? Esas son las grandes incógnitas de esta historia y las que la humanidad desea descubrir.
Para ello, existe un grupo de personas que organiza misiones en el exterior de los muros para investigar y descubrir nuevos datos sobre los titanes con el objetivo de exterminarlos.
Los protagonistas principales son Eren, Mikasa y Armin. En mi opinión, Eren y Mikasa son los típicos protagonistas de este tipo de animes. Por un lado tenemos a un personaje movido por la venganza y por otro lado tenemos otro personaje que lo que desea es proteger a la única persona querida que le queda. Armin (mi favorito del trio), al comienzo el #pussy de la temporada, débil a más no poder, pero con un intelecto envidiable que logra sacar a sus amigos de varios peligros.
Son los demás personajes llenos de secretos e historias complejas los que me sacan más de un suspiro. Son personajes como Jean, Annie, Erwin o Levi los que me han tenido comiendo de su mano en varios episodios. No solo porque dentro de situaciones extremas hay personajes como Jean que logran traer humanidad al show, expresando bien lo que alguien sin la fuerza de Mikasa, el coraje de Eren o el intelecto de Amin, sentiría y haría en varias situaciones.
También el misterio de personajes como Annie, Erwin o Levi son elementos que me encantan, pues es difícil leer lo que estos piensan en tanto el misterio los envuelve con cada paso que dan.
Otro de los aspectos de la serie es el patriotismo que se respira, al principio, de forma unilateral. Cuando conoces solo la historia de los sometidos, es común el posicionarse con ellos. Pero cuando estos se vuelven los opresores, la cosa cambia.
Es cierto que la huella política está presente en la obra, y hacer paralelismos con la historia real sea sencillo. Pensar que Paradis es una alegoría a los guetos en la Alemania nazi, al igual que los eldianos de Marley, marcados con ese brazalete tan distintivo. Así también el paralelismo que hay entre los titanes controlados por eldianos y las armas de destrucción masiva, cuando ya directamente la aparición del Titán Colosal es la mismísima imágen de la detonación de una bomba nuclear.
Permitidme que me detenga en mi momento favorito de toda la serie (seguido muy de cerca de la conexión con la primera frase clamando venganza de Eren (que se conecta con el final de forma… mmmaravillosa). La carga final del escuadrón de Erwin y su discurso. Una carga que parece fútil, una marcha hacia la muerte del general junto a todo su escuadrón solo para acabar con un solo titán. Un capitán con un solo brazo siendo la viva imágen de Blas de Lezo, gritando desde lo más fondo de su ser para alentar a sus soldados, para dar significado a esa marcha hacia la muerte. Pues no solo está perdiendo su vida, su escuadrón y sus compañeros de batalla; está perdiendo el único propósito que lo mantenía ansioso de vivir, perdiendo la posibilidad de ver lo que hay en el sótano de la casa de Eren y con ello la última esperanza de la humanidad. HEISHI YO IKARE! HEISHI YO SAKEBE!

Otro dato curioso es que el corte que realizan con las espadas/cúter lo hacen en la vértebra que sujeta el peso de la cabeza, llamada Atlas, como el titán que sostiene el mundo. Por lo que cortando la vértebra titánica acaban con el titán, o con la persona que lleva al titán que también se ubica en esta zona.
Y ya que estamos pues también poner el foco en Sasha, que junto con Hange son de mis personajes favoritos y se merecen el estrellato por ser los dos sacrificios que la humanidad ha tenido siempre y que se merecen ser recordados como los héroes y heroínas que son. Sasha entró a los cuerpos militares de Eldia por el simple motivo de poder comer mejor. Particular como ella sola, es de los personajes a los que le coges cariño por lo patosa que puede llegar a ser (si se le conoce como chica patata por algo será…). Pero como pueblerina de una zona de cazadores que es, sus habilidades de supervivencia contrastan mucho con sus dotes sociales.
Todo esto parece apuntar a que debería escoger un puesto dentro de la guardia real donde la opulencia y sus labores se verán relegadas a ser una guripa más.
