La Materia de Bretaña, también conocida como Mito artúrico o Leyenda arturiana, engloba un vasto corpus de textos medievales que exploran las tradiciones celtas y la historia legendaria de las islas británicas y de Bretaña. El corazón de estas narrativas late con las figuras del rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, tejiendo un tapiz de aventuras, amor, traición y magia.
Este cuerpo de relatos se distingue de otras "materias" literarias de la época. La Materia de Roma se centra en los mitos de la antigüedad clásica, mientras que la Materia de Francia narra las gestas de los paladines de Carlomagno. La Materia de Bretaña, en cambio, se sumerge en las leyendas propias de las islas y sus héroes.

Los orígenes de la leyenda artúrica se remontan a obras como la Historia Brittonum, la fuente más antigua que se conoce de la historia de Bruto de Troya, también llamado Bruto de Bretaña. Se cree que esta obra, atribuida en gran medida a Nennius, buscaba proporcionar una genealogía para varios príncitos escoceses del siglo IX. Su popularidad radicó en la ingeniosa conexión que estableció entre Bruto y la diáspora de héroes de la guerra de Troya, un recurso que mitógrafos posteriores como Godofredo de Monmouth, Michael Drayton y John Milton emplearon para vincular las islas británicas con la era heroica de la literatura griega.
La influencia de estas conexiones es palpable. Virgilio, por ejemplo, ya había unido la fundación mítica de Roma con la guerra de Troya en su Eneida. De manera similar, la Historia Regum Britanniae de Godofredo de Monmouth entrelazó la mitología celta con gobernantes e incidentes históricos. Se ha sugerido, por ejemplo, que Leir de Bretaña, quien inspiraría al Rey Lear de Shakespeare, podría tener sus raíces en el dios marino irlandés Lir.
La fusión de deidades celtas con personajes artúricos es otro aspecto fascinante. Morgana Le Fay, por ejemplo, es asociada por algunos expertos con la diosa irlandesa de la guerra Morrigan, y por otros con Modron, una deidad galesa de las aguas. Estas conexiones demuestran la rica intertextualidad y la reinterpretación de mitos a lo largo del tiempo.

William Shakespeare, un ávido explorador de la historia legendaria de Bretaña, incorporó varias de estas historias en sus obras, incluyendo el Rey Lear y Cimbelino. Se especula que su maestro galés, Thomas Jenkins, pudo haberle introducido a este material, animándolo quizás a leer a Godofredo de Monmouth. Las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda de Raphael Holinshed también sirvieron como fuente, incluyendo la que inspiró el Macbeth de Shakespeare.
Otros autores también se nutrieron de las primeras historias de Arturo y las fuentes pseudo-históricas de la Materia de Bretaña. Los escoceses, por ejemplo, desarrollaron una historia mítica en las líneas reales de los Pictos y del Reino de Dalriada. Aunque estas líneas poseen una mayor veracidad histórica en comparación con las de Godofredo, sus orígenes son tenues y entrelazan detalles de la mitología bretona e irlandesa.
El Ciclo Arturiano: Camelot, la Virtud y la Caída
El ciclo literario artúrico constituye la faceta más célebre de la Materia de Bretaña. Su renombre se debe a la narración de dos historias interconectadas que cautivaron a generaciones de autores. Una de ellas gira en torno a Camelot, concebida a menudo como una utopía de virtud caballeresca, un ideal que, con el tiempo, se vería erosionado por los errores de Arturo y Sir Lancelot.
Las narrativas medievales de Arturo y sus Caballeros están impregnadas de temas cristianos, abordando la fragilidad de los planes humanos virtuosos frente a las fallas morales de los personajes. La búsqueda de reliquias cristianas importantes es también un elemento recurrente. Finalmente, estas historias exploran las complejidades del amor cortés, ejemplificado en las relaciones de Lancelot y Ginebra, o Tristán e Isolda.

Godofredo de Monmouth sincronizó algunos de sus reyes con figuras y eventos bíblicos, leyendas griegas, romanas e irlandesas, así como con la historia documentada. Cadwallon ap Cadfan, por ejemplo, rey de Gwynedd en el siglo VII, y Cadwaladr, fallecido en el 689 d.C., son parte de este entramado histórico y legendario.
El rey Arturo, figura cumbre de la tradición celta, es probable que históricamente no fuera más que un modesto caudillo guerrero del siglo VI. Sin embargo, su nombre, que significa "que tiene aspecto de oso", le confirió las características de una divinidad celta. Esta transformación explica la amplia difusión de las novelas de la Tabla Redonda o el ciclo artúrico por Europa.
En el contexto celta, el poder del rey emana de su mera presencia, incluso en la inacción. Esto se refleja en la imagen de Arturo como un dios equilibrador del mundo natural y de las fuerzas sociales en los textos del siglo XII, lo que también justifica su asociación con Merlín, el mago, cuya figura evoca al antiguo druida.
El rol de Arturo en las novelas de la Tabla Redonda es, en gran medida, pasivo. El antecedente más arcaico de Arturo se encuentra en el relato galés Kukhwch y Olwen, donde no es aún un rey cortés rodeado de caballeros, sino un caudillo flanqueado por figuras de la mitología celta: guerreros y magos. Con la modernización del mito, la imagen del rey se transforma, adoptando los atributos de un monarca feudal y su corte como espacio de confluencia entre lo mundano y la valentía.
Arturo, símbolo del poder perdido de los celtas, no muere, sino que permanece en la isla de Avalón, el paraíso celta, o en alguna gruta, aguardando su regreso. Se cree que su vuelta traerá consigo la unidad del mundo celta, reconstruyendo una sociedad horizontal, opuesta al espíritu romano.