Y es que la lectura empática inunda a partir de la salida de la isla de Eldia para llegar a las fronteras de Marley y su ataque relámpago. Una visión empática al colisionar los dos mundos con las gentes procedentes de cada zona, por un lado el titán de ataque con la habilidad de endurecimiento, y el titán acorazado al otro lado; por un lado una isla oprimida, por el otro una región en guerra con su país vecino.
A partir de esta zona los ataques son mucho más frecuentes, y el posicionarse por una región o otra se complica, difuminando las posiciones del bueno, el malo, el atacante, el defensor, el opresor o el oprimido. Observemos el caso de Gabi, una niña soldado que en cualquier otra situación llegaría a causar en el público sentimientos contrarios al odio supino que tuvo. Y es que si la historia estuviese contada desde la parte de Marley, la empatía sería otra, sería una heroína que hizo todo lo posible por defender su tierra contra los malvados invasores.
¿Qué pasaría en caso de guerra total? ¿Si una persona tuviese el poder de acabar con todas las batallas a un precio desorbitado? Como tantos piensan ahora que el ser humano sobra de la faz de la tierra, ¿arrasarías tú si pudieras a 5 mil millones de personas con tal de acabar con la amenaza de las bombas nucleares? ¿Y si por el contrario los enemigos se terminasen por entender? ¿Y si tuviésemos el total de la historia y pudiéramos poner freno a todo lo poco que nos diferencia y aceptar lo tantísimo que nos une?
Que la única forma de terminar con los titanes sea haciendo uso de ellos es como si para terminar con ella arsenal nuclear tuviéramos que usarlo todo. Pero en nuestro mundo, las murallas de todos los países en conflicto están construidas por estos titanes colosales y el “rumbling” tardaría 30 minutos en atravesar el océano que nos separa.
El final del anime y del manga parece dar a entender que no vamos a aprender nunca de los errores del pasado, que como bien recitan en Fallout, «La guerra no cambia nunca», que el hombre hará del mundo su infierno particular. Es un mensaje crudo y pesimista del grueso de la humanidad, de los que asentimos y bajamos la cabeza, de los que ostentan el poder militar y nos guían a esa cruda realidad que se sigue y seguirá repitiendo.
Pero no silencia a los que ponen su vida solo sobre la suya misma como Hange, que se fascinan por el que a priori es su enemigo, o como Sasha que busca mejor pitanza, o Connie que quiere ser un orgullo para su madre, o Armin que desea salir de sus fronteras para descubrir el mar, Mikasa que haría lo que fuera para permanecer al lado de alguien que le ha regalado compañía y confianza, Levi que busca pasar un momento más con su nueva y única familia de compañeros de armas… la lista es infinita.
Eren carga con el peso de una herencia que no decidió, y su resolución pasa por encima de la vida de millares de personas, al igual que la de Zeke y la Fundadora. Si el final de la serie consiste en un ciclo irrompible de guerras unos contra otros, o el mensaje que consiguió mandar Mikasa con su sacrificio y el de Eren al pasado a través de la Fundadora para poner fin a este uroboros bélico queda en mano de cada uno.
Puede ser que el árbol sea un símbolo de resistencia, de paz y sosiego. Que haya alcanzado esas dimensiones significa que no ha habido guerras que lo destruyan, y ese niño que explora junto a su perro puede ser el hijo de Mikasa y Eren que en este futuro donde la Fundadora no acomete contra toda la población encuentra una paz perpetua.
Lo que al final es cierto es que todos forman el tablero de lo que conocemos por humanidad, y cuando el tablero termina en tablas, muchas de ellas han desaparecido de la mesa, cuando no todas. Recordemos esas posiciones de cada uno de ellos, alarguemos todo lo posible el juego, y no dejemos que cada movimiento lleve a un sacrificio claro.
Dentro de las series que han marcado época, pocas tan adultas y tan intrincadas ha habido como SNK.
La historia de Shingeki no Kyojin nos traslada a una época en la que la humanidad ha estado al borde de la extinción debido a la existencia de los titanes. Unos seres gigantes aparentemente sin inteligencia cuyo objetivo no es otro que devorar humanos a pesar de no necesitarlos para sobrevivir. Los pocos supervivientes han levantado tres muros más altos que cualquier titán, donde viven pacíficamente sin el miedo de ser devorados por los gigantes. La humanidad ha vivido tranquila durante más de 100 años hasta que en el año 845 aparece de la nada un titán más alto que los muros construidos para protegerse y crea una brecha en uno de ellos permitiendo que todos los titanes se abran paso hacia el interior.
Personalmente, me encanta la forma en la que se desarrolla la trama durante esta primera temporada. Me fascina la desesperación de la humanidad por exterminar a los titanes y el deseo de conocer el mundo exterior más allá de lo que ya conocen dentro de los muros que nos muestran durante toda la historia. Todos esos sentimientos y el cómo les afecta el sufrimiento que los titanes han traído a sus vidas se transmiten de una manera diferente en cada personaje.
Hay muchas cosas que uno puede decir de Shingeki no Kyojin, el anime más popular del año y tal vez de los últimos tiempos. Desde la lectura de la sinopsis estaba súper emocionada con respecto a su estreno (innegablemente este tipo de premisas son mis favoritas), y esa emoción se incrementó cuando un tráiler #orgásmico fue presentado semanas antes de su transmisión oficial. Mezclaba todo lo que personalmente me encanta: un diseño asombroso, acción en grandes dosis, un drama bien dirigido y, sobre todo, la presentación de una sociedad con problemas estructurales tan grandes que a veces la terrible amenaza de la extinción humana quedaba en segundo plano.
Es de esa manera que Shingeki no Kyojin llegó a mí con grandes expectativas puestas en él, expectativas que sobrepasó con su primer episodio a leguas. Y eso es algo que se repitió en varios capítulos, los cuales, entremezclados con una animación excelente (de la mano de Production I.G), unos giros argumentales de infarto, personajes que deslumbraron por algo más que su #badasseria y una banda sonora que te hacía poner la piel de gallina de lo hermosa que era, dieron nacimiento a un anime que se volvió mainstream inmediatamente.
Hay pocas veces en la que le doy la razón al fandom demente de un anime hasta las últimas consecuencias, y Shingeki no Kyojin logró que en más de una oportunidad tuviera que contener mis inhumanas ganas de agarrar el manga y terminar con la tortura de esperar otra semana para saber qué diantres les pasaría a nuestros protagonistas.
Shingeki no Kyojin puede haberme hecho saltar de la emoción y hacer latir mi corazón a mil por segundo, pero he de admitir que habían veces en que la sobrepasaba esa ligera línea entre los correctamente dramático y lo exageradamente patético. Haciendo que muchas partes pasaran sumamente lento, dando la impresión de ser añadiduras para alargar una serie que pudo ser contado un unos cuantos episodios menos. Sin desmerecer muchos añadidos que considero han sido hermosamente elaborados y los cuales ayudaron a pulir el contexto social y psicológico en el que se desenvolvía la historia, no negaré que estos muchas veces me agradaron. La lentitud de avance de la trama en varios capítulos solo hizo que la desesperación se apoderara de mi persona cuando llegaba el ED y «NADA» parecía haber avanzado.
A parte de esto, y del terrible fandom (que sin piedad bombardeó de spoilers la red y con el cual no se puede debatir civilizadamente), no tengo muchas más quejas de Shingeki no Kyojin, el cual encarna un dramatismo que te toca, un diálogo inteligente, personajes de los más variopintos y profundos, y misterios que, pese a nunca ser resueltos, te dejan con ganas de mucho más.
Production I.G, nuevamente has logrado sobrepasarte a ti mismo y traernos una animación que me ha hecho tener que repetir escenas para admirarlas en todo su explendor. Si bien es obvio que el presupuesto de la casa productora ha privilegiado las escenas de acción (fuck yeah!, ninguna queja al respecto por cierto) cuya calidad ha hecho que el concepto de #orgasmovisual cobre un nuevo sentido para mí, creo que no tengo muchas quejas con respecto a los otros tipos de escenas. Considerando el estilo de manga (Vamos, nadie me va a decir que estéticamente el manga es placentero a la vista, tal vez diferente y hasta adecuado para el tipo de trama, pero que sea la gran obra artística…), la adaptación del diseño de personajes, de escenografía, de todo, ha logrado sorprenderme con creces. Las escenas han sido fluidas, la escenografía ha sido una pasada y la paleta de colores ha sabido dar el toque perfecto para llevar a la pantalla un anime que se inserta en un mundo que representa el último bastión de la raza humana.