Arturo descansa en paz en Avalón, custodiado por cuatro reinas hadas. Fata Morgana, con su libro de artes mágicas, se dedica a curar las heridas del "inmortal" rey. En segundo plano, se vislumbran Merlín y la Dama del Lago. El mito narra que Morgana puede transformarse en cuervo o corneja. Avalón se asemeja a las "galisenas" de la isla de Sein, donde profetisas y magas se comunicaban con autores griegos y latinos. Esta isla, reutilizada para la leyenda artúrica, fue posteriormente reclamada por los monjes de la abadía de Glastonbury, bajo influencia cristiana y voluntad de Enrique II Plantagenet, como la mítica isla de Avalón, un lugar que era una suerte de isla en medio de ciénagas.
Personajes Clave: Ginebra, Morgana y Merlín
La figura de Ginebra, coronada Reina de Mayo con una guirnalda, presenta una complejidad notable en los textos galeses y franceses más antiguos. Aparentemente, tuvo otros amantes antes que Lanzarote, personaje introducido tardíamente en el esquema primitivo de la leyenda. En este sentido, Ginebra es comparable a la reina Medbh de Conaught, quien mantenía relaciones con los guerreros de los que su reino dependía. Ginebra representa la Soberanía, actuando como una prostituta sagrada que confía su poder a los guerreros que velan por ella.
Otros textos de origen insular reflejan tres imágenes distintas de Ginebra, con las que Arturo se habría casado sucesivamente. La tercera de estas representaciones la muestra como una anciana, a la que Arturo transforma en una mujer bella para superar la repugnancia que le causaba la obligación de besarla.
Morgana, hermanastra del rey Arturo, es un hada de temibles poderes que odia a Ginebra por estar enamorada de Lanzarote, a quien persigue implacablemente antes de buscar venganza. Es ella quien maldice el "Valle sin retorno" e intriga contra Arturo. Su nombre, derivado de la voz bretona "Morigena", significa "nacida del mar", aludiendo a una divinidad vinculada al océano.

Se cree que el personaje literario de Merlín tuvo su antecedente en una persona real que vivió setenta años después del Arturo histórico. La leyenda, sin embargo, lo transformaría en un personaje de gran poder. En la versión elaborada de la leyenda, Merlín es hijo de un diablo íncubo, lo que explica su sobrenaturalidad. Al oponerse al rey usurpador Vortigern, Merlín sirve y aconseja a Emrys Gwledig, convirtiéndose en el consejero permanente y mago titular de Uther Pendragon. Fue él quien propició el nacimiento de Arturo y logró su reconocimiento como rey entre los bretones. La leyenda de Merlín fue integrada a la tradición artúrica a principios del siglo XII por el clérigo galés Godofredo de Monmouth.
Lanzarote y Meliodas: Héroes y Sus Orígenes
La relación amorosa de Lanzarote con la reina Ginebra genera un escándalo que lo obliga al exilio. Sin embargo, Lanzarote du Lac, cuyo verdadero nombre es Galaad, no solo es el modelo perfecto del caballero cortesano, sino también la imagen heroica de una antigua deidad celta: Lug. Se observan notables puntos en común con el héroe irlandés Cuchulainn. Lanzarote no pertenece al reino de Arturo, es un extranjero, y no obstante, el reino de Arturo no puede subsistir sin él.
Meliodas, o Meliadus, es una figura prominente en la leyenda del rey Arturo, célebre por ser el padre de Tristán en la prosa Tristán y en relatos posteriores, incluyendo el Ciclo Post-Vulgata y la Compilación de Rustichello da Pisa. Fue el segundo rey de Lyonesse, según el romance italiano tardío Il dui Tristani, hijo de Felec y vasallo del rey Marcos. El romance francés Meliadus deriva de la obra originalmente titulada Palamedes, una serie de cuentos basados en las leyendas de Tristán y Lanzarote-Grial, que se remonta a la generación anterior de héroes. Uterpandragon, padre de Arturo, y los padres de Erec y Tristán aún viven.
El título Palamedes se refiere al caballero sarraceno Palamedes, cuyo padre Esclabor también desempeña un papel. Ciertos manuscritos identifican a Palamedes como una de las figuras centrales, pero su aparición es escasa, siendo Meliodas y su compañero Guiron le Courtois los personajes más importantes.
La Compilación de Rustichello da Pisa es una reelaboración tardía de la leyenda que se centra en Meliadus como personaje principal. Algunas versiones, como las ediciones impresas de principios del siglo XVI producidas en París, se dividen en dos partes: la primera titulada Meliadus de Leonnoys y la segunda Gyron le Courtoys. La primera parte comienza con la llegada de Esclabor, padre de Palamedes, a la corte del joven Arturo, y más tarde, de Pharamond, rey de los francos y el "Chevalier sans peur". Meliodas aparece después de una serie de episodios que involucran a estos personajes. Él, a su vez, participa en diversas hazañas, incluyendo el cortejo de la reina de Escocia, su propia captura y posterior liberación por Arturo, a quien ayuda en su guerra contra los sajones. Su hijo Tristán aparece en la historia como un niño.
La versión más completa de Rustichello da Pisa concluye con los caballeros mayores liberados de su cautiverio y Meliodas aclamado como "la harina de toute chevalerie" en la corte de Arturo.
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