¿Qué son los titanes? ¿Por qué se comen a los humanos? ¿Cómo fueron creados? ¿Cuál es el misterio de las murallas y su construcción? ¿Quién y dónde está el padre de Eren? ¿Quiénes son en verdad los “bueno” dentro de esta historia? ¿Cuál es el pecado que la humanidad está pagando? ¿Quién dirige esta maquiavélica sociedad?
La historia no podrá ser la más origina del mundo. Todos nosotros sabemos que en tener a la humanidad a punto de extinguirse por alguna especie de factor sobrenatural o fantástico no es cosa del otro mundo. Sin embargo, creo que Shingeki no Kyojin tiene un asombroso desarrollo de una trama cuyo segundo nombre es #fuckingmistery. Los misterios que envuelven a cada uno de los protagonistas, al igual que a esa extraña y podrida estratificada sociedad, es el elemento que hace de este anime uno de los más interesantes que he visto.
Efectivamente, pese a la cantidad de spoiler que recibí o a la a veces lentitud de la trama, muchos giros me emocionaron e hicieron vibrar. Contrariamente a muchos que le restan puntos a SnK por no resolver preguntas sino agregar más al repertorio, para mí eso ha sido un acierto enorme que me hizo amar más a este anime de lo que ya lo hacía. El manga no termina y mucho menos tiene respuestas todavía. Prefiero mil veces que me dejen con preguntas a que se inventes pastrulada y media.
No quiero imaginarme cómo sería haber visto esta serie de un tirón y sin ningún spoiler en la cabeza. Lectores del manga, imagínense haber visto este anime sin saber qué es lo que iba a pasar en el siguiente episodios. Y seguidores del anime semana a semana, imagínense haber los 25 episodios de la serie en un día.
Déjenme dejar en claro algo, no son el trío de principales los cuales me tienen comiendo de su mano. Eren, nuestro protagonista, el cual después de la muerte de su madre a manos de un titán en el ataque a Shingashina, jurará venganza contra toda esa raza. Es el típico protagonista que nunca piensan antes de actuar, pero que tiene un extraño sentido de la justicia (a pesar de ser un demente #psychokiller) que descuadra las rígidas normas sociales de una sociedad sumamente rígida. Mikasa es la protagonista de la historia, bella y fuerte, es aquella que estará al lado de nuestro protagonista protegiéndolo como una psicótica obsesiva, la cual protege al único miembro vivo de su familia. Son los demás personajes llenos de secretos e historias complejas los que me sacan más de un suspiro.
Cada uno de los muertos en este show, muchas veces, también ha ocupado lugares especiales en nuestros corazones. Siendo sus muertes el desencadenante de varias otros eventos. Creo que cada uno de los personajes logra insertarse en la historia de una manera que no da la impresión de que sobra. Posicionándose como un eje que muchas veces logrará sorprender en el momento menos esperado.
La banda sonora es probablemente lo que más voy a rescatar de Shingeki no Kyojim por varias razones. Entre las más importantes, porque el anime no hubiese sido ni la mitad de bueno sin ese OST maravilloso que logró hacer que mi corazón vibrara con cada una de sus pistas. No ha habido ningún soundtrack que no estuviera de acorde con lo que se quería trasmitir, ayudándo a hacer de cada escena 100 veces más potente. El OST de Shingeki no Kyojin es probablemente uno de los pocos CDs que compraría sin arrepentirme. Sin mencionar también los theme principales que han logrado ocupar un puesto entre los más memorables del anime.»Guren no Yumiya (紅蓮の弓矢)» y «Jiyuu no Tsubasa (自由の翼)», ambas de Linked Horizon han sido dos magníficas obras y los ED, «Utsukushiki Zankoku na Sekai (美しき残酷な世界)» de Yoko Hikasa y «great escape» de Cinema Staff también merecen ser mencionadas.

Los seres humanos se han convertido en una especie en peligro de extinción. Ha aparecido un nuevo y terrible depredador, los titanes, seres dotados de pocas luces pero de proporciones gigantescas que devoran humanos por gusto, no por alimentarse, y que han diezmado a los humanos hasta reducirlos a un puñado que viven acobardados tras los altos muros de una ciudad. Pero de repente un día aparece un titán distinto: más alto, más fuerte… y más inteligente.
Antes de que se anunciara la adaptación animada de Shingeki no Kyojin ya había leído varios comentarios que ponían al manga en un pedestal, pero aún así el título no consiguió llamarme suficientemente la atención y pasó de largo ante mis ojos. El principio de la serie fue tal y como prometía el tráiler, algo increíble e impresionante, ya no solo por las fascinantes secuencias de acción o por la música; la historia -aunque no fuese lo más original del mundo- tenía un potencial enorme, todo el trasfondo de la serie me apasionaba, la ciudad y las murallas me encantaban y los personajes se mostraban extremadamente interesantes. No había reparos en matar a nadie cuando había que mostrar crueldad y la historia no se quedaba estancada en un mismo punto durante varios capítulos.
Pero como siempre aquí quien manda es el dinero, y si ven que pueden sacar tajada de algo simplemente con alargar la historia, se hace. Tras pasar la increíble etapa inicial, cada vez más vemos como el ritmo del desarrollo de la historia decrece; esto no se nota demasiado en los capítulos donde hay muchísima acción, pero en muchas ocasiones los episodios se hacían tan lentos que llegaban a desesperar, y es que apenas ocurrían cosas. ¿¡Cómo es posible que un episodio empiece en una escena y cuando acabe sigan en la misma escena!?
Otro gran defecto que tiene esta serie es la falta de desarrollo en algunos personajes principales; Eren sigue siendo al final del anime el mismo niño llorón del principio mientras que Mikasa es uno de los personajes más planos que tiene la historia, y sí, es cierto que realiza unas escenas de acción bestiales, pero eso no quita que su único dialogo sea «¿Donde está Eren?».
La historia es una de las cosas que más me gustan del anime, me recuerda un montón a las obras épicas de occidente que se desarrollan en la edad media, aunque consigue mantener un aire japonés. Además logra no hacerse repetitiva, pues cada cierto tiempo se van desvelando misterios que dan un giro radical al guión y estos no se notan forzados.
Shingeki no Kyojin puede que no tenga el mejor desarrollo, los mejores personajes ni la mejor historia, pero si hay algo en esta obra que es superior a todo lo que he visto, son las escenas de acción.
En conclusión, Shingeki no Kyojin no es el anime que que pensaba iba a ser en un principio, pero aún así disfruté y sufrí con él un montón.
Son muchos los mangas que logran un éxito notable ante los fans. Son bastantes los que llegan a gozar de gran popularidad y llegan a durar varios años en emisión. Sin embargo, son muy pocos los que llegan a durar más de una década en publicación. Ataque a los Titanes (Shingeki no Kyojin) ha sido una de estas. Es bien sabido el éxito infinito de series como Dragon Ball o One Piece, series incombustibles y que mes tras mes siguen en la cima de las encuestas de popularidad. Ataque a los Titanes no ha llegado a tales extremos, dado que ya ha finalizado y, por ello, servidor está escribiendo esta entrada. De todos modos lo que no se puede negar es que la obra de Hajime Isayama ha sido uno de los mangas más exitosos de todos los tiempos.
Pues bien, como se puede intuir, vengo a rendir un homenaje a un manga que me ha tenido enganchado como loco los últimos años. Con permiso de la serie de mi vida, Dragon Ball, no tengo ninguna duda de que Ataque a los Titanes ha sido el manga que más hype me ha creado tomo tras tomo. Una serie que me ha vuelto muy loco con todos sus giros de guion y espectaculares combates.
A partir de aquí se vienen spoilers ligeros. No destriparé nada demasiado importante y trataré de evitar spoilers del final de la trama del manga o anime. Seguid leyendo bajo la responsabilidad de cada uno.
La humanidad vive en una ciudad fortificada con unos muros de gran tamaño que la protegen de los Titanes. Se trata de unas bestias de gran tamaño y de aspecto humanoide carentes completamente de inteligencia, pero con gran fuerza y agilidad, que buscan comérselos.
Ataque a los Titanes es un shonen, es decir, un manga para adolescentes, y como buena obra de este género nos presenta a un protagonista con un motivo para hacerse más fuerte y luchar y luchar. En este caso ese motivo queda claro en el primer capítulo de la misma. En los primeros compases de la obra, los titanes logran abrir una brecha en el muro y arrasan con la primera de las áreas de la ciudad fortificada. Una de estas bestias alcanza a la madre del protagonista, Eren, y la devora. Y así comienza esta historia.
Este joven, junto con sus amigos de la infancia se unirá al cuerpo de exploración, un grupo de soldados entrenados para realizar expediciones fuera de los muros, es decir, la tierra de los Titanes. Su objetivo es eliminar a todas estas criaturas de la faz de la tierra.
De todos modos la obra no es tan simple como pudiera parecer. A mitad del primer arco o temporada del anime empezamos a descubrir que los Titanes con inteligencia, los cuales hay muy pocos, están controlados, o son, en esencia, seres humanos transformados. Uno de estos, para mayor sorpresa, es el protagonista Eren, que obtiene esta característica tras ser devorado por uno. Pronto descubriremos también quienes estaban detrás de los Titanes que derribaron el muro al comienzo de la serie. Además, la cosa mejora cuando empezamos a descubrir el pasado de Eren y de la humanidad. Todo da un giro infinitamente mayor cuando se empieza a desvelar cómo nacieron los Titanes y lo que hay más allá de los muros.
Y… hasta aquí puedo leer. La trama de la series es sin duda espectacular. Algunos de los giros de guion son una auténtica locura. Aunque, debo admitir, que el ritmo de la serie tiene algunos altibajos. Hay ciertos tomos en los que no sucede casi nada, diálogos y diálogos, mucha parafernalia política, que está trabajada sí, pero no aporta demasiado y poco o nada tiene que ver con la historia principal de la trama. Al final todo el tema político queda en una mera anécdota.
La historia cuenta con un gran número de personajes. Muchos de ellos terminan siendo muy importantes en la trama, otros tantos acabarán muriendo y algunos de ellos quedarán en una mera anécdota, irrelevantes vamos. Lo que sí me parece importante reseñar son los nombres. Prácticamente todos los nombres y apellidos de los personajes vienen del Alemán. Unos nombres bastante complejos y difíciles de memorizar y recordar.
En definitiva, estamos ante un manga intenso, con peleas muy épicas y frenéticas. Un dibujo que deja un poco que desear y una historia muy interesante y trabajada y que sin duda engancha, a pesar de tener algunas subtramas un poco de relleno y que se pueden llegar a hacer pesadas.
A diferencia del manga, el cual decíamos que tenía dibujo sucio y un tanto pobre, el anime es justamente todo lo contrario. El nivel de animación es soberbio. Un coloreado, sombreado y animado sobresaliente. Así como el manga echa un poco para atrás y conozco a mucha gente a la que le ha provocado tal rechazo, la serie de animación resulta mucho más atractiva. La serie de animación luce especialmente bien en los momentos de acción más frenética. Además carecen de censura, lo cual es de agradecer ya que contiene bastante más sangre que su contraparte en papel. En definitiva, para gente ajena recomiendo mucho más entrar por el anime. Las temporadas no son especialmente largas y se ven mucho más rápido. Ahora bien, si te has quedado con ganas de más podría recomendar leer el manga, pero, hay un problema y es que el anime apenas tiene relleno, es realmente fiel al manga, por tanto, la vuelta al manga se puede ahorrar en ese caso.
El universo de Ataque a los Titanes da para mucho. Por ello, este manga ha recibido varios spin off ampliando el universo o el trasfondo de algunos personajes. El más importante y longevo de estos ha sido el de Antes de la caída. Se trata de 14 tomos en los que se nos cuenta una historia bastantes años antes de la de la serie principal. Esta historia adicional cuenta con personajes totalmente originales con poca o ninguna conexión con los de la historia principal. En esta precuela descubriremos cómo se desarrollaban los primeros enfrentamientos contra los titanes con armamento mucho más rudimentario y mucho menos desarrollado y evolucionado. Durante estos 14 tomos iremos viendo cómo se forjan las relaciones entre algunos personajes y cómo la humanidad va evolucionando la tecnología en los enfrentamientos contra las enormes bestias y va preparándose mejor para contener las oleadas y defender mejor los muros.
Como historia es innegable que no está nada mal. Sin embargo, el ritmo es bastante irregular y los personajes no están tan bien desarrollados como los de la serie principal. Es una lástima. Al final de los 14 tomos lo que les suceda, haya sucedido o les deje de suceder te importa más bien poco. Por tanto, a pesar de ser una historia interesante que amplía el universo de Ataque a los Titanes, me cuesta recomendar estos 14 tomos.
Más allá de esta obra, que, como he dicho antes, es la más importante tras la serie principal, tenemos también un par de tomos que nos cuentan el pasado de Levi, uno de los personajes más importantes y queridos de Ataque a los Titanes, y otro par que cuentan el pasado de algunos de los personajes femeninos. Además de un par de tomos donde se cuentan curiosidades del mundo, personajes o entrevistas al director.
Un grandísimo manga que va a perdurar entre los más exitosos y populares de la historia por méritos propios. Es cierto que tiene algún altibajo, pero, qué serie así de longeva no lo tiene. 34 tomos llenos de sorpresas y giros de guion, con personajes geniales que evolucionan muy bien y unas escenas de acción espectaculares. La parte negativa la ponen sin duda los spin off que tratan de ampliar el universo. No son capaces de llegar a la calidad de la serie principal y no resultan demasiado interesantes.
Vale, ya está. ¡Ya hemos llegado! Han pasado diez años desde que empezó a emitirse 'Ataque a los Titanes' ('Shingeki no Kyojin'), que por aquel entonces se animaba desde WIT Studio y contaba con un equipo creativo diferente. Después de que Eren despertase a los titanes de los muros y los desatase por el resto del mundo con el Retumbar, nació una extraña alianza entre sus antiguos compañeros del Cuerpo de Exploración y los Guerreros de Marley para intentar detenerle y salvar lo que se pueda.
Se ha hablado mucho del favor que le ha hecho el anime al manga original de Hajime Isayama, porque a lo largo de los años ha conseguido elevar todo el apartado gráfico y especialmente las secuencias de acción. Gran parte del peso del capítulo final lo tiene esta batalla decisiva, y 'Shingeki no Kyojin' sabe darle su tiempo a cada uno de sus personajes... Aunque lógicamente se nota quiénes son los niños bonitos de Isayama y el estudio y Mikasa, Levi y Reiner se llevan los mejores momentos. Es un episodio largo (de una hora y 24 minutos), pero con un ritmo muy bueno que casi lo hace corto gracias a un buen equilibrio entre la batalla y los momentos más reflexivos.
Para los que vienen del manga, el anime no ha cambiado demasiado y tan solo ha ampliado algunos momentos concretos para dar un poco más de aire cuando hace falta o crear un impacto más profundo. El final del manga trajo mucha polémica, y por desgracia donde más cojea el final del anime es en la misma pata porque puede hacer milagros hasta cierto punto. Entrando en los spoilers justos, el gran pero que se le puede echar a 'Shingeki no Kyojin' es un final cojo para la gran mayoría de sus personajes, y para su propio mundo. Nos deja una puerta demasiado abierta y sin una resolución inmediata, y la sensación de que la guerra no se va a terminar por mucho Retumbar y por muchos titanes que haya habido de por medio